En la comunidad de cuidado El Bosque, ubicada en Bogotá, los días de Héctor Catamuscay Ramírez transcurren entre el agradecimiento por tener un techo y el dolor profundo de un teléfono que no suena. A sus 82 años, este hombre es parte de una estadística alarmante en la capital colombiana, donde se estima que 22.000 adultos mayores viven en condiciones de abandono. Séptimo Día conoció su caso. Sin embargo, para Héctor, la cifra no es lo que duele, sino la reacción de su propia familia ante sus intentos de comunicarse con ellos.Según el adulto mayor, sus tres hijos han decidido borrarlo de sus vidas. Según relata, el rechazo ocurre en el instante en que su identificación aparece en las pantallas de los celulares. "Yo los llamo, no me contesto. ¿Ven que es el número mío? Apagar", afirma Héctor con una resignación que evidencia años de intentos fallidos por restablecer un vínculo que hoy parece inexistente.De sostener a su familia a estar desamparadoLa historia de Héctor no siempre fue de carencias. Según su propio testimonio, hubo una época de estabilidad donde el trabajo y la familia eran su eje central. Recuerda con especial afecto a la madre de sus hijos, a quien conoció cuando él tenía 31 años y ella era una joven campesina.Durante ese tiempo, Héctor asegura haber cumplido con su rol. "Yo lo trataba muy bien y cuando hacía un buen trabajo, un contrato bueno, les compraba ropita, me gustaba verlos bien vestiditos y todo. Los llevaba fútbol, los llevaba al radio y todo lo que me pedían", relata Héctor al recordar los años en los que sus hijos eran pequeños.Incluso, menciona que cuando crecieron, utilizó sus conexiones laborales para asegurarles un futuro: "Les conseguía trabajito, me dijeron, tráigalo, son menores, entre 14 y 15 años. Y después fueron ascendiendo como ayudantes en los camiones".Sin embargo, el fallecimiento de su esposa marcó el inicio de un declive emocional y financiero. "Casi me vuelvo loco. Vendí el taller y estaban pequeños. Entonces ahí fue cuando empezó lo duro para mí, pero salí adelante", explica sobre el momento en que la estructura familiar comenzó a quebrarse.Tras la partida de su compañera y el matrimonio de sus hijos, el apoyo desapareció: "Ya se casaron, entonces ya no me volvieron a ayudar, hasta que llegó el abandono total".Ese vacío lo llevó a vivir dos años en la indigencia, deambulando por las calles de Bogotá sin rumbo fijo. Héctor describe la crudeza de esas noches a la intemperie antes de ser rescatado por los servicios sociales del Distrito: "Cuando ya el cansancio de caminar tanto donde me sentaba ahí quedaba conseguía unos cartoncitos y me arropaba".Contradicción de las versiones: ¿Un "buen padre"?Como en muchos casos de abandono en Colombia, la historia de Héctor Catamuscay tiene otra cara. Aunque él se describe como un padre ejemplar que lo dio todo por sus hijos, el testimonio de uno de ellos ofrece una perspectiva diferente sobre las razones del alejamiento. Aunque prefirió no hablar ante las cámaras de manera oficial, el hijo cuestionó la conducta de su padre durante su juventud, señalando que Héctor "tomara alcohol con frecuencia y no se preocupara por el futuro de sus hermanos y el suyo".Sus hijos argumentan que en el pasado ya intentaron auxiliarlo pagando un lugar para que viviera, pero que él optó por otros caminos. Independientemente de quién tenga la razón sobre el pasado, Héctor hoy se encuentra en una situación de vulnerabilidad, dependiendo del Estado.Un ruego por afecto antes que por dineroA diferencia de otros adultos mayores que claman por recursos económicos, la petición de Héctor Catamuscay es estrictamente emocional. A pesar de residir en un hogar donde recibe alimentación y atención interdisciplinaria, el vacío que siente es de compañía. El Estado colombiano, a través del sistema distrital, invierte aproximadamente $7 millones mensuales en la atención de cada adulto mayor en estas condiciones.Gerson Bermont, secretario de salud de Bogotá, enfatizó que la ayuda estatal no debería eximir a la familia de sus responsabilidades: "Si necesitan ayuda, estamos dispuestos a dárselo, pero sin romper el vínculo familiar, porque la corresponsabilidad sigue siendo conjunta".El marco legal: El abandono como delitoEn Colombia se contemplan consecuencias graves. La Ley 1850 de 2017 establece que el abandono de una persona mayor es una forma de violencia intrafamiliar y un delito penal. Las sanciones para quienes incurran en este desamparo pueden incluir penas de prisión que oscilan entre los 4 y los 8 años, además de multas económicas significativas.*Este texto fue realizado con colaboración de un asistente de IA y editado por un periodista que utilizó las fuentes idóneas y verificó en su totalidad los datos. Cuenta con información y reportería propia de Séptimo Día.
La historia de José Benjamín Sánchez y María Felisa Mosquera, ambos de 82 años, representa uno de los matices más crueles del desamparo en la vejez: el abuso económico por parte de parientes cercanos. Tras compartir casi medio siglo de vida, esta pareja regresó a Colombia buscando tranquilidad, pero terminó enfrentando la indigencia. Séptimo Día los conoció.Su unión comenzó en 1980, cuando se conocieron y decidieron, según palabras de María Felisa, unirse "para siempre". Durante décadas, la pareja se estableció en Venezuela, donde construyeron un patrimonio fruto de su trabajo. Él se desempeñó como conductor y ella como costurera, logrando adquirir una vivienda y vehículos. Sin embargo, en 2019, la combinación de una crisis económica profunda y el deterioro en la salud de ambos, ella sufrió una trombosis que le quitó la vista y él enfrentó dos infartos, los obligó a venderlo todo para buscar refugio en Bogotá.El robo de su sobrina que los dejó en la calleAl llegar al barrio Venecia, en el sur de Bogotá, José Benjamín portaba el capital de toda su vida, una suma cercana a los 90.000 dólares. Con la intención de no estar solos y contar con apoyo familiar, invitaron a una sobrina de María Felisa a vivir con ellos. Lo que esperaban que fuera un acto de acompañamiento se transformó en el inicio de una pesadilla.José Benjamín relata con amargura el momento del robo: "Alquilé un apartamento ahí, pues había un familiar de ella por allá y nos lo trajimos para que nos acompañara, pero resulta que la señora nos robó, se llevó la platica, quedamos pues prácticamente sin nada"Esta traición no solo les arrebató su seguridad financiera, sino que los dejó en una situación de vulnerabilidad extrema. Según sus propias palabras, la decisión de confiar en su pariente fue "una perdición más grande" que los dejó "con una mano adelante y otra atrás".El dolor del desamparo durante su vejezA diferencia de otros casos de abandono donde existen hijos que se desentienden de sus padres, José Benjamín y María Felisa enfrentan la soledad de no haber tenido hijos. Esta ausencia de una red de apoyo hizo que, tras el robo, no hubiera nadie que pudiera responder por sus necesidades básicas.Al ser consultado sobre si existían otros familiares que pudieran auxiliarlos, José Benjamín explicó la distancia y la imposibilidad de sus otros parientes: "Somos muy, muy distantes, ya los hermanos míos pues son más viejos que yo, entonces ya ellos viven de los hijos, de los nietos. Yo pienso que ellos pues a la hora de la verdad ellos no tienen con uno"Ante esta difícil situación, el Estado colombiano debió intervenir para evitar que la pareja terminara viviendo en las calles, una realidad que afecta a miles de adultos mayores en el país.El dolor de la separación institucionalLa entrada al sistema de protección trajo consigo un nuevo desafío emocional. Inicialmente, al no existir protocolos que permitieran el ingreso conjunto inmediato, la pareja fue separada por primera vez en 46 años. María Felisa recuerda el impacto psicológico de ese momento: "No, yo me puse a llorar porque, ¿cómo es posible que me van a llevar a mí sola por allá y me separaron de Benjamín?".Durante dos meses, los adultos mayores vivieron en centros distintos, enfrentando la incertidumbre y la tristeza de la soledad. No fue sino hasta su traslado a la Comunidad de Cuidado Bello Horizonte, gestionada por la Secretaría de Integración Social en Bogotá, que lograron reencontrarse. José Benjamín describe el alivio de volver a estar juntos: "Pues sentimos alegría porque duramos dos meses distanciados, entonces que nunca nos había tocado y llegamos a este lugar y estamos junticos, pues estamos felices".Abandono y justicia: el marco legal en ColombiaEl caso de esta pareja hace parte de una problemática nacional creciente. Según datos oficiales, en el año 2024 se registraron más de 1.000 denuncias que involucraban a 2.000 ancianos abandonados en el país. En Bogotá, el costo de atender a un adulto mayor en estas comunidades de cuidado asciende a los $7 millones mensuales por persona, recursos que provienen del erario público cuando las familias no responden.La legislación colombiana, a través de la Ley 1850 de 2017, tipifica el abandono como un delito que puede acarrear penas de 4 a 8 años de prisión y multas económicas de hasta cinco salarios mínimos. Esta ley no solo castiga el desamparo físico, sino que también busca proteger a los adultos mayores de la violencia económica y el maltrato intrafamiliar. Expertos señalan que "es un delito dejar a una persona mayor pariente en una situación de abandono", una advertencia que cobra relevancia ante el envejecimiento acelerado de la población.Actualmente, José Benjamín y María Felisa residen en Bello Horizonte, donde reciben alimentación y atención interdisciplinaria costeada por el Estado. Aunque han recuperado la estabilidad, su historia permanece como un testimonio del riesgo que enfrentan los adultos mayores ante la falta de redes de apoyo sólidas y la fragilidad de los vínculos familiares frente al interés económico.*Este texto fue realizado con colaboración de un asistente de IA y editado por un periodista que utilizó las fuentes idóneas y verificó en su totalidad los datos. Cuenta con información y reportería propia de Séptimo Día.
Colombia enfrenta una crisis silenciosa pero creciente: el abandono de los adultos mayores. Según cifras recientes, solo en Bogotá existen más de 22.000 personas en condición de desamparo, una cifra que satura los servicios y plantea interrogantes éticos sobre la responsabilidad familiar. Séptimo Día investigó.Roberto Angulo, secretario de Integración Social, señala una realidad preocupante en el país: "No deberíamos tener nosotros personas en abandono con lazos familiares de familias que sí tienen capacidad de pago, no solamente en cumplimiento de la ley, sino en el marco del afecto".Esta problemática no solo responde a la falta de recursos económicos, sino a fracturas emocionales profundas. El Estado colombiano, a través de diversas comunidades de cuidado, asume el costo de la atención interdisciplinaria, que puede alcanzar los 7 millones de pesos mensuales por persona. María Cristina Tobón, subdirectora para la Vejez, explica la labor institucional ante la ausencia de redes de apoyo: "Atendemos personas en abandono donde sus redes de familia no pueden hacerse cargo de las personas y aquí es donde entramos como Estado a apoyar en esa labor".El error que fracturó una familiaDentro de este panorama de indiferencia resalta la historia de Marina Niño. A sus 70 años, vive en el hogar geriátrico Santa María, en la localidad de Suba, donde pasa sus días tejiendo y recordando cómo terminó apartada de sus hijos hace tres décadas. El origen de su tragedia se remonta a finales de los años 80, cuando una crisis personal y económica la llevó a tomar decisiones desesperadas. Tras descubrir la infidelidad de su esposo, Marina relata su difícil situación: "Los encontré la misma cama de mi casa y yo no quise volver más con él. Me puse a trabajar en Abastos ayudando a cargar las bolsitas a las señoras del mercado con una barriguita y me regalaban comida por ahí, cualquier pesito".Con un hijo recién nacido y una niña de dos años, Marina aceptó una propuesta para transportar mercancía a Panamá, creyendo que obtendría el dinero suficiente para un apartamento. Sin embargo, la realidad fue distinta. "Droga", responde cuando se le pregunta qué contenían los pantalones que llevó en ese primer viaje. Asegura que nunca recibió el pago prometido y que, un año después, ante la necesidad, aceptó llevar una maleta con cocaína hacia México, donde fue capturada.La condena de ocho años en MéxicoLa captura en el aeropuerto mexicano marcó el inicio de una condena doble: la judicial y la afectiva. Marina pasó ocho años tras las rejas en un país extranjero, aislada completamente de su realidad en Colombia. "Me cogieron presa en el aeropuerto. Me dieron nervios porque llevaba la maleta... Esa cárcel se volvió terrible. Sin visita, sin nada. Fue muy terrible para mí"Durante casi una década, el contacto con sus hijos fue inexistente. "Nunca", afirma con contundencia al ser consultada sobre si pudo hablar con ellos durante su reclusión.Al cumplir su condena y regresar al país, Marina esperaba un reencuentro, pero se encontró con resentimiento alimentado, según su testimonio, por la mujer que originalmente la envió a México. Segúncuenta, esta persona les contó a los niños una versión que los indispuso contra ella. "Ella ya les había llenado la cabeza de ellos. Y cuando yo fui a decirle la verdad, ya ellos no me quisieron creer. Me dijo: 'Usted está acomodando eso, mamá. Eso no fue así'"."Ellos no me quieren": el ruego por una última oportunidadHoy, Marina habita en una de las comunidades de cuidado del distrito en Bogotá. Su dolor no es físico ni financiero, pues cuenta con alojamiento y alimentación; su agonía es emocional. "Ellos no me quieren, ellos no me quieren", repite entre lágrimas al referirse a sus hijos. La mujer admite que cometió un error grave, pero enfatiza que su intención actual no es obtener beneficios económicos de ellos: "Quisiera tenerlos acá para poder hablar y pedir perdón".El caso de Marina refleja una de las caras más crudas del abandono. A pesar de los intentos de mediación, el rechazo persiste. Uno de sus hijos, contactado telefónicamente, se abstuvo de dar declaraciones públicas, aunque reconoció haber vivido momentos de profundo dolor debido a las acciones pasadas de su madre.El debate legal y la responsabilidad del EstadoEl abandono de adultos mayores en Colombia no es solo una falta ética, sino un delito tipificado. La Ley 1850 de 2017 establece penas de prisión de cuatro a ocho años para quienes desamparen a sus parientes mayores. Gerson Bermont, secretario de Salud de Bogotá, señala la importancia de mantener los vínculos: "Si necesitan ayuda, estamos dispuestos a dárselo, pero sin romper el vínculo familiar, porque la corresponsabilidad sigue siendo conjunta".Aun así, existen 500 personas en lista de espera en Bogotá para acceder a un cupo en hogares, aguardando, en muchos casos, el fallecimiento de otro residente para ser atendidos. La situación de Marina Niño, quien llegó a estas instancias tras deambular por las calles y vivir la pandemia de 2020 en total vulnerabilidad, es el espejo de miles que hoy solo esperan una palabra de sus familiares. Marina concluye su relato con una petición directa a quienes la escuchan, esperando que llegue a oídos de sus hijos: "Que ellos no crean lo que han dicho y lo que han hablado. Que me perdonarán".
Lorena Rodríguez, una administradora de empresas nacida en Garagoa, Boyacá, enfrentó durante casi una década una batalla. Lo que comenzó como una alta autoexigencia y perfeccionismo derivó en trastornos alimentarios como la anorexia y la bulimia, para finalmente consolidarse en un trastorno mixto ansioso depresivo que la llevó al límite de su resistencia física y emocional. Los Informantes conoció su historia.La mujer describe su estado previo a la cirugía como una agonía constante. "Dios o la fuerza suprema que esté ahí, ya vivir así no es vivir, es modo supervivencia. No quiero. Si tú tienes la potestad, porque yo no tengo la potestad, ya llévame. Y si hay alguna otra herramienta, ponla en mi camino, por favor. Pero ya no aguanto más así. Ya estoy cansada. Estoy agonizando. Mi alma está agonizando realmente", relata Lorena sobre sus momentos de mayor desesperación, en los que llegó a intentar quitarse la vida ingiriendo todos sus antidepresivos.A pesar de ser una profesional competitiva y exitosa, su cerebro había perdido la capacidad de procesar el bienestar. "Yo llegaba de tener un día de trabajo, pero me derrumbaba en la casa. Entonces, no siempre ser productivo es sinónimo de bienestar emocional", explica, señalando que "su cerebro no tiene la capacidad de ver el éxito y de gozarlo".¿Qué es la depresión resistente?La condición de Lorena se clasifica como depresión resistente, una patología que afecta a entre 500.000 y 800.000 personas en Colombia. En estos casos, los tratamientos convencionales como la psicoterapia y los psicofármacos no logran regular la actividad cerebral. El neurocirujano William Contreras, encargado del caso, explica que la depresión no es solo un desequilibrio químico, sino un problema de circuitos eléctricos.El especialista utiliza una analogía automovilística para describir el funcionamiento de los neurotransmisores y la electricidad en el cerebro: "Yo mando una información por un Ferrari, tengo unas carreteras y mando el Ferrari. El Ferrari necesita gasolina en cada ciudad o cada estación. Esos son los neurotransmisores y eso es lo que nosotros modificamos con los medicamentos. Pero resulta que nos hemos dado cuenta que hay avenidas que están con atasco, mucho tráfico".Según Contreras, en pacientes con depresión, áreas como el área subgenual están hiperactivas, funcionando como un "cortocircuito" de tristeza, culpa y desesperanza que impide que la información fluya.La intervención: electrodos en el centro del cerebroLa solución propuesta fue la estimulación cerebral profunda (DBS, por sus siglas en inglés), una tecnología ya probada en pacientes con Parkinson pero innovadora en el tratamiento de la salud mental. El procedimiento consistió en implantar cuatro electrodos diminutos en las áreas más profundas del cerebro para reorganizar los circuitos eléctricos. La cirugía se realizó con la paciente consciente, utilizando anestesia local, lo que permitió una interacción en tiempo real entre los médicos y Lorena mientras se modulaban los impulsos eléctricos."Tú diriges una orquesta y hay unos instrumentos que están desafinados, la corriente los afina. ¿Qué hace el neurotransmisor? El neurotransmisor le sube el volumen, pero está desafinado. Entonces, la orquesta no va a cantar a un unísono. Necesita es con electricidad regular esos instrumentos", señala el doctor Contreras.Durante la cirugía, Lorena experimentó un cambio inmediato al activarse los electrodos. "Sentía que el doctor estaba por allá metiendo. Escuché cómo sonaba mi cerebro, en un momento como que estaban modulando una partecita y yo dije, 'Se me fue el nudo.' Yo siempre tenía un nudo en la garganta. Estaban subiendo el impulso. Yo no sé qué hicieron. Yo no sé en dónde tocó el doctor y yo dije, 'Se me fue el nudo que tengo en la garganta.' Sentí un alivio", recuerda Lorena sobre lo que sintió.Los resultados de la innovadora cirugíaUn año después de la intervención, Lorena vive con un generador de impulsos o batería alojado debajo de su clavícula, conectado a los electrodos cerebrales.Este dispositivo funciona como un regulador externo que ella misma puede gestionar según sus necesidades emocionales. "El doctor lo ajusta y lo único que yo puedo hacer es o encender o apagar la estimulación o cambiarlo de programa porque dejan ciertos programas prediseñados dependiendo mis necesidades", explica.Si Lorena siente que la desesperanza comienza a dispararse tras un evento externo, puede activar un programa específico para controlarla. Sin embargo, aclara que la tecnología no elimina las emociones humanas naturales: "La tristeza en mí sigue existiendo, la nostalgia, pero de manera normal, no de manera ya patológica".Un nuevo comienzo en España para LorenaLa evolución de la paciente ha sido drástica. De estar "paralizada" por la ansiedad y la depresión, Lorena ha recuperado su funcionalidad al punto de mudarse a Madrid, España, donde actualmente trabaja.Ella estima su mejoría en un 80% y destaca pequeños gestos cotidianos como grandes victorias: "Siento que el hecho de estar aquí sentada, de haberme maquillado, de haberme peinado, de sentir felicidad al verte, al contarte esta historia, al dar luz. Eso para mí ya es ganancia".Esta cirugía representa una esperanza para miles de pacientes en Colombia que no encuentran alivio en la medicina tradicional. Para Lorena, los electrodos se han convertido en un soporte vital que ella describe con afecto: "Te tengo aquí. Eres como un corazoncito más. Me estás ayudando bastante".
En el Alto Baudó, Chocó, hay miedo y zozobra por cuenta de enfrentamientos entre el Ejército Nacional y el Clan del Golfo. Preocupa la situación de varios menores de edad. Intentan linchar a dos policías en Santa Marta en medio de una capturaAriel Salazar, alcalde de Alto Baudó, Chocó, le ha dicho a Noticias Caracol que, a raíz del combate entre el Ejército y las AGC, al menos hay 500 familias desplazadas en cinco comunidades del río Nauca.Asimismo, según el mandatario local, hay 1.200 familias confinadas en las cuencas de los ríos Catrú y Ancoso.Angustioso llamado a Petro por parte de campesino víctima de violencia: “No somos los de la guerra”Sin embargo, lo más preocupante del caso es que hay al menos cinco niños que están abandonados en una de esas comunidades y otra está desaparecida. Aunque los padres de esos menores dicen que quieren retornar a las comunidades para buscarlos, temen que delincuentes hayan sembrado minas antipersona en sus territorios.Por su parte, la fuerza pública señala que hay garantías para el retorno de estas familias a sus comunidades en el Alto Baudó porque hay presencia de uniformados.
El paro armado del ELN en el Alto Baudó, Chocó, por 72 horas, tiene confinadas a más de 14 mil personas. El hecho se da en medio de los combates de esta guerrilla con el Clan del Golfo. En los tableros de la escuela de Mojaudó y afuera de ella quedaron los impactos de las balas de armas largas de uno de los dos enfrentamientos.¿Desconexión ideológica en el ELN? Expertos hablan del papel del Frente de Guerra NorteUlises Palacios, alcalde del Alto Baudó, precisó que en ese corregimiento “están retratadas las balas”, y agregó que, “al parecer, entre los grupos al margen de la ley, sí como que hubo fallecimientos”.El mandatario municipal afirmó que son por lo menos 14 mil los habitantes afectados, “nadie puede navegar por el río, nadie puede salir de sus comunidades”.El defensor de Pueblo, Carlos Camargo, habló además del desplazamiento de 714 núcleos familiares (2.893 personas) en la zona norte rural del municipio del Alto Baudó."No pueden utilizar el río Baudó ni los acostumbrados afluentes para llegar hasta sus cultivos, prácticamente su único medio de sustento, es una situación humanitaria que completa más de 48 horas, lo cual agrava y vulnera sus derechos fundamentales", aseguró.Heriberto Andrade, personero del Alto Baudó, denunció por su parte que la guerrilla “ha decretado un paro armado por 72 horas y en otro comunicado manifiesta que es indefinido. Presentamos desde la Personería un rechazo a esta ola de criminalidad y de accionar de los grupos al margen de la ley”.El defensor Camargo también repudió lo que está pasando “no solo por el paro armado del ELN, sino también por los combates entre ese grupo guerrillero y las Autodefensas Gaitanistas de Colombia -Clan del Golfo-. Es una situación humanitaria que completa más de 48 horas, lo cual agrava y vulnera sus derechos fundamentales”.El nuevo paro armado del ELN, impulsado por el Frente de Guerra Occidental Omar Gómez, es el sexto del año en el departamento de Chocó, además de las afectaciones originadas por otros grupos armados ilegales, incluido el Clan del Golfo, ha desencadenado en lo que va de 2023 cuatro eventos de confinamientos masivos, además de algunos desplazamientos, también colectivos, en el Pacífico Sur, una de las cinco subregiones de esa región.Nariño, Chocó y Cauca: los departamentos más afectados por la violencia en Colombia
Una grave situación de orden público se presentó en Chocó: la guardia indígena del resguardo de Jurubirá Chorí, en el Alto Baudó, que se enfrentó con integrantes de las autodefensas gaitanistas de Colombia.Tres niños muertos y otros 30 enfermos por presunta contaminación del agua en Bajo Baudó, ChocóLos criminales armados ingresaron a la comunidad para intentar llevarse a uno de los miembros de la etnia con el fin de asesinarlo.Sin embargo, la guardia indígena se enfrentó a las AGC.Al verse rodeados, los delincuentes dispararon sus armas, al parecer como advertencia, pero los aborígenes no se dejaron amedrentar y, con sus palos, encararon a los foráneos e, incluso, forcejearon con algunos de ellos.Nuevamente se escucharon tiros y los gritos de algunas personas que acompañaban a la guardia indígena.Finalmente, los miembros de las AGC tuvieron que desistir de su incursión armada y se fueron del resguardo. No obstante, dos personas resultaron heridas, entre ellas un menor de edad.El peligroso ‘Negro Ober’ fue recluido en la cárcel de Doña Juana, en La DoradaEl hecho fue denunciado casi al mismo tiempo que la Iglesia católica revelara que nuevos grupos armados están apareciendo en el departamento del Chocó, echando al traste todos los procesos que se están adelantado con las comunidades.“Realmente es lamentable esta situación porque en nuestra capital, en Quibdó, durante estos días se está recrudeciendo aún más la violencia y nuevos grupos entran en escena para aumentar la confrontación y con aquello de que se va a hacer limpieza no se está provocando sino más y más muerte y desesperación”, afirmó monseñor Mario de Jesús Álvarez Gómez, obispo de Istmina-Tadó.ELN ejecutó otro ataque contra el oleoducto Caño Limón CoveñasChocó es uno de los departamentos más golpeados por la violencia en Colombia. El 26 de marzo, un soldado murió y otros dos resultaron heridos en un ataque supuestamente perpetrado por guerrilleros del Ejército de Liberación Nacional (ELN) en una zona rural de esa región, fronteriza con Panamá.El Comando de la Fuerza de Tarea Conjunta Titán informó en un comunicado que el ataque ocurrió en el caserío San José del Palmar, acción que fue atribuida por el Ejército al frente Ernesto Che Guevara del ELN, cuyo cabecilla principal es alias ‘Yerson’.La Defensoría del Pueblo dijo que hubo 32 hechos violentos entre el 18 de febrero y el 17 de marzo que supusieron transgresiones al cese al fuego bilateral que el Gobierno colombiano tiene vigente con varios grupos armados.Ejército desmiente a mujer que humilló a policía diciendo ser esposa de un militar
Hay temor en el Alto Baudó, Chocó, por la reciente incursión de las Autodefensas Gaitanistas de Colombia, AGC. Un ataque de este grupo criminal a un resguardo indígena dejó como saldo dos heridos, entre ellos un menor de edad.Así fue la fuga de 'Pájaro', el narcoparamilitar más buscado de ColombiaActualmente, la comunidad siente miedo y zozobra pues las AGC los declaró como objetivo militar luego de que no accedieron a sus intimidaciones.La guardia indígena katio no acudió a las reuniones que exigían hombres armados en la zona. Al ataque anterior se suma que no permiten a la comunidad moverse por el río Cugucho.Entretanto, en Nariño, las disidencias de las FARC han desplazado y confinado a varias comunidades de esa región. Los constantes enfrentamientos en los resguardos indígenas han causado miedo entre los pobladores.Un total de 423 familias indígenas de la zona rural de Tumaco dejaron sus viviendas por los enfrentamientos protagonizados por las disidencias de las FARC. Niños, mujeres embarazadas y adultos mayores buscan refugio.“Se han desplazado cinco comunidades y el resguardo está conformado por siete. Ellos están en el casco urbano en condiciones donde no se presta atención por parte de las instituciones”, indicó William García, coordinador general de la guardia indígena.De guerrilleros a paramilitares: la falsa desmovilización impulsada por altos mandos del EjércitoOtros temasEl fentanilo , la droga zombi que está causando estragos en Estados Unidos y otros países, se abre paso en Colombia con peligrosas bebidas sintéticas que son consumidas por los jóvenes, que arriesgan su vida.Hasta el escondite del fentanilo llegaron las autoridades después de un año de investigaciones. Lo anterior ocurrió luego de conocerse la intoxicación de 6 jóvenes en Cartagena tras consumir un cóctel sintético. La sustancia que bebieron era, hasta ese momento, desconocida.Álvaro Cruz, el doctor que atendió a estos jóvenes, habló de lo que encontró en los pacientes que consumieron fentanilo: “Inicialmente, eran 8 jóvenes que ingresaron a diferentes clínicas con alteraciones del sistema nervioso central. Algunos estaban inconscientes, otros estaban convulsionando y por eso los llevamos a una UCI. Pensábamos que estaban bajo el efecto de algún medicamento”.A uno de los jóvenes en su ropa le encontraron parte de esa sustancia desconocida hasta entonces. Fue así como la llevaron a un laboratorio especializado de la Policía Antinarcóticos en Bogotá.“Pudimos caracterizar rápidamente que se trataba de fentanilo y eso nos permitió salvar la vida de estas personas. Ese análisis lo hicimos en tiempo récord, en cooperación con los laboratorios de la Fiscalía. Encontramos el uso del opioide sintético ketamina y éxtasis”, sostuvo el teniente Mauricio Ocampo, jefe del Laboratorio de Investigación Antidrogas.Combates entre ELN y Autodefensas Gaitanistas en sur de Bolívar dejan tres viviendas incineradas
Una comisión del Gobierno llegó hasta Miacora en el Alto Baudó. En este lugar hay más de cien familias desplazadas y confinadas desde el pasado 19 de febrero.En la reunión hicieron un minuto de silencio en memoria de Luz Aida Conchave Lana, su lideresa que vieron morir en medio de combates entre el ELN y el Clan del Golfo.Miacora chimía es una comunidad de contrastes: cerca de 102 familias viven en medio de la riqueza natural y la pobreza extrema.Dicen que evitan salir de la comunidad por temor a caer en una mina antipersona.“Casi del pueblo no salimos a cortar los plátanos porque no sabemos qué minas hayan enterrado en la trocha”, dice Edilfrido Lana, guardia indígena miacora.Autoridades realizarán una hoja de ruta para el retorno de los desplazados.Temas como seguridad alimentaria, salud y reclutamiento de menores también fueron abordados en la reunión entre los líderes indígenas y el gobierno.
Después adentrarse aguas adentro en río Baudó, llegó la comisión humanitaria en la que participaron las diócesis de Istmina-Tadó, Quibdó y Apartadó, en su misión de corroborar la difícil situación que viven las comunidades por el conflicto armado que está destruyendo la armonía en esta zona del país.Frente a la cámara del reportero Jesús Abad Colorado, los tres obispos de la región del Baudó plantaron su pedido, en la entrada de la iglesia de Pie de Pato, marcada por el olvido y donde se sienten los pasos de la guerra, del desplazamiento“La Iglesia del Chocó, representada en los obispos de Apartadó, Quibdó e Istmina-Tadó, une su voz a la iglesia colombiana para pedirle con claridad contundencia al gobierno nacional, que mire definitivamente a estas tierra del Chocó, específicamente esta subregión del Baudó. No podemos seguir arrastrando una historia de olvido, de desprecio que alimenta la violencia, la muerte”, manifestó el obispo de Istmina-Tadó, Mario de Jesús Álvarez.Fueron días intensos que compartieron con el pueblo Emberá, que a pesar de sufrir el confinamiento y no poder realizar su actividades diarias, acogió a la comisión compartiendo alimentos según dictan su tradiciones.Entretanto, la comunidad embera describió su tragedia a la comisión, fueron crudos relatos de cómo guerrilleros del ELN e integrantes del Clan del Golfo han apuntado sus armas para destruir sus vidas.El obispo Álvarez le hizo también un llamado a los grupos armados para que paren el sufrimiento. Por el momento, los damnificados de esta situación seguirán esperando una respuesta del Gobierno Nacional, mientras enarbolan la imagen de sus muertos.
Monseñor Juan Carlos Barreto, obispo de Quibdó; monseñor Mario de Jesús Álvarez Gómez, obispo de Istmina, y monseñor Hugo Alberto Torres, obispo de Apartadó recorrieron los sitios más críticos del Alto Baudó, una región azotada por la violencia y el olvido estatal.El monseñor Barreto reconoce que, si bien el proceso de paz trajo un alivio temporal, este despareció por los problemas en la implementación del acuerdo con las extintas FARC.“Hay desplazamientos, confinamientos, minas antipersonales, reclutamiento de menores, amenazas a líderes y comunidades”, dice.Agrega que no existe un plan de sustitución de cultivos.Algo en lo que coincide monseñor Hugo Alberto Torres, obispo de Apartadó: “Está pasando como la misma situación que se vive en el Alto Baudó, el dominio de las AGC (Autodefensas Gaitanistas de Colombia), que están casi que obligando a la gente a que hagan cultivos ilícitos”.Monseñor Mario de Jesús Álvarez Gómez, obispo de Istmina, también dio su balance sobre lo encontrado y señaló que las personas tienen “ojos que son lámpara de tristeza”.Y agregó: “No pueden visitar sus parcelas, no pueden pescar, la educación está en pañales, la salud es precaria en sus comunidades, la situación alimentaria, basta ver los niños o los jóvenes, una mirada de desconsuelo, de angustia, de zozobra”.El problema, dicen, es que en los territorios hacen presencia agentes ilegales de uno u otro lado.Para completar, “la presencia de la fuerza pública incentiva el acoso de los grupos armados y toda la comunidad se convierte casi en objetivo militar”, dice el obispo de Istmina.Piden al Estado ser más efectivo, pues califican su presencia como “precaria”.
Una semana después de los enfrentamientos entre el ELN y el Clan del Golfo, en el que una joven embera, de 22 años, murió y bastantes familias resultaron desplazadas, varias comunidades indígenas siguen en medio del conflicto.Muchos integrantes de las comunidades de Mohamía, Esenada y Agidó abandonaron su hogares y emprendieron camino hacia el pueblo indígena de Miácora.“Los embera no estamos acostumbrados a escuchar sonido de balas, ni mucho menos bombas”, manifestó el gobernador indígena Miácora, Luis Mona Mecha.En el municipio de Alto Baudó, Chocó, se encuentran 65 familias desplazadas y más de 650 confinadas que necesitan ayuda. Desde hace varios días, una misión humanitaria recorre estas comunidades afectadas.De acuerdo con el personero de Alto Baudó, Heriberto Andrade, una ONG ha venido para apoyarlos, constatando la situación para ayudar a las familias del municipio que estén en crisis.La situación es complicada debido a que solo para llegar de Quibdó hasta Alto Baudó hay que conducir por cuatro otras y después viajar en lancha durante otra cuatro horas.Sin embargo, un equipo de Noticias Caracol acompañó a las autoridades para entregar las ayudas humanitarias.Llegaron a uno de los puntos de encuentro donde la alcaldía del municipio va a entregar las primera ayudas humanitarias para la comunidad afro de Cugucho, en la que hoy sus miembros están confinados y desplazados.“Se están haciendo diagnósticos y básicamente es el punto de partida. Ahora sí vamos a llevar los requerimientos de las comunidades”, declaró Ulises Palacios, alcalde de Alto Baudó.Las ayudas humanitarias consisten en alimentos no perecederos, carne y verduras, aunque se necesita con urgencia colchones, cobijas y elementos de bioseguridad.
La zozobra y el miedo se mantienen entre las comunidades del Alto Baudó, en Chocó. Desde hace cuatro días, 356 personas de la comunidad de Moamía dejaron sus casas buscando refugio en Santa María de Condoto, para huir de los combates entre el ELN y el Clan del Golfo.Los desplazados vieron con horror cómo una joven embera murió en el fuego cruzado.Según Víctor Carpio, líder de la mesa de DD. HH. de pueblos indígenas del Chocó, “hay cinco comunidades que están confinadas, pero la comunidad Moamía está desplazada internamente en la comunidad de Miácora Central”.Agrega que no tienen libertad para buscar sus alimentos y que “los compañeros pueden venir hacia abajo de pronto en busca de comida, pero entonces ya no los dejan subir (…) los actores están controlando la región, la subida y por todos lados, entonces ese es el problema”.Nubia Córdoba Curi, secretaria del Interior del Chocó, afirma que “esta es la segunda vez que las comunidades del norte del municipio han tenido que desplazarse hacia Miácora y Santa María de Condoto por efecto de esas confrontaciones”.Carpio hizo un llamado a autoridades departamentales y nacionales porque “necesitamos medicamentos para los niños, pa’ la diarrea, se enferman con fiebre, dolor de cabeza, y otros para las compañeras, con esta preocupación, son las que más sienten miedo por los hijos”.El registro que tiene al día de hoy la Defensoría del Pueblo da cuenta de que son 51 familias las que han sido desplazadas de la región, lo que equivale a 290 personas, y 936 familias se encuentran confinadas en sus casas, es decir 4.451 personas.Si el conflicto no cesa, los indígenas advierten que en los próximos días empezaría el desplazamiento de 1.500 personas más.Entretanto, en el municipio de Bagadó fue asesinado por el ELN un guardia indígena de la comunidad del Alto Andágueda, al parecer porque escoltaba a otro líder que estaba amenazado en el territorio.Crisis advertidaLa posibilidad de enfrentamientos entre grupos criminales fue alertada por la Defensoría del Pueblo hace dos años, el 29 de septiembre de 2019.En aquel momento, la advertencia fue recibida por la entonces ministra del Interior y hoy consejera presidencial de derechos humanos, Nancy Patricia Gutiérrez.En ella se alertaban amenazas y afectaciones a la vida, integridad y libertad de los habitantes del Alto Baudó y planteaba la posibilidad de enfrentamientos.Sin embargo, el Gobierno, en voz de Juan Pablo Díaz Granados, viceministro de Relaciones Políticas del Ministerio del Interior, aseguró que la alerta de 2019 de la Defensoría fue atendida tal como lo solicitó ese organismo y que lo de ahora “obedece a circunstancias novedosas que por supuesto vamos a atender a la mayor prontitud en aras de garantizar la tranquilidad del territorio como se le hemos hecho saber en la mañana el día de hoy al alcalde del municipio del Auto Baudó”.Sin embargo, en septiembre del año pasado los enfrentamientos entre ELN y Autodefensas Gaitanistas provocaron un desplazamiento masivo en el Alto Baudó, afectando a 450 personas.La Defensoría, por su parte, pide al Ejecutivo hacer presencia en el lugar e iniciar los procesos para proteger a las personas afectadas.“La situación es delicada. La comunidad indígena Moamía está sin alimentación, sin recursos y confinada en el resguardo, y otras familias decidieron movilizarse lejos de las zonas”, precisó el defensor Carlos Camargo.
Los fuertes combates entre el ELN y las Autodefensas Gaitanistas en el Alto Baudó, Chocó, dejan un saldo de una joven emberá asesinada y más de 300 desplazados.Decenas de indígenas y familias marcharon pidiendo paz y libertad a los grupos armados al margen de la ley que se disputan el control de la zona. Además, advirtieron que otras 1.500 personas podrían desplazarse en las últimas horas por el temor de quedar en medio de las balas.Esta solicitud fue hecha en medio de la procesión para despedir a Luz Aida Conchave Lana, la mujer embera dóbida de 22 años, que falleció en medio de los combates entre estos grupos armados."Paz y libertad tanto para niños, niñas, adultos mayores, docentes y otros líderes que estuvieron aquí, para que se respete, dentro de la jurisdicción, los resguardos indígenas”, pidió un líder indígena.Los líderes de la comunidad mohamia advirtieron que son más de 350 familias las que están pidiendo ayuda para salir de esta zona y la única solución que ven para poder salvar sus vidas es desplazarse.De acuerdo con los líderes indígenas, los combates no cesan ni en la noche y la población que vive en el sector necesita realizar sus actividades para poder comer; ya escasean los alimentos. Ante los continuos enfrentamientos, los miembros de estas comunidades piden mayor presencia de la fuerza públicaLa secretaria del Interior del Chocó, Nubia Córdoba Cury, espera la llegada de tropas del batallón de infantería #26 “para aproximarse a la zona de combate”.Esta crisis humanitaria por el aumento de desplazados en la cabecera municipal del Alto Baudó obligó al alcalde, Ulises Palacios, a declarar la calamidad pública para poder ayudar a las familias afectadas.
La Corte Suprema de Justicia anunció la apertura de una investigación formal y llamó a indagatoria a la senadora Martha Peralta Epieyú por su presunta participación en el escándalo de corrupción de la Unidad Nacional de Gestión de Riesgos y Desastres (UNGRD). Peralta se encuentra en la alta cámara del Congreso de la República como parte de la Circunscripción Nacional de La Guajira y es integrante de la bancada de la coalición del Pacto Histórico. NOTICIA EN DESARROLLO
Luis Díaz y Harry Kane han creado una sociedad imparable en Bayern Múnich, y esa compenetración se ha visto reflejada en el campo de juego con goles, asistencias y noches mágicas de fútbol; el colombiano y el inglés no sólo han dejado huella en la actual Bundesliga, sino que también fueron 'temidos' por las defensas rivales a nivel de Europa, mientras su club estuvo en competencia en la Champions League. Tanto el '9' de la Selección Inglaterra como el '7' de Colombia son piezas claves del elenco conducido por Vincent Kompany; han mantenido una regularidad en la escuadra 'bávara' y su desempeño no sólo significó goles importantes para el beneficio del equipo; también sirvió para el título anticipado del certamen 'teutón'. Esos números en la temporada, le permitieron ser incluidos en un importante equipo. Así las cosas, tanto el de Barrancas como Kane fueron seleccionados en el equipo ideal de la temporada, hasta ahora, entre las cinco principales ligas del 'viejo continente'. Comparten ataque con la estrella y 'crack' del Barcelona y la Selección España, Lamine Yamal. Fue la cuenta en la red social de 'X' 'Who Scored' que reveló este importante reconocimiento para 'Lucho' y su 'llave' en el Bayern Múnich. Este sitio especializado en estadísticas promedió las actuaciones en cada posición entre los futbolistas que militan en la Premier League, la Liga de España, la Serie A italiana, la Ligue 1 francesa y la Bundesliga. En ese orden de ideas, Díaz Marulanda promedió un puntaje de 7.44, y en el caso de Kane, fue de 8.07.
Un decidido Ben Turner logró el quinto puesto en el sprint final tras quedar atrapado tras una caída en el húmedo tramo final hacia Nápoles, en la sexta etapa del Giro de Italia 2026.Turner se vio frenado por dos ciclistas que cayeron delante de él en la última curva, pero luchó hasta la línea de meta en un final cuesta arriba y resbaladizo, que ganó Davide Ballerini (Astana).Egan Bernal y Thymen Arensman mantuvieron sus posiciones en la clasificación general antes de la dura prueba de la séptima etapa en Blockhaus el viernes, al llegar sanos y salvos en el pelotón.Así fue la victoria Davide Ballerini en la etapa 6 del Giro de Italia 2026El ciclista italiano Davide Ballerini (XDS Astana) se impuso en un nuevo accidentado esprint final, después de la sexta etapa del Giro de Italia, disputada entre Paestum y Nápoles, tras una caída que eliminó a muchos de sus rivales.En segundo lugar entró en la meta el belga Jasper Stuyven y, en tercero, el francés Paul Magnier, ambos del Soudal Quick-Step, que salvaron de milagro la caída. El portugués Afonso Eulálio (Bahrain) conservó sin mayores dificultades la 'maglia' rosa en un día tranquilo para los ciclistas de la general.La fuga nunca tuvo opciones reales de alcanzar la meta con éxito. A Luca Vergallito y Edward Planckaert (Alpecin) se unieron pronto Mattia Bais (Polti VisitMalta), Manuele Tarozzi y Martin Marcellusi (Bardiani). El pelotón los llevó en todo momento a menos de un minuto y terminó por neutralizarlos a falta de 37 kilómetros.Como todo parecía anticipar, el pelotón llegó reunido al último kilómetro, marcado por dos tramos adoquinados y una ligera pendiente hacia arriba. El grupo se estiró, con los Unibet por delante, hasta que una caída en los adoquines tiró al suelo a los que marchaban en los primeros puestos. Eso le dio la oportunidad a Davide Ballerini para lanzar el esprint y hacerse con el triunfo.Clasificación general del Giro de Italia 2026, tras la etapa 61. Afonso Eulálio (Bahrain Victorious) - 24h 47' 13''2. Igor Arrieta (UAE Team Emirates - XRG) - a 2' 51''3. Christian Scaroni (XDS Astana Team) - a 3' 34''4. Andrea Raccagni Noviero (Soudal Quick-Step) - a 3' 39''5. Johannes Kulset (Uno-X Mobility) - a 5' 17''6. Giulio Ciccone (Lidl - Trek) - a 6' 12''7. Jan Christen (UAE Team Emirates - XRG) - a 6' 16''8. Florian Stork (Tudor Pro Cycling Team) - a 6 16''9. Egan Bernal (Netcompany INEOS) - a 6' 16''10. Thymen Arensman (Netcompany INEOS) - a 6' 18''
Siempre que sale a la luz una lista de convocados de la Selección Colombia se escuchan ecos, voces a favor y en contra y también reacciones polémicas. Esto último no faltó este jueves, después de que Néstor Lorenzo destapó sus cartas de cara al Mundial 2026, en el que nuestro país quedó encuadrado en el grupo K junto a Uzbekistán, CD Congo y Portugal.Pues bien, hace pocos minutos el que apareció con una airada reacción fue el atacante Roger Martínez, quien publicó un mensaje directo en contra del seleccionador colombiano."Increíble, el segundo jugador con mejor promedio de gol COLOMBIANO, 23 en 30 partidos y quedan 2 fechas, peleando por ser el mejor de la temporada en una liga que es mejor que muchas, donde hay jugadores de los mejores del mundo", dijo el actual jugador de Al-Taawon FC, equipo de fútbol de Arabia Saudita.El cartagenero siguió y apuntó que "siempre que tuve la oportunidad, nunca me cague aún sin jugar en mi posición natural muchas veces, pero no sabes un carajo, mas de lo mismo".Hay que recordar que Martínez no hace parte de la Selección Colombia desde la fecha 9 de las Eliminatorias Sudamericanas, en la derrota 1-0 frente a Bolivia, en El Alto, el pasado 10 de octubre de 2024.Más allá de los debates y comentarios de todo tipo que se leen en redes sociales, aún ningún otro futbolista colombiano ha reaccionado por su ausencia, de cara a la cita mundialista.Prelista de Colombia para el Mundial 2026Arqueros: Kevin Mier (Cruz Azul-ARG), Álvaro Montero (Vélez Sarsfield-ARG), Andrés Mosquera Marmolejo (Independiente Santa Fe), David Ospina (Atlético Nacional), Aldair Quintana (Independiente del Valle-ECU) y Camilo Vargas (Atlas-MEX).Defensores: Álvaro Angulo (Pumas-MEX), Santiago Arias (Independiente-ARG), Cristian Borja (América-MEX), Juan Cabal (Juventus-ITA), Carlos Cuesta (Vasco Da Gama-BRA), Willer Ditta (Cruz Azul-MEX), Junior Hernández (Deportes Tolima), Jhon Lucumí (Bologna-ITA), Deiver Machado (Nantes-FRA), Yerry Mina (Cagliari-ITA), Johan Mojica (Mallorca-ESP), Yerson Mosquera (Wolverhampton-GBR), Daniel Muñoz (Crystal Palace-Gbr), Edier Ocampo (Vancouver Whitecaps-USA), Andrés Felipe Román (Atlético Nacional), Jhohan Romaña (San Lorenzo-ARG) y Davinson Sánchez (Galatasaray-TUR).Centrocampistas: Jhon Arias (Palmeiras-BRA), Yaser Asprilla (Galatasaray-TUR), Wilmar Barrios (Zenit-RUS), Jaminton Campaz (Rosario Central-ARG), Jorge Carrascal (Flamengo-BRA), Kevin Castaño (River Plate-ARG), Nelson Deossa (Real Betis-ESP), Sebastián Gómez (Curitiba-BRA), Jefferson Lerma (Crystal Palace-GBR), Juan Camilo Portilla (Athletico Paranaense-BRA), Gustavo Puerta (Racing-ESP), Juan Fernando Quintero (River Plate-ARG), Juan Manuel Rengifo (Atlético Nacional), Johan Rojas (Vasco Da Gama-BRA), Jhon Solís (Birmingham-GBR), Jordan Barrera (Botafogo-BRA) James Rodríguez (Minnesota United-USA) y Richard Ríos (Benfica-POR).Delanteros: Rafael Santos Borré (Internacional-BRA), Johan Carbonero (Internacional-BRA), Jhon Córdoba (Krasnodar-RUS), Juan Cuadrado (Pisa-ITA), Jhon Durán (Zenit-RUS), Carlos Andrés Gómez (Vasco Da Gama-BRA), Juan Camilo Hernández (Real Betis-ESP), Edwuin Cetré (Estudiantes-ARG) Stiven Mendoza (Athletico Paranaense-BRA), Luis Suárez (Sporting-POR), Sebastián Villa (Independiente Rivadavia-ARG), Neiser Villareal (Cruzeiro-BRA), Kevin Viveros (Athletico Paranaense-BRA) y Luis Díaz (Bayern Munich-GER).
En la ciudad de Bogotá, el uso de ciclomotores continúa generando dudas entre los ciudadanos por su clasificación, normas de circulación y diferencias con otros vehículos livianos. Estos vehículos, que pueden ser de combustión o eléctricos, están regulados por normas específicas que determinan por dónde pueden circular y qué requisitos deben cumplir sus conductores.Ciclomotores no pueden circular por ciclorrutas ni andenes en BogotáLa Secretaría Distrital de Movilidad de Bogotá explicó recientemente que los ciclomotores no están autorizados para circular por ciclorrutas ni andenes en la ciudad. Estas áreas están destinadas exclusivamente a peatones, bicicletas y algunos vehículos de movilidad personal permitidos por la normativa. El incumplimiento de esta disposición puede generar sanciones económicas que superan los $600 mil.Conductores deben tener en cuenta que las ciclorrutas hacen parte de la infraestructura vial pensada para la movilidad no motorizada o de baja velocidad. Su función principal es facilitar el desplazamiento seguro de ciclistas y reducir la interacción directa con vehículos motorizados de mayor tamaño y velocidad.De acuerdo con la regulación vigente, estos espacios no están diseñados para ciclomotores, motocicletas u otros vehículos de combustión o eléctricos que superen las características permitidas para circular en infraestructura exclusiva para bicicletas.¿De cuánto es la multa?El Código Nacional de Tránsito contempla sanciones económicas para quienes conduzcan ciclomotores en lugares no autorizados, como ciclorrutas o andenes. En Bogotá, la multa asociada a esta infracción puede alcanzar los $604.100. Esta sanción se aplica cuando se evidencia la circulación del vehículo en espacios destinados a peatones o ciclistas, lo que constituye una violación de las normas de uso de la vía.Además de la multa, el conductor puede ser requerido por las autoridades de tránsito para retirar el vehículo del área restringida y cumplir con las disposiciones correspondientes. "La Secretaría Distrital de Movilidad (SDM) recuerda que los ciclomotores no deben ir por las ciclorrutas de Bogotá; las ciclorrutas, son espacios exclusivos para bicicletas tradicionales y asistidas. También, para patinetas con y sin motor. Así, como los andenes, son espacios para peatones", explicaron en un comunicado.Requisitos para circular con ciclomotores en BogotáLas personas que utilizan ciclomotores en la ciudad deben cumplir con una serie de condiciones establecidas por la normativa de tránsito. Entre los principales requisitos se encuentran:Tener el vehículo debidamente matriculado.Contar con licencia de conducción vigente.Portar el Seguro Obligatorio de Accidentes de Tránsito (SOAT) al día.Utilizar casco de manera permanente durante la conducción.Estas condiciones buscan garantizar que el vehículo pueda circular en las vías permitidas sin generar riesgos adicionales para el conductor o para otros actores viales.¿Qué es un ciclomotor?Un ciclomotor es un vehículo automotor de dos ruedas diseñado para desplazamientos urbanos cortos. Su principal característica es la limitada capacidad del motor, lo que lo diferencia de motocicletas de mayor cilindrada. De acuerdo con la Secretaría de Movilidad, la clasificación más común de un ciclomotor puede ser:De combustión interna, con motores de hasta 50 cm³.Eléctrico, con una potencia que no supera los 4 kW.Estos vehículos están pensados para alcanzar velocidades superiores a las de una bicicleta, pero sin llegar a las prestaciones de una motocicleta convencional. Por esta razón, su uso está regulado dentro de la movilidad urbana. Existen varias configuraciones de ciclomotores que circulan en entornos urbanos:Ciclomotor tipo scooter de combustión: este modelo es uno de los más extendidos. Funciona con gasolina y tiene una estructura compacta, sin pedales. Es utilizado principalmente para transporte individual en distancias cortas dentro de la ciudad.Ciclomotor eléctrico con pedales: se trata de un vehículo híbrido en su diseño visual, ya que incluye pedales, aunque su funcionamiento depende principalmente de un motor eléctrico. En algunos casos, los pedales cumplen una función secundaria o de apoyo.Ciclomotor eléctrico sin pedales: este modelo es completamente motorizado y no incluye pedales. Su uso se ha incrementado en ciudades debido a su menor impacto ambiental y costos de operación más bajo.VALENTINA GÓMEZ GÓMEZNOTICIAS CARACOLvgomezgo@caracoltv.com.co