La historia entre el odontólogo cartagenero Carlos Parra, de 46 años, y Natalia Vidales, influencer de contenido gastronómico y excandidata al Reinado del Mar Bolívar, comenzó en el año 2022. Tras cinco meses de noviazgo y un año de convivencia, la pareja contrajo matrimonio. En noviembre de 2023, la pareja recibió la noticia del embarazo. Sin embargo, la convivencia empezó a deteriorarse a los tres meses de gestación debido a fuertes discusiones de pareja. Parra admitió la existencia de altercados verbales en el hogar. Tras estos episodios, la mujer abandonó la residencia conyugal para trasladarse a la casa de sus padres. Séptimo Día conoció detalles de lo que vino después. A partir de la separación, el conflicto escaló a instancias legales. Luego, Vidales presentó una denuncia por presunta violencia intrafamiliar ante la Comisaría Primera de Cartagena. No obstante, el odontólogo rechazó categóricamente las acusaciones: “No existía ninguna violencia para con ella, porque jamás existió. No hay pruebas, no hay absolutamente más nada”.Las medidas de la Comisaría de FamiliaEl 11 de junio de 2024, la Comisaría de Familia Zona Norte emitió un auto donde determinó que no existió violencia física ni económica por parte de Parra, señalando que se trataba de agresiones verbales mutuas. En consecuencia, el despacho ordenó una medida de protección temporal para ambas partes y compulsó copias a la Fiscalía General de la Nación.Como parte del proceso penal, Vidales fue valorada por el Instituto Nacional de Medicina Legal y Ciencias Forenses el 6 de agosto de 2024, cinco días antes del parto. Los informes periciales concluyeron que la mujer no presentó incapacidad médico-legal, huellas de maltrato físico reciente ni secuelas psicológicas vinculadas a los hechos denunciados.Parra denunció que durante la etapa final del embarazo la comunicación fue cortada por completo. “Me tenía bloqueado de WhatsApp y de llamada. Yo veía que todo estaba transformándose en algo muy oscuro, algo muy tenebroso, sabía que no iba a ver a mi hijo”, relató sobre el distanciamiento.Registro el niño como "madre soltera"El 11 de agosto de 2024 nació el menor en el Hospital Serena del Mar de Cartagena. Parra aseguró que se enteró del nacimiento al día siguiente por intermedio de una persona allegada. Al acudir al centro médico, el personal le impidió el ingreso alegando una orden de restricción familiar. No obstante, la defensa técnica del padre aclaró que no existía ninguna orden judicial o administrativa que le impidiera ver a su hijo.Adicionalmente, Parra descubrió que el recién nacido fue inscrito en la notaría sin sus apellidos. Según las denuncias penales instauradas por su defensa, Vidales registró al niño como madre soltera afirmando desconocer el paradero del padre. La situación fue corregida diez días después, cuando Parra tramitó el reconocimiento formal de paternidad tras demostrar el pago continuo de cuotas alimentarias desde la gestación.Ante la imposibilidad de acordar visitas voluntarias, Parra acudió al Instituto Colombiano de Bienestar Familiar (ICBF) y posteriormente instauró una acción de tutela. El fallo ordenó un ciclo inicial de visitas virtuales programado para el 4 de diciembre de 2024. La diligencia no se materializó debido a que la madre no se conectó a la llamada, argumentando ante los funcionarios temores por su seguridad.Posteriormente, el 13 de marzo de 2025, el Juzgado Octavo de Familia de Cartagena fijó un régimen presencial de visitas quincenales en un centro zonal del ICBF. A pesar de la orden judicial, Parra sostuvo que las diligencias se dilataron de forma sistemática. El 28 de agosto de 2025, las partes firmaron un divorcio por mutuo acuerdo en el que se reafirmó el esquema de visitas.El único encuentro presencial entre Carlos Parra y su hijo se produjo el 13 de septiembre de 2025 en las instalaciones del ICBF en Cali, cuando el menor tenía un año, un mes y dos días de nacido. “Fue un momento mágico”, expresó Parra, quien precisó la duración del contacto: “fueron solamente 2 horas 45 o 2 horas y 40 minutos”.¿Falsificación de documentos?Doce días después del encuentro presencial, Parra recibió información que indicaba que el menor había permanecido fuera del país durante más de ocho meses sin su consentimiento. De acuerdo con las certificaciones emitidas por Migración Colombia, el niño salió del territorio nacional rumbo a España por el aeropuerto El Dorado y reingresó el 26 de agosto de 2025 por Cali.Para autorizar la salida del menor se presentó ante las autoridades migratorias una escritura pública presuntamente otorgada en la Notaría Sexta de Cartagena. Parra negó rotundamente haber firmado autorización alguna: “No es mi firma. Falsificaron mi firma. Yo nunca voy a firmar un documento donde le voy a dar la salida del país a mi hijo”.Por su parte, la notaria sexta de Cartagena, Marta Méndez, ratificó la falsedad del documento público presentado ante los controles migratorios: “Es totalmente falso. Ese año ni siquiera llegamos a este número de escrituras. Esta no es mi firma”. Méndez advirtió además sobre la proliferación de tramitadores en el centro histórico de la ciudad dedicados a la falsificación de firmas notariales para trámites de menores.Ante las irregularidades detectadas en el documento de salida, la Notaría Sexta de Cartagena y la defensa de Carlos Parra interpusieron denuncias penales ante la Fiscalía General de la Nación por los delitos de falsedad en documento público y fraude procesal en contra de Natalia Vidales. Germán Pérez, abogado penalista de la defensa de Parra, enfatizó el objetivo de las acciones legales: “No es una persecución que se está ejerciendo en contra de la señora Natalia, es la única herramienta que el señor Carlos Parra tiene hoy para defenderse de las acusaciones injustas que está haciendo la señora Natalia para evitar que el señor vea a su hijo”.En paralelo, se tramita un incidente de desacato y acciones legales por la falta de respuesta detallada de Migración Colombia respecto a los controles aplicados al momento del chequeo del menor. Asimismo, el proceso por presunta violencia intrafamiliar se encuentra en etapa de juicio oral ante el Juzgado 14 Penal Municipal de Cartagena.Actualmente, al cumplirse dos años del nacimiento del menor, Carlos Parra continúa requiriendo a las autoridades judiciales el cumplimiento de los esquemas de visita decretados por los jueces de familia. Parra concluyó sobre el tiempo transcurrido lejos de su hijo: “Me he perdido de sus primeros pasos, de sus primeras palabras, de su primer llanto. Me he perdido de su primer abrazo”.Natalia Vidales no accedió a conceder una entrevista al equipo de Séptimo Día, a pesar de que el programa se comunicó con ella en repetidas ocasiones para conocer su versión de los hechos.
Marelbys Meza pasó de niñera de Laura Sarabia, quien fue una de las personas más cercanas al gobierno de Gustavo Petro, a ser testigo protegido. Cuenta cómo llegó a la casa de la Entonces jefe de gabinete, por recomendación de Armando Benedetti y su esposa y del escándalo en el que terminó por la supuesta pérdida de una alta suma de dinero.
Deisy Guanaro nació hace 39 años en una vereda campesina del departamento de Casanare y, lamentablemente, su infancia quedó marcada por el conflicto armado en Colombia. Un año antes de su secuestro, grupos armados se llevaron a sus dos hermanos, quienes en ese momento tenían 13 y 14 años, y posteriormente supo que fueron asesinados. "A mí no me gusta esa palabra reclutamiento, me gusta es como es: secuestro", subrayó en entrevista con Los Informantes.Deisy Guanaro recuerda, como si hubiera sido ayer, la noche en la que fue secuestrada cuando apenas tenía 10 años: alrededor de las 9:00 p.m., una camioneta blanca de platón llegó a su vivienda y, pese a las desesperadas súplicas de su madre, los guerrilleros la subieron al vehículo a la fuerza. Las palabras de su mamá, así como la imagen de ella de rodillas en la carretera en medio de la oscuridad, se le quedaron para siempre: "No, esto es increíble. Ella no es una mujer adulta, ella es una niña, tiene 10 años, va a cumplir 11. Por Dios santísimo, no se lleven mi hija. Vióleme a mí, por favor. Vióleme a mí, yo entrego mi cuerpo, pero no se lleve mi bebé", les decía a los sujetos, que hicieron caso omiso y se la llevaron.Los horrores que vivióTras ser trasladada en un recorrido que duró varios días junto a un grupo de aproximadamente 40 niños y niñas reclutados en diversas veredas, fue llevada al campamento general del Frente 28 de las Farc. Allí le asignaron el alias de ‘Yira’ y hasta le prohibieron llorar.Antes de cumplir los 11 años y sin haberse desarrollado físicamente, fue sometida a un procedimiento médico forzado para la colocación de un anticonceptivo intrauterino conocido como la T de cobre. La agresión fue ejecutada en la montaña por dos hombres y una mujer: “Yo perdí el conocimiento, yo sentía que no podía respirar porque el dolor era en la cadera. Ella me dice: 'Colóquese los pantalones, no va a llorar y se va para su caleta'. Me desgarraron, yo siempre digo que me desgarraron no solo el útero, sino me desgarraron el alma".¿Necesitas actualizarte o tienes dudas sobre las noticias del día? Pregúntale a NATAApenas ocho días después del procedimiento, padeciendo una severa hemorragia, fue víctima de abuso sexual por parte de un combatiente de aproximadamente 50 años. Ese día, el agresor la abordó indicándole "a partir de esta noche usted va a ser mi socia" y hacia las 7:00 p.m. la llevó a su cambuche y la violentó. Además, el sujeto le tatuó su nombre en la piel para marcar la agresión: “todos los días veía ese nombre y me recordaba el daño que me habían hecho”.De los abusos al ICBF Cuenta, además, que Griselda Lobo, más conocida con el alias de Sandra Ramírez y quien luego de la firma de la paz se convirtió en senadora de la República, preparaba a las niñas para que guerrilleros cometieran todo tipo de vejámenes. Un día, “en brasier y calzones, nos dice esa señora ‘empiecen a desfilar por el lado’ donde estaban todos los borrachos drogados de los comandantes de los bloques y del secretariado en ese entonces de las Farc y, desafortunadamente, ese día me escoge a mí Pablo Catatumbo, el que ahora lo vemos como honorable congresista”, reveló agregando que no fue una sola vez, sino que este tipo de violaciones “asquerosas y humillantes” ocurrieron en varias ocasiones. Por ello, años después denunció ante la JEP a la congresista.Deisy Guanaro estuvo en las garras de las Farc desde el año 1996 hasta el 2001 y en un enfrentamiento en el que la mandaron, junto a otros niños que lamentablemente murieron, como ‘carne de cañón’ finalmente fue rescatada por el Ejército y, posteriormente, enviada al Instituto Colombiano de Bienestar Familiar (ICBF), en donde le ayudaron a sanar sus heridas físicas y emocionales.Hoy, tiene tres hijos, logró reencontrase con su madre y su padre muchos años después, pero no pudo quedarse en el pueblo en el que ellos viven porque, de nuevo, la amenazaron para salir de allí. Armada de valor para enfrentarse a su pasado, su historia es la voz de mujeres que se ven reflejada en ella. 24 años después, regresó al ICBF, el lugar que fue su casa cuando logró salir de la selva, y ahora es asesora de la dirección general: “yo no quiero ver más niños reclutados, porque yo fui una niña de esas”.“Aquí el que debe sentir vergüenza es el abusador, porque ese es el secreto de los victimarios, la vergüenza de sus víctimas. Cuando uno siente vergüenza, no denuncia”, puntualizó.
El departamento de Sucre se sumió en el dolor y la indignación tras confirmarse el trágico destino de Armando Luis Rivero Manjarrés, un reconocido rector de colegio, gestor cultural, periodista y locutor de radio de 44 años. La desaparición del líder social, reportada el 12 de julio de 2024, activó una intensa búsqueda que develó un escalofriante entramado familiar. Séptimo Día conoció detalles de la investigación y habló con algunos de los señalados.James Chamorro Manjarrés, hermano del profesor, describió el profundo vacío que dejó su pérdida: "Fue prácticamente mi padre de crianza, a pesar de que él no tuvo hijo biológico. Él crio a mis hermanos, a otro primo y a mí". Asimismo, su sobrina Miriam Toscano Rivera resaltó sus valores: "Él es una persona demasiado educada, fue una persona muy recta en sus cosas y siempre quería que fuéramos así rectos y que estudiáramos".La última imagen con vida de Rivero se registró en Sincelejo, cuando salía en su camioneta gris acompañado de su hijastro, Yofran Orozco Perea, de 26 años.Al día siguiente de su desaparición, el 13 de julio la camioneta apareció incinerada en zona rural de Tuchín, Córdoba, un hallazgo que descompensó a Juana Perea, su pareja y mamá de Yofran Orozco: "Una experiencia muy horrible porque, o sea, yo nunca llegué a pensar que lo iba a encontrar así o que yo lo iba a ver así nunca mi vida".El rastreo telefónico que rompió la coartadaEl 17 de julio de 2024, cinco días después de su desaparición, las autoridades hallaron el cuerpo sin vida del profesor bajo un puente en el corregimiento de San Luis, Sampués. La necropsia confirmó que el docente murió tras recibir varios impactos de bala en el costado izquierdo.Entonces, la clave para resolver el crimen estuvo en el rastreo técnico de las empresas de telefonía celular. Los investigadores de la Sijín descubrieron que, a pesar de asegurar que se encontraba en su casa, el teléfono celular de Yofran Orozco arrojó actividad en el punto exacto y a la hora en que se abandonó el cadáver. Adicionalmente, el rastreo probó que el joven ya coordinaba llamadas para planificar la repartición de los bienes de su padrastro antes de confirmarse su hallazgo.Tanto el joven como su madre fueron capturados el 1 de octubre de 2024.La cruda confesión tras las rejasAunque inicialmente no aceptó los cargos ante los juzgados, Yofran Orozco terminó por confesar su autoría en una audiencia judicial: "Quiero aprovechar esta oportunidad para pedirle perdón público a mi madre, a Dios; que todas las personas que participaron para su ejecución, incluyéndome, pagaremos el precio de nuestro error".Recientemente, desde la cárcel de Sincelejo, Orozco rompió el silencio ante las cámaras de Séptimo Día y detalló las motivaciones de su crimen, atribuyéndolo a supuestos abusos pasados y celos: "Es un cúmulo que se puede dar de celos, no de celos de amor, sino un cúmulo de celos, de traición, de esa situación que fue lo que ocasionó la maximización de querer matarlo".El proceso continúa en etapa de juicio y mientras él está recluido en una cárcel, su mamá quedó en libertad por vencimiento de términos, al igual que otros tres posibles implicados. Entre tanto, la familia de la víctima clama para que el caso no quede impune.
Con un mercado popular campesino, la Alcaldía del Atrato, Chocó, y otras instituciones apoyaron con sus compras a más de 100 productores y emprendedores, y les entregaron herramientas para mejorar su labor.>>> También le puede interesar: Jóvenes emprendedores producen cacao y montan empresa de chocolate en zonas de conflictoJuliana Moreno es una de las emprendedoras beneficiadas. Los productos que trajo desde su finca, que está a una hora de camino a Yuto, los vendió todos.“Me gusta la agricultura, me da para comer y para vender; entonces, ese es mi sustento, es la forma de subsistir”, aseguró Juliana.¿Qué le pide la alcaldesa del Atrato a los habitantes de ese municipio?La alcaldesa del Atrato, Ana Milena Hinojoso, manifestó que “para que nuestros productores tengan una motivación, nosotros ya sabemos que la ruta es esta: volver al campo, porque la minería ya nos está dando poco en la región”.Las mujeres rurales en el departamento del Chocó son el motor que impulsa el desarrollo de sus comunidades.Nelly Perea Ledezma, rectora de la Institución Educativa de Samurindó, explicó que “se les está enseñando a los muchachos a que potencien y puedan explotar toda esa riqueza que les ofrece su comunidad, para que ellos allí saquen productos que les permita avanzar, seguir creciendo como personas y como profesionales”.Por su parte, Sisney Palacios Ríos, estudiante de la Institución Educativa Samurindó, destacó que este es el reconocimiento “por el esfuerzo que los campesinos pasan y también porque es la cultura que los identifica un poco como personas”.A pesar de los desafíos que enfrentan las mujeres rurales en el Chocó, ellas no se rinden, se organizan en asociaciones para defender sus derechos, fortalecer sus economías y mejorar sus condiciones de vida.>>> También puede leer: Historia de tres proyectos innovadores que dan ejemplo de sostenibilidad en Colombia
Después de caminar una trocha de cuatro kilómetros se llega al corregimiento de Motoldó, en el municipio del Atrato (Chocó). Allí se evidencia que ni la escuela ni la población como tal tienen acceso a internet ni señal de celular y mucho menos cuentan con los profesores suficientes para enseñarles a más de cien niños que aquí habitan.Pero uno muy especial sí lo hace: Yesid Córdoba. El profe, como le dicen cariñosamente, atraviesa el agreste terreno con tal de llegar a tiempo para dar sus clases en Motoldó.Sus estudiantes lo esperan con las guías de inicio del año.A Córdoba no le toca fácil, pues entre las 7:00 a.m. y 1:00 p.m. enseña siete materias. Aunque aquí no conocen de computadores, él igual les explica desde el papel cómo usarlos. Quienes tienen el lujo de poseer un celular deben ir hasta la loma a ver si consiguen señal. Por eso piden urgente una antena.En Motoldó, sus habitantes están agradecidos con el único profesor que hasta ahora desafía la trocha para enseñarles a todos.“Él es un profesor bastante aplicado, se esfuerza para enseñarle a sus alumnos”, dice Karen Rentería Serna, quien quiere aprender a leer y escribir.Entretanto, el profesor Córdoba sostiene que son muchos los niños talentosos que esperan una oportunidad para seguir creciendo.“Ministerio de las TIC, ayúdenos por favor en esta comunidad que tanto necesita”, clama el maestro.El profe finaliza diciendo que la falta de equipos e internet son la principal causa de deserción escolar en esta región del Atrato chocoano.YTEl profesor que desafía la selva, la trocha y la inequidad para dar clases en ChocóDespués de caminar una trocha de cuatro kilómetros se llega al corregimiento de Motoldó, en el municipio del Atrato (Chocó). Allí se evidencia que ni la escuela ni la población como tal tienen acceso a internet ni señal de celular y mucho menos cuentan con los profesores suficientes para enseñarles a más de cien niños que aquí habitan.Pero uno muy especial sí lo hace: Yesid Córdoba. El profe, como le dicen cariñosamente, atraviesa el agreste terreno con tal de llegar a tiempo para dar sus clases en Motoldó.Sus estudiantes lo esperan con las guías de inicio del año.Educación en Colombia, Chocó, Atrato
El aguacero que por ocho horas cayó en la comunidad indígena de Chintadó en Riosucio, Chocó, provocó el desbordamiento del afluente. Sus habitantes quedaron en medio del agua y claman por ayuda.“Por favor, que las autoridades competentes nos ayuden con alimentación, estamos en el agua, los cultivos de pancoger también”, dijo uno de los damnificados.En la comunidad de Santa Cruz la situación es la misma y el agua del río Tumaradó está a pocos centímetros de entrar a las viviendas. La Oficina de Gestión del Riesgo de Desastres mantiene la alerta naranja por nuevas crecientes y eventuales inundaciones.“El caudal del río está ascendiendo y lo que nos ha pronosticado el Ideam es que va a seguir subiendo”, aseguró Jorge Durán Moya, coordinador de Gestión de Riesgo de Riosucio.En el municipio del Atrato, los corregimientos Arenal, Doña Josefa y La Molana, así como las veredas Bocas de Cascajo y Los Naranjos, sufrieron serías afectaciones debido a la creciente súbita del río Atrato. Cientos de hectáreas de cultivos se inundaron."Plantas eléctricas que teníamos, cultivos, casa, todo, perdimos todo, no tenemos nevera ni tanque para recoger agua, nada, ni agua filtrada, todo está perdido”, afirmó Senen Castillo, uno de los afectados.Juan Bejarano, alcalde del Atrato, señaló que la creciente arrasó con “la parte agrícola, la parte pecuaria y muchas viviendas”.El Ideam mantiene la alerta naranja en el departamento del Chocó y el pronóstico para las próximas horas indica que habrá lluvias, además de que podrían presentarse deslizamientos de tierra y crecientes súbitas de los ríos.
Rosita Ibargüen es una abuela de 86 años con muchas ganas de vivir. En la noche del pasado sábado 14 de noviembre, cuando se desbordó el río Atrato en el corregimiento Doña Josefa, municipio de Atrato, Chocó, Rosita luchó sola contra la creciente del río.“Me estaba hasta ahogando porque, cuando el agua me llegó a la casa, me prendí de un árbol de limón y las manos las tengo todas espinosas porque no alcanzaba a aletear en el agua. Gracias a Dios que me apoyé de un palo y de ahí me prendí”, relató.En medio de la emergencia, su nieto Jesús Antonio Pinilla Berrío llegó a socorrerla. “La creciente fue avisada, pero cuando menos pensamos fue algo que nos azotó”, afirmó.Ambos debieron subirse al techo de la casa para refugiarse y escapar del agua.“Era la parte más alta donde el río no podía alcanzar. Como estamos cerca de la orilla del río, esta fue una de las partes más azotadas por las inundaciones”, afirmó.Permanecieron ocho horas en el techo y desde allí veían cómo el agua se llevaba sus cosas. Jesús, estudiante de Trabajo Social, cuenta que perdió su computador y herramientas de estudio. Su abuela perdió sus crías de pollos y gallinas.Cuando la creciente bajó, contaron con suerte, pues una canoa fue la que, según Jesús, los “salvó de la tragedia, de la inundación, del desbordamiento del río el Atrato”.Alcanzaron a recoger lo poco que no se había llevado el río.“La ropa, lo que pudimos salvar, que se nos mojó. En estos momentos estamos organizando para ver qué podemos salvar de las cosas que se nos mojaron”, dijo Jesús.El joven grabó su historia para contarle a Colombia que Chocó está en crisis por el invierno y que esperan que no los echen al olvido.La mitad del departamento ha sufrido por la ola invernal y más de 40.000 personas están damnificadas.
En el corregimiento Boraudo, en Lloró (Chocó) se reflejan los estragos de las fuertes lluvias. Allí, más de 300 familias damnificadas amanecieron este lunes festivo bajo el lodo.“Todo es una pérdida total, se mojó todo, pero ahí estamos recuperando lo que más podamos”, dijo Rafael Mosquera, habitante de la zona.Hasta este lugar se desplazó el gobernador del Chocó, Ariel Palacios.“Aquí lo que tenemos que hablar es de la reubicación de este corregimiento es algo que la gente ha venido pidiendo al Gobierno nacional y departamental desde hace mucho tiempo, ya que esto es recurrente”, señaló.Asimismo, en un terreno baldío se convirtió el hogar de una humilde familia en el corregimiento Arenal, en el municipio de Atrato. Allí, los pocos guayacanes que quedaron en pie evidencian la furia del río.“Solo les quedó una parte del piso, el resto fue arrancado con todo, después de sobrevivir años de inundaciones del río Atrato”, comentó un ciudadano mientras grababa el desolador panorama.El invierno en Chocó ha dejado más de 40.000 damnificados, 28 viviendas destruidas, 27 afectadas, 3 puentes averiados, 3 vías terciarias afectadas y una nacional bloqueada.“Hoy, algunas familias lo han perdido todo, literalmente”, aseguró Dávinson Ibargüen, líder juvenil de Arenal al anotar que “ha sido un desastre total por la naturaleza”.El coronel Fernando Ortiz, delegado de la Unidad Nacional de Gestión del Riesgo, indicó que se está “haciendo una verificación en cada uno de los sitios donde se generó la emergencia, teniendo en cuenta que hay unos municipios mayormente afectados como Lloró”.
El equipo de Colombia 2020 de El Espectador, con apoyo de la embajada de Alemania, hizo un recorrido por el Medio Atrato para evidenciar que, a pesar de la orden emitida hace tres años, su recuperación va a paso lento y la pandemia no ayuda en este propósito.El río Atrato es la arteria más importante del Pacífico, con una extensión de 752 kilómetros que acompaña a comunidades afrodescendientes e indígenas.La minería ilegal sigue causando el mismo estrago en el río, pese a los operativos del Ministerio de Defensa para destruir las máquinas que usan ilegalmente.La basura continúa flotando en tramos del caudal y sus aguas han sido testigo del conflicto armado.“Se han picado las personas y se desaparecen los cuerpos para que se consuman al fondo del río Atrato”, dice uno de los líderes de la región.
Vea el gol de Juan Fernando Quintero:
El caso de Ana Lucía González sigue generando conmoción en Bogotá y Mosquera. El hallazgo de su cuerpo en el sur de la capital sacó a la luz la causa de su desaparición y fallecimiento. A su vez, se dio la captura del que sería el presunto responsable de este crimen. El tío de la pequeña Ana, Rafael González, contó en Blu Radio cómo su familia ha vivido este complejo momento y reveló amenazas previas que habría proferido el ahora capturado contra los familiares de su pareja.¿Necesitas actualizarte o tienes dudas sobre las noticias del día? Pregúntale a NATASegún el relato de Rafael, él vive en Bogotá y recibió la llamada de un familiar el martes en la mañana, un día después de que la niña desapareciera. De acuerdo con la información que recibió, la desaparición se habría producido después de una discusión de pareja por supuestos celos entre la hermana de la menor y el hombre con quien convivía, quien fue identificado como José Rojas Larez, un ciudadano venezolano. González señaló que, durante la discusión, el hombre habría tenido un comportamiento agresivo y causado daños en el apartamento. Ante esta situación, la mujer habría salido de la vivienda, ubicada en un cuarto piso, para buscar ayuda.Según el relato del tío, mientras la mujer acudió a un CAI cercano, la niña habría salido también del lugar para buscar ayuda por su lado y posteriormente el hombre se la habría llevado en una motocicleta sin autorización. “El muchacho consiguió un comportamiento agresivo hacia ella, entonces ella sale afuera, se baja del cuarto piso, corre a pedir ayuda a un CAI más cercano”, relató González.Las amenazas que habría recibido la familiaUna de las principales preocupaciones del tío surgió cuando supo que el hombre pretendía abandonar la zona el mismo día de la desaparición. González explicó que le recomendó a la familia denunciar el caso y evitar que el señalado involucrado se marchara, pues consideraba que debía ser investigado por la desaparición de la menor. El familiar también contó que, de acuerdo con lo que le habría manifestado la pareja del detenido, anteriormente el hombre le había hecho amenazas durante las discusiones. “Si tú me dejas y yo acabo con tu familia”, habría sido una de las frases que, según González, el hombre le decía a su pareja.El tío de la niña considera que esa amenaza podría estar relacionada con lo ocurrido posteriormente. Sin embargo, esta es una apreciación expresada por el familiar y deberá ser establecida por las autoridades dentro de la investigación. “Esa es una amenaza que no quedó en una amenaza, sino que se concretó”, sostuvo González. El hombre fue detenido posteriormente y, según el relato del familiar, las autoridades habrían encontrado registros de cámaras de seguridad en los que aparecería movilizándose en motocicleta junto a la niña. También mencionó imágenes que mostrarían el desplazamiento desde Mosquera hacia Bogotá.González explicó que actualmente la prioridad para la familia es obtener los resultados de las pruebas de ADN y avanzar con los trámites necesarios para trasladar el cuerpo de la menor hacia Venezuela. El tío relató que uno de los momentos más difíciles para la familia ocurrió cuando fueron llamados a Medicina Legal para realizar un reconocimiento fotográfico, después de que las autoridades reportaran el hallazgo de una menor que podía corresponder a Ana Lucía. “Cuando nos muestran la fotografía, pues para nosotros es un balde de agua fría”, contó.El familiar también destacó el acompañamiento que ha recibido la hermana de Ana Lucía por parte de la Alcaldía de Mosquera, incluida orientación psicológica. González, quien es enfermero y trabaja en el sector salud, aseguró que ha intentado acompañarla durante este proceso y ayudarla a mantener la calma mientras avanzan las diligencias. “Tenemos que armarnos de valor”, manifestó.Mientras la familia espera los resultados de Medicina Legal, González pidió que el caso avance y que el responsable, una vez se establezcan judicialmente los hechos y su responsabilidad, responda ante la justicia. “Lo único que pido de verdad es que todo el peso de la ley caiga”, expresó el tío de la menor.La ruta que habría seguido José RojasDe acuerdo con el alcalde de Mosquera, la motocicleta en la que fue llevada Ana salió del sector Porvenir Río e ingresó a Bogotá por la calle 13. El vehículo entró a la localidad de Fontibón, específicamente al barrio Casandra. “Allí ingresan a un punto en donde nos hemos logrado obtener de la mejor manera las cámaras”, relató. En ese punto ciego, la motocicleta habría estado tres minutos. Luego de eso, el señalado salió sin la menor y volvió a Porvenir Río. (Lea: Caso Ana Lucía González y el recorrido que habría hecho el señalado responsable del crimen)María Paula Rodríguez RozoNOTICIAS CARACOL¿Tiene una historia o una denuncia que contar?Escriba a mprodrir@caracoltv.com.co
Independiente Santa Fe y Millonarios se enfrentaron por las semifinales de la Liga BetPlay femenina 2026 y Lina Gómez fue protagonista gracias a un golazo en la primera parte del encuentro.A los 20 minutos, Mariana Benavides cobró en corto un tiro de esquina, dejándole la pelota a Gómez, quien se perfiló y metió un bombazo de pierna zurda que se colo en el angulo del arco 'cardenal'. Vea el gol de Lina Gómez:
Independiente Medellín visitó al Atlético Bucaramanga con toda su nómina de peso, entre ellos, Juan Fernando Quintero, quien en los primeros minutos sufrió una dura entrada que lo dejó tendido y con mucho dolor. A los cuatro minutos, a Quintero le quedó un rebota fuera del área y sacó un remate que detuvo sin problemas Cristopher Fiermarín. Sin embargo, quedó muy adolorido porque Fabry Castro quiso bloquear el remate, pero terminó impactándole en la canilla. Lo curioso es que el árbitro no sancionó nada y el '10' se tomaba la pierna con notables gestos de malestar.Vea la fuerte entrada sobre Juan Fernando Quintero:
Ocho años después de su última entrega de estudio como pareja artística, Shakira y Maluma han vuelto a unir sus talentos con el estreno oficial de 'Agua'. Este nuevo sencillo marca el reencuentro musical de los referentes de Barranquilla y Medellín en un momento cumbre para la industria internacional.¿A qué suena 'Agua' y qué en su video?A diferencia de sus anteriores producciones enfocadas en el reguetón, el pop urbano o el reggae, 'Agua' apuesta por un alegre ritmo de merengue y sonoridades tropicales contemporáneas. En el apartado lírico, la canción le canta al deseo y a la química que ambos provocan, recurriendo al agua y al fuego como metáforas de una atracción apasionada.Dentro de los versos del tema, Shakira interpreta: "Porque cuando me miras se hace agua la boca, calma mi sed ahora que estás aquí", a lo que Maluma responde: "Nos podemos quedar con el que hubiera sido, pero mañana vamos a estar arrepentidos".Noticia en desarrollo...MARÍA PAULA GONZÁLEZPERIODISTA DIGITALmpgonzal@caracoltv.com.co