El departamento de Sucre se sumió en el dolor y la indignación tras confirmarse el trágico destino de Armando Luis Rivero Manjarrés, un reconocido rector de colegio, gestor cultural, periodista y locutor de radio de 44 años. La desaparición del líder social, reportada el 12 de julio de 2024, activó una intensa búsqueda que develó un escalofriante entramado familiar. Séptimo Día conoció detalles de la investigación y habló con algunos de los señalados.James Chamorro Manjarrés, hermano del profesor, describió el profundo vacío que dejó su pérdida: "Fue prácticamente mi padre de crianza, a pesar de que él no tuvo hijo biológico. Él crio a mis hermanos, a otro primo y a mí". Asimismo, su sobrina Miriam Toscano Rivera resaltó sus valores: "Él es una persona demasiado educada, fue una persona muy recta en sus cosas y siempre quería que fuéramos así rectos y que estudiáramos".La última imagen con vida de Rivero se registró en Sincelejo, cuando salía en su camioneta gris acompañado de su hijastro, Yofran Orozco Perea, de 26 años.Al día siguiente de su desaparición, el 13 de julio la camioneta apareció incinerada en zona rural de Tuchín, Córdoba, un hallazgo que descompensó a Juana Perea, su pareja y mamá de Yofran Orozco: "Una experiencia muy horrible porque, o sea, yo nunca llegué a pensar que lo iba a encontrar así o que yo lo iba a ver así nunca mi vida".El rastreo telefónico que rompió la coartadaEl 17 de julio de 2024, cinco días después de su desaparición, las autoridades hallaron el cuerpo sin vida del profesor bajo un puente en el corregimiento de San Luis, Sampués. La necropsia confirmó que el docente murió tras recibir varios impactos de bala en el costado izquierdo.Entonces, la clave para resolver el crimen estuvo en el rastreo técnico de las empresas de telefonía celular. Los investigadores de la Sijín descubrieron que, a pesar de asegurar que se encontraba en su casa, el teléfono celular de Yofran Orozco arrojó actividad en el punto exacto y a la hora en que se abandonó el cadáver. Adicionalmente, el rastreo probó que el joven ya coordinaba llamadas para planificar la repartición de los bienes de su padrastro antes de confirmarse su hallazgo.Tanto el joven como su madre fueron capturados el 1 de octubre de 2024.La cruda confesión tras las rejasAunque inicialmente no aceptó los cargos ante los juzgados, Yofran Orozco terminó por confesar su autoría en una audiencia judicial: "Quiero aprovechar esta oportunidad para pedirle perdón público a mi madre, a Dios; que todas las personas que participaron para su ejecución, incluyéndome, pagaremos el precio de nuestro error".Recientemente, desde la cárcel de Sincelejo, Orozco rompió el silencio ante las cámaras de Séptimo Día y detalló las motivaciones de su crimen, atribuyéndolo a supuestos abusos pasados y celos: "Es un cúmulo que se puede dar de celos, no de celos de amor, sino un cúmulo de celos, de traición, de esa situación que fue lo que ocasionó la maximización de querer matarlo".El proceso continúa en etapa de juicio y mientras él está recluido en una cárcel, su mamá quedó en libertad por vencimiento de términos, al igual que otros tres posibles implicados. Entre tanto, la familia de la víctima clama para que el caso no quede impune.
Un terremoto de magnitud 7,4 sacudió a Colombia el 10 de agosto de 2026 y provocó el derrumbe de un área del Hospital Universitario del Valle, en Cali. En medio de la emergencia, Karen Tamayo, una auxiliar de enfermería de 24 años que realizaba allí su práctica, protagonizó una asombrosa historia de supervivencia.Su valentía para evacuar a varios recién nacidos y su ingenio para utilizar el asistente de voz de su celular, que había quedado destruido bajo los escombros, fueron clave para salvarle la vida. Los Informantes habló con ella y recorrió el lugar donde ocurrió la tragedia.El sismo que dejó profundas heridasEl 10 de agosto de 2026, Karen iniciaba su turno en el sexto piso del centro médico, en el área de ginecología y obstetricia. Según relató, en esa sala había alrededor de 20 pacientes, cada una con su bebé.A las 7:34 de la mañana comenzó el fuerte movimiento telúrico. Al principio, Karen y su equipo decidieron esperar, pero la intensidad del terremoto aumentó drásticamente y los obligó a evacuar hacia los pasillos exteriores.Sin embargo, ella regresó por dos pacientes que permanecían en un cubículo y también auxilió a otra mujer que había quedado atrapada, pero justo en ese momento la estructura empezó a colapsar y vino lo peor.Karen cayó al vacío dos pisos y terminó atrapada en el cuarto nivel del hospital. "Cuando yo voy a correr, yo ya vi que el paso que yo daba fue falso y ya colapsó el edificio conmigo", recordó sobre esos segundos de angustia.Debajo de los escombros su celular fue claveCuenta que estuvo inconsciente durante 3 o 4 horas por un golpe en la cabeza y, cuando logró despertar, notó que estaba en “una especie de triángulo de la vida”, lo que vino después es inimaginable: le dolía todo el cuerpo y le hasta costaba respirar.Había perdido su celular en medio de la tragedia. Estaba incomunicada, no sabía exactamente qué hora era, no escuchaba nada y en medio de ese silencio empezó a sentir una vibración en alguna parte entre los escombros, por lo que como pudo logró desenterrar su teléfono, pero lo encontró totalmente destruido.“Entonces yo me acordé de que yo le tenía activado el Siri y lo primero que yo hice fue llamar a la Policía. Yo le dije, ‘Oye, Siri, llamar al 1 2 3’, entonces de una me salió la llamada. Yo hablé con la Policía, le dije dónde me encontraba y les colgué”, relata. Aunque se logró comunicar con las autoridades, aún no se sentía tan esperanzada, luego llamó a sus padres, pero no se pudo comunicar con ellos, después a dos de sus mejores amigos y al final a unos colegas lograron ponerla en contacto con los rescatistas que estaba afuera para que la ubicaran. 8 horas y media después del terremoto finalmente fue rescatada de los escombros.Karen tuvo una fisura en su columna vertebral que, por fortuna, sanará sin intervención quirúrgica, laceraciones en todo el cuerpo, una fractura múltiple en la nariz, de la que aún no se ha recuperado esperando que se desinflame, y una herida en su cabeza con exposición de cráneo.Pero la herida más profunda fue ver la destrucción que causó el terremoto en el país, de la que se enteró la noche siguiente a su rescate cuando vio las noticias en el hospital. A pesar de los esfuerzos de médicos y enfermeras del Hospital del Valle, seis personas murieron allí, entre ellos cuatro pacientes y dos acompañantes.
Las redes sociales se han convertido en una poderosa herramienta de denuncia para casos de maltrato animal en Colombia y el mundo. Videos sin censura han dejado en evidencia a maltratadores de animales que, en el peor de los casos, son dueños o trabajadores de guarderías o fundaciones caninas que deberían velar por el bienestar de estos animales.Según la ley colombiana, el maltrato animal está tipificado como un delito y puede dar penas de prisión de 12 a 36 meses a quien cause la muerte o lesiones a animales. Séptimo Día conoció las denuncias de varias personas contra lugares que supuestamente velan por el bienestar de mascotas y animales rescatados, pero cuyas condiciones supondrían realmente maltrato para estos.Denuncian maltrato en fundación de animalesA través de videos, animalistas y voluntarios han denunciado a la fundación Rufo Salvando Vidas, la cual tiene sede en Suba, en el norte de Bogotá, y asegura ser un espacio en el que se rescatan perros y se promueve el apadrinamiento y adopción de estos, por el aparente mal estado en el que viven los animales dentro de su predio. Uno de los videos más llamativo en las plataformas digitales muestra el momento en el que, aparentemente, un perro se está "comiendo" a otro que murió en el lugar.El video en cuestión fue publicado por Julio Triviño, un hombre que aseguró haber evidenciado el mal estado en el que viven los perros que están en la fundación. "El video se realizó porque acompañé a mi hijo a unas de las canchas de fútbol que está ubicada cerca a esta fundación y lo graba un papá que estuvo ahí en un partido. Cuando lo publiqué la señora trata de explicarme por qué el perro se comió al otro perro. Dice que colgaron un perro porque se había muerto una noche antes y el otro lo alcanzó. Entonces sí hay un problema administrativo", explicó.La señora a la que se refiere Triviño es Andrea Clavijo, quien es la representante de la fundación y, según datos de los denunciantes y de las redes sociales del lugar, tiene en su poder a más de 100 caninos, entre ellos algunos con discapacidades. La mujer, ante las cámaras de Séptimo Día, negó las acusaciones que surgieron por el video de Triviño y las que surgieron hace un año cuando varios voluntarios acudieron al lugar en medio de una inundación que sufrieron en sus instalaciones, ubicadas cerca de un complejo deportivo.Las otras denuncias las realizaron Camilo Jaramillo, Paola Andrea Pinzón y Sandra Silvera Ortíz, quienes acudieron como voluntarios y aseguraron encontrarse con un panorama desolador. Los voluntarios aseguraron que al llegar notaron que muchos de los caninos estaban "desnutridos y deshidratados" y otros que al parecer pasaban "encadenados las 24 horas del día". Sandra Silvera detalló que "como era un terreno fangoso, llevamos materiales para meter tubería y estibas para que los animales no estuvieran en el barro, pero lo que nos encontramos fue animales tomando agua de sus heces, animales cuyas uñas estaban destruidas por los hongos. Vimos que no había alimento, pese a que la semana anterior habíamos llevado dos toneladas".También señalaron que vieron a Andrea Clavijo golpear a uno de los caninos mientras estaba allí. "Esas son mentiras, ellos hicieron un video y se dan cuenta que los perros se iban a agarrar, yo me agaché y le di [una palmada] en la boca a la perra, no le hice más", señaló la representante de la fundación y agregó que en el lugar tampoco hay espacio para almacenar tanta comida, por lo que en esa ocasión decidieron llevarla hasta la casa de otro voluntario.Por su parte, la voluntaria Paola Andrea Pinzón señaló que ese día se conmovió particularmente por el estado de desnutrición en el que encontró a Valeria, una perra criolla a la que decidió adoptar y Sandra Silvera agregó que otros perros en mal estado fueron trasladados a otros hogares y recibieron atención veterinaria. Pero Clavijo negó que los voluntarios hayan sacado animales en mal estado de su fundación. "Lo que se llevaron fue perros de raza porque los vieron bonitos, gordos y en buen estado", aseguró.¿Qué hacen las autoridades con estos casos?En Bogotá, la autoridad para estos casos es el Instituto Distrital de Protección y Bienestar Animal. Séptimo Día llevó ante el director Antonio Hernández las denuncias contra la fundación Rufo Salvando Vidas para establecer si tenían conocimiento sobre esta situación. Hernández indicó que las quejas que han recibido al respecto "tienen que ver con el espacio no es el más adecuado, son muchos animales y muchos presentan un estado de salud que no es el mejor".El director del IDPYBA detalló que tras las denuncias fueron a la fundación para verificar la situación y, en ese momento, "encontramos seis animales que ella entregó porque se dio cuenta que no tenía las condiciones ni las capacidades para brindarles protección. [Esto] puede representarse como maltrato". A pesar de esto, la fundación sigue operando y manteniendo a decenas de perros en su poder en condiciones que no son las más apropiadas para garantizar su bienestar.Andrea Padilla, senadora reconocida por su activismo animal explicó que "maltrato animal es toda conducta que vulnere el bienestar de un ser sintiente, no solamente es el golpe, es el maltrato por acción, también por negligencia, el hacinamiento también es maltrato". Agregó que, en este tipo de situaciones, lo que se debe hacer es "intervenir con una oferta social y apoyar a esta persona. La Alcaldía debería hacerse responsable".Sin embargo, Antonio Hernández explicó que el motivo por el que como autoridades no le han quitado los animales a la fundación Rufo Salvando Vidas es "porque nosotros consideramos que de nada sirve quitar animales cuando están en un lugar en el cual tienen resguardo, alimentación y cuidado. Lo que hay que buscar es mejorar las condiciones de este tipo de lugares. Si una persona de estas maltrata, no genera condiciones seguras para el animal, tenemos que intervenir".Los voluntarios y animalistas siguen esperando que sus denuncian tengan un efecto definitivo para garantizar la mejora de condiciones de los animales que permanecen en la fundación Rufo Salvando Vidas, mientras esta sigue operando y recibiendo donaciones.
El propósito de vida de Jaqueline Rivera, diseñadora y madre de dos hijos, cambió en febrero de 2018, cuando Camilo Rodríguez acabó con la vida de su hija Tamara Rivera, de tan solo 18 años, y escapó de las autoridades. Jaqueline le prometió a su hija, el mismo día que se llevó a cabo su funeral, que no descansaría hasta encontrar a su feminicida y llevarlo a responder por su crimen, además le aseguro que lo haría en menos de un año.La tarea no era sencilla, al hombre parecía que se lo había tragado la tierra. Pero aunque ella desconocía su paradero, no se rindió y pasó meses siguiéndole el rastro con publicaciones en redes sociales, hablando con personas que lo habían visto y recopilando información sobre su nuevo estilo de vida. Y lo logró, en enero de 2019, gracias a toda la labor de inteligencia que ella realizó sin conocimiento alguno, pero con el poder del amor maternal, llevó a las autoridades a detenerlo en otro país.Jaqueline Rivera no confiaba en el novio de su hija"Ella era muy alegre, súper espontánea, de esas personas que todo lo resuelve, decía 'yo puedo, yo lo hago'. Esa niña llena de energía soñaba con aprender muchos idiomas y viajar por el mundo". Así recuerda Jaqueline a su hija Tamara o 'Tammy', una joven a la que se le acabaron los sueños con sus 18 años recién cumplidos, luego de que el hombre con el que había sostenido una tormentosa relación la asesinara en su casa en Cali.El responsable fue Camilo Rodríguez, un hombre seis años mayor que Tamara que se dedicaba a manejar Uber en la ciudad y se había ganado la confianza de la joven hasta el punto de empezar una relación amorosa. Cuando Tamara se lo presentó a su mamá, ella le dijo que no le daba confianza, algo extraño porque Jaqueline asegura que "a mí no me cae mal nadie". Sin embargo, sus dudas no hicieron mayor peso y el noviazgo continuó, pero a los cuatro meses notó que algo estaba mal con su hija. Jaqueline Rivera confirmó sus sospechas, Camilo maltrataba a Tamara, y por eso la llevó a interponer una denuncia. A pesar del proceso legal iniciado, Tamara decidió volver con él y con el tiempo también regresaron los golpes, en total lo demandaron por agresión y violencia de género tres veces. Camilo no solo maltrataba y manipulaba a Tamara, quien sentía que no podía salir de esa relación, sino que también llamaba a Jaqueline para amenazarla por haberlo denunciado.Así ocurrió hasta que, finalmente, Tammy decidió dar por terminada definitivamente su relación con Camilo. Ante el temor de que el hombre regresara a la vida de su hija, Jaqueline tomó la decisión de cambiarse de casa y, en medio de eso, recibieron una noticia que les dio alivio. Camilo llamó a su hija para despedirse. "Le dice: 'Me voy para Bogotá, lo siento, la embarré contigo y no puedo estar acá', y se fue en enero"; pero todo era una farsa.Unas semanas después, el 22 de febrero de 2018, cuando se suponía que Camilo Rodríguez ya no estaba viviendo en Cali, Tamara le avisó a su mamá que saldría a la calle a hacer una diligencia, pero nunca más regreso. "Yo sentí que se me oprimía el pecho, había algo que me decía que algo pasó", recordó Jaqueline Rivera ese día, cuando salió corriendo en busca de su hija presintiendo que lo peor había pasado."Cuando llegué metí la llave y esa reja se abrió, miré al piso y encontré la pulsera de ella. Corrí al patio, miré por la ventana y la vi en el suelo. La toqué y estaba fría, eso es duro porque usted queda como en una burbuja, yo salí corriendo a un CAI cerca y les grité: 'mi hija está muerta, Camilo la mató'", detalló.Así fue la cacería del feminicida de su hijaLa muerte de Tamara Rivera en Cali empezó a ser investigada por las autoridades en Cali, con Camilo Rodríguez como principal sospechoso ante los señalamientos de la madre de la víctima. Sin embargo, se desconocía el paradero del sujeto que semanas atrás les había dicho que se mudaría a Bogotá. Días más tarde se llevó a cabo el funeral de la joven y su mamá decidió convertirse en una especie de investigadora judicial, para honrar la vida de su hija. "Le hice una promesa y le dije que se la iba a cumplir. Que yo iba a encontrar a Camilo y que lo iba a encontrar antes de un año, costara lo que me costara. Y se volvió mi obsesión. Aprendí a saber cómo escribía, a saber cómo se expresaba. Empecé a analizarlo cuadro a cuadro".En medio de su dolor, y mientras pensaba cómo iniciar su búsqueda, Camilo Rodríguez tuvo la sangre fría de llamarla y hacerle parecer que él no estaba enterado de la muerte de Tamara. Por recomendación de los investigadores, Jaqueline tuvo que hacer de tripas corazón y hablar con él como si nada hubiera pasado. "Me dice: 'Hace rato no hablo con Tammy ¿ella dónde estará? Tammy no me contesta y me parece muy raro, y yo estoy preocupado porque ella ha estado saliendo con un tipo que es medio raro y a mí me da miedo que le haga algo'".Indignada y destrozada, la madre de Tamara decidió acudir a las redes sociales para pedir ayuda para dar con el paradero de Camilo. Como pudo consiguió fotos recientes de él y de cada uno de sus tatuajes, sus datos personales y detalló en una publicación que ese hombre era el asesino de su hija. Como sucede con este tipo de denuncias en plataformas digitales, rápidamente se hizo viral y algunas personas le aseguraron haberlo visto en Bogotá. El mismo Camilo volvió a comunicarse con ella ante la viralidad de la publicación. "Yo publiqué su foto, sus datos, le explicaba a la gente que ese sujeto asesinó a mi hija. Me llamó y me dijo: 'me voy a entregar a la Fiscalía de Bogotá, yo cometí un error y pienso pagarlo'. Luego empieza a insultarme". Pero Camilo nunca se entregó y desapareció del panorama otra vez; sin embargo, la voluntad, terquedad y el amor de Jaqueline por su hija era más perseverante.Jaqueline no paraba de publicar la información de Camilo y enviársela a personas en Bogotá, último lugar en el que lo habían visto. Por varios meses su búsqueda no daba resultados, pero nunca desfalleció. "En la noche hacía redes sociales, en el día trabajaba. No bajé la guardia en ningún momento" y para ese entonces sufrió un accidente en su moto, lo que la incapacitó un tiempo en su casa con "todo el tiempo del mundo" para continuar con su cacería."Un día de la nada llegó el mensaje que estaba esperando. Alguien me escribe que él salió hacia Ecuador con unos migrantes venezolanos". Al darse cuenta que Camilo ya había salido del país, Jaqueline no se detuvo, trasladó su búsqueda y empezó a enviar la información a personas en ese país, específicamente en las ciudades más cercanas a la frontera. Tras algunas semanas de silencio, finalmente recibió un nuevo mensaje de una persona que le aseguró haberlo visto en un parque en Lago Agrio, en la frontera ecuatoriana, pero no sabía si Camilo seguía allí o había cruzado la frontera hacia Perú.En medio de su labor de persecución a través de las redes sociales, en varias ocasiones la publicación de Jaqueline llamó tanto la atención que el mismo Camilo se comunicaba con ella a través de perfiles falsos. "Varias veces me encontré con que hizo perfiles con otros nombres y me escribía para sacarme información de cómo iba el proceso. Yo aprendí a ver él cómo se expresa, cómo habla, cómo escribe y yo lo identificaba. Yo le decía: 'Camilo, ya no le dé más vueltas a esto, o usted se entrega o yo lo encuentro'".Fue por eso que cuando recibió en su buzón de mensajes una foto en primer plano de Camilo Rodríguez, preguntándole si ese era el hombre que ella buscaba, sospechó de inmediato. Por fortuna, en esta ocasión quien estaba del otro lado del chat era un policía peruano que le confirmó sus sospechas, Camilo solo había estado de paso en Lago Agrio, Ecuador, y ahora estaba en Chiclayo, Perú. Para que ella confiara en él, le explicó cómo había conseguido esa foto del colombiano. "Me dijo: 'Yo soy policía aquí en Perú, mi tía tiene un restaurante y él viene a desayunar acá'. Entonces lo que él dejó su celular en la vitrina y cuando Camilo se sentó a pedir, él le tomó la foto".Jaqueline, que se había convertido en la sombra de Camilo, ahora tenía unos ojos en el Perú que estaban atentos a los movimientos de Rodríguez. De esta manera se enteró que Camilo se había establecido en el Perú con otra identidad, la de Johan Sebastián Mena Gutiérrez, y que, además, ya tenía una nueva pareja, mujer a la que también estaba maltratando y cuya familia ya lo había denunciado. "Logré averiguar dónde vivía, dónde trabajaba, a qué hora entraba a trabajar, dónde desayunaba, dónde almorzaba, dónde cenaba, me convertí en su sombra".Entonces la mujer se comunicó con la estación de Policía en Chiclayo y le envió al capitán Saavedra toda la información que tenía de Camilo, pero se encontró con un problema cuando el oficial le preguntó si el sujeto tenía circular roja de Interpol. Esto significó un nuevo retraso para su plan, pues a Camilo solo lo estaban buscando en Colombia. Jaqueline no había llegado tan lejos para nada, por lo que gracias a un investigador privado, consiguió que en diciembre de ese año se emitiera la circular roja contra Camilo, tuvo que esperar 45 días.Así las cosas, el 18 de enero recibió la mejor noticia: el operativo se había llevado a cabo y Camilo Rodríguez había sido capturado en Chiclayo. En ese momento lo detuvieron por falsedad en documento público y le informaron que la justicia colombiana lo exigía para que pagara por el feminicidio de Tamara Rivera. Jaqueline le había cumplido a su hija la promesa que le había hecho en su tumba, pero todavía no podía cantar victoria, pues faltaba el proceso de extradición.Debido a la burocracia entre ambos países, tardaron 10 meses en enviar a Camilo Rodríguez de Perú a Colombia. Pero una vez estuvo en territorio nacional, la justicia colombiana lo condenó a 375 meses en prisión, 35 años que actualmente apaga en la cárcel de Cómbita, en Boyacá.Aunque el dolor por la pérdida de su hija sigue intacto y nada podría ayudarla a recuperarla, hoy en día Jaqueline Rivera vive tranquila por haberle cumplido a su hija de 18 años la promesa que le hizo el día de su funeral y haber conseguido justicia para que ella no se convirtiera en una cifra más de impunidad.
La monja colombiana Inés Arango dedicó su vida a servir con humildad y entrega a los demás, convirtiéndose en un símbolo de fe. Durante casi diez años fue misionera en la selva, conviviendo con comunidades indígenas y trabajando por su bienestar. Sin embargo, su labor terminó trágicamente en Ecuador, donde fue asesinada junto al monseñor Alejandro Labaka: 21 lanzas atravesaron su cuerpo, en un ataque de una tribu aislada. La directora de Los Informantes, María Elvira Arango, recordó su vida y su legado, y el camino que hoy la acerca a la santidad.En una sencilla carta de dos párrafos, escrita a mano y atesorada por la hermana Cecilia Arango como un gran tesoro, Inés Arango, su hermana menor, dejó todos sus bienes que no sumaban más de 50 mil pesos, una hamaca que podía servir a los indígenas y, sobre todo, una inmensa lección de grandeza y humildad.“Para ella, su final fue muy alegre, porque en la misma carta que dejó escribió: ‘Si muero, me voy feliz. No busco fama ni nombre. Siempre con todos. Inés’. Ella quería morir entre los indígenas”, relató su hermana, Cecilia Arango.Un deseo que no pudo cumplirse del todo, porque la misionera colombiana Inés Arango, a pesar de que han pasado 38 años desde su asesinato, es conocida en gran parte del mundo. Su vida y su muerte fueron tan excepcionales que hoy avanza en el camino hacia la beatificación.Inés Arango: una vida marcada por la feLa vida de Inés Arango es hoy una fuente de inspiración. Su hermana Cecilia, de 90 años, conserva intactos los recuerdos de quien fue su hermana menor. Guarda con nitidez las vivencias compartidas y las anécdotas que retratan a una mujer sencilla, entregada a su fe y dispuesta a darlo todo por los demás.Su familia, profundamente católica y numerosa, estaba formada por 12 hijos, de los cuales tres se consagraron como monjas. Entre ambas partes de la familia, a lo largo de tres generaciones, hubo cerca de 90 sacerdotes y religiosos.“Era muy alegre y paciente...Le encantaba hablar con la gente, servirle a todo lo que necesitaran”, relató Cecilia desde el Colegio María Inmaculada, en Bogotá, donde aún vive. Desde pequeña, Inés mostró un interés profundo por las misiones y soñaba con dedicar su vida a servir a Dios en lugares remotos.Inés Arango nació el 6 de abril de 1937 en el barrio Belén de Medellín. A los 17 años ingresó a la congregación y a los 22 emitió sus votos perpetuos, comprometiéndose de por vida a vivir en castidad, pobreza y obediencia.Además, pasó varios años enseñando mientras esperaba la oportunidad de convertirse en misionera, justo en un momento en que la Amazonía ecuatoriana estaba atravesando profundas transformaciones.¿Por qué llegó a Ecuador?Durante esa década, la Amazonía ecuatoriana vivía tensiones crecientes por la explotación petrolera y los cambios sociales que esta actividad generaba. Por eso, la Prefectura Apostólica de Aguarico asumió un rol clave en la región, enviando misioneros para acompañar a las comunidades indígenas. Fue allí donde se cruzaron los caminos de Inés y monseñor Labaka.“Todos sabían del riesgo que corrían al estar en ese proyecto. Ellos lo sabían y la gente del entorno, porque concretamente a Inés le preguntan el día anterior: ‘¿No te da miedo?’, y ella decía que no. ‘¿Y si mueres?’, contestaba: ‘Muero donde he querido y he soñado siempre”, reveló Bilma Freire, consejera general de las Hermanas Capuchinas.Inés no dudó cuando finalmente la enviaron a una misión en Ecuador para evangelizar y atender las necesidades de los indígenas, en uno de los lugares más ocultos y alejados de la civilización. Se fue dichosa, impulsada por la promesa de vivir y, si fuera necesario, de morir entre los indígenas, los más olvidados.Durante casi 10 años, ambos convivieron con el pueblo Huaorani, aprendiendo su lengua, costumbres y formas de vida. Inés incluso hablaba quechua y se adaptó plenamente a la cultura local. “La vida religiosa se hizo para servirle a los demás, no para servirse a sí mismo”, afirmó Cecilia.¿Qué ocurrió?El 20 de julio de 1987, el obispo español Monseñor Alejandro Labaka de 67 años, y la hermana Inés, de 50, bajaron de un helicóptero en las profundidades de la selva al oriente del Ecuador, donde iban a ser los primeros acercamientos con los Tagaeri, una comunidad indígena que voluntariamente se ha aislado del mundo moderno. Este pueblo, conocido por su fama de guerreros feroces y no contactados, sigue siendo uno de los grupos más desconocidos y enigmáticos de la región.La tragedia ocurrió después de que el vicariato, tras meses de intensa búsqueda, autorizara el viaje de monseñor e Inés para intentar establecer ese primer contacto con los Tagaeri.Con la bendición de sus superiores y sin saber que sería su último viaje, partieron con esperanza y fe. Afortunadamente, hay un documental, una joya audiovisual de la Red Eclesial de Panamazónica, que capta muy bien las condiciones en las que vivían en la selva.“Primero, mataron a monseñor en presencia de Inés. Para ella fue un doble martirio”, reveló su hermana Cecilia. Los indígenas atravesaron con 84 lanzas al monseñor, quien murió desnudo. Luego, frente a ella, desataron su furia contra Inés, que recibió 21 lanzas. Murió descalza, con la túnica destrozada. Los misioneros no portaban armas; su propósito siempre fue de manera pacífica.Un camino a la beatificaciónPor su legado y su trabajo con los indígenas del Amazonas, así como por el significado que sus vidas y muertes tienen para la Iglesia, ambos siguen vivos en la memoria colectiva y hoy avanzan en el camino hacia la santidad.“El papa Francisco, desde el inicio de su pontificado, ha mostrado preocupación e interés por la Amazonía, y eso hace que Alejandro e Inés sigan vivos, no para una sola porción, para la Amazonía y, ahora, con lo de la venerabilidad, para el mundo entero”, concluyó Bilma Freire, consejera general de las Hermanas Capuchinas.Aunque fueron reconocidos por el papa Francisco, ahora cuentan con la bendición del papa León XIV, quien aprobó el decreto que reconoce sus virtudes heroicas y los eleva a la condición de venerables, el primer paso hacia la beatificación.La tragedia conmovió a la iglesia y al mundo. Para muchos, Inés y Monseñor Labaka encarnaron el máximo ejemplo de entrega misionera, ofreciendo sus vidas por amor a un pueblo que no los conocía y que, finalmente, los rechazó con violencia.“Para los milagros, primero que todo, hay que creer. Hay que tener fe. Es un camino largo, pero no imposible”, explicó Blanca Nidia Bedoya, superiora general de las Hermanas Capuchinas. Para que la beatificación sea oficial, se requiere la verificación de al menos un milagro atribuido a la intercesión de Inés y monseñor.Su eventual canonización sería un hecho histórico para Colombia, particularmente para Antioquia, su tierra natal. “No es lo que nosotros queramos, sino lo que mi dios quiera. Mi Dios sabrá cómo lo hace”, concluyó Cecilia, convencida de que el reconocimiento llegará en el momento indicado.
Como todos los domingos, en este capítulo de Los Informantes, tres grandes historias: la trágica vida de la monja colombiana Inés Arango, que su compromiso indígena la llevó a un destino heroico y la acerca hoy a la santidad; el testimonio Yasuaki Yamashita, uno de los sobrevivientes de la bomba atómica en Nagasaki; y la historia de Lali Fernando Riascos, un joven afrocolombiano del Pacífico que, pese a la pobreza y la violencia, se ha convertido en un influyente creador de contenido y líder, inspirando a su comunidad con esperanza y resiliencia.La monja colombiana Inés ArangoLa monja colombiana Inés Arango dedicó casi diez años de su vida a vivir entre comunidades indígenas de la Amazonía ecuatoriana, entregada por completo a su vocación religiosa y a la misión de servir a los más olvidados. Su compromiso y humildad la convirtieron en un símbolo de fe, aprendiendo sus lenguas y costumbres, adaptándose plenamente a su entorno. A pesar de los riesgos, nunca dudó en responder al llamado divino, consciente de que su destino podría ser fatal.Su vida terminó trágicamente el 20 de julio de 1987, cuando junto al monseñor Alejandro Labaka intentaron establecer contacto con la aislada y feroz comunidad Tagaeri en la selva ecuatoriana. Ambos fueron asesinados brutalmente por esta tribu. Su martirio ha sido reconocido por la Iglesia y se espera que por su labor sea beatificada.Sobreviviente bomba atómica 80 años despuésEl 6 de agosto de 1945, Hiroshima fue arrasada por una explosión que cambió para siempre la historia de la humanidad. Tres días después, Nagasaki sufrió el mismo destino. Yasuaki Yamashita es uno de los pocos sobrevivientes japoneses que conserva intacta la memoria del horror de la bomba atómica.“Vino una luz tremenda, es como si fuera mil relámpagos al mismo tiempo. Entonces mi madre me haló al suelo, me cubrió con su cuerpo. Vino una explosión tremenda, muy fuerte y sentíamos que estaban volando miles de cosas encima de nosotros”, recordó en Los Informantes, ese aquel fatídico día.Con un testimonio en perfecto español, relata con detalle cómo vivió aquella explosión y su relato sobre la destrucción total, las pérdidas humanas y las secuelas de la radiación son un llamado urgente a la conciencia global para evitar que se repitan los horrores nucleares.La voz del PacíficoLali Fernando Riascos nació y creció en una de las regiones más azotadas por la violencia y la pobreza. Desde niño enfrentó desplazamientos, la ausencia de servicios básicos y la violencia armada que marcó su infancia y adolescencia. Sin embargo, lejos de rendirse, encontró en la comunicación y en las redes sociales un camino para mostrar sin filtros la realidad de su tierra y para inspirar a su comunidad.Es uno de los 30 colombianos menores de 30 años que están cambiando el mundo, según la revista Forbes. Hoy, impulsa proyectos que promueven la paz, el desarrollo y la dignidad en el Pacífico colombiano. A través de videos, mensajes y acciones concretas, busca visibilizar las necesidades y potencialidades de su región, animando a otros jóvenes a luchar por sus derechos y a creer en un futuro diferente.
El anuncio del papa León XIV de beatificar a la monja colombiana Inés Arango Velásquez ha sido una gran noticia para los feligreses colombianos. Según el decreto firmado por el sumo pontífice, será reconocida "la oferta de la vida" de la religiosa oriunda de Medellín, quien perdió la vida de una manera violenta en medio de una misión que realizaba defendiendo pueblos indígenas en el Ecuador. El papa también aprobó la beatificación del misionero español Alejandro Labaka Ugarte, quien murió junto a la monja colombiana.Pocos recuerdan la historia de esta religiosa y es por eso que, con el anuncio del papa León XIV, ha aumentado el interés por conocer su vida y muerte que la hacen merecedora de este reconocimiento póstumo. Aunque han pasado más de tres décadas de la muerte de la monja Inés Arango, su vida estuvo marcada por su peso espiritual y humano, terminando en una tragedia en medio de una labor en la que intentaba tender puentes con pueblos indígenas aislados de la civilización, ubicados en la Amazonía ecuatoriano-peruana.¿Quién era la monja Inés Arango?Nacida en Medellín, Colombia, e integrante de la Congregación de las Hermanas Terciarias Capuchinas de la Sagrada Familia, a la que perteneció desde los 18 años, Inés Arango se ganó el amor y admiración de los paisas y luego de los colombianos por su entrega, dedicando varios años de su vida a la evangelización y educación religiosa. Su vocación la llevó por escuelas del Tolima, Córdoba y Antioquia; sin embargo, Arango no era una monja tradicional y siempre manifestó un profundo interés por llegar a los pueblos originarios.Bajo esa lógica, en 1977 le hicieron el llamado a ser misionera en la selva ecuatoriana y ella aceptó inmediatamente. Su trabajo, junto a otros religiosos como el español Alejandro Labaka era evangelizar a los indígenas huaoranis, un grupo indígena conocido por su carácter guerrero y su aislamiento cultural. Durante 10 años, la religiosa colombiana y su equipo hicieron un trabajo de conocimiento y reconocimiento de las tradiciones de los huaoranis, mientras les enseñaban español, aprendían su lengua y les enseñaban la palabra.Además de evangelizar, la monja Inés Arango tenía un gran interés por proteger a los pueblos indígenas de los riesgos para su territorio con los proyectos de extracción y petroleros en el Amazonas. Además de los huaoranis, en el lugar en el que estaban trabajando también estaban los tagaeris, pero con esta comunidad indígena no tenían mucha interacción porque habían advertencias sobre sus reacciones violentas. Ante la fuerte amenaza en el territorio por estos proyectos y la vocación de Arango y Labaka, ambos religiosos decidieron asumir el riesgo de contactar con los tagaeris, conocidos por su rechazo histórico al contacto externo.La monja colombiana y el obispo español conocían el riesgo y es por eso que el día antes de partir dejaron todo listo en caso de no regresar. "Si muero, me voy feliz, ojalá nadie sepa nada de mí, no busco fama ni nombre, Dios lo sabe, siempre con todos, Inés", escribió la colombiana en el testamento que dejó en su mesa de noche el 21 de julio de 1987, cuando partió junto al sacerdote en busca de los pueblos indígenas para lograr un diálogo con ellos sobre los riesgos que enfrentaba su territorio.Inés Arango y Alejandro Labaka se adentraron en territorio desconocido de la selva sin armas, sin protección, confiando en que la comunicación pacífica era posible. Pero nunca regresaron. Al día siguiente el equipo llegó al lugar en el que habían sido dejados para buscarlos, pero no había ningún rastro de ellos dos, motivos por los que se emprendió una misión de rescate. Con la ayuda de un helicóptero se encontraron los cuerpos sin vida de ambos religiosos, clavados múltiples veces por lanzas del pueblo indígena."Al día siguiente sus compañeros de la misión de Aguarico sacaron no menos de veinte lanzas de su cadáver", publicaron hace algunos años en Capuchinos editorial, recordando la labor de los dos religiosos. La muerte de la monja colombiana y el obispo español causó gran dolor en la iglesia católica y en el mundo, aunque se conocieron pocos detalles, con el paso de los años se dijo que los religiosos en un principio habían logrado interactuar pacíficamente con los jóvenes de la tribu, pero cuando fueron llevados ante los mayores, estos dieron la orden de asesinarlos.Lejos de considerarla mártir de una cruzada religiosa, quienes conocieron a Inés Arango la recuerdan como una mujer profundamente humana, sensible a las culturas indígenas, comprometida con el respeto por la vida y la diversidad. Su muerte fue una tragedia, sí, pero también un reflejo de su entrega total a un ideal de convivencia y entendimiento entre mundos distintos. Casi cuatro décadas después, su figura ha sido reivindicada por movimientos que promueven la justicia ambiental, el respeto por los pueblos originarios y el papel de las mujeres en la misión eclesial y social. Ahora también desde el Vaticano con la beatificación firmada por el papa León XIV.MARÍA PAULA GONZÁLEZPERIODISTA DIGITAL DE NOTICIAS CARACOLCORREO: mpgonzal@caracoltv.com.co
El papa León XIV emitió sus primeros decretos de causas de santos y aprobó el primer paso en el camino para beatificación de dos misioneros: el español Alejandro Labaka Ugarte (1920-1987) y la monja colombiana Inés Arango Velásquez (1937-1987), ambos asesinados violentamente en la selva amazónica de Ecuador, informó este jueves la Santa Sede. El nuevo pontífice, él mismo misionero durante varias décadas en Perú, recibió en audiencia al prefecto del Dicasterio de la Causa de los Santos, Marcello Semeraro, y firmó varios decretos que reconocen "la oferta de la vida" de ambos religiosos, así como "las virtudes heroicas" del obispo indio Matteo Makil.Se trata de las primeras medidas en el proceso para canonizaciones de papa León XIV desde que fue elegido papa el 8 de mayo. El camino hacia la santidad tiene varias etapas: la primera es ser declarado 'Venerable siervo de Dios', título que se da a una persona fallecida a la que se reconoce "haber vivido las virtudes de manera heroica"; la segunda, beato, y la tercera santo.Asimismo, en 2017, el papa Francisco introdujo la "oferta de la vida" como nueva causa válida para que se le pueda abrir un proceso de beatificación, que se basa en haber ofrecido libremente la vida por los demás hasta la muerte.Para que un venerable sea beatificado es necesario que se haya producido un milagro debido a su intercesión, y para que sea canonizado o hecho santo se precisa un segundo milagro obrado por intercesión, después de ser proclamado beato.Labaka Ugarte -conocido con el nombre religioso de Manuel de Beizama-, nació en 1920 en la localidad vasca de Beizama (Guipúzcoa) y murió en 1987 en la zona de Tigüino, en la Amazonía ecuatoriana. Destacó como eclesiástico y misionero católico en Ecuador, fue miembro de la Orden de los Hermanos Menores Capuchinos y vicario apostólico de Agarico, hasta que murió acribillado por lanzas al entrar en contacto con un pueblo indígena de una región aislada de la Amazonía.¿Quién es la monja Inés Arango Velásquez?La monja colombiana Inés Arango Velásquez -conocida con el nombre religioso de María Nieves de Medellín- fue una monja profesa de la Congregación de las Terciarias Capuchinas de la Sagrada Familia, nació en Medellín en 1937 y murió junto a Labaka en Ecuador el 21 de junio de 1987. Ese días ambos murieron violentamente a manos de miembros del pueblo indígena aislado que intentaban proteger del avance de las empresas petroleras en la selva amazónica.Su historia está consignada en el libro "Barro y vasija en la selva herida", de la escritora Isabel Valdizán Valledor, el cual narra detalles de su vida y su carrera, primero como religiosa y luego misionera.Undécima hija de una familia creyente, Arango inició su profesión religiosa en 1956 y se dedicó a la docencia en varias zonas de Colombia. Reseñas históricas que narran su vida relatan que desde muy joven soñaba con ser misionera, en especial luego de que, junto a sus hermanas, leyó documentos del Concilio Vaticano II. Unos 20 años después logró su propósito y fue enviada a la misión capuchina de Aguarico, en el Oriente de Ecuador, que buscaba trabajar entre los huaorani, un pueblo local no contactado.La religiosa colombiana trabajó en el hospital de esa zona y, en poco tiempo, se ganó un lugar especial en la comunidad. Se enfrentó a petroleras que presionaban por acelerar la explotación hidrocarburífera, lo que hizo que su voz cobrara cierta autoridad entre los locales. Se preparó para convivir con los huaorani. Vivió con una familia indígena durante un tiempo y aprendió su idioma. Pero todo cambió en 1987, precisamente el 20 de julio, cuando el Alejandro Labaka, entonces obispo, e Inés descendieron en helicóptero en un claro de la selva en tierras de los tagaeri, un grupo huaorani. Dos días después los hallaron muertos: habían sido atacados con lanzas, al parecer por esas comunidades indígenas. WILLIAM MORENO HERNÁNDEZCOORDINADOR DIGITAL NOTICIAS CARACOL*Con información de EFE
Un sismo de magnitud 4,5 se registró este viernes 11 de septiembre en el municipio de Istmina, Chocó, informó el Servicio Geológico Colombiano (SGC). De acuerdo con el reporte actualizado de la entidad, el movimiento telúrico ocurrió a las 11:42 de la mañana, hora local, y tuvo una profundidad de 41 kilómetros. El evento fue clasificado como de origen manual.El SGC ubicó el epicentro en las coordenadas 4.42° de latitud y -76.72° de longitud. Entre los municipios más cercanos al punto donde se produjo el sismo se encuentran Sipí (Chocó), a 27 kilómetros; Trujillo (Valle del Cauca), a 50 kilómetros, y El Dovio (Valle del Cauca), a 55 kilómetros.
Richard Ríos llegó a Arabia Saudita y ya empezó a marcar diferencia. Este viernes 11 de septiembre, dijo presente con una asistencia en el partido de Al Ittihad contra Al Faisaly, por la fecha 7 de la Liga Arabia Saudita.Todo ocurrió al minuto 28, cuando el mediocampista colombiano se hizo con el balón, levantó la cabeza y le cedió el esférico a Steven Bergwijn, quien controló, se perfiló y sacó un buen remate para el 1-0 parcial.Vea la asistencia de Richard Ríos en Al-Faisaly vs Al Ittihad en Liga de Arabia Saudita
El alcalde Carlos Fernando Galán informó en la mañana de este 11 de septiembre que el hombre señalado de agredir a un guardia de seguridad en el occidente de Bogotá finalmente fue capturado por las autoridades. En video quedó registro de la brutal agresión que sufrió este hombre de la tercera edad, que estaba trabajando como vigilante en el barrio Modelia, cuando fue interceptado por este sujeto que le robó su celular y su bicicleta el pasado 5 de septiembre. La captura ocurrió gracias al trabajo entre el Cuerpo Técnico de Investigación (CTI) de la Fiscalía y la Secretaría Distrital de Seguridad.(¿Necesitas actualizarte o tienes dudas sobre las noticias del día? Pregúntale a NATA)Mientras avanza el proceso judicial contra este hombre, don Ricardo Rodríguez sigue debatiéndose entre la vida y la muerte. Y es que el vigilante de 63 años fue atacado con brutalidad mientras revisaba su celular junto a la caseta donde solía instalarse para su trabajo. De repente, llegó este hombre que le lanzó una piedra a sus espaldas. Don Ricardo cayó herido y volvió a ser atacado incluso en este estado. Todo este episodio quedó grabado por una cámara de seguridad. El material le dio la vuelta a las redes sociales y causó la indignación de muchos.De acuerdo con el mandatario de Bogotá, este es solo uno de otros delitos de los que este sujeto es señalado. “No solo sería el responsable de esa agresión, sino que también habría amenazado a otro ciudadano, por lo que actualmente tiene medida de aseguramiento”, dijo Galán en su trino. Sin embargo, no dio el nombre del capturado.Simultáneamente a la publicación, la Fiscalía participa en una audiencia en la que se le imputarán delitos por los hechos relacionados con la agresión contra el guardia. Así, también podría determinarse, por decisión de un juez de control de garantías, si este hombre recibirá medida de aseguramiento.NOTICIA EN DESARROLLO
Con el paso de las horas se sigue hablando de la contratación de James Rodríguez por parte de Atlético Nacional, que se hizo oficial con un video en las redes sociales del club el jueves pasado y que de inmediato revolucionó el ambiente del fútbol profesional colombiano, en este segundo semestre de 2026.El jugador cucuteño, de 35 años, ya participó de su primera práctica con los nuevos compañeros y bajo la orientación del entrenador Lucas González, iniciando de esa manera la puesta a punto para volver a estar en acción en los estadios del país, luego de una amplia y exitosa trayectoria internacional en clubes de Argentina, Portugal, Francia, España, Alemania, Grecia, Catar, Brasil, México y Estados Unidos. Hay que recordar que solamente jugó antes en 2006/2007 en Envigado Fútbol Club, tanto en la Primera B y un par de compromisos en la A.Con esa imagen y prestigio, con tres mundiales de fútbol con la Selección Colombia y siendo goleador en Brasil 2014, en Nacional no solamente piensan en los réditos deportivos, sino que también esperan sacarle jugo a la presencia del volante de creación en la parte de mercadeo e ingresos por venta de camisetas y abonos para la Liga Betplay II."Hay camisetas que se usan. Y hay camisetas hechas para la historia. Ya está disponible la de James Rodríguez", se leyó, por ejemplo, en un posteo en 'X' de Nacional y de inmediato llegó la respuesta. Extraoficialmente se dice que ya se vendieron más de 400 casacas de James.Además de eso, Rodríguez Rubio también se dejó ver en las cuentas oficiales en un video en el que invita a los aficionados 'verdolagas' a seguir abonándose, algo que también avanzaría con buena respuesta y a un ritmo importante.¿Cuánto cuesta la camiseta de James Rodríguez?En la Tienda Verde ya se encuentra expuesto el producto y tiene los siguientes precios:Camiseta local hombre: $399.950Camiseta alterna hombre: $299.963Camiseta tercer kit hombre: $299.963Camiseta oficial local mujer: $399.950Camiseta alterna mujer: $299.963Camiseta local niño $344.950Camiseta alterna niño: $258.713
Si tiene previsto un viaje internacional o necesita actualizar su pasaporte para salir del país, ahora cuenta con más opciones para realizar el trámite de expedición o renovación del pasaporte en Bogotá. La alianza entre la Alcaldía y el Ministerio de Relaciones Exteriores permitió habilitar siete puntos de la Red CADE y SuperCADE para acercar este servicio a diferentes localidades de la capital. La medida busca facilitar el acceso de la ciudadanía a este trámite, reduciendo desplazamientos y permitiendo que más personas puedan gestionar su pasaporte en puntos cercanos a sus lugares de residencia o trabajo. Actualmente, el servicio está disponible en los SuperCADE Las Américas y Calle 13, así como en los CADE Fontibón, Santa Lucía, Tunal, Servitá y La Gaitana, este último ubicado en la localidad de Suba.¿Necesitas actualizarte o tienes dudas sobre las noticias del día? Pregúntale a NATA¿Cómo agendar una cita para sacar el pasaporte en Bogotá?Antes de acudir a cualquiera de estas sedes, es indispensable programar una cita. Las autoridades reiteran que este agendamiento es completamente gratuito y debe realizarse únicamente a través de los canales oficiales de la Cancillería de Colombia, evitando intermediarios o sitios web no autorizados. El enlace oficial para solicitar la cita es: https://www.cancilleria.gov.co/atencion-y-servicio-al-ciudadano/tramites-y-servicios/pasaportesUna vez obtenga la cita, deberá presentarse en el punto seleccionado con al menos 20 minutos de anticipación. Durante la atención se realizará la formalización de la solicitud y la validación de los requisitos exigidos para la expedición del documento. Para los mayores de edad, el proceso requiere la presentación de la cédula de ciudadanía digital o de la cédula amarilla con hologramas. Si ya posee un pasaporte vigente o vencido, también deberá presentarlo. En caso de pérdida o hurto, la novedad podrá informarse directamente durante el trámite, bajo la gravedad de juramento.Si el trámite corresponde a un menor de edad, será necesaria la presencia de uno de sus padres o del representante legal. Además, deberá presentarse copia auténtica del registro civil de nacimiento y, para quienes tienen entre 7 y 17 años, la tarjeta de identidad original. En cuanto a los costos, la ciudadanía puede elegir entre dos tipos de libreta. ¿Cuánto cuesta el pasaporte en Bogotá?El pasaporte ordinario de 32 páginas tiene un valor de $195.600, mientras que el pasaporte ejecutivo de 48 páginas cuesta $335.400. Las personas que cuenten con certificado electoral vigente podrán acceder a un descuento del 10 % sobre el valor del documento. Las opciones de pago incluyen la plataforma PSE y las transacciones mediante tarjetas débito o crédito directamente en la oficina donde se realiza el trámite. Las autoridades aclararon que no se reciben pagos en efectivo, razón por la cual recomiendan verificar previamente los medios disponibles antes de asistir a la cita.Uno de los aspectos que más interesa a quienes necesitan el documento con rapidez es el tiempo de entrega. De acuerdo con la información oficial, el pasaporte estará disponible aproximadamente 48 horas después de efectuado el pago y deberá reclamarse en el mismo punto donde se realizó la solicitud. Para este proceso no será necesario agendar una nueva cita. El servicio opera de lunes a viernes en jornada de 7:00 a. m. a 12:00 m. y de 1:00 p. m. a 3:00 p. m. en las sedes habilitadas. Las autoridades insisten en que la mejor recomendación para proteger sus datos personales y evitar fraudes es realizar el trámite directamente a través de los canales oficiales de la Cancillería de Colombia, sin recurrir a terceros que ofrezcan citas o supuestas agilizaciones del proceso.ÁNGELA URREA PARRANOTICIAS CARACOL