El 10 de febrero de 2026 se marcó un hito histórico para la cinofilia en el país cuando la Federación Cinológica Internacional (FCI), máxima autoridad mundial en la materia, aprobó oficialmente al Sabueso Fino Colombiano como raza. Se trata de la primera raza 100% colombiana aceptada internacionalmente, un reconocimiento que pone en valor su gran olfato y valor genético. Este logro es el resultado de años de investigación, buscando preservar un animal que ha habitado el campo por más de dos siglos.
Tradicionalmente, este canino fue relegado al anonimato en las zonas rurales. Según explicó Chejo Marín a Los Informantes en 2015, uno de los principales promotores de la raza, se le ha dado un trato de inferioridad frente a razas europeas: "yo lo llamado he llamado plebeyo porque ese perro no lo sacan al pueblo, no lo sacan a la calle, no le gastan ni siquiera un lazo bonito, en la casa lo tienen amarrado donde nadie lo vea". Mientras otros perros recibían vacunas y cuidados, el fino colombiano permanecía en los patios, a pesar de ser una mezcla perfecta de más de 200 años entre ejemplares como el Pointer, el Foxhound inglés, el perro español y el sabueso francés.
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El guardián de la historia: de Simón Bolívar a la Noche Septembrina
El Sabueso Fino Colombiano no es solo un cazador; es un testigo de la historia del país. Los relatos culturales indican que el 6 de agosto, Simón Bolívar acampó cerca de Ventaquemada y amarró a un sabueso en el campamento que ladró durante toda la noche. Esta acción distrajo al coronel Barreiro, quien pensó que los patriotas estaban en ese sitio exacto, permitiendo a Bolívar tender la emboscada definitiva en el Puente de Boyacá.
Incluso en los momentos más críticos del Libertador, estos perros fueron determinantes. Sobre la Noche Septembrina, se cuenta que los animales que alertaron sobre la llegada de los presuntos asesinos de Bolívar fueron dos sabuesos: "los perros ladraron mucho eran también dos perros a huesos y esos eran finos colombianos". Pese a estas gestas, el animal ha enfrentado una discriminación histórica que impulsó a investigadores a recorrer veredas buscando al gremio cazador para probar su existencia y estatus.
Versatilidad y resistencia en el campo colombiano
Este perro destaca por ser un animal de cero cuidados, altamente resistente a plagas como garrapatas, pulgas y noches, lo que lo hace ideal para el entorno andino. Su apariencia física incluye pelo corto, orejas largas y manchas negras o cafés. A lo largo del país, ha recibido diversos nombres según la región. Finalmente, se unificó bajo el nombre de Sabueso Fino Colombiano.
Jonathan Álvarez, quien para 2015 era estudiante de Zootecnia de la Universidad Nacional y que participó en el proceso, destacó la magnitud del hallazgo: "En realidad ha sido un trabajo como muy arduo que empezamos desde hace unos tres años viajando por las diferentes veredas de muchos municipios de Colombia buscando al gremio cazador". En estas zonas, el perro ha compartido con personajes como Anatolio, un cazador de 95 años que recuerda cómo figuras de la élite política, como el presidente Guillermo León Valencia, intercambiaban ejemplares con campesinos para mejorar sus cacerías.
El rastro de Otoniel: de campanero criminal a héroe policial
La historia reciente del sabueso también está ligada al conflicto y la seguridad. Se han documentado casos en los que perros de grupos armados "cambiaron de bando" al llegar el Ejército. Sin embargo, el caso más emblemático es el de un perro perteneciente a alias Otoniel, líder del Clan del Golfo. El animal fue capturado en un operativo en Turbo, Antioquia, donde servía como "campanero" alertando sobre la presencia de autoridades gracias a su oído y olfato.
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Tras la captura del capo, el canino fue integrado a la fuerza pública. Un oficial de Policía encargado de su entrenamiento asegura: "Este perro lo trabajamos para todo, tiene un olfato espectacular, de los mejores del mundo, esta raza de sabuesos con ese olfato infalible". Actualmente, el animal rastrea criminales y personas desaparecidas, demostrando que su capacidad de trabajo supera cualquier estigma de su pasado.
Una raza que podría ser símbolo nacional
Más allá de su utilidad en la caza o la Policía, el Sabueso Fino Colombiano es visto por sus defensores como un símbolo nacional al nivel del cóndor o la palma de cera. Chejo Marín expresó su deseo de ver al animal reconocido en todos los ámbitos: "quisiera verlo como símbolo nacional al igual que el cóndor, igual que la palma de cera o incluso estampado en los billetes".
Con el reconocimiento internacional de la FCI en 2026, el objetivo es que el perro sea valorado junto a los mejores sabuesos franceses e ingleses. Este avance busca eliminar el complejo de inferioridad respecto a lo autóctono, celebrando a un animal que ha estado presente en la conquista, la independencia y la vida diaria del campesino colombiano.
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*Este texto fue realizado con colaboración de un asistente de IA y editado por un periodista que utilizó las fuentes idóneas y verificó en su totalidad los datos. Cuenta con información y reportería propia de Los Informantes.