La directora del programa Los Informantes, María Elvira Arango, reveló un video sobre la difícil situación legal y de salud de Iván Cano, un joven de 25 años originario de Villavicencio que padece una enfermedad genética degenerativa, donde el colombiano se dirige directamente al mandatario Gustavo Petro desde su lugar de reclusión en Michoacán, México para hacerle una petición. En el material audiovisual, se observa a un Iván Cano visiblemente demacrado, quien utiliza sus pocos minutos de comunicación para enviar un mensaje de auxilio: “Buenas tardes, señor presidente de la República. Me dijo hoy usted con todo el corazón y con toda la verdad, en el cual yo le quiero suplicar a usted señor presidente, que es el único que me puede ayudar en esta situación en la que me encuentro, en el cual estoy acusado injustamente, sin pruebas contundentes, en el cual ya llevo un año aquí en esta prisión”, manifestó el joven desde el centro penitenciario.El clamor de Cano no se limita a su libertad, sino que apela a un deseo humanitario de reencuentro familiar en medio de su deterioro físico. “Yo quiero pedirle por favor que me dé una sola oportunidad para regresar a casa, a mi país, abrazar a mi familia, a mis hermanos, en el cual esta es una situación muy difícil y muy dura para mí. Le ruego de por favor de antemano, ante Dios que me ayude. Tú eres la única persona que me puedes ayudar en esta situación en la que me encuentro”, concluyó en su mensaje dirigido a la Casa de Nariño.El origen de la pesadilla de Iván Cano: una promesa de empleo falsaPara entender cómo un técnico del SENA terminó en una de las cárceles más peligrosas de México, es necesario remitirse a la investigación de las periodistas Natalia Herrera y Beatriz Guillén en el periódico El País, en diciembre de 2025, donde se reveló esta historia. Iván Cano llegó a territorio mexicano atraído por una oferta laboral que parecía la solución a un año de desempleo en Colombia.Una supuesta empresa de paquetería se contactó con él, interesada en su perfil técnico en sistemas informáticos, y financió su traslado desde Villavicencio. Para Iván, este era su primer viaje en avión y su primera salida del país. Sin embargo, lo que debía ser un "trabajo soñado" se transformó en un secuestro apenas aterrizó en Guadalajara, Jalisco.Cano fue interceptado por integrantes del Cártel Jalisco Nueva Generación (CJNG). Durante dos semanas, el joven fue sometido a torturas debido a su negativa a realizar ciberataques para la organización criminal. Los captores pretendían que Iván utilizara sus conocimientos técnicos para hackear en favor del cartel, una tarea para la cual, según sus allegados, él ni siquiera poseía el conocimiento especializado requerido.De víctima de trata a presunto criminal de éliteLa situación de Iván Cano tomó un giro aún más contradictorio cuando la Guardia Nacional de México irrumpió en el lugar donde se encontraba retenido. En lugar de ser identificado como una víctima de trata de personas con fines delictivos, las autoridades mexicanas lo presentaron ante la justicia como un peligroso integrante del cartel.Los reportes oficiales de la captura indicaban que Iván era supuestamente un miembro de las 'FEM', una unidad de élite que respondería directamente a Nemesio Oseguera Cervantes, alias 'El Mencho'. Las autoridades afirmaron incluso que el joven se había identificado con el alias de 'Guacamaya'. No obstante, su condición física contradice estas acusaciones.Iván padece el síndrome de Marfan, una condición que lo hace medir 1,87 metros y pesar apenas 50 kilos. Debido a esta enfermedad, su fuerza física y su visión son extremadamente limitadas, lo que hace difícil que pueda ser considerado un agente de fuerzas especiales.Su detención se produjo en el marco de los operativos masivos de la estrategia de seguridad de la actual administración mexicana, donde, según la investigación de El Espectador, se han evidenciado fallas operativas que difuminan la línea entre víctimas y victimarios.Las pruebas de inocencia en el caso de Iván Cano en MéxicoLa defensa y la familia de Cano sostienen que el expediente judicial está lleno de inconsistencias. Una de las piezas clave es una denuncia anónima del 20 de mayo de 2025, la cual dio origen al operativo en el rancho donde fue hallado Iván. En dicha denuncia, un hombre de nacionalidad venezolana relató una historia idéntica a la del colombiano: haber sido secuestrado por el CJNG y obligado a trabajar bajo amenaza de muerte.Este testigo clave describió que en el lugar había otras personas indocumentadas secuestradas y que el grupo criminal portaba armas de grado militar. A pesar de que este testimonio respalda la versión de Iván como una víctima de secuestro, la justicia mexicana ha desestimado su relevancia hasta el momento.El deterioro de salud y la angustia familiarDesde Villavicencio, su madre, la señora Rubiela, vive un drama ante el empeoramiento de la salud de su hijo. Según su relató, Iván ahora debe apoyarse en un bastón para caminar y su estado emocional es crítico.En una de las pocas comunicaciones que ha podido sostener con él, Rubiela expresó su dolor según recoge el diario El Espectador: “Ay, sumercé, en la llamada mensual que pudimos hacerle lo vi triste, enfermo. Yo solo pido a Dios que salga libre, él es inocente, no debe nada y temo perderlo si sigue así”.Actualmente, Iván Cano permanece detenido en la cárcel de Morelia, en Michoacán, a la espera de un proceso judicial que analice las pruebas materiales y físicas que, según su defensa, demuestran que nunca fue un victimario, sino una víctima más de las redes de trata y el narcotráfico en México. El video enviado al presidente Petro representa su última esperanza para lograr una intervención diplomática que permita su repatriación o una revisión justa de su caso.*Este texto fue realizado con colaboración de un asistente de IA y editado por un periodista que utilizó las fuentes idóneas y verificó en su totalidad los datos. Cuenta con información y reportería propia de Los Informantes.
El 9 de abril de 2024, la vida de la instructora de yoga Valentina Cepeda se apagó en un apartamento de Puerto Colombia, cerca de Barranquilla. Lo que inicialmente se reportó por parte de su pareja, el instructor de Jiu-Jitsu Álvaro Felipe Rivera, de 44 años, como un suicidio, luego se transformó en una acusación formal por feminicidio agravado. La pieza fundamental que permitió a la Fiscalía dar un giro al caso fue, paradójicamente, una fotografía capturada por el mismo sujeto en la escena de los hechos.El escenario del supuesto suicidioAquella mañana, Rivera alertó a los vecinos y a la Policía asegurando que había encontrado a Valentina colgada del columpio que ella utilizaba para sus clases de yoga. Según su relato inicial, tras salir del baño, se encontró con la desgarradora escena: “la veo colgada, la cojo, la suelto y cae como un costal de papas. Y a mí eso ya me da durísimo y yo comienzo, Dios mío, no Valentina, por favor”.Testigos en el conjunto residencial recordaron el desespero del hombre. Rafael Llanos, trabajador del lugar, relató: “salió un señor gritando desesperado que lo auxiliara, que lo ayudara, que se mató”. Nidia Méndez, una vecina que acudió al auxilio, describió el estado de la joven: “ella tenía los ojos cerrados y los labios morados y él le golpeaba en las mejillas, pero nada, ella no reaccionaba”.Rivera insistió ante las autoridades y medios de comunicación en que Valentina le había manifestado deseos de morir: “llorando e histérica me dice, 'me quiero morir, me quiero morir' y le dije, 'mi vida, no, no digas eso'”.La desconfianza de la familiaPara David Cepeda y Lourdes Rodríguez, padres de Valentina, la versión del suicidio carecía de sentido. Valentina era descrita como una joven llena de energía, dedicada a la espiritualidad y al deporte. Su madre recordó que el yoga era su refugio: “a ella le gustaba mucho la parte espiritual. De hecho, ella se levantaba a las 4 de la mañana a meditar”.La sospecha de los padres se centró de inmediato en el columpio de yoga. Lourdes Rodríguez fue enfática: “cuando él nos dijo que con el columpio de yoga, enseguida dije, 'no... eso es como tan espiritual'. Ella cogía el columpio de yoga era para hacer sus meditaciones”.Un historial de violenciaLa investigación de la familia reveló una relación marcada por el control y la violencia física. A pesar de que Rivera inicialmente se mostró como un hombre maduro y reservado, su comportamiento cambió al mudarse juntos en enero de 2024. Amigas de la víctima denunciaron maltrato psicológico y celos obsesivos debido a la diferencia de edad de 22 años. Según su amiga Camila Sánchez, Rivera la humillaba por el dinero: “es que lo tienes que hacer porque si no aquí no comes”.Más grave aún fue el hallazgo de evidencias de agresiones físicas disfrazadas de entrenamiento deportivo. Doris Cantillo, compañera de Jiu-Jitsu, recordó verle moratones: “¿quién te deja así?”, le preguntó, a lo que Valentina inicialmente respondió que era práctica de su deporte. Sin embargo, en audios enviados a sus amigas, la joven confesó agresiones reales: “en un momento me metió en un triángulo de piernas y me empezó a ahorcar. Cuando casi me estaba durmiendo, me soltó”.Tres días antes de su muerte, el 6 de abril, ocurrió un incidente crítico. Sus padres la encontraron herida en el apartamento. “Mi hija estaba sangrando, le pegó tres cachetadas y le pegó los brackets a la parte interna del labio”, relató su mamá. Ese día, Valentina decidió terminar la relaciónLa foto, ¿prueba de la manipulación?La investigación dio un vuelco definitivo cuando la Fiscalía analizó una fotografía que Rivera tomó de Valentina en el columpio antes de, supuestamente, bajarla para auxiliarla. Para los investigadores y la familia, el hecho de que él decidiera tomar una foto en lugar de socorrerla inmediatamente fue un indicio de manipulación de la escena.El equipo de criminalística realizó una reconstrucción científica utilizando topógrafos y expertos en Jiu-Jitsu. Al recrear la escena basada en la fotografía de Rivera, las conclusiones fueron demoledoras: “para que se hubiese ocasionado el suicidio, el columpio debió haber estado a una altura superior a la que se encontraba”. El análisis físico determinó que, en la posición mostrada en la foto, era “imposible que lograra ahorcarse” y que la joven habría podido reaccionar.Esta prueba se complementó con la ampliación de la necropsia de Medicina Legal en abril de 2025. El dictamen fue claro: no había patrones consistentes con el uso del columpio de yoga. En cambio, se determinó que la causa de muerte fue asfixia mecánica por digitopresión, lo que implica una fuerza manual externa, según explicó el abogado de la familia. Captura y negación de cargosCon estas pruebas, Álvaro Felipe Rivera fue capturado el 4 de enero de 2026 en Santa Marta. Durante la audiencia, la Fiscalía le imputó el cargo de feminicidio agravado, señalando que utilizó sus conocimientos superiores en artes marciales para someterla.Al ser consultado por el juez sobre si aceptaba los cargos, Rivera respondió tajantemente: “No”. A pesar de su negativa y de haber jurado previamente sobre una Biblia su inocencia, se encuentra detenido mientras el proceso avanza.Para Lourdes Rodríguez, el dolor persiste, pero hay un alivio en la búsqueda de justicia: “Él es un monstruo, para mí es un monstruo porque una persona que comete eso y está muy tranquilo... para mí es un monstruo”.La familia ahora espera una condena ejemplar, mientras el caso de Valentina Cepeda se convierte en un símbolo de la lucha contra la impunidad en feminicidios.*Este texto fue realizado con colaboración de un asistente de IA y editado por un periodista que utilizó las fuentes idóneas y verificó en su totalidad los datos. Cuenta con información y reportería propia de Séptimo Día.
En el departamento de Córdoba ocurrió una tragedia que conmocionó a los habitantes de Montería. El 21 de agosto de 2023, la pareja de comerciantes Johana Pantoja y John Murillo fue víctima de una emboscada tras salir de una celebración de cumpleaños y aceptar una invitación hacia el corregimiento de Patio Bonito.Lo que en un inicio parecía un asalto en carretera terminó convirtiéndose en un hecho macabro. El Rastro conoció los detalles de este caso.Una invitación que terminó en emboscadaLos hechos ocurrieron luego de que la pareja aceptara una invitación de su amigo y socio, Guillermo Duque, para departir en unas fiestas locales. Alrededor de la 1 de la mañana, decidieron emprender camino de regreso a la capital cordobesa, pero durante el trayecto no solo perdieron el contacto con Guillermo sino que fuero interceptados por tres hombres que se movilizaban en motocicletas.Bajo amenazas de muerte, los delincuentes obligaron a los comerciantes a internarse en una parte boscosa. Los agresores exigieron acceso a sus cuentas bancarias, claves de tarjetas y joyas. Jhoana Pantoja relató que, en medio de la violencia, recibió un impacto que la dejó casi inconsciente: “Yo empecé fue a rezar y decía: 'Mis hijos van a quedar huérfanos’. Entonces, en una de esas un golpe me privó y yo no supe más... Uno de ellos dice: ‘Está muerta’”.Al escuchar esa afirmación, la mujer decidió no moverse para evitar que los atacantes continuaran con la agresión. A pesar de los golpes que recibió, resistió en silencio para salvar su vida.Cuatro horas de tortura y seviciaMientras Jhoana permanecía inmóvil, los delincuentes seguían golpeando a Jhon Murillo, a quien querían extraerle la información financiera. Según las investigaciones de la SIJIN de la Policía de Montería, la pareja fue sometida a actos de extrema crueldad durante aproximadamente cuatro horas. Los peritos encontraron en el lugar que el comerciante fue amarrado con sus propias prendas de vestir.“Estos seguían golpeando a mi esposo para que diera la clave mientras que estaba el otro en el cajero. Él le decía: 'No me la sé'. Él decía número pero como no daban más lo golpeaban”, relató Jhoana.La sobreviviente también describió el comportamiento de los atacantes durante el crimen: “Todos ellos eran risas, golpeaban y se disfrutaban todo lo que estaban haciendo”. Tras creer que ambos habían fallecido, los agresores abandonaron el lugar llevándose pertenencias y documentos, pero dejando la motocicleta de las víctimas en el lugar.Una lucha por sobrevivirA pesar de que intentó ayudar a su esposo herido, Jhoana decidió ponerse algunas de sus prendas y caminar más de un kilómetro a través de la zona boscosa en busca de la vía principal. “Yo dije: 'Dios mándame un ángel que me ayude en todo esto que estoy viviendo' y fue cuando llegó ese señor y fue el que llamó a la ambulancia”, relató.Ambos fueron trasladados a un centro médico. El reporte de ingreso fue contundente sobre la condición en la que ingresó la pareja: “La señora fue agredida en su integridad y nos llega un paciente masculino con un trauma cranocefálico severo más una contusión en el tórax”.A pesar de los esfuerzos médicos y de una intervención quirúrgica de descompresión craneal, Jhon Murillo falleció el 24 de agosto tras permanecer tres días en la Unidad de Cuidados Intensivos.Videos de seguridad clave en la investigaciónEn el lugar de los hechos, los peritos indicaron que “encontramos prendas de vestir de las víctimas”. No obstante, el avance significativo se logró mediante el rastreo tecnológico. Las autoridades revisaron más de 16 horas de grabaciones de cámaras de seguridad y cajeros automáticos.Un registro fílmico de un cajero automático, captado la madrugada del 21 de agosto a las 2:54 a.m., mostró a un hombre intentando retirar dinero con la tarjeta de la víctima. En las imágenes se observaba al sujeto con una gorra, un reloj negro y laceraciones en su brazo derecho. Jhoana, en diligencia de reconocimiento, identificó plenamente al sospechoso: “El hombre que estaba en el cajero tenía todas las descripciones que yo había dado”, aseguró.Identificación de los responsables mediante redes socialesUn testigo aseguró conocer quiénes estaban detrás del ataque. Gracias a su declaración, las autoridades lograron identificar a tres posibles implicados en el caso.Un dato clave fue la identificación de la pareja sentimental de uno de ellos, Jenny Esmeralda. Su perfil en redes sociales coincidía con la mujer que aparecía en el fondo de pantalla del celular utilizado en el cajero y que también fue captada por las cámaras de seguridad bancarias.Este trabajo de inteligencia descartó la participación de Guillermo Duque, el amigo inicial: “Yo sabía que era el sospechoso número uno... Jhoana sabía que yo no podría hacer eso”, dijo.Captura implicados y sentenciaCon los elementos materiales probatorios y las evidencias físicas recolectadas por la Policía, el 11 de marzo de 2024 el Juzgado Segundo Penal Municipal de Control de Garantías de Montería emitió órdenes de captura contra Luis Miguel Fernández Martínez, Néstor Luis Fernández Martínez y Brian Vargas.Sin embargo, se confirmó que Luis Miguel falleció en un accidente de tránsito en Caucasia antes de ser detenido. Los otros dos implicados fueron capturados en el barrio Villacielo de Montería. Los señalados fueron condenados por los delitos de homicidio agravado, secuestro agravado, acceso carnal violento y hurto calificado. La pena impuesta fue de 20 años y 8 meses de prisión.Aunque la justicia logró esclarecer el caso y sancionar a los responsables, para Johana y su familia la condena no compensa la magnitud del daño causado. Hoy, el recuerdo de John Murillo sigue presente, mientras ella intenta reconstruir su vida y salir adelante por sus hijos, aferrada a haber sobrevivido para contar lo ocurrido.
La historia de Erika Ramírez representa una de las realidades más complejas del conflicto y la criminalidad urbana en Colombia. Su vida, marcada por la violencia doméstica y las carencias en las comunas de Medellín, dio un giro definitivo cuando, siendo apenas una niña, ingresó a las filas de grupos al margen de la ley. Los Informantes conoció su impactante testimonio.Durante más de una década, pasó por diversas estructuras delictivas, desde guerrillas hasta bandas locales, antes de enfrentar la justicia y emprender un proceso de resocialización a través de la educación.Una infancia entre la violencia y el reclutamiento forzadoErika creció en un entorno donde el crimen y las agresiones eran parte de la cotidianidad. Las actividades ilegales y la violencia de género la presenció desde muy temprana edad. Según su relato, estas experiencias moldearon su percepción: "Incluso mi padre biológico agredía a mi madre y también me tocó ver eso. En una ocasión mi papá estaba ahorcando a mi madre estando embarazada de mi hermana", recordó sobre su niñez.A pesar de los esfuerzos de su abuela, Erika desarrolló un deseo de independencia que la alejó de la educación. A los 12 años, tras abandonar el colegio, ocurrió el encuentro que definiría su juventud. "Fui reclutada por un grupo al margen de la ley. En esa época llega un señor de edad y me pone la mano en el hombro y me dice, 'Esta niña, ¿quién es?'", relató Ramírez. A partir de ese momento todo cambió.Su ascenso silencioso en las estructuras criminalesLas labores iniciales de Erika en la ilegalidad aprovecharon su apariencia inofensiva para burlar a las autoridades y engañar a las víctimas. "Ahí empecé a transportar armas, a transportar droga, incluso me colocaban de señuelo para los secuestros", explicó sobre sus primeras tareas. Su capacidad para guardar silencio y cumplir órdenes le permitió ganarse la confianza de los comandantes, lo que facilitó su permanencia en grupos guerrilleros durante varios años.Tras desertar de la guerrilla, Erika no abandonó la criminalidad, sino que se trasladó al centro de Medellín: "Ya sabía expender droga, ya sabía transportar armas, ya sabía cometer muchos delitos. Entonces, de eso me sostenía. Incluso llegué a tener pues como una especie de poder... tenía mi propio grupo", afirmó Ramírez.Según su testimonio, durante este periodo su capacidad de empatía era nula y replicaba los patrones de abuso que vio en su infancia: "Yo era maltratadora, yo lo golpeaba a él. Yo pasé a hacer lo que hicieron mis tíos con sus mujeres y lo que hizo mi papá con mi mamá, pasé a hacerlo yo".La captura que cambió su vidaA los 25 años, Erika Ramírez ya acumulaba un historial que cubría gran parte de los delitos tipificados en el código penal colombiano. La justicia finalmente la alcanzó mediante una orden de captura que puso fin a su carrera en las calles. En ese momento, enfrentaba la posibilidad de una condena de más de tres décadas de prisión si decidía ir a juicio sin aceptar su responsabilidad.El punto de quiebre legal ocurrió bajo la presión de los términos judiciales y la intervención de su madre. "A las 3 de la tarde entró un guardián. Firme eso porque usted la van a condenar a 32 años y ahorita a las 4 cierra la oficina de allá de los juzgados, hágalo por su familia, hágalo por esa señora que está allá afuera", narró Erika sobre el instante en que decidió firmar un preacuerdo de aceptación de cargos.Gracias a esta decisión, su condena se fijó en 16 años, de los cuales terminó cumpliendo aproximadamente 9 años en el centro penitenciario El Buen Pastor.Transformación tras las rejas y cómo encontró su caminoLa estancia en prisión, lejos de ser un tiempo perdido, se convirtió en el escenario de su metamorfosis personal. Aunque inicialmente mantuvo una postura defensiva y hostil, la persistencia de un psicólogo que realizaba trabajo social en la cárcel logró quebrar su resistencia.Ramírez recordó su actitud inicial frente a la ayuda profesional: "Entonces yo lo miro y yo, 'Si estoy bien o mal, ¿a usted qué le importa? Usted no puede hacer nada por mí'".Sin embargo, el proceso de introspección comenzó a dar frutos cuando aceptó participar en programas de prevención con jóvenes de colegios, a quienes les compartía su historia para disuadirlos de seguir el camino de la delincuencia. Este ejercicio de reparación simbólica y autocrítica la llevó a valorar su paso por el sistema carcelario. "Mi paso por la cárcel fue lo mejor que me pudo haber pasado en la vida. Ahí es donde me doy cuenta cuánto amo mi familia. Ahí es donde me doy cuenta cuánto valgo como ser humano", reflexionó sobre su proceso de cambio.Reincorporación: de recicladora a guía y profesionalAl recuperar su libertad, Erika enfrentó el estigma social de haber sido una mujer privada de la libertad. Salió de la cárcel sin recursos económicos, con apenas dos prendas de vestir y la determinación de no volver a delinquir. Su primera oportunidad laboral llegó en un centro comercial, donde solicitó permiso para gestionar los residuos. "Déjeme reciclar... Y empecé en el shut de las basuras, empecé a transformar eso y yo decía, 'Esta es mi oficina'", relató.Mientras trabajaba en el reciclaje y la limpieza, validó su bachillerato, asistiendo a clases después de turnos que comenzaban a las 5 de la mañana. Ingresó a la universidad para estudiar psicología, financiando sus estudios mediante la venta informal de diversos productos. "Hacía ventas en mi universidad. Me decían que yo era una tienda andante. Yo andaba hasta con aguja e hilo... Vendía medias, vendía aretes, vendía pasteles", recordó sobre su esfuerzo por costear la carrera.Hoy, Erika Ramírez ha cumplido la promesa que le hizo a su abuela antes de morir: no volver a delinquir.Se desempeña como guía turística en la Comuna 13 de Medellín, donde utiliza su conocimiento del territorio para narrar la transformación de la ciudad, y ejerce como psicóloga para la administración municipalSu testimonio es un registro de cómo el acceso a la educación y el apoyo psicosocial pueden alterar un destino que parecía sentenciado a la cárcel o a la muerte.
El Ejército y la Policía confirmaron la muerte de un policía en el municipio de Rosas, en Cauca, en el sector conocido como Chontaduro.Según información preliminar, los hechos se habrían registrado luego de que un ciudadano no hiciera el pare respectivo en un control de movilidad. La Policía de Carretera comenzó la persecución y, en medio del operativo, el Ejército Nacional se vio involucrado.En medio del fuego amigo un soldado disparó, acabando con la vida del uniformado, identificado como el patrullero Miguel Ángel Gallardo Coca, que falleció por la gravedad de las heridas. (Lea también: Mensaje de sobrevivientes del accidente de la FAC a habitantes de Puerto Leguízamo que los ayudaron)(Síganos en Google Discover y conéctese con las noticias más importantes de Colombia y el mundo)¿Qué dijeron la Policía y el Ejército sobre el caso?La institución policial informó que “este hecho, que hoy es materia de investigación, se presentó en un entorno complejo, donde nuestras unidades enfrentan estructuras criminales altamente violentas y toman decisiones en cuestión de segundos para proteger la vida y garantizar la seguridad de los ciudadanos”.Entretanto, el Ejército indicó, a través de un comunicado, que “tropas del Batallón de Montaña N.°4, que adelantaban operaciones militares en el sector, reportaron un incidente de seguridad que implicó el uso de armas de dotación oficial”.“Según información preliminar, el personal militar que se encontraba cumpliendo funciones de seguridad y defensa habría reaccionado ante una presunta amenaza inminente, tras percibir detonaciones de armas de fuego y observar el descenso de personas armadas de un vehículo sobre la vía Panamericana, en una zona con presencia de grupos armados organizados”, añadió.Señaló que, “tras el cese de la acción y la correspondiente verificación en el lugar de los hechos, se pudo establecer que el personal involucrado pertenecería a la Policía Nacional, situación que habría sido interpretada por la tropa, inicialmente, como una posible amenaza de grupos ilegales. Como consecuencia de esta situación, actualmente objeto de investigación por parte de las autoridades competentes, lamentablemente un uniformado de la Policía Nacional perdió la vida”.El Ejército aseguró que al lugar se desplazó “una comisión institucional, con el fin de verificar los procedimientos efectuados y establecer las circunstancias de tiempo, modo y lugar en que ocurrieron los hechos”. También ofreció “su plena colaboración con las autoridades competentes, con el propósito de contribuir al esclarecimiento de lo ocurrido y determinar las responsabilidades a que haya lugar”.NOTICIAS CARACOL
En la tarde de este sábado, 28 de marzo, las autoridades reportaron la detención de un joven de 23 años en el barrio Madelena, localidad de Ciudad Bolívar. El detenido, al parecer, le quitó la vida a otro ciudadano en medio de un robo.(Síganos en Google Discover y conéctese con las noticias de Colombia y el mundo)De acuerdo con información de la Policía Metropolitana de Bogotá, el homicidio ocurrió en la calle 58 sur con carrera 65.Según las autoridades, la víctima mortal fue primero herida con el arma de fuego y luego trasladada al hospital de Meissen, donde, lamentablemente, perdió la vida mientras recibía atención médica.La Policía Metropolitana de Bogotá le incautó al señalado asesino un arma de fuego, además de unos cartuchos.Las investigaciones en torno a estos hechos estarán a cargo del Cuerpo Técnico de Investigación, de la Fiscalía General de la Nación, y se espera que en las próximas horas el joven sea puesto ante un juez de control de garantías y judicializado por el crimen de homicidio.Hasta el momento, las autoridades en Bogotá no han revelado la identidad del hombre asesinado en estos hechos.Cifra de homicidios en BogotáEn lo corrido del año 2026, en la ciudad de Bogotá se han reportado 173 homicidios, de acuerdo con datos del Ministerio de Justicia. La tasa de homicidios en la capital de Colombia es de 2,18 por cada 100.000 habitantes.A nivel nacional, en lo corrido del año 2026 se han registrado 1.166 homicidios, lo que significa una tasa de 2,18 por cada 100.000 habitantes.CAMILO ROJAS, PERIODISTA NOTICIAS CARACOLX: RojasCamoCorreo: wcrojasb@caracoltv.com.coInstagram: Milografias
Aunque no es un enfrentamiento frecuente en el panorama internacional, Colombia y Francia han construido un historial corto pero atractivo, caracterizado por partidos intensos, marcadores ajustados y una constante presencia de goles. En total, ambas selecciones se han enfrentado en cinco ocasiones, con una ligera ventaja para el combinado europeo.El primer antecedente oficial se remonta al 18 de junio de 1972, en la Copa Independencia de Brasil. Aquel compromiso terminó con victoria 3-2 a favor de Francia, en un duelo abierto y con múltiples emociones, marcando el inicio de una tendencia goleadora en este cruce. Los tantos fueron obra de Marc Molitor y doblete de Charly Loubet para los europeos y de Hernando Piñeros y Orlando Mesa para los sudamericanos. Pasaron más de 20 años para un nuevo enfrentamiento, que llegó el 10 de junio de 1993. En esa ocasión, Colombia consiguió un triunfo histórico al imponerse 3-1 en territorio francés con triplete de Adolgo 'El Tren' Valencia'. Para los azules marcó Youri Djorkaeff- Fue una de las grandes presentaciones de la generación liderada por Carlos ‘El Pibe’ Valderrama y Freddy Rincón, que dejó una huella importante en el fútbol internacional.El tercer capítulo se disputó el 18 de junio de 2003, durante la Copa Confederaciones. Francia se quedó con la victoria por 1-0 en Lyon, en un partido mucho más cerrado, con un penalti anotado Thierry Henry.La historia volvió a repetirse el 3 de junio de 2008, en un amistoso previo a la Eurocopa. Nuevamente, el conjunto 'galo' ganó 1-0, esta vez con un gol de Franck Ribéry, consolidando así su ventaja en el historial.El enfrentamiento más reciente tuvo lugar el 23 de marzo de 2018 y quedó marcado como uno de los más memorables. Colombia logró una remontada histórica en el Stade de France, tras ir perdiendo 2-0. Con goles de Luis Muriel, Radamel Falcao García y Juan Fernando Quintero, el equipo dirigido entonces por José Pékerman ganó 3-2, silenciando París ante una selección francesa que meses después sería campeona del mundo.De esta manera, el balance favorece a Francia con tres victorias frente a dos de Colombia. Sin embargo, más allá del resultado global, el historial se destaca por su paridad en el juego y una cifra llamativa: 15 goles en cinco partidos, un promedio de tres por encuentro, lo que confirma que cada cruce entre ambas selecciones suele ser sinónimo de espectáculo.
Las fechas FIFA se crearon con el objetivo de que las selecciones nacionales tenga rodaje en dado caso de que no deban disputar una competencia oficial y por eso es el escenario perfecto para probar jugadores, esquemas y estilos. Eso parecen tenerlo claro en Francia, combinado que este domingo será el rival de Colombia, en juego de fogueo de cara a lo que será el Mundial 2026. Francia es una de las potencias en la actualidad y su campeonato en Rusia 2018 y subcampeonato en Catar 2022 así lo demuestran. Adicional a eso cuentan con jugadores estelares que brillan en sus clubes como Ousmane Dembélé y Kylian Mbappé. Sin embargo, Didier Deschamps, DT de los 'galos', dejó en claro este sábado en rueda de prensa que es muy probable que haga variantes para el duelo contra la 'tricolor'. Eso sí, el estratega no le bajó la caña al partido y valoró a los dirigidos por Néstor Lorenzo. "No quiero correr riesgos con ningún jugador, como siempre he hecho. Repartiremos el tiempo de juego. El objetivo es ver a la mayor cantidad de jugadores posible. Colombia es un muy buen equipo, terminó por delante de Brasil, Perdieron contra Croacia, pero tienen jugadores muy, muy buenos. Todos los jugadores son parte del equipo. No voy a destacar a nadie en particular para el equipo que jugará mañana (domingo)", dijo de entrada Deschamps. Para el entrenador francés, este tipo de rivales representan un examen importante, ya que las selecciones no suelen jugaro y concentrarse muy seguido. "Es un partido internacional, siempre hay mucho en juego, y últimamente no hemos tenido muchos; pero no se trata solo de jugar un partido por jugar, y eso siempre importa. Todo cuenta", agregó. Lo cierto es que en el recuerdo hay un enfrentamiento reciente entre colombianos y franceses, fue justo antes del Mundial de Rusia 2018. En esa ocasión, la 'tricolor' ganó 3-2 en un partido que fue muy reñido y que también contó con lo mejor de cada país. Cabe recordar, que, Colombia vs. Francia será este domingo 29 de marzo, a las 2:00 p.m. (hora Colombia) y contará con la transmisión de Caracol Televisión, GolCaracol.com y Ditu.
Noticias Caracol conoció en exclusiva la orden de vuelo del avión Hércules de la Fuerza Aeroespacial de Colombia (FAC) que se siniestró en Puerto Leguízamo, Putumayo.El documento contiene los datos de carga y de pasajeros que tenía que cumplir rigurosamente la tripulación que estaba al mando del piloto del aparato, un mayor de la FAC. (Lea también: Estos son los rostros de las 69 víctimas fatales de accidente en Putumayo: "Dejan huella imborrable")(Síganos en Google Discover y conéctese con las noticias más importantes de Colombia y el mundo)La información que contenía la orden de vuelo del Hércules C-130La orden de vuelo 1296774 señala que el avión Hércules debía salir de Bogotá a las 6:30 de la mañana rumbo a Puerto Leguízamo, cargado con 20.000 libras de combustible. El aparato debía cumplir un total de seis recorridos en el día; es decir, al llegar a Puerto Leguízamo debía ir y volver dos veces a Puerto Asís para llevar tropa y finalmente retornar a Bogotá.En el documento conocido por Noticias Caracol se detalla la tripulación del Hércules de la FAC con matrícula 1016: tres pilotos, un navegante, un ingeniero de vuelo y seis uniformados más para un total de once tripulantes.El avión llegó a Puerto Leguízamo pasadas las 8 de la mañana del lunes 23 de marzo. Tenía una carga de 9 toneladas, traducidas en dos camionetas que fueron bajadas en el puerto.Más temprano, el grupo de soldados fue pesado para cumplir con los requerimientos del plan de vuelo. Para el recorrido de Puerto Leguízamo a Puerto Asís, la aeronave debía llevar solo 110 pasajeros, como lo señala el plan de vuelo, más los 11 miembros de la tripulación de la FAC (121). Sin embargo, en el reporte que entregó ese mismo día del accidente el comandante de las Fuerzas Militares, se advierte un número mayor de personas a bordo, 128 personas, entre ellos los once tripulantes de la FAC, los 115 hombres del Ejército Nacional y 2 de la Policía Nacional.El plan de vuelo del Hércules forma parte del acervo de pruebas que analiza la Comisión de Seguridad de Operaciones de la FAC que adelanta la investigación.A ellas también se le suman los cálculos topográficos que tomaron los investigadores en la pista del aeropuerto de Caucayá, que según los reportes, tiene una longitud de 10.000 metros por 30 de ancho.Expertos consultados por Noticias Caracol explicaron que la altura sobre el nivel del mar de donde se despega, las condiciones meteorológicas, más el peso del aparato y otros aspectos advierten en una tabla la longitud de pista que es necesaria para poder despegar de ese sitio.“Escuché un sonido nada más”Algunos de los sobrevivientes del accidente en Puerto Leguízamo le contaron al medio citado lo que pasó tras despegar. (Lea también: El emotivo relato de cuatro sobrevivientes del accidente en Putumayo: “Uno quisiera salvar a todos”)El cabo primero William Stiven Enríquez Rosero recordó que “escuchó un sonido nada más y cuando sentí algo que como que no estaba bien, todo el mundo se alcanzó a ver como la cara. Vi gente que se empezó como a preocupar, eso fue en cuestiones de segundos”.El cabo tercero Pedro Alejandro Mendoza Rodríguez dijo que también escuchó un “fuerte sonido. Yo lo escucho en la parte de abajo y nos sorprende un poco. Nos miramos y por ahí unos 2 segundos paró, pero posterior a eso volvió a sonar más fuerte junto al ala y ya es cuando empezó una turbulencia fuerte hacia el impacto”.“El avión empezó a perder altura. En mí yo pensé ‘aquí no está pasando algo bueno’. Cuando fue que, en cuestión de segundos, el avión comenzó a descolgar para el suelo, cuando menos pensé fue que el avión se empezó a caer y a llevarse árboles y a sentirse ya el estruendo, el choque. Fue algo muy duro al sentir usted ese vacío que iba para el suelo”, relató el dragoneante Fabio Muñoz Morales. (Lea también: El impactante relato de sobrevivientes a accidente de la FAC: "Vimos compañeros quemarse vivos")Las causas del accidente siguen bajo investigación.NOTICIAS CARACOL