El 3 de junio de 2019, la tranquilidad de la vereda El Compromiso, en Ventaquemada, Boyacá, se rompió antes del amanecer. Carmen Rosa Méndez Duarte, una joven de 26 años y madre soltera de dos niñas de 5 y 2 años, salió de su casa a las 5:00 a. m. a trabajar y un recorrido cotidiano se convirtió en el inicio de una tragedia que hoy tiene a su familia clamando justicia. Séptimo Día investigó el caso.Aquella madrugada, los padres de Carmen la acompañaron hasta la carretera. Minutos después, una llamada telefónica los alertó sobre un supuesto accidente. Al llegar al lugar conocido como 'El Matadero', María Duarte Cortés, madre de la joven, se encontró con una imagen que nunca podrá borrar: "Yo ya me asomé a la ambulancia y la tenían ahí, pero eso la cabecita no era conocida de la sangre".Aunque inicialmente pensaron que se trataba de un accidente de tránsito, las lesiones de Carmen sugerían algo mucho más siniestro. El estado de la joven era crítico, con múltiples golpes en el cráneo y un deterioro neurológico severo.La Policía Nacional y la Sijín de Tunja descartaron rápidamente que se tratara de una caída accidental. El investigador Edilberto Barbosa relató que en el sitio del ataque hallaron "unos maderos que se encontraron acá sobre la vía y material biológico, sangre". La sevicia fue tal que se encontraron restos de madera dentro del cráneo de la víctima. "Este señor no solo la golpeó, la torturó, porque el médico nos dijo 'no fueron uno, no fueron dos ni tres los palazos que ella recibió, fueron muchísimos'", relató una hermana de la víctima en Séptimo Día.El rastro del agresorTestigos informaron haber escuchado gritos de auxilio cerca de las 5:00 a. m. Hernando Montaña, vecino del sector, recordó: "Gritaban auxilios, pero nosotros no miramos porque con ese monte tan espeso... no se miraba nada". Su esposa, María Victoria Martínez, logró ver a un sospechoso: "Miré así por la ventana y vi un señor corriendo... Él era alto y como con chaqueta negra". Otros testimonios indicaron que el agresor vestía botas blancas y un impermeable con reflectivos.Tras analizar más de 200 horas de videos de seguridad, los investigadores identificaron a un hombre que coincidía con la descripción y que portaba un madero en su mano con rumbo al lugar de los hechos. Las pesquisas llevaron a las autoridades a una finca donde el sospechoso alquilaba una habitación. Allí encontraron unas botas de caucho de una empresa de lácteos, que tenían rastros de sangre, y un impermeable.El cotejo de ADN confirmó que la sangre en las prendas pertenecía a Carmen. El sospechoso fue identificado como Alexander Vásquez Terán, un trabajador de una empresa de lácteos que no era oriundo de Boyacá y que había desaparecido el mismo día del ataque.Testimonio de una relación y la captura del señaladoTatiana Méndez, hermana de Carmen, reveló que la joven y Vásquez Terán habían mantenido una relación sentimental que se tornó peligrosa. "Ella me dijo que ya el muchacho quería tener algo con ella... pero como a los dos meses empezó a cambiar todo. Ya era como muy agresivo con ella, como muy posesivo", recordó. Según su testimonio, Carmen sentía que su vida corría peligro: "Ella me dijo que ella temía que le hiciera algo a ella y a las niñas y a mis papás... andaba para todo lado como si alguien la fuera persiguiendo".Casi dos años después de los hechos, el 1 de marzo de 2021, los investigadores rastrearon a Vásquez Terán hasta Aracataca, Magdalena. Allí fue capturado y, aunque inicialmente negó su identidad, terminó aceptando cargos mediante un preacuerdo. El 23 de junio de 2022, fue condenado a 15 años, 6 meses y 19 días de prisión por tentativa de homicidio agravado.Esta sentencia ha generado profunda indignación en la familia de Carmen, quienes consideran que el delito debió tipificarse como tentativa de feminicidio. "Para nosotros no era un intento de homicidio, sino de feminicidio. ¿Por qué? Porque ellos en ese momento tenían una relación", cuestionaron sus familiares. Expertos consultados por Séptimo Día coinciden en que hubo una omisión por parte de la justicia, ya que la tipificación como homicidio le otorga beneficios penales al agresor que no tendría en un caso de feminicidio, como la posibilidad de solicitar libertad condicional tras cumplir tres cuartas partes de la pena.Séptimo Día buscó a la Fiscalía y a la rama judicial para hablar del caso, pero hasta la emisión de este programa no se obtuvo una respuesta oficial por parte de las entidades. El victimario, que está recluido en la cárcel de Combita, Boyacá, tampoco aceptó una entrevista.Una vida destruidaCarmen Rosa sobrevivió, pero las secuelas del ataque fueron devastadoras. "La dejó muerta en vida. Ella tiene dos partes del cerebro muertas. No tiene el huesito del cráneo ni tiene la parte frontal. Pues no se puede valer por ella solita. Es como un bebé", lamenta su familia. La joven ya no reconoce a sus hijas y requiere asistencia permanente para funciones básicas.El temor de la familia es que, para el año 2028, Alexander Vásquez Terán pueda recuperar su libertad, mientras Carmen permanece atrapada en un cuerpo que ya no responde. "Este señor no solo le dañó la vida a mi hermana, se la dañó a toda una familia, les arrebató una madre a esas niñas", concluyeron.
Mateo Pérez Rueda nació en Yarumal, Antioquia. Desde pequeño su vida giró en torno a las letras, aunque inicialmente lo hizo a través de la poesía. Su padre, Carlos Pérez, lo recordó en Los Informantes como un joven que transformaba cualquier evento en una oportunidad para escribir: “Él se dio a conocer porque llegaba, por ejemplo, una fiesta familiar, un evento de un cumpleaños, y él sacaba algo escrito y ese era el regalo de él. Sacaba todo lo bueno de la persona y se lo leía”.Sin embargo, esa sensibilidad literaria pronto se transformó en una vocación periodística sagaz y punzante. Mateo Pérez, influenciado por el hábito de su padre de leer la prensa cada mañana, decidió que su camino era informar sobre la realidad de su región, un territorio históricamente asolado por grupos ilegales. Así nació El Confidente, un medio que comenzó de forma impresa gracias al patrocinio de una papelería local y que luego migró al entorno digital.El reportero que no conocía el temorEn entrevista con Los Informantes, su padre aseguró que a Mateo “no le daba miedo de nada. El pealo’ como que nació sin miedo”.Esa falta de temor lo impulsó a realizar denuncias que incomodaban a los poderes locales. Mateo no era un periodista de escritorio, su método era el de la vieja escuela: conseguir pruebas, visitar las fuentes y tener "barro en los zapatos". Investigaba a políticos y documentaba hechos con rigor, apoyado en derechos de petición y visitas constantes a la Fiscalía y la Policía. “Salía a investigar, a buscar informes y a documentarse para poder escribir. Él no escribía sin pruebas”, relató su padre sobre la disciplina del joven, quien además estudiaba Ciencia Política en la Universidad Nacional de Medellín.Para sostener su labor periodística, que realizaba de forma solitaria y sin recursos, Mateo vendía jugos y ensaladas de frutas en el garaje de su casa, además de trabajar como mensajero. En su casa, en donde vivía con sus padres en Yarumal, su cuarto sigue intacto y allí el computador da cuenta del temor que ya sentía por los trabajos que había hecho: mantenía el equipo con la cámara tapada por miedo a ser espiado o "chuzado".Briceño, el último viajeEl lunes 4 de mayo comenzó para él y para su familia lo que terminó en una tragedia. Mateo, de 24 años, decidió viajar a Briceño, un municipio ubicado a 50 kilómetros de Yarumal, donde se libraba una cruenta disputa territorial entre el Clan del Golfo y diversas facciones de las disidencias de las FARC. A pesar de los riesgos, el joven periodista quería cubrir un consejo de seguridad y buscar entrevistas con cabecillas de los grupos armados.Su padre recuerda la última conversación y la advertencia que le hizo ante la peligrosidad de la zona: “Por qué vas para Briceño, eso como está de peligroso por allá. ¿Es que no ha escuchado las noticias?”. Sin embargo, Mateo, confiado en su rol como comunicador, respondió que el evento estaría resguardado por el Ejército. Al salir de casa, su padre le dio la bendición en silencio: “El último recuerdo que yo tengo él es cuando él salió y me dio la espalda y apenas yo vi que él se fue a ir yo ahí mismo así por detrás (seña de darle la bendición) pero ni siquiera fue de frente, sino por detrás”.Al llegar a Briceño, Mateo se hospedó en un hostal y, al día siguiente, se internó en la vereda Palmichal. Iba desarmado, protegido únicamente por su carné de periodista y su celular. No obstante, en una zona donde los forasteros son vistos con sospecha, su presencia fue malinterpretada. Fue interceptado por hombres del Frente 36 de las disidencias de las FARC, bajo el mando de alias Chalá.Tortura y un final estremecedorLos detalles de su muerte, relatados por su padre según la información recibida de la región, son desgarradores. Mateo fue acusado de ser informante y sometido a suplicios antes de ser asesinado. “Le pegaron cinco tiros en los pies para que no corriera. Y ahí donde empezaron a como a torturarlo, a pedirle que dijera algo que él no sabía. Le dieron un tiro por acá (en la cara), otro por acá (en el abdomen) y el mortal (en la frente), ese fue el que lo mató”, narra Carlos Pérez con una entereza que estremece.Para la familia, el dolor de la pérdida se mezcla con el alivio amargo de saber que uno de esos tiros terminó con su sufrimiento: “Me imagino cómo sería el dolor que sentía y cómo pensaría, por ejemplo, en nosotros, sobre todo en mí, cuando le decía que no se fuera a ir por allá. Pues a Dios gracias, cuando me dijeron que el tiro que lo había matado, que le había dado en la cabeza, pues siquiera lo mataron de una, no lo dejaron ahí sufriendo y torturándolo. Ese tiro es un alivio”, comentó su padre. El editorial premonitorioUno de los aspectos más impactantes de la historia de Mateo Pérez es un editorial que escribió en 2021 para El Confidente. En ese texto, el joven reflexionaba sobre el asesinato de otros jóvenes en Yarumal, sin saber que sus palabras describirían, años después, la realidad de su propia familia.En aquel escrito, Mateo cuestionaba: "La sangre será limpiada, las honras fúnebres serán pagadas y la vida en el planeta seguirá como si nada. Pero, ¿quién borrará los traumas de los familiares? ¿Cómo le explicas a la madre que su hijo o hija se ha ido para siempre y que tendrá que vivir con ese vacío lo que le resta de vida?".Un llamado a la justiciaTras el asesinato, la familia denunció haber recibido amenazas y advertencias para que dejaran de buscarlo. Aunque John Edison Chalá, señalado como uno de los responsables, fue capturado y enfrentará cargos por homicidio y tortura, otros implicados siguen libres.Los padres de Mateo atribuyen la tragedia a la falta de control estatal en las regiones: “La institucionalidad del país que permite que estos grupos al margen de la ley hagan lo que les da la gana, porque ellos están teniendo actualmente una libre actuación, un libre albedrío, ellos se mueven por donde quieren”, denuncia su mamá, Gloria Rueda, quien clama por una justicia que no sea laxa: “Esperaría yo que la justicia nos responda y que en realidad paguen por sus crímenes, porque no es solamente el asesinato de mi hijo, son muchas otras cosas... Son muchas familias que están en este momento sufriendo la ausencia de sus seres queridos”.Mateo Pérez Rueda se convirtió en uno de los nueve periodistas asesinados en Colombia desde 2022, dejando un vacío inmenso en Yarumal y un legado de valentía en un oficio que, en las regiones, se ejerce bajo la sombra de las balas.
El 25 de abril de 2024, la comunidad de la parroquia María Auxiliadora de Pereira encendió las alarmas cuando el padre Darío Valencia Uribe, de 59 años, no asistió a un almuerzo programado ni a la misa de ese día. El sacerdote era reconocido por ser una persona extremadamente puntual.Tras su desaparición, una serie de evidencias revelaron una traición por un amigo cercano al religioso. El periodista Diego Guauque, de El Rastro, recorrió los últimos pasos del sacerdote y reveló quién estaba detrás del crimen.Camioneta del religioso fue pieza clave en la investigaciónLa última comunicación del sacerdote fue un mensaje de WhatsApp a las 9 de la mañana dirigido a Julián Eduardo Cifuentes, un hombre de 40 años que se hizo amigo del sacerdote años atrás.Cámaras de seguridad registraron el momento en que ambos abordaron la camioneta del sacerdote, una Nissan color gris. Poco después, el vehículo fue visto en una estación de servicio y posteriormente en un lavadero en Caldas, donde los empleados notaron una actitud sospechosa en el conductor.En el lavadero, los trabajadores reportaron que la camioneta tenía varias manchas de sangre y que la persona que iba conduciendo se notaba nerviosa. Al inspeccionar el vehículo, los investigadores hallaron muestras de sangre abundante, cuatro vainillas de pistola y un impacto de bala en el tablero.Mientras las autoridades procesaban la escena, Julián Cifuentes logró salir del país desde el aeropuerto El Dorado con destino a París, Francia.Señalado huyó a Francia: ¿quedó en libertad?La captura de Cifuentes en París se produjo pocos días después de la desaparición del sacerdote, pero su extradición enfrentó un vacío legal debido a un tratado entre Colombia y Francia, firmado en 1850, pues no contemplaba el delito de desaparición forzada. Además, como aún no había sido encontrado el cuerpo del padre Darío, no era posible sustentar la extradición por homicidio.Ante el riesgo de que el caso quedara impune, el fiscal Andrés González, designado para liderar la investigación, viajó a Francia en septiembre de 2024 con una misión clara: obtener la confesión de Julián Cifuentes, pero también llevaba un as bajo la manga que podría ser clave para hacerlo confesar.Cartas de familiares y una fría confesiónAunque inicialmente Cifuentes se negó a hablar, el fiscal le entregó, en un gesto de solidaridad, unas cartas que sus familiares le habían enviado desde Colombia. El gesto logró conmoverlo y, después de leerlas, decidió confesar el crimen. El Rastro conoció esa confesión.“Tuvimos una reunión el sacerdote y yo. 15 minutos después tengo la sangre fría. Pido disculpas por lo que voy a decir: ‘lo miré a los ojos y le disparé cuatro veces. Estaba en la furgoneta, él era el que conducía”, confesó Julián Cifuentes sobre lo ocurrido ese día.Además, aseguró que le disparó al sacerdote por la espalda mientras este descansaba. Al ser interrogado por el móvil del crimen, inicialmente dijo: “¿Es él o yo?".El hallazgo del cuerpo mediante una señal "milagrosa"Durante cinco meses, la búsqueda del cuerpo en zonas boscosas del Eje Cafetero resultó infructuosa, incluso con el apoyo de Darcy, una canina de la Fiscalía experta en búsqueda de restos humanos. Sin embargo, el 20 de septiembre de 2024, un evento inesperado permitió localizar los restos.Mientras un investigador se desplomaba por agotamiento, la perrita Darcy se internó en zona boscosa por más de una hora. Al seguir sus ladridos, los agentes descendieron a un abismo donde la canina estaba sentada frente al cráneo de un ser humano.La identidad del sacerdote fue confirmada mediante su carta dental. Además, los restos fueron hallados con la misma ropa que llevaba el día de su desaparición, una evidencia que permitió corroborar que se trataba de él.Una condena en ColombiaLos investigadores determinaron que el asesinato fue motivado por una deuda económica. La fiscal Deisy Jaramillo explicó que el padre Valencia le había entregado a Cifuentes una camioneta valorada en "120 millones de pesos". El día de los hechos, Cifuentes le había prometido un abono a la deuda, pero su intención era "quitarle la vida al sacerdote para no pagar ese dinero".Julián Cifuentes Gómez fue extraditado a Colombia en noviembre de 2025. Tras ser procesado por los delitos de homicidio agravado, porte ilegal de armas y destrucción de elemento material probatorio, la justicia colombiana lo condenó a 27 años de prisión, una pena reducida gracias a su colaboración con las autoridades.El Rastro solicitó una entrevista a Julián Cifuentes en la cárcel modelo de Bogotá, pero el confeso asesino se negó a hablar.“Él fue el amigo que luego lo vendió, fue el amigo que luego lo entregó y fue el amigo que en algún momento le quitó la vida”, dijo José Gutiérrez, amigo del sacerdote, al establecer una similitud entre la traición de Judas a Jesús y la de Julián Cifuentes al padre Darío Valencia.
El asesinato de María Mercedes Gnecco, el 5 de octubre de 2021 en su casa en la isla de San Andrés, sigue siendo analizado por las autoridades para determinar si José Manuel Gnecco Valencia, su esposo, es el responsable. A lo largo de los años, Séptimo Día ha estado atento a cada nuevo detalle que se revela de este caso que enlutó a la familia Gnecco y cuyo juicio está próximo a terminar.En esta ocasión, se conocen nuevos testimonios revelados por la Fiscalía que comprobarían que José Manuel Gnecco asesinó a su esposa, modificó la escena del crimen y, además, intentó sobornar a alguien para que se culpara por el crimen. El abogado insiste en su inocencia y asegura que la demostrará en el juicio.Nuevo giro en caso GneccoCinco años después del asesinato de María Mercedes Gnecco Serrano, su esposo y primo José Manuel Gnecco Valencia sigue insistiendo en su inocencia. El juicio contra el abogado está próximo a su recta final, en el que los hijos de María Mercedes exigen una condena ejemplar, mientras José Manuel espera ser absuelto. Ambas partes avanzan en la recopilación de pruebas y, recientemente, un testigo de la Fiscalía le dio un giro sorprendente a la historia que ha mantenido por años el hombre.Se trata de las declaraciones de Luis Carlos Freire González, también conocido como ‘Lalo’, quien decidió hablar por primera vez frente a las cámaras de Séptimo Día, asegurando que José Manuel Gnecco le pidió buscar a otra persona para que se culpara del crimen de su esposa. Esa otra persona, a la que le ofreció hasta cinco millones de pesos, fue Gerald David Pereira, un menor de edad capturado en San Andrés por porte ilegal de armas. Los tres coincidieron en la cárcel y allí, según el testimonio, el abogado intentó sobornarlos para que los señalamientos en su contra quedaran sin argumentos.En abril de 2026, la Fiscalía conoció las declaraciones de ‘Lalo’ y las añadió como parte de las pruebas en contra del abogado Gnecco. Luis Carlos Freire González, de 35 años, fue capturado y está privado de la libertad en San Andrés, cárcel en la que coincidió con José Manuel Gnecco en 2023.Según su testimonio, ese año logró interactuar con el abogado gracias a que en la prisión él era el 'ranchero’, es decir, quien cocina y lleva la comida a los reclusos. “Mi primera impresión es que es una persona de carácter fuerte”, señaló en exclusiva a Séptimo Día y agregó que, tras algunos meses de contacto, el abogado empezó a hacerle preguntas y ofertas.“Él me preguntó que si yo conocía a Gerald [David Pereira] y yo le digo que sí, que somos primos lejanos”. Pereira era un joven que había sido capturado en San Andrés en 2021 por porte ilegal de armas, pero como era menor de edad fue llevado a un centro de detención para menores. En 2023, cuando cumplió la mayoría de edad, fue trasladado a la cárcel de San Andrés, donde coincidió con su primo y con el abogado Gnecco.‘Lalo’ reveló que al tener la posibilidad de ir a los diferentes patios de la cárcel, Gnecco le pidió un favor particular. “Él me dice que vaya donde Gerald, ya que lo conozco, y que le ofreciera los cinco millones de pesos para que se reunieran. Con el fin de que Gerald se echara la culpa de dicho homicidio, del homicidio de la esposa de él”. Además, también indicó que Gnecco también le ofreció 10 millones de pesos a él por hacer este favor.Aunque Luis Carlos Freire González aceptó el dinero y habló con su primo, con lo que no contaba el abogado Gnecco es que el joven Gerald David Pereira acudiría a la Fiscalía para revelar los ofrecimientos que estaba recibiendo de su parte.El arma homicida, la gran prueba del caso Gnecco¿Por qué José Manuel Gnecco habría insistido en varias ocasiones, según el testimonio, a Gerald David Pereira que se culpara por el asesinato de María Mercedes Gnecco? Todo tendría que ver con una prueba clave para este caso: el arma homicida. Luego del crimen, las autoridades encontraron el proyectil y la vainilla del mismo en la escena, pero del arma no hubo rastro hasta 2023, cuando los abogados de Gnecco revelaron un dictamen de un perito de la policía en el que se indicaba que el arma había sido incautada en San Andrés un mes después del asesinato a una banda de criminales entre los que se encontraba un menor de edad, Gerald David.Sin embargo, la Fiscalía y los abogados de las víctimas, los hijos de María Mercedes Gnecco, dudaban de esa versión, por lo que hicieron su propia investigación. “Luego de una investigación ardua, se obtuvieron tres dictámenes adicionales del Cuerpo Técnico de Investigación y del Instituto Nacional de Medicina Legal y pudimos comprobar que lo que se plasmaba en ese dictamen no era cierto. El arma que cegó la vida de María Mercedes Gnecco Serrano no es el arma que le fue incautada a estos menores”, aseguró el abogado de las víctimas.La Fiscalía dice que, efectivamente, el arma incautada a los menores coincide con la vainilla del proyectil, la cual fue encontrada al día siguiente del asesinato por el mayordomo de Gnecco en la vivienda, por lo que las autoridades creen que esta fue colocada en la escena después de sus labores. Pero que no coincide con la bala que impactó el cuerpo de la mujer de 53 años.Por su parte, Gerald David Pereira, indicó en la Fiscalía que José Manuel Gnecco "desde los tres meses que llevo aquí, que me capturaron, me empezó a buscar el lado, a sobornarme con dinero. Como tres veces [me buscó], la última vez me ofreció cinco millones de pesos para que diera falsas declaraciones”. El joven insistió también en que él no tiene nada que ver con el asesinato de María Mercedes y que “yo lo único que quiero decir es que Gnecco haga algo con esto y acepte que mató a su mujer, o que diga quiénes son porque él sabe”.Lo que cree ahora la Fiscalía y lo que está intentando probar en el juicio es que José Manuel Gnecco planeó el homicidio de su esposa y, además, que el arma homicida cayera en manos dela banda criminal en la que estaba Gerald David. “Justo esa arma le llega a un menor de edad que ya declaró que este señor Gnecco Valencia lo habría sobornado para que se atribuyera el crimen. Creemos que el plan criminal del señor Gnecco Valencia consistió en sobreponer la vainilla al día siguiente de los hechosy luego entregar el arma de donde provino esa vainilla a la delincuencia organizada. De tal manera que cuando incautaran el arma se pudiera creer que con esa arma se cegó la vida de María Mercedes Gnecco”.Actualmente, Gerad David Pereira está en libertad, pero prefirió que fuera su abogado, Omar Augusto Barraza, quien explicara a Séptimo Día los hechos. “El argumento que utilizó el señor Gnecco para contactar a Gerald y que se atribuyera la responsabilidad del hecho punible es que al momento de los hechos Gerald era menor de edad y trató de hacerlo creer que lo iban a juzgar como menor de edad”.Por su parte, José Manuel Gnecco negó dar una nueva entrevista a Séptimo Día para dar su versión sobre los hechos, pero vía telefónica insistió en su inocencia. Al respecto, Luis Carlos Freire González señaló que “él quiere quedar como el buen abogado, como el buen esposo. Siempre tuvo un plan, porque desde que me manda a ofrecerle dinero a Gerald, ya tenía un plan. Si él no fuera culpable no me habría ofrecido dinero a mí y a Gerald, sé que Gerald también va a decir que yo fui y le ofrecí dinero porque así fue”.
Se cumplen cinco años del magnicidio de Jovenel Moïse, entonces presidente de Haití, crimen en el que participaron mercenarios colombianos. El nombre de uno de ellos, el de Arcángel Pretel Ortiz, salió a relucir por primera vez con las declaraciones de los exmilitares colombianos reveladas por Noticias Caracol, pero su papel en el reclutamiento de los mercenarios, la planeación e incluso la desaparición de las evidencias quedó documentado en la condena emitida por Estados Unidos.(Síganos en Google Discover y conéctese con las noticias más importantes de Colombia y el mundo)Arcángel Pretel Ortiz es uno de los tres colombianos, junto a Germán Rivera y Mario Palacios, que fue condenado por el magnicidio del presidente de Haití. Para la justicia de Estados Unidos, el exmilitar caleño, representante de la empresa CTU Security, fue uno de los encargados de dirigir la conspiración junto a su socio venezolano Antonio Intriago y el financiador de la operación, el ecuatoriano Walter Veintemill.Lea: Así mataron al presidente de Haití: mercenarios colombianos confiesan cómo fue el magnicidio"Desde etapas tempranas, los principales responsables de CTU, el Sr. Ortiz y el Sr. Intriago, reclutaron y, con apoyo financiero de Veintemilla, trasladaron a Haití al menos a 20 exsoldados del ejército colombiano para ayudar en su plan de remover al presidente Moïse del poder", aseguró Mónica Castro, fiscal de Estados Unidos.Las declaraciones de varios de los exmilitares que participaron de la conspiración fueron reveladas por Noticias Caracol en agosto de 2021. Allí se escuchó por primera vez el papel protagónico que tuvo en la conspiración Arcángel Pretel, quien también se hacía llamar Gabriel o Ángel. "Gabriel me dice a mi que vamos a apoyar a las autoridades haitianas con la captura (...) La orden pues estaba firmada por un juez, por una juez, es una mujer", relató en su momento el capitán (r) Germán Rivera.¿Cuál fue el rol de Arcángel Pretel en el magnicidio del presidente de Haití?Según Estados Unidos, Pretel actuó motivado "por la expectativa de oportunidades financieras en Haití" y "contratos lucrativos" que obtendrían con el sucesor que habían previsto para reemplazar a Moïse. Así también lo declaró el capitán (r) Rivera, líder de los mercenarios colombianos a quien apodaban 'Mike', quien tuvo línea directa con Arcángel Pretel durante toda las fases de la operación."Como iba a haber varios proyectos acá, de plantas de energía y cada proyecto tenía una partida de seguridad, cada planta que se necesitara, tenía una partida de seguridad e iba a necesitar seguridad física y humana. Entonces Gabriel les dijo que se fueran a Colombia, que él les iba a dar instrucciones de conseguir más personal", aseguró Rivera.Según las evidencias que vieron la luz en el juicio en Estados Unidos, Arcángel Pretel participó de reuniones de planeación en Miami, Florida. Fue clave en consecución de equipo militar y tomó decisiones que cambiaron el destino de los colombianos. La misión inicial era conseguir la captura del presidente Jovenel Moïse para subir a la presidencia a su opositor: el pastor y médico Christian Emmanuel Sanon. Pero los planes de los exmilitares cambiaron porque el pastor Sanon nunca despegó como candidato. Y en este cambio de planes, Arcángel Pretel fue clave.La fiscal de Estados Unidos lo señaló así: "Ortiz, Intriago y Veintemilla comenzaron a apoyar a una segunda persona, identificada en la denuncia como 'Individuo 2', como el sucesor previsto del presidente Moïse. Sin embargo, para ellos, la motivación de obtener ganancias económicas permaneció constante". Aunque no se ha revelado la identidad del "Individuo 2", la justicia de Estados Unidos señaló que éste celebró contratos de consultoría con las empresas CTU y Worldwide, que contrataron a los mercenarios. "A través de sus empresas CTU y Worldwide celebraron contratos con el 'Individuo 2', tal como lo habían hecho con Sanon, con el propósito de favorecer sus intereses financieros una vez que el 'Individuo 2' fuera instalado como presidente. Lo hicieron mediante la celebración de supuestos acuerdos de consultoría con el 'Individuo 2', en los cuales este les prometía futuros contratos comerciales", añadió la fiscal.Entre las evidencias contra Arcángel Pretel se revelaron chats y documentos que fueron enviados entre los conspiradores. Allí describían, por ejemplo, el uso de "francotriadores" y un "equipo de milicianos compuesto por 10 guerreros-neutralizadores en el palacio". También aparece una petición de 10 velcros de la Administración para el Control de Drogas de Estados Unidos (DEA, por sus siglas en inglés), parches delanteros y traseros, y 26 máscaras. En una conversación, Arcángel Pretel respondió "fiesta de disfraces", lo cual, para la Fiscalía de Estados Unidos, representó el claro reconocimiento de que los asaltantes aparentaron falsamente ser de la DEA.El 6 de julio de 2021, un día antes del magnicidio, la operación parecía fracasar, entre otras razones, porque no entraron los pagos para los salarios de los exmilitares colombianos. No obstante, uno de los mensajes enviados por Arcángel Pretel aseguraba que "no tenían permiso de fracasar" dejando evidencia de la orden de continuar con la operación en la que murió el presidente Moïse al día siguiente.Según los exmilitares colombianos, así les llegó la orden de asesinar a Jovenel Moïse, cuando estaban a pocas horas de ejecutar el asalto al palacio presidencial. "Mike si dijo que tocaba entrar y matar a todo el mundo, tocaba matar a todos los policías. Mejor dicho, si había hasta mascota matar la mascota, que no podía haber ningún testigo. Nos vendieron la idea de que si era la orden de captura, eso si nos lo dijeron, que era orden de captura, sí, pero Mike nos dijo que tocaba sí pelar al presidente", relató Jheyner Carmona Flórez, subteniente colombiano retirado.En medio del llano, el soldado Naiser Franco Castañeda dijo que su compañero Víctor Pineda fue quien le disparó al mandatario: "Dicen que fue Pineda. Le escucharon a él mismo. Está preocupadísimo, ese muchacho no tiene paz". A la pregunta sobre quién le disparó a Moïse, otro exmilitar colombiano, Jheyner Carmona respondió: "Quiero que apunte simplemente un apellido ahí y ya lo investigan ustedes a ver si es cierto o no: Pineda".Cuando le preguntaron al capitán Rivera cuál fue la reacción de Arcángel Pretel al ser informado de la muerte de Jovenel Moïse, esto respondió: "Pegó un madrazo y dijo bueno vamos a arreglar esto". Los mercenarios aseguraron que pasaron el resto de la noche y parte del día siguiente esperando que Pretel les indicara cuál sería el plan de fuga. "Después de que Gabriel me contesto a las cinco de la mañana todo el tiempo estuvo hablando con él por celular", dijo Rivera.Sin embargo, esa ayuda nunca llegó y fueron los propios haitianos los que persiguieron y cercaron a los colombianos hasta que fueron capturados. El presidente Moïse, según la justicia de Estados Unidos, fue asesinado con 12 disparos propinados por un subconjunto de conspiradores colombianos. Las evidencias de este crimen fueron desaparecidas por los propios mercenarios, quienes confesaron que el dinero, los documentos y el sistema de cámaras de seguridad de la casa presidencial fueron entregadas a James Solages, un haitiano estadounidense, a quien Arcángel Pretel le delegó la coordinación en terreno de toda la operación de asalto."Las maletas se embarcaron en el primer vehículo donde iba con James, ahí se embarcaron las maletas, se embarcó el sistema de cámaras, se embarcaron unos sobres de manila que tenían unos documentos", indicó Rivera. Solages y Arcángel Pretel fueron condenados en Estados Unidos después de ser vencidos en juicio. Según su abogado defensor, Arcángel Pretel se ganaba la vida como conductor de un hotel en Estados Unidos. Pero la realidad es que hoy está a la espera de saber de cuánto será la condena como uno de los hombres que dirigió la operación que terminó con el magnicidio del presidente de Haití.Junto con Pretel, dos colombianos fueron condenados en Estados Unidos a cadena perpetua: el capitán Germán Rivera y Mario Palacios. Este último fue el único colombiano que logró huir de la persecución de las autoridades haitianas y de la propia comunidad. Por su color de piel pasó inadvertido en Haití y logró llegar a Jamaica. Estando en la isla tramitó su entrega a Estados Unidos, donde aceptó los cargos. Los otros 17 colombianos que participaron en el magnicidio llevan cinco años en una cárcel de Puerto Príncipe esperando un juicio que no ha comenzado.UNIDAD INVESTIGATIVA DE NOTICIAS CARACOLEDITADO POR MATEO MEDINA ESCOBAR
En el día 25 del juicio que se sigue en Miami por el magnicidio del presidente de Haití, Jovenel Moïse, surgieron detalles reveladores. El militar retirado colombiano Mario Antonio Palacios, ya condenado, testificó. La investigación de Noticias Caracol ha sido clave en este proceso que involucra a un empresario colombiano.(Síganos en Google Discover y conéctese con las noticias más importantes de Colombia y el mundo)En una corte federal de Miami, el jurado escucha uno de los testimonios más clave hasta ahora en el caso del magnicidio del presidente haitiano. En el estrado, declara Mario Antonio Palacios, ya condenado a cadena perpetua y quien ahora coopera con la Fiscalía.Ante el jurado, Palacios identificó al haitiano estadounidense James Solages como jefe y líder del grupo en Haití y quien según su relato dio la orden de ir a la casa del presidente Jovenel Moïse. Palacios explicó que en un principio el plan no era asesinar al mandatario, que les dijeron que participarían en una operación para capturarlo, pero que esa misión cambió.“Inicialmente, el trabajo iba a ser realizado por un grupo armado en Haití, pero no respondía en sus teléfonos, así que nos dieron la orden. Tuvimos que hacer el trabajo que ellos iban a hacer”, manifestó el mercenario colombiano. Y al pedirle que aclarara en el estrado, él indicó que “el trabajo era asesinar al presidente de Haití”."Supuestamente violaba niños": mercenario sobre magnicidio de presidente de HaitíEl mercanario colombiano señaló que a varios de los participantes les dijeron que el presidente ya no era legítimo y que existían graves acusaciones en su contra. “Supuestamente el presidente violaba niños y vendía órganos. No teníamos otra salida. Aceptamos la misión. Quizás fallamos por ambición porque nos prometieron $300,000 a cada uno”, dijo.Se espera que el juicio contra los cuatro acusados, entre ellos el empresario colombiano Arcángel Pretel Ortiz, continúe durante varias semanas más. Según la acusación, Pretel Ortiz habría estado vinculado a la empresa de seguridad que reclutó a los mercenarios.Otro testigo clave que declaran este juicio es el empresario haitiano-chileno Rodolphe Jaar, alias Dodof, condenado también a cadena perpetua, dijo que proporcionó más de 50,000 para apoyar la operación, incluyendo sobornos a miembros de la seguridad presidencial de Jovenel Moïse en Haití.CAMILO ROJAS, PERIODISTA NOTICIAS CARACOLX: RojasCamoCorreo: wcrojasb@caracoltv.com.coInstagram: @Milografias
Un nuevo capítulo se abrió en la investigación que cursa en Haití en contra de los 17 mercenarios colombianos sospechosos de participar en el complot para asesinar al presidente de ese país Jovenel Moïse la noche del 6 al 7 de julio de 2021. Los señalados, todos militares de carrera retirados que permanecen detenidos en ese país, reaparecieron este lunes en una audiencia ante el Tribunal de Apelación de Puerto Príncipe. El proceso, que va a cumplir cuatro años, ha tenido varios retrasos, como el que se presentó en enero de este año, cuando se aplazó una audiencia por la no presentación de dos acusados haitianos que se habían fugado de una cárcel.Los militares reaparecieron en una audiencia en la que uno de ellos, Carlos Giovanni Guerrero Torres, rindió testimonio sobre los hechos en los que Moïse perdió la vida. Las autoridades haitianas han sostenido desde el inicio del proceso que el grupo de mercenarios colombianos, en complicidad con el equipo de seguridad del mandatario, ingresaron a la vivienda de Moïse lo asesinaron. Sin embargo, en la declaración que ofreció este lunes, Guerrero Torres, quien pasó a retiro como teniente coronel en Colombia, negó esa versión nuevamente.El testimonio de Guerrero Torres"Éramos unos 20 colombianos en la casa del expresidente Jovenel Moïse la noche que fue asesinado, pero no lo matamos. Acompañamos a tres policías haitianos como parte de una misión de la que las autoridades tenían conocimiento", manifestó el teniente coronel en retiro hoy detenido en Haití. En la diligencia, en la que contó con ayuda de una intérprete que le traducía de español a criollo haitiano, el exmilitar se dirigió a uno de los magistrados y pidió que se restablecieran sus derechos procesales. "Llevo cuatro años donde todo el mundo me señala como culpable de algo que no hice (...) Dicen que cometí un delito que no cometí".En imágenes que se difundieron en medios locales se ve el momento cuando los colombianos son trasladados desde el centro de reclusión al tribunal. La audiencia fue transmitida por los medios de comunicación al tratarse de un caso inédito en la historia de ese país y que significó el inicio de una crisis sociopolítica y económica que se ha agravado con el paso del tiempo y que hoy tiene a bandas armadas con el control de buena parte del territorio, en especial en torno al 85% del área metropolitana de Puerto Príncipe.Los colombianos han insistido en que no participaron en la trama para asesinar al mandatario. Guerrero Torres insistió este lunes en esa versión y señaló, como ya lo han hecho en el pasado, que llegó a Haití en 2021 luego de ser contratado por una empresa de seguridad estadounidense, sin conocer el objetivo final de la operación. Aseguró que atravesó la frontera con República Dominicana de manera legal y que en ese entonces llevaba todos sus papeles en regla, así como una prueba de COVID-19, requisito para ingresar a ese territorio en medio de la pandemia. El exmilitar aseguró que, una vez llegó a Haití, recibió órdenes de esa empresa de seguridad el 7 de julio de 2021. "Fuimos con la Policía a una casa de una persona importante en Haití. En ese momento, yo no sabía que era la casa del presidente. Me dijeron: 'Vaya con la Policía'. Y fuimos con la Policía", aseguró Guerrero Torres quien insistió en que no conocía a los policías y que la orden que le dieron fue "asistirlos". "Ellos (los policías) llegaron allá y después no los volví a ver".El teniente coronel en retiro afirmó que, en efecto, estuvieron esa noche en la residencia del presidente haitiano y su esposa. Estuvieron varias horas en el patio, según dijo, y luego escucharon disparos. "Yo no sé quién mató al Presidente. Nosotros no fuimos. (...) No entendía por qué la misma Policía que había ido con nosotros nos estaba disparando". Según se testimonio, él y los demás colombianos buscaron refugio en la embajada de Taiwán, donde minutos después los capturaron. El momento más tenso de la audiencia se vivió luego de la declaración de Guerrero Torres en la que confirmó que él y los demás colombianos sí habían ingresado a la vivienda de Moise. Para el magistrado que llevaba el interrogatorio eso lo comprometía con el asesinato del jefe de Estado de ese país. Sin embargo, el teniente coronel en retiro fue enfático en que solo habían estado en el patio y no en la habitación, donde Moïse fue hallado sin vida.Hasta la fecha, unas 51 personas han sido inculpadas en relación con este caso, entre ellas la viuda del presidente asesinado, Martine Moïse, junto con Claude Joseph, Léon Charles, Renald Lubérice, Ardouin Zéphirin, Joseph Félix Badio y Louis Edner Gonzague Day, colaboradores cercanos del jefe de Estado asesinado. A los 17 colombianos detenidos por su presunta implicación en el complot que condujo a la muerte de Moïse se les acusa de varios delitos, entre ellos asesinato, intento de golpe de Estado y participación en una organización criminal. La audiencia de este lunes fue suspendida y el Tribunal citó para el 28 de mayo la siguiente.La investigación de este caso también sacó a la luz a otros cómplices, entre ellos haitianos y extranjeros, lo que dio lugar a detenciones e interrogatorios llevados a cabo por las autoridades haitianas, con la ayuda de investigadores internacionales, incluidos agentes de Estados Unidos.La implicación de los colombianos en el asesinato de Moïse ha sido objeto de gran atención, alimentando las especulaciones sobre los motivos del asesinato, que podrían estar relacionados con luchas internas por el poder en Haití, intereses económicos o manipulaciones geopolíticas.Los casos en Estados UnidosCabe recordar que el exmilitar colombiano Mario Antonio Palacios Palacios se declaró a finales de diciembre de 2023 culpable de formar parte del complot para matar al presidente Moïse. Lo hizo en una corte federal de Miami, Florida, en Estados Unidos, donde reconoció varios cargos, entre ellos el de conspiración para cometer un asesinato o secuestro fuera de Estados Unidos. El colombiano, de 45 años, fue condenado a cadena perpetua y se convirtió en el quinto acusado que se declara culpable por el magnicidio de Moïse, de un total de 11 detenidos con cargos criminales imputados por la justicia estadounidense.Según la Fiscalía, Palacios, quien fue detenido en Jamaica pocos meses después del magnicidio, es uno de los cerca de 20 exmilitares colombianos que fueron reclutados, junto a varios haitianos-estadounidenses, para secuestrar y asesinar a Moïse. Según documentos de la corte, entre febrero y julio de 2021 el sur de Florida "sirvió como lugar central para planificar y financiar el complot para derrocar al presidente Moïse y reemplazarlo con alguien que sirviera a los objetivos políticos e intereses financieros de los conspiradores".WILLIAM MORENO HERNÁNDEZCOORDINADOR DIGITAL NOTICIAS CARACOL
Juan Pablo Patiño tuvo el corazón en la mano, luego del terremoto que sacudió el pasado lunes 10 de agosto a Colombia. El jugador del Once Caldas, oriundo de la ciudad de Cali, pasó por momentos de angustia al conocer el alcance del movimiento telúrico que causó graves daños materiales y pérdidas humanas tanto en Manizales como en su lugar natal. El deportista en conjunto con otros compañeros del 'blanco-blanco' se sumaron a las labores de recolección de ayudas para los damnificados en la capital de Caldas y en los sitios aledaños. Patiño fue uno de los invitados este jueves al programa 'Blog Deportivo', de 'Blu Radio'. "Gracias a Dios bien, estamos trabajando arduamente para tratar de ayudar a los damnificados que están pasando por momentos tan difíciles", dijo de entrada Patiño a la mesa de periodistas. Patiño sostuvo que en este tipo de situaciones, el pueblo colombiano ha demostrado unión y compromiso. "En este momento aquí en Manizales, en un centro de acopio. Estamos con todo el tema de las donaciones, muy orgulloso aquí en Manizales y en Cali, se nota como entre colombianos es posible querernos, desde la persona que es estrato uno hasta estrato diez; todos aquí reunidos tratando de ayudar y hacer esta labor".Otras declaraciones de Juan Pablo Patiño:- Cómo vivió esas horas iniciales, tras el terremoto"Cuando este hecho sucedió nos encontrábamos como plantel en Montería, listos para salir a Bogotá. Fue algo muy fuerte, que al inicio no dimensionamos, porque allá (Montería) no se sintió tan fuerte como se pudo haber sentido en Manizales o en Cali, pero la preocupación inició cuando vimos las noticias y nos dimos cuenta que en Cali, donde yo soy, y Manizales que es la ciudad que me ha recibido con los brazos abiertos, fue una de las que más sufrió para nosotros; fue muy duro. Mis padres estaban en Cali, mi esposa y mis hijos estaban aquí en Manizales. Lo único que queríamos era estar cerca de nuestras familias".- Jefry Zapata, cómo se encuentra, su vivienda sufrió afectaciones"Tanto Jefry como cuatro compañeros del plantel sufrieron graves daños en las viviendas que estaban habitando, y entre todos nos estamos dando la mano para que sus familias estén cómodas. Los que nos compete a nosotros como seres humanos, y de buen servir, y como plantel, es ayudar a todo este pueblo que nos ha ayudado mucho a nosotros en el fútbol y como personas".- La charla interna con los compañeros, tras ponerse la '10' por el pueblo manizaleño..."El fútbol para nosotros ha quedado a un lado, la verdad estamos aquí como personas, como seres humanos que somos. De pronto somos muy pocos los que nos hemos movido por los medios de comunicación, pero el cien por ciento del plantel (Once Caldas) estamos todos aquí llenando los camiones para que puedan salir a surtir todas las necesidades que se están viviendo en las veredas y en los pueblos aledaños y en las ciudades como Pereira, que es bastante devastador ver como sufrió con esta situación. Ahorita no hay rivalidad, esto nos tiene que dar una enseñanza a todos, muchas veces nos preocupamos por cosas que no tienen sentido".La determinación de la Dimayor de aplazar el fútbol"Creo que nosotros no solamente como instituciones, sino que a nivel mundial. Hace poco tiempo en Venezuela y creo que son temas que se tienen que revisar a la interna porque siempre será prioridad la vida, el bienestar de las personas, por encima de cualquier tipo de profesión".- ¿Cómo se vinculan a esta iniciativa? Fueron bastantes los lugares afectados y la idea es llegar a todos lados, las veredas. Estamos aquí en el Coliseo Menor, queremos llegar a todos lados".
Juan David Ríos es uno de los jugadores que se ha puesto con mucha disposición para brindar ayudas por el terremoto. El futbolista del Junior charló con 'Blog Deportivo', de 'Blu Radio', sobre cómo está apoyando y su sentimiento sobre la continuidad del calendario del balompié colombiano. De entrada, el volante de 34 años dio un parte sobre como se encuentran sus familiares y allegados más cercanos. "En mi familia, todos están bien de salud. Tenemos daños materiales, pero tampoco tan fuertes. Todos están en sus casas, que quedaron habitables. Sí, tengo muchos amigos afectados que no tienen en este momento dónde dormir y descansar; se encuentran en algunos albergues. Mi hermano ha sido el encargado de llevar los recursos que hemos intentado enviar desde acá, por parte de algunos compañeros y de mi parte. Se están llevando alimentos, pañales y medicamentos. Muchas partes de la ciudad quedaron derrumbadas, calles por donde yo caminaba", dijo sobre la situación y ka ayuda que está brindando. Acto seguido, Ríos dio su opinión sobre si el fútbol colombiano debe reanudar pronto o no. "Nosotros hablamos en solidaridad con todos estos departamentos que están viviendo esta situación. Hay muchos compañeros del Cali, América, Pereira y Once Caldas que viajan a jugar, pero dejan a sus familias en sus casas. Y es crítico, porque todavía hay edificios que quedaron afectados y se pueden caer. Como escuché por ahí, no sé si sea el momento como para celebrar un gol. Vi que Nacional iba a dar parte de la taquilla para los afectados, pero creo que no es el momento. Yo estoy a disposición del club porque es mi trabajo. Me han ayudado mucho más allá de ganar el campeonato y una medalla, y lo que más me voy a llevar en su momento es el apoyo y la solidaridad que me han mostrado. Todos ellos han sido muy generosos", fue su punto de vista.Finalmente, el mediocampista nacido en Supía, Caldas, contó un poco sobre como está dando una mano en medio de esta alarmante situación que atraviesa dicha región del país. "Creamos una cuenta para que la gente envíe el dinero con su donación, y mi hermano, en Pereira, se encarga de comprar los insumos y hacer llegar las ayudas", concluyó.
El fútbol colombiano tendrá que esperar. A pesar de que se habían programado partidos para este fin de semana, del viernes 14 de agosto al domingo 16, la Dimayor cambió los planes. A través de un comunicado, se dio a conocer que las acciones regresarán el miércoles 19 de dicho mes, entendiendo la complicada situación que atraviesa el país debido al terremoto.Por eso, con el fin de ahondar en otros detalles, el presidente del ente rector, Carlos Mario Zuluaga, habló en el programa 'Blog Deportivo', de 'Blu Radio'. Allí, fue consultado sobre el sistema de la Liga BetPlay II-2026, el calendario, dónde oficiarían de locales equipos como América, Pereira y Once Caldas, ya que sus estadios se vieron afectados, y otros temas.¿En qué momento se toma la determinación de no jugar el fin de semana?"No es fácil tomar una decisión de este tipo, especialmente cuando uno es consciente de la situación que está viviendo el país y de que muchas familias están atravesando momentos críticos y difíciles. Sin embargo, tengo que velar por el bienestar de la industria del fútbol en Colombia. La decisión se tomó después de hacer una evaluación integral. Había equipos que querían jugar y otros que no podían porque estaban imposibilitados para cumplir con las condiciones.También había personas que pedían que no suspendiéramos el fútbol porque dependen económicamente de esta actividad. Hay que recordar que alrededor de un partido de fútbol trabajan muchas personas que obtienen de allí sus ingresos semanales: vendedores y trabajadores informales en ciudades como Medellín, especialmente en los alrededores del Atanasio Girardot, y en Bogotá, en los alrededores de El Campín.Por eso, también había razones económicas y sociales para mantener la actividad. A esto se suman los compromisos que tenemos con la organización y los canales de televisión para garantizar los contenidos programados, lo que también era un factor importante. Todos esos elementos estuvieron sobre la mesa. Sin embargo, mientras haya personas que todavía están luchando por su vida, consideramos que vale la pena hacer una pausa".¿Se puede hacer algún ajuste al calendario inicial ante esta situación de fuerza mayor que realmente golpea al país?"Sí, vamos a tener que jugar todas las semanas: domingo, miércoles y domingo. La primera decisión es esa. La segunda es que, ante esta situación de fuerza mayor, podemos modificar el sistema del campeonato. En lugar de disputar los cuadrangulares, podríamos implementar un sistema de playoffs, como el que se utilizó durante el primer semestre.Otra decisión es que definitivamente no podremos tener un campeón el 13 de diciembre y tendremos que extender el campeonato hasta el 22 de diciembre. Para eso, vamos a necesitar mucha colaboración de los jugadores. Seguramente empezarán las críticas porque habrá partidos cada tres días y seguidos, pero todos tenemos que poner de nuestra parte para sacar adelante el campeonato".¿Cómo van a hacer equipos como Pereira, Once Caldas y América de Cali para jugar si sus estadios no están en condiciones?"Sí, eso es precisamente lo que tenemos diseñado. En el caso de Pereira, estaba previsto que el estadio fuera entregado el 1 de agosto, porque actualmente se encuentra en obras de remodelación. Ahora tenemos que evaluar en qué condiciones queda después de la situación ocurrida. Tengo entendido que ya están realizando ese análisis. Lo mismo ocurre con el Palogrande, en Manizales, y con el Pascual Guerrero, en Cali, que también están siendo evaluados.Si encontramos que algún estadio no está en condiciones de recibir partidos, ya existen alternativas. América ha contemplado jugar en Bogotá como escenario alternativo y Pereira ha pensado en Yopal. Por ahora, creemos que el Palogrande podrá utilizarse y no tendría inconvenientes para albergar los partidos".¿Cómo han tomado ustedes estas decisiones?"Ha sido bastante difícil. Yo tengo que asumir la decisión, pero no la he tomado solo, ya que he consultado a los presidentes de los clubes y a todo mi equipo de trabajo. También he escuchado a algunos miembros de la prensa. He hablado con dirigentes deportivos y he recogido diferentes argumentos para tomar una decisión con todos los elementos posibles.Para mí es mucho más difícil tomar una decisión de este tipo porque entiendo todas las variables que están en juego. También pensamos que el fútbol puede ser un bálsamo para la vida y que muchas personas dependen económicamente de esta actividad. El fútbol no puede ser visto como la única actividad que debe suspenderse mientras todo lo demás continúa funcionando.Entiendo las críticas y también les pido que nos entiendan, especialmente a quienes tenemos que tomar estas decisiones. Yo no quisiera estar en una situación en la que, cualquiera que sea la decisión, exista una balanza inclinada hacia la crítica en lugar de hacia la comprensión. Desafortunadamente, muchas veces somos objeto de críticas y pocas veces recibimos reconocimiento.Entendemos todas las variables que implica esta decisión y sabemos que no es sencilla, por todo lo que representa el fútbol en Colombia. Sin embargo, ante la situación que atraviesa el país, era necesario que todos hiciéramos el esfuerzo de posponer unos días más el reinicio del campeonato".
En medio del dolor, el polvo de los escombros y la incertidumbre que dejó el devastador terremoto de magnitud 7,4 el pasado lunes 10 de agosto, un pequeño rayo de luz iluminó el único albergue habilitado en Quibdó. El canto de cumpleaños rompió por un momento el silencio de la tragedia para celebrar la vida de Milagros Córdoba, una niña que acaba de cumplir 3 años de edad y que hoy se ha convertido en el símbolo de la resistencia de un pueblo que se niega a rendirse.La celebración no tuvo pasteles lujosos ni salones de fiesta. El escenario fue el Coliseo de Boxeo de Quibdó, un espacio que ha pasado de ser un recinto deportivo a convertirse en el refugio de 130 damnificados que, como Milagros y su familia, lo perdieron todo en cuestión de segundos. "Este cumpleaños es diferente... me pone muy triste", relató su madre, recordando que su hogar en el barrio Buenos Aires, en la parte alta de Las Lomas, fue uno de los más afectados por el sismo.Milagros Córdoba: el símbolo de esperanza en el coliseo de QuibdóMilagros es hoy una sobreviviente. Ella y su familia lograron salir ilesos de una de las zonas donde el terremoto golpeó con más saña, destruyendo las estructuras de las viviendas que se aferraban a las laderas. Su historia es un bálsamo para una comunidad que ha visto cómo la tierra no deja de moverse, pues el Servicio Geológico Colombiano (SGC) ya registra más de 160 réplicas, manteniendo a la población en un estado de alerta constante.Sin embargo, la alegría del cumpleaños de la pequeña Milagros contrasta con las duras carencias que se viven dentro del albergue. La falta de suministros básicos es crítica: en el lugar escasea la comida y, sobre todo, los insumos para los más pequeños. "Demasiados bebés recién nacidos... necesitan pañales, leche y cosas personales", es el clamor constante de las madres que allí se encuentran.Emergencia en Chocó: el drama de los damnificados por el terremoto de 7.4La situación en la capital chocoana y sus alrededores es desoladora. Mientras Milagros celebraba su vida, en el mismo albergue se conocían historias de sacrificio extremo, como la de José Wilbert Unay Forastero, un indígena que caminó durante horas cargando a su hermano herido sobre los hombros para buscar atención médica tras el colapso de su vivienda. Su relato es solo uno entre miles en un departamento donde la infraestructura hospitalaria también ha sufrido; el Hospital San Francisco de Asís tuvo que ser evacuado recientemente debido a los nuevos sacudones de las réplicas.En barrios como Las Palmas, el panorama no es mejor. Las viviendas que aún permanecen en pie muestran grietas profundas que impiden el regreso de sus habitantes. Muchas familias han optado por dormir en los andenes, bajo el sol y la lluvia, temiendo que un nuevo sismo termine por derrumbar lo poco que queda. La falta de energía eléctrica en varios sectores obliga a los residentes a refugiarse en las esquinas que aún conservan algo de luz hasta altas horas de la madrugada, esperando una ayuda que, según denuncian, llega a cuentagotas.Balance del terremoto en Colombia: las cifras que enlutan al paísEl último reporte oficial de la Unidad Nacional para la Gestión del Riesgo de Desastres (UNGRD) confirma la magnitud de la catástrofe a nivel nacional. Hasta el momento se registran 273 personas fallecidas, 3.826 heridas y 377 desaparecidas. Chocó, el departamento del epicentro localizado en San José del Palmar, reporta 13 víctimas mortales, mientras que departamentos vecinos como el Valle del Cauca y Risaralda enfrentan cifras aún más dolorosas. La tragedia ha dejado a 40.753 familias damnificadas en todo el país, con un saldo de más de 12.000 viviendas destruidas y 75.000 averiadas. Ante este escenario, el Gobierno Nacional ha anunciado medidas para la reconstrucción de viviendas y colegios, además del envío de maquinaria e insumos médicos a las zonas más golpeadas como Quibdó y sus alrededores.A pesar de que la ayuda internacional ha empezado a llegar, con equipos de búsqueda de Estados Unidos y México desplegados en Cali y Pereira, la urgencia en Quibdó sigue siendo el día a día de sus niños. La solidaridad nacional también se ha hecho sentir: Ecopetrol destinó $5.000 millones para kits de ayuda, y centros comerciales en Bogotá han habilitado centros de acopio. No obstante, para las madres del coliseo de boxeo, la prioridad sigue siendo la leche en polvo y el bienestar de los bebés que, como Milagros, intentan sonreír en medio de las ruinas.La historia de Milagros Córdoba nos recuerda que, aunque el terremoto haya derribado las paredes, la esperanza sigue en pie en el Chocó. Mientras las autoridades trabajan en la fase final de búsqueda de desaparecidos y se inicia el largo camino de la reconstrucción, la imagen de una niña cumpliendo tres años en un coliseo queda como el testimonio de un país que se une en el dolor, pero también en la fe de un mañana mejor.ÁNGELA URREA PARRANOTICIAS CARACOL
En plena mitad de semana, la ilusión de los apostadores en Colombia se renueva en cada jornada. Este jueves 13 de agosto de 2026, miles de ciudadanos vuelven a depositar su confianza en las balotas y el firmamento con el sorteo de Super Astro Sol. Este tradicional juego de azar se mantiene como uno de los favoritos a nivel nacional gracias a su capacidad de fusionar la numerología tradicional con la mística y la influencia de los signos del zodiaco.Resultado Super Astro Sol: jueves 13 de agosto de 2026El sorteo de Super Astro Sol de este jueves se realizará a las 4:00 p. m., por lo que los resultados oficiales todavía están pendientes.Una vez concluya la extracción, en este apartado se podrá consultar la combinación ganadora:Número ganador: PendienteSigno zodiacal: PendienteLos apostadores deberán comparar las cuatro cifras y el signo zodiacal de su tiquete con el resultado oficial para comprobar si obtuvieron algún premio. El sorteo se realiza de lunes a sábado a las 4:00 p. m.Horario y transmisiónEs fundamental que los apostadores recuerden que el sorteo de Super Astro Sol se juega a las 4:00 p. m. (hora colombiana). La jornada puede seguirse a través de los canales habilitados para la transmisión y, posteriormente, los resultados son publicados en las plataformas digitales autorizadas.¿Cómo jugar y cuánto cuesta el tiquete?La mecánica de participación es una de las más dinámicas y accesibles del mercado de juegos de azar en Colombia. Para jugar, el usuario debe elegir un número de cuatro cifras (que comprende desde el 0000 hasta el 9999) y asociarlo obligatoriamente a uno de los 12 signos del zodiaco.Valores de la apuesta: El sistema permite apostar desde un monto mínimo de $500 pesos hasta un tope máximo de $10.000 pesos por formulario.Modalidades: El tarjetón se puede diligenciar de forma manual con los números de su preferencia o se puede solicitar la modalidad automática directamente en la terminal de venta.Plan de premiosA diferencia de las loterías convencionales, el Super Astro Sol opera bajo el sistema de contrapartida, lo que significa que el premio se determina según el dinero invertido y el nivel de acierto:4 cifras + signo exacto: Gana 42.000 veces el valor apostado.3 cifras + signo exacto: Gana 1.000 veces el valor apostado.2 cifras + signo exacto: Gana 100 veces el valor apostado.Historia y funcionamiento del juegoAdministrado por Corredor Empresarial S.A. y vigilado por Coljuegos, el Super Astro Sol combina una cifra de cuatro dígitos con uno de los signos del zodiaco. Además del entretenimiento, los juegos de suerte y azar legales generan recursos destinados a la financiación del sistema de salud pública en Colombia.¿Qué hacer si resulta ganador?Si la fortuna lo acompaña en esta jornada de jueves, el procedimiento para reclamar su premio depende de la cuantía obtenida:Premios menores: Puede acercarse a los puntos físicos de las redes autorizadas portando el tiquete original en perfecto estado y su documento de identidad.Premios mayores: Para sumas elevadas, el ganador debe dirigirse a las sedes administrativas autorizadas y presentar la documentación exigida por el operador.Retención legal: Los premios de juegos de suerte y azar están sujetos a las disposiciones tributarias vigentes, incluida la retención correspondiente por concepto de ganancias ocasionales cuando aplique.Este texto fue realizado con colaboración de un asistente de IA y editado por un periodista que utilizó las fuentes idóneas y verificó en su totalidad los datos.