En febrero de 2006, la selva del Amazonas se convirtió en el escenario de un suceso que, durante casi dos décadas, permaneció bajo la sombra de la duda y la impunidad. Jairo Alonso Villamil Castellanos, un médico bogotano de 24 años que cumplía su año rural en el corregimiento de Mirití–Paraná, perdió la vida en lo que inicialmente se reportó como un accidente fluvial. Sin embargo, diecinueve años después de los hechos, la Sala de Casación Penal de la Corte Suprema de Justicia ha dado un giro definitivo al caso, revocando una absolución previa y condenando a uno de los implicados por el delito de homicidio agravado.Jairo Villamil se había graduado como médico cirujano en 2005 con el sueño de ayudar a las comunidades más apartadas de Colombia. Su madre, Leonor Castellanos, relató el anhelo de su hijo a Séptimo Día en el 2018: “Yo mandé a mi hijo para el Amazonas es para que se enriqueciera de las comunidades y la tierra amazónica me lo devolvió sin vida”. El joven se había ganado el respeto de los indígenas yucunas en Mirití-Paraná, donde convivió durante nueve meses antes del fatal desenlace.Falso accidente: la versión que ocultó un crimenLa historia que llegó a oídos de los padres de Jairo el 18 de febrero de 2006 indicaba que el médico había sufrido un accidente mientras trasladaba a un paciente herido hacia el centro de salud de La Pedrera. Según los testimonios iniciales recogidos, el médico supuestamente se había golpeado la cabeza con la rama de un árbol mientras la lancha navegaba por el río Mirití en horas de la noche.Daniel Yucuná, auxiliar de enfermería y compañero de Jairo, quien inicialmente sostuvo la versión del accidente, describió la cercanía que tenía con el médico: “Lo queríamos mucho iba y hacía tareas de mi hija jugaba con mi hija”. No obstante, las sospechas de Leonor Castellanos surgieron tras revisar las pertenencias de su hijo enviadas desde la selva. Un detalle en particular llamó su atención: el sombrero que Jairo llevaba la noche del supuesto impacto no presentaba rastros de sangre, barro o daño estructural compatible con un golpe mortal contra un tronco.Leonor cuestionó la versión oficial con firmeza en Séptimo Día: “y yo le decía como que un gorro se debe estrellar contra un tronco y el gorro está virgen como se lo mandé”. Además, la madre notó que el rostro de su hijo no presentaba las laceraciones que normalmente causarían las ramas pequeñas de un árbol en un accidente de ese tipo. Estas inconsistencias fueron el punto de partida para una lucha judicial que enfrentó la incredulidad de la Fiscalía local en Leticia, la cual insistía en la tesis del accidente debido a la peligrosidad de los ríos amazónicos.El giro probatorio y el hallazgo del arma homicidaLa investigación judicial, que fue retomada y analizada exhaustivamente por la Corte Suprema de Justicia tras años de dilaciones, reveló que lo sucedido en el río Mirití no fue un accidente, sino un ataque planeado para robar al médico. Durante el recorrido fluvial, los ocupantes de la embarcación recogieron a un hombre que pidió ayuda fingiendo sufrir de cálculos renales. En un momento de distracción, el médico fue atacado por la espalda.La Corte determinó que el médico fue golpeado con un objeto metálico: el atril utilizado para sostener el suero del paciente que estaba siendo trasladado. Este elemento, fundamental en la escena del crimen, había sido excluido de los relatos iniciales y permaneció en el olvido de los expedientes durante años. Además, se comprobó la desaparición de la mayor parte de los $500.000 pesos que Villamil llevaba consigo al momento de iniciar el viaje.Al evaluar el caso, la Sala de Casación Penal encontró graves errores en la valoración de las pruebas por parte del Tribunal Superior de Cundinamarca y Amazonas, que en 2024 había absuelto a los implicados. La Corte señaló que el tribunal anterior desarticuló pruebas abundantes de la Fiscalía, ignorando reglas de la lógica y la ciencia. En su fallo, el alto tribunal enfatizó: “Por fortuna, la verdad subsiste aún en medio de un cúmulo de falsedades. Después de varios años, los protagonistas de los hechos empezaron a relatar lo que verdaderamente había sucedido”.Justicia tras casi dos décadas de impunidadLa resolución de la Corte Suprema de Justicia no solo revocó la absolución, sino que ordenó la captura inmediata del condenado, la cual ya se hizo efectiva. El fallo reconoció que la decisión tomó demasiado tiempo debido a la lentitud investigativa y las limitaciones del sistema judicial colombiano, pero subrayó la importancia de dar una respuesta a los familiares de la víctima.El tribunal resaltó la tenacidad de Leonor y Pedro Vicente Villamil, quienes durante 19 años no cesaron en su búsqueda de respuestas, incluso cuando se les sugirió investigar a través de métodos no convencionales debido a la falta de avances oficiales. La sentencia de la Corte busca ser una “voz de aliento a sus padres Leonor y Pedro Vicente, quienes nunca renunciaron a sus derechos a conocer la verdad y a que se imparta justicia”.Con esta condena, se cierra un capítulo de incertidumbre que comenzó en las profundas selvas del Amazonas en 2006. El caso de Jairo Villamil, que comenzó como un "secreto en el Amazonas" guardado por la comunidad y oculto bajo la apariencia de un siniestro fluvial, finaliza con una determinación judicial que establece la responsabilidad penal por homicidio agravado.*Este texto fue realizado con colaboración de un asistente de IA y editado por un periodista que utilizó las fuentes idóneas y verificó en su totalidad los datos. Cuenta con información y reportería propia de Séptimo Día.
La tranquilidad de las zonas rurales de Risaralda se vio quebrantada por una serie de crímenes que parecían no tener explicación. Las víctimas, en su mayoría adultos mayores de 80 años, eran atacadas con una sevicia aterradora en la soledad de sus fincas. Detrás de esta ola de violencia se encontraba Juan Carlos Villa Cardona, un hombre que, bajo la fachada de un desamparado sordomudo, se ganaba la confianza de sus víctimas para luego acabar con sus vidas. Esta escalofriante historia, que fue revelada en detalle por el programa Séptimo Día, muestra el perfil de uno de los criminales más despiadados de los últimos años en Colombia.Así sembraba el terrorEl modus operandi de Villa Cardona era tan simple como efectivo. Llegaba a viviendas aisladas en veredas como La Paloma, en Santa Rosa de Cabal, portando un letrero en el que aseguraba ser sordomudo y solicitaba ayuda económica para su madre. Su apariencia inofensiva —un hombre de baja estatura, tez blanca y contextura atlética— no levantaba sospechas inmediatas. Sin embargo, una vez dentro de las propiedades, su actitud cambiaba drásticamente.Expertos consultados recientemente por el canal Más Allá del Silencio Podcast, como el psicólogo forense Belisario Valbuena, señalan que el uso del engaño era su firma principal. El sujeto utilizaba un papel escrito para generar una empatía cognitiva y emocional con los ancianos, lo que le permitía inspeccionar la vivienda y detectar objetos de valor o dinero en efectivo.Séptimo Día conoció detalles de uno de los crímenes: el triple homicidio de Mélida González, Bernardo Giraldo y Ana Isabel Giraldo. Las víctimas fueron halladas con múltiples heridas de arma cortopunzante y el subintendente Jairo Martínez relató que los cuerpos presentaban lesiones "en las zonas del cuello, en los brazos y en las piernas”."Ver sangre me tranquiliza"En las entrevistas concedidas desde la cárcel, Villa Cardona ha dejado al descubierto una personalidad carente de cualquier remordimiento. "Yo no siento remordimiento por el ser humano, para mí el humano es como una gallina", afirmó el asesino en conversación con Más Allá del Silencio Podcast. Desde el primer momento que se conoció su testimonio fue evidente la frialdad con la que ejecutaba sus crímenes: "ver sangre me tranquiliza, pero a la vez me da como una paz... me da como una paz como cuando usted se bebe un vaso de agua y usted tiene mucha sed", le dijo en 2024 a Séptimo Día.Los analistas lo definen como un sujeto altamente centrado en la realidad, astuto y un buen lector de su entorno. El doctor Valbuena explica que no es alguien que haya perdido el contacto con la realidad, sino un sujeto perverso y antisocial.Abandono y odio en el pasadoLa raíz de su comportamiento, según el propio Villa y el análisis de la neuropsicóloga Jessica Riaño, reside en una infancia traumática. A los siete años fue dejado por sus padres bajo el cuidado de sus abuelos en Marsella, Risaralda. Este abandono sembró un odio profundo hacia sus progenitores que luego proyectó en sus víctimas. "Yo odio las personas de edad, yo las odio... el daño mío es muy diferente, yo mantengo odio con la humanidad", confesó en Séptimo Día.Su historial delictivo comenzó temprano, según él, a los 11 años cometió su primer ataque grave contra otro menor. En su relato agrega que mientras sus padres "vivían su romance", él se sentía como un objeto desechado. "Me estaban pegando los muchachos... un tío me dijo 'no pues tenga este cortauñas... hágase valer el apellido'... fui lo encontré y me lo llevé... le pegué como 35 [puñaladas], pero no lo maté".Uno de los aspectos más perturbadores de Juan Carlos Villa Cardona es su intento de justificar sus actos a través de una distorsionada fe religiosa. Asegura que antes y después de cada crimen se arrodillaba ante Dios. Incluso llegó a afirmar que sus víctimas "merecían" morir por pecados pasados o que su muerte era un descanso necesario.Los expertos señalan que estas son distorsiones cognitivas que el asesino utiliza para validar su brutalidad y verse a sí mismo como un ejecutor de la voluntad divina.Traición familiar y capturaEl fin de su carrera criminal llegó no por una pista forense infalible, sino por la que él llama una traición de su propio círculo familiar. Sus hermanos, motivados por una recompensa de 30 millones de pesos ofrecida por las autoridades, facilitaron su ubicación. "José Mauricio Villa Cardona... ese perro vio eso [la recompensa] se emocionó... dio el número por 15 millones de pesos sabiendo que cargamos el mismo apellido", aseguró Villa.Actualmente, Villa Cardona cumple una condena de más de 45 años de prisión en una cárcel de máxima seguridad. Su odio ahora se centra en sus hermanos, a quienes jura destruir si alguna vez recupera la libertad o si coinciden en prisión. "Haber confiado en mis hermanos... es lo peor que me pasó... juro que los destruyo... los maldigo", sentenció.El análisis final de los expertos en Más Allá del Silencio Podcast es claro: Villa es un perfecto engañador y un sujeto alexitímico, incapaz de entender las emociones ajenas o las propias.*Este texto fue realizado con colaboración de un asistente de IA y editado por un periodista que utilizó las fuentes idóneas y verificó en su totalidad los datos. Cuenta con información y reportería propia de Séptimo Día.
El 30 de noviembre de 2020, Diana Serna salió a trabajar a los cafetales del municipio de Salgar, en Antioquia. No tenía idea de que ese lunes se cruzaría con un hombre que hoy las autoridades vinculan con una serie de crímenes violentos contra mujeres. En una charla para el podcast Conducta Delictiva, Diana recordó que ese día las cosas no iban bien desde temprano: el terreno estaba liso por la lluvia y, como no llevaba las botas puestas, decidió devolverse a casa antes de tiempo. Fue en ese camino de regreso donde, según sus propias palabras, le "salió el mal".El día del ataque en los cafetalesDiana caminaba por una carretera, hablando por celular con una amiga, cuando un hombre salió de la nada. Ella solo alcanzó a decirle que la había asustado, pero la respuesta del hombre fue una sentencia que se le quedó grabada para siempre: "Es que hoy es el día que usted se va", recordó.En su testimonio, cuenta que intentó reaccionar, pero todo pasó muy rápido. "Intenté girar y ahí mismo de una me dio el garrotazo", relató Diana sobre el golpe que le propinó con un palo y que la dejó prácticamente sin conocimiento. El agresor la arrastró hasta una cuneta, donde abusó de ella y la siguió golpeando. Diana siente que el hombre la dejó ahí porque estaba convencido de que ya no respiraba. "El man ya pensaba que yo estaba muerta porque yo ahí tirada y él haciéndome todo lo que me estaba haciendo y yo no hacer nada, el man ya pensaba que yo estaba...", confesó en el podcast.Lo que salvó a Diana fue una casualidad trágica. Mientras el sujeto la atacaba, pasó por el lugar Luz Marina Cano, una vecina de la zona que iba para el pueblo a una cita médica. Al parecer, el agresor se dio cuenta de que lo estaban viendo y decidió soltar a Diana para irse detrás de la otra mujer. Diana cree que, de no haber sido por la aparición de Luz Marina, ella no estaría hoy contando su historia.Una lucha desesperada por salvar su vidaEl ataque terminó con Diana en el caudal del río. Según la investigación de Séptimo Día, el presunto victimario la arrastró unos 150 metros para deshacerse del cuerpo lanzándolo al agua. Sin embargo, la resistencia de Diana fue asombrosa. Horas después, unos vecinos que escucharon gritos de auxilio la encontraron en una situación que parece de película de terror. El hombre que la rescató le contó después que la vio "aferradita de un palo boca abajo" en medio del río.Cuando la sacaron, Diana no podía ni abrir los ojos. "Yo no veía porque yo era como como con los perritos cuando nacen con los ojos cerrados pegados porque estas venitas que uno tiene acá se reventaron", explicó sobre las secuelas de los golpes en su cara. Mientras a ella la llevaban de urgencia al hospital de Salgar y luego a Medellín, las autoridades encontraban en el mismo río el cuerpo sin vida de Luz Marina Cano.Un rastro de violencia que cruzó varios municipiosGracias a lo que Diana y otras sobrevivientes contaron, las autoridades pudieron empezar a armar el rompecabezas. Resulta que el sospechoso, identificado como Carlos Andrés Rivera Ruiz, ya tenía un historial. Séptimo Día mostró cómo este hombre habría atacado a varias mujeres bajo un mismo método: buscaba víctimas solas en zonas rurales, preferiblemente de madrugada, y las agredía con palos u objetos contundentes.La lista de víctimas que se le atribuyen es larga. En Ciudad Bolívar, Antioquia, se le vincula con las muertes de Jennifer Alexandra Sánchez, María Teresa de Jesús Penagos y Luzmery Mejía. De hecho, fue un teléfono celular robado a una de estas mujeres lo que terminó delatándolo, pues el señalado le puso su propio chip y activó una señal que lo ubicó en Salgar el mismo día del ataque a Diana.A pesar de que su foto estaba en los carteles de los más buscados y se ofrecía una recompensa millonaria, el hombre logró esconderse durante un buen tiempo usando nombres falsos y trabajando en diferentes fincas cafeteras. Su carrera criminal solo se detuvo en mayo de 2024, cuando fue capturado en Tabio, Cundinamarca, tras ser señalado por el asesinato de la comerciante Cecilia Santana.El miedo que no se va y el reclamo por justiciaAunque el presunto agresor ya está tras las rejas en una cárcel de máxima seguridad, la vida de Diana sigue siendo una batalla diaria. En el podcast, ella fue muy clara al decir que el daño psicológico es enorme y que siente que el Estado la dejó sola. "Ya yo de solo imaginarme que voy a estar en un cafetal y saber que hay alguien detrás de mí... siento que alguien me está siguiendo", confesó con tristeza.Diana ya no puede trabajar recolectando café, que era lo que amaba, porque el monte le genera pánico. Ahora vive en el pueblo, tratando de salir adelante con un pequeño negocio de ropa que le ayudó a montar su hija desde España. Sufre de crisis de ansiedad, pesadillas constantes y le cuesta confiar en los demás.Lo que más le duele a Diana es sentir que su caso se quedó estancado. "Yo lo que quiero es justicia... que no se olviden de nosotras, que nosotras también somos seres humanos", pidió. Para ella, la captura del señalado feminicida no es el final de la historia; es solo el comienzo de una lucha para que ninguna otra mujer tenga que pasar por el horror que ella vivió en un río de Antioquia.*Este texto fue realizado con colaboración de un asistente de IA y editado por un periodista que utilizó las fuentes idóneas y verificó en su totalidad los datos. Cuenta con información y reportería propia de Séptimo Día.
Durante cuatro décadas, la atención de científicos, medios de comunicación y autoridades ambientales en Colombia se ha centrado casi exclusivamente en los hipopótamos de la Hacienda Nápoles. Sin embargo, en las sombras de los bosques y potreros de Doradal, Antioquia, una nueva herencia biológica de Pablo Escobar ha comenzado a emerger con fuerza: los venados Chital (Axis axis). Esta especie, originaria de Asia, fue traída ilegalmente al país por el extinto capo del narcotráfico Pablo Escobar y ha logrado pasar desapercibida mientras se reproduce silenciosamente en el Magdalena Medio.Hoy, la presencia de estos animales ya no es un secreto de los lugareños. La preocupación radica en que, tras su apariencia inofensiva y su parecido con el famoso "Bambi" de Disney, se esconde una amenaza invasora que podría alterar irreversiblemente los ecosistemas locales, desplazando a la fauna nativa y afectando la economía ganadera de la región.Especie "fantasma" en el Magdalena MedioWillington Herrera, un joven vaquero de 21 años que trabaja en las fincas de Doradal, ha sido uno de los testigos directos del incremento en los avistamientos de estos animales. Según relata, los venados tienen un comportamiento sumamente alerta.Lo que inicialmente fueron reportes aislados de campesinos se ha transformado en la observación de manadas considerables. Herrera asegura haber visto grupos numerosos desplazándose por los terrenos donde labora. Además de su número, su agilidad física impresiona a quienes los encuentran, pues poseen una capacidad de salto que supera los obstáculos comunes de las fincas ganaderas. Al ser consultado sobre qué tan alto saltan, el vaquero afirma: “de 2 a 3 metros más... ese animal salta mucho”.¿Qué es el venado Chital y cómo llegó a Colombia?El jefe de la oficina de gestión de la biodiversidad de Cornare, David Echeverry, explica que estos ejemplares que andan en manada no pertenecen a ninguna de las cinco especies de venados nativos que existen en Colombia. Se trata del venado Chital, una especie asiática introducida en diversas partes del mundo para fines de cacería deportiva.Echeverry señala que los registros indican que estos animales “ingresaron a ser parte de la colección de animales que había en lo que era la hacienda Nápoles hace ya casi 40 años”. A diferencia de los hipopótamos, que son fáciles de rastrear por su tamaño y comportamiento agresivo, los chitales son “muy difíciles de ver” y tienen un comportamiento “muy sensitivo, digamos muy ariscos”.Físicamente, el Chital se distingue por ser más grande que el venado nativo Mazama y por conservar manchas blancas en su lomo incluso en la edad adulta. Echeverry detalla sus características: “es un venado muy similar al venado que nosotros tenemos en Colombia, pero es un poco más grande, unos cuernos mucho mayores, los machos ya en estado adulto presenta unas coloraciones en la parte del lomo, como unos puntos blancos, es muy parecido al que conocemos como el Bambi de las películas”.La amenaza ambientalLa principal preocupación de las autoridades ambientales radica en la naturaleza invasora de la especie. Según la Organización de las Naciones Unidas (ONU), las especies invasoras son la segunda causa de pérdida de biodiversidad en el mundo y generan costos anuales que superan los 423.000 millones de dólares. En el caso específico de los venados de Pablo Escobar, aunque no representan un peligro directo de ataque para los humanos como sí ocurre con los hipopótamos, su impacto ecológico es profundo.La introducción del Chital en otros ecosistemas, como en Hawái o Texas, ha servido como advertencia para Colombia. En Texas, por ejemplo, ya han desplazado al venado nativo de cola blanca. En el contexto del Magdalena Medio, David Echeverry advierte sobre las especies que podrían verse afectadas: “puede estar desplazando la anta, puede estar desplazando el chigüiro”. Esto ocurre porque compiten por los mismos recursos alimenticios y espacio territorial.Los productores locales también han empezado a notar efectos negativos en sus tierras. Se ha reportado que estos animales alteran los ciclos de regeneración del pasto, un insumo vital para la ganadería de la zona. Según testimonios recogidos en la región: “el venado puede dañar la rotación del pasto, porque no deja retoñar el pasto”.La adaptabilidad de esta especie es otro factor de alarma. Los chitales han encontrado en el trópico colombiano un ambiente ideal para multiplicarse. Echeverry explica en Los Informantes su dinámica de expansión: “en la medida que el grupo va estando tan grande que los recursos empiezan a no estar en la misma disponibilidad para todos, un pequeño grupo se va y se asienta en otro territorio”. Además, se estima que tienen una tasa de natalidad de al menos una cría al año, ritmo que podría ser incluso mayor en condiciones tropicales.La diferencia con los hipopótamosA diferencia de los hipopótamos, que son percibidos como peligrosos, los venados gozan de una percepción positiva entre los habitantes de Doradal debido a su estética. Sin embargo, esta visión de los lugareños contrasta con la realidad biológica de una especie que carece de depredadores naturales suficientes para controlar su población, más allá de la presencia esporádica del jaguar en la zona.Cornare ha comenzado a explorar métodos de control, basándose en la experiencia adquirida con los hipopótamos. Una de las opciones es la esterilización química a distancia mediante rifles que disparan dardos con medicamentos. No obstante, este método presenta obstáculos técnicos significativos. David Echeverry menciona que “es muy difícil marcar a los animales después de haberlos esterilizado de manera química puede ocurrir entonces que se esterilice por error varias veces al mismo ejemplar”.Además, el manejo directo de estos venados conlleva un riesgo mortal para el animal debido al estrés extremo. Este fenómeno, conocido como miopatía por captura, puede desencadenar fallas cardíacas fulminantes.A pesar de que han pasado casi 40 años desde su introducción, el estudio de los venados Chital en Colombia es prácticamente nulo. “No lo hemos estudiado nada, básicamente un reporte de presencia, pero digamos lo que estamos haciendo ahorita es aproximarnos un poco más a conocer cómo se está comportando esta especie porque no sabemos nada”, confiesa el experto de Cornare.Actualmente, las autoridades están implementando ejercicios de ciencia participativa, solicitando a la comunidad que reporte avistamientos y datos sobre el movimiento de las manadas para entender mejor la magnitud de la invasión.Se estima que en Colombia existen más de 1.900 especies exóticas, muchas de ellas potencialmente invasoras, y el país tiene la meta de articular un plan de control para el año 2030.La historia de los "narcovenados" es un recordatorio de que los ecosistemas son equilibrios frágiles. Aunque hoy son vistos como un atractivo turístico en hoteles de lujo, su expansión descontrolada representa un desafío que Colombia debe enfrentar antes de que, al igual que los hipopótamos, su manejo se convierta en una tarea de proporciones monumentales.*Este texto fue realizado con colaboración de un asistente de IA y editado por un periodista que utilizó las fuentes idóneas y verificó en su totalidad los datos. Cuenta con información y reportería propia de Los Informantes.
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El Ejército de Estados Unidos anunció la destrucción de otras dos supuestas narcolanchas en un ataque que ha dejado cinco personas muertas y que supone el segundo de este tipo en apenas dos días en el marco de su campaña para combatir el narcotráfico en aguas cercanas a Colombia y Venezuela y presionar a su vez al régimen venezolano de Nicolás Maduro.El ataque se llevó a cabo el miércoles 31 de diciembre, según informó el Comando Sur estadounidense en un mensaje en X, en el que no se especifica la zona geográfica en la que se produjo el bombardeo.El texto se limita a decir que el ataque se llevó a cabo "contra dos embarcaciones operadas por organizaciones terroristas designadas" y que la inteligencia estadounidense "confirmó que las embarcaciones transitaban por rutas conocidas del narcotráfico y participaban en actividades de narcotráfico"."Un total de cinco narcoterroristas murieron durante estas acciones: tres en la primera embarcación y dos en la segunda", concluye el texto, que va acompañado, como es habitual, de imágenes en video de los bombardeos. El metraje, de apenas 21 segundos de duración, muestra el bombardeo sobre ambas lanchas.(Síganos en Google Discover y conéctese con las noticias más importantes de Colombia y el mundo)Horas antes destruyó tres supuestas narcolanchasEl anuncio llega apenas horas después de que el Comando Sur, que encabeza la llamada operación Lanza del Sur, divulgara que había destruido el 30 de diciembre otras tres lanchas y matado al menos a dos de sus ocupantes. Al igual que en la operación acometida el 31 de diciembre, las Fuerzas Armadas estadounidenses no explicaron si el ataque se produjo en el sur del Caribe o en el Pacífico oriental, los dos escenarios donde Washington ha destruido ya de manera sumaria casi 40 supuestas narcolanchas y matado a cerca de 110 personas desde el pasado septiembre. Desde el verano el Pentágono mantiene un despliegue militar inédito en décadas en el Caribe sur, mientras Washington viene advirtiendo que su objetivo es que Maduro y sus lugartenientes, a los que acusa de liderar un narcoestado, abandonen el poder. Al tiempo, el Gobierno de Donald Trump ha comenzado a argumentar en semanas recientes que el chavismo ha robado las instalaciones y activos de empresas petrolíferas estadounidenses en Venezuela y anunciado que confiscará petroleros que transporten crudo venezolano, algo que ya ha hecho en dos ocasiones. A todo esto se une el ataque, anunciado de manera enigmática por Trump esta semana, sobre un muelle en el litoral venezolano supuestamente empleado por la banda criminal Tren de Aragua y que supondría el primer bombardeo sobre un objetivo en territorio venezolano por parte de Washington.Según medios estadounidenses, dicho bombardeo, que aseguran fue llevado a cabo por la CIA, se desarrolló en la Alta Guajira de Venezuela el 18 de diciembre de 2025.EDITADO POR SANDRA SORIANO SORIANOCOORDINADORA DIGITAL NOTICIAS CARACOLsmsorian@caracoltv.com.co*CON INFORMACIÓN DE AGENCIA EFE
La Cancillería de Colombia manifestó no haber sido informado aún de que haya ciudadanos del país entre las 87 personas que fueron excarceladas tras haber sido detenidas en Venezuela en el contexto de las protestas que se desataron tras las elecciones presidenciales de 2024."El Ministerio de Relaciones Exteriores de Colombia se permite informar que, a la fecha, no ha sido notificado oficialmente que, dentro de dichas excarcelaciones, se encuentren nacionales colombianos que estuviesen detenidos en el vecino país", señaló la Cancillería en un comunicado.Las excarcelaciones se realizaron en el penal de Tocorón, AraguaSegún el Comité de Madres en Defensa de la Verdad, las excarcelaciones se produjeron durante la madrugada de este 1 de enero en el penal de Tocorón, en el estado Aragua, de Venezuela, un centro donde fue recluida buena parte de las personas que fueron detenidas durante las manifestaciones.En ese sentido, la Cancillería colombiana resaltó que "realiza un monitoreo permanente de la situación a través de su Embajada y consulados en Venezuela"."Así mismo, mantiene canales de diálogo activos con las autoridades venezolanas dirigidos a extender las solicitudes de información pertinentes y abogar por el respeto al debido proceso de sus connacionales, en estricto apego a la Convención de Viena sobre Relaciones Consulares de 1963", agregó la información.Las autoridades venezolanas habían acusado a varios colombianos presos de ser "mercenarios" que buscaban desestabilizar al Gobierno de Nicolás Maduro, imputaciones que el Gobierno de Gustavo Petro consideró arbitrarias.Muchos de los detenidos fueron capturados durante operativos posteriores a las elecciones venezolanas, en un contexto de represión en el que la oposición ha reportado miles de desapariciones y arrestos, entre ellos unos 40 colombianos que fueron acusados de espionaje, de los cuales 17 fueron liberados en octubre pasado.Más de 2.400 personas detenidas en protestas postelectoralesDespués de las presidenciales del 28 de julio de 2024 se desató una crisis en Venezuela, a raíz de la controvertida reelección de Maduro, proclamada por el ente electoral -controlado por funcionarios afines al chavismo- y de la denuncia de "fraude" por parte de la oposición mayoritaria, que reclama la victoria de Edmundo González Urrutia.En este contexto, más de 2.400 personas fueron detenidas -la mayoría de ellas excarceladas- y acusadas de "terroristas", según la Fiscalía, aunque varias ONG y partidos opositores las defienden como inocentes y aseguran que son presos políticos. El Ejecutivo de Maduro asegura que el país está "libre de presos políticos" y que los señalados como tal están encarcelados por la "comisión de terribles hechos punibles".Agencia EFE
La mañana del 1 de enero de 2026 continúa marcada por actividad sísmica en varias regiones de Colombia. En esta ocasión, se reportó un tercer temblor que tuvo lugar en el departamento de Santander, específicamente en el municipio de Los Santos. El evento sísmico se produjo a las 10:17 a.m., con una magnitud de 3,0.Según el Servicio Geológico Colombiano (SGC), el epicentro se localizó a una profundidad considerable de 143 kilómetros. A pesar de su profundidad, el temblor pudo haber sido percibido en algunos puntos cercanos, aunque con una intensidad moderada debido a las características de este tipo de sismos.Dos temblores más en la mañana de este 1 de enero de 2026Este tercer sismo se produce tras dos temblores que sacudieron el país durante la madrugada del 1 de enero. El primer sismo fue registrado a las 2:49 a.m., con una magnitud de 2,7 y un epicentro en el municipio de La Merced, en Caldas. Este temblor fue de baja profundidad, lo que facilitó su percepción en varias localidades cercanas, como Filadelfia y Aranzazu. Apenas dos minutos después, a las 2:51 a.m., un segundo sismo se registró en Cundinamarca, específicamente en Sesquilé, con una magnitud de 2,1 y una profundidad de 88 kilómetros. Este último evento fue menos perceptible debido a su mayor profundidad.El SGC continúa monitoreando la situación y ha instado a la población a reportar cualquier temblor sentido a través de su portal web, para seguir realizando un seguimiento en tiempo real de estos movimientos sísmicos. Las autoridades locales no han reportado daños materiales ni personas afectadas hasta el momento.¿Por qué tiembla tanto en Los Santos, Santander?¿Por qué este epicentro? ¿Qué hace que este territorio tiemble con tanta frecuencia? El Servicio Geológico aporta explicaciones fundamentadas: esta es una región con alta actividad sísmica constante. En Los Santos se hallan lo que denominan uno de los nidos sísmicos más activos del mundo."La región de de la Mesa de los Santos es una de las zonas sísmicas más activas del planeta. Aquí encontramos lo que denominamos un nido sísmico que libera energía sísmica todos los días. Por eso sentimos temblores con frecuencia en esta región. Por lo general no presentan daños en superficie, pero sí son ampliamente sentidos a lo largo de todo el territorio colombiano", explicó Freddy Tovar, sismólogo de la Red Sismológica Nacional del Servicio Geológico Colombiano.¿Qué es un “nido sísmico” y por qué lo hay en Los Santos?Un nido sísmico es una zona donde se concentra actividad sísmica permanente. En estos lugares, pequeñas tensiones en la corteza terrestre se liberan continuamente mediante pequeños temblores. El nido de Bucaramanga, región que incluye a Los Santos, representa cerca del 60 % de la sismicidad total registrada en Colombia. Comparativamente, solo dos zonas son similares a nivel global: Hindu Kush (Afganistán/Pakistán) y Vrancea (Rumania). Se trata, por tanto, de una zona de actividad intermedia (profundidad alrededor de 150 km), pero constante, con decenas de sismos diarios, aunque usualmente de baja o moderada magnitud. El SGC explica que esta actividad se debe a “fragmentos de placas tectónicas antiguas, ya inmersas o subducidas en el manto terrestre”, que interactúan de manera compleja en esa región, liberando energía casi a diario.VALENTINA GÓMEZ GÓMEZNOTICIAS CARACOLvgomezgo@caracoltv.com.co
El primer día del año comenzó con una emergencia vial en el norte de Bogotá que afectó significativamente la movilidad en la Autopista Norte. A las 8:28 a. m., la Secretaría Distrital de Movilidad reportó el volcamiento de un vehículo en la intersección con calle 142, en sentido Norte-Sur, en la localidad de Suba. El siniestro obligó a las autoridades a intervenir de inmediato, afectando gravemente la movilidad en la zona.El accidente se presentó en el sentido Norte-Sur de la vía, lo que generó una obstrucción de dos carriles, dificultando el paso de vehículos. A raíz de esto, las unidades de tránsito de Bogotá, incluyendo personal de la Policía de Tránsito y unidades de la Secretaría de Movilidad, se desplazaron hasta el lugar para gestionar el tráfico y coordinar la atención del incidente. Además, se solicitó la presencia de una ambulancia para brindar atención médica a los posibles heridos y una grúa para retirar el vehículo volcado.¿Cómo está la movilidad tras accidente en la Autopista Norte de Bogotá?A pesar de los esfuerzos de las autoridades, la congestión en la zona fue significativa durante los primeros minutos tras el accidente. No obstante, alrededor de las 9:15 a.m., las autoridades lograron recuperar dos de los tres carriles afectados, lo que permitió mejorar el flujo vehicular, aunque todavía se reportaba un bajo aforo en el corredor.La Secretaría de Movilidad de Bogotá recordó a los conductores la importancia de respetar los límites de velocidad y conducir con precaución, especialmente en momentos de emergencia en las vías. Además, hizo un llamado a la ciudadanía para que no conduzca bajo los efectos del alcohol, garantizando así una mayor seguridad vial en la ciudad.A pesar de este contratiempo, el panorama general de la movilidad en Bogotá durante las primeras horas del 1 de enero fue positivo. La jornada festiva, como es común, estuvo marcada por un bajo volumen de vehículos en las calles. A las 7:44 a.m., la Secretaría de Movilidad reportó que las principales vías de la ciudad se encontraban despejadas, con un flujo vehicular moderado y sin mayores complicaciones.El tránsito en las principales avenidas, como la Carrera 7, la Autopista Sur y la Avenida Suba, se mantiene fluido, lo que permite a conductores transitar sin mayores dificultades. De hecho, en las primeras horas de la mañana, muchas de las calles de Bogotá mostraban una disminución considerable en la cantidad de vehículos, un reflejo de los efectos típicos de los días festivos, donde la actividad laboral es mínima y la mayoría de los ciudadanos aún descansan después de las celebraciones de la Nochevieja.A pesar de la baja circulación vehicular, las autoridades reiteraron su llamado a la prudencia. Insistieron en que, aunque las condiciones eran óptimas, siempre existe el riesgo de que algún imprevisto pueda ocurrir, como el accidente de tránsito en la Autopista Norte. Por ello, pidieron a los conductores que respetaran los límites de velocidad y las señales de tránsito, especialmente en las zonas donde las condiciones pueden cambiar rápidamente.VALENTINA GÓMEZ GÓMEZNOTICIAS CARACOLvgomezgo@caracoltv.com.co
La Comisión de Regulación de Energía y Gas (CREG) dio a conocer los precios de referencia de venta al público de los combustibles líquidos que aplicarán en el territorio nacional a partir del 1 de enero de 2026. La circular señala que los precios de referencia en las 13 principales ciudades del país se ubican en un promedio de venta al público cercano de $16.057 por galón, mientras que el del ACPM se ubicará en $10.984 por galón. No obstante, los valores presentan variaciones según la ciudad, asociadas principalmente a los costos de transporte y a otros factores logísticos.Para el caso de Bogotá, el precio de referencia de la gasolina motor corriente se fijó en $16.491 por galón y el del ACPM en $11.276. En Medellín, los valores serán de 16.412 pesos para gasolina y 11.301 pesos para diésel. Cali tendrá un precio de referencia de 16.502 pesos por galón de gasolina y 11.424 pesos para ACPM. En la región Caribe, Barranquilla registrará precios de 16.126 pesos para gasolina y 10.951 pesos para diésel, mientras que Cartagena tendrá valores de 16.083 y 10.916 pesos, respectivamente. Otras ciudades incluidas en la publicación son Montería, Bucaramanga, Villavicencio, Pereira, Manizales e Ibagué.Tenga en cuenta que el ajuste se hace en cumplimiento de las normas establecidas por la CREG, el Ministerio de Hacienda y Crédito Público, y el Ministerio de Minas y Energía, de acuerdo con las resoluciones que regulan la venta al público de combustibles líquidos. Según la información oficial, estos precios se calculan tomando como base el ingreso al productor o importador, los impuestos nacionales, el impuesto al carbono, los márgenes de distribución y los costos de transporte, entre otros componentes que determinan la estructura de precios.Subió precio de la gasolina y el ACPM en Colombia: precio por ciudadesEntre las principales ciudades, los precios más altos se registran en Villavicencio (16.591 pesos por galón de gasolina) y Cali (16.502 pesos), mientras que las tarifas más bajas se encuentran en Pasto y Cúcuta. Esta es la lista completa de precios:Precios de referencia por ciudadesVigencia 1 de enero de 2026Gasolina MC ($/gal)ACPM ($/gal)Bogotá16.49111.276Medellín16.41211.301Cali16.50211.424Barranquilla16.12610.951Cartagena16.08310.916Montería16.33311.166Bucaramanga16.24811.025Villavicencio16.59111.376Pereira16.43911.363Manizales16.46611.349Ibagué16.40711.267Pasto14.24710.338Cúcuta14.4009.032Promedio PVP precio(13 ciudades principales)16.05710.984La estructura de precios de la gasolina motor corriente establece un ingreso al productor de $10.919,49 por galón, al que se suman el impuesto nacional, el impuesto al carbono, la tarifa de marcación, los costos de transporte por poliductos, los márgenes de los distribuidores mayoristas y minoristas, así como la sobretasa aplicable. Para la gasolina oxigenada E10, que incluye una mezcla del 10% de alcohol carburante, el ingreso al productor se divide proporcionalmente entre la gasolina y el alcohol, alcanzando un valor de $11.088,70 por galón antes de impuestos y costos adicionales.En el caso del ACPM, el ingreso al productor se fijó en $6.020,91 por galón. Para la mezcla de ACPM con biocombustible (B10), que contiene un 10% de biocombustible, el ingreso al productor se calcula combinando el valor del ACPM con el valor del biocombustible, resultando en un ingreso de $7.315,39 por galón. A estos ingresos se adicionan los impuestos nacionales y al carbono, la tarifa de marcación, el costo de transporte y los márgenes de los distribuidores, para obtener el precio final de venta al público.Según la CREG, la actualización de precios busca reflejar los costos reales de producción, importación, transporte y distribución de los combustibles, así como los impuestos y recargos que deben aplicarse legalmente. La Comisión resalta que estos precios son de referencia y que los distribuidores pueden ajustar ligeramente los valores según sus propios costos operativos.VALENTINA GÓMEZ GÓMEZNOTICIAS CARACOLvgomezgo@caracoltv.com.co