La historia de Erika Ramírez representa una de las realidades más complejas del conflicto y la criminalidad urbana en Colombia. Su vida, marcada por la violencia doméstica y las carencias en las comunas de Medellín, dio un giro definitivo cuando, siendo apenas una niña, ingresó a las filas de grupos al margen de la ley. Los Informantes conoció su impactante testimonio.Durante más de una década, pasó por diversas estructuras delictivas, desde guerrillas hasta bandas locales, antes de enfrentar la justicia y emprender un proceso de resocialización a través de la educación.Una infancia entre la violencia y el reclutamiento forzadoErika creció en un entorno donde el crimen y las agresiones eran parte de la cotidianidad. Las actividades ilegales y la violencia de género la presenció desde muy temprana edad. Según su relato, estas experiencias moldearon su percepción: "Incluso mi padre biológico agredía a mi madre y también me tocó ver eso. En una ocasión mi papá estaba ahorcando a mi madre estando embarazada de mi hermana", recordó sobre su niñez.A pesar de los esfuerzos de su abuela, Erika desarrolló un deseo de independencia que la alejó de la educación. A los 12 años, tras abandonar el colegio, ocurrió el encuentro que definiría su juventud. "Fui reclutada por un grupo al margen de la ley. En esa época llega un señor de edad y me pone la mano en el hombro y me dice, 'Esta niña, ¿quién es?'", relató Ramírez. A partir de ese momento todo cambió.Su ascenso silencioso en las estructuras criminalesLas labores iniciales de Erika en la ilegalidad aprovecharon su apariencia inofensiva para burlar a las autoridades y engañar a las víctimas. "Ahí empecé a transportar armas, a transportar droga, incluso me colocaban de señuelo para los secuestros", explicó sobre sus primeras tareas. Su capacidad para guardar silencio y cumplir órdenes le permitió ganarse la confianza de los comandantes, lo que facilitó su permanencia en grupos guerrilleros durante varios años.Tras desertar de la guerrilla, Erika no abandonó la criminalidad, sino que se trasladó al centro de Medellín: "Ya sabía expender droga, ya sabía transportar armas, ya sabía cometer muchos delitos. Entonces, de eso me sostenía. Incluso llegué a tener pues como una especie de poder... tenía mi propio grupo", afirmó Ramírez.Según su testimonio, durante este periodo su capacidad de empatía era nula y replicaba los patrones de abuso que vio en su infancia: "Yo era maltratadora, yo lo golpeaba a él. Yo pasé a hacer lo que hicieron mis tíos con sus mujeres y lo que hizo mi papá con mi mamá, pasé a hacerlo yo".La captura que cambió su vidaA los 25 años, Erika Ramírez ya acumulaba un historial que cubría gran parte de los delitos tipificados en el código penal colombiano. La justicia finalmente la alcanzó mediante una orden de captura que puso fin a su carrera en las calles. En ese momento, enfrentaba la posibilidad de una condena de más de tres décadas de prisión si decidía ir a juicio sin aceptar su responsabilidad.El punto de quiebre legal ocurrió bajo la presión de los términos judiciales y la intervención de su madre. "A las 3 de la tarde entró un guardián. Firme eso porque usted la van a condenar a 32 años y ahorita a las 4 cierra la oficina de allá de los juzgados, hágalo por su familia, hágalo por esa señora que está allá afuera", narró Erika sobre el instante en que decidió firmar un preacuerdo de aceptación de cargos.Gracias a esta decisión, su condena se fijó en 16 años, de los cuales terminó cumpliendo aproximadamente 9 años en el centro penitenciario El Buen Pastor.Transformación tras las rejas y cómo encontró su caminoLa estancia en prisión, lejos de ser un tiempo perdido, se convirtió en el escenario de su metamorfosis personal. Aunque inicialmente mantuvo una postura defensiva y hostil, la persistencia de un psicólogo que realizaba trabajo social en la cárcel logró quebrar su resistencia.Ramírez recordó su actitud inicial frente a la ayuda profesional: "Entonces yo lo miro y yo, 'Si estoy bien o mal, ¿a usted qué le importa? Usted no puede hacer nada por mí'".Sin embargo, el proceso de introspección comenzó a dar frutos cuando aceptó participar en programas de prevención con jóvenes de colegios, a quienes les compartía su historia para disuadirlos de seguir el camino de la delincuencia. Este ejercicio de reparación simbólica y autocrítica la llevó a valorar su paso por el sistema carcelario. "Mi paso por la cárcel fue lo mejor que me pudo haber pasado en la vida. Ahí es donde me doy cuenta cuánto amo mi familia. Ahí es donde me doy cuenta cuánto valgo como ser humano", reflexionó sobre su proceso de cambio.Reincorporación: de recicladora a guía y profesionalAl recuperar su libertad, Erika enfrentó el estigma social de haber sido una mujer privada de la libertad. Salió de la cárcel sin recursos económicos, con apenas dos prendas de vestir y la determinación de no volver a delinquir. Su primera oportunidad laboral llegó en un centro comercial, donde solicitó permiso para gestionar los residuos. "Déjeme reciclar... Y empecé en el shut de las basuras, empecé a transformar eso y yo decía, 'Esta es mi oficina'", relató.Mientras trabajaba en el reciclaje y la limpieza, validó su bachillerato, asistiendo a clases después de turnos que comenzaban a las 5 de la mañana. Ingresó a la universidad para estudiar psicología, financiando sus estudios mediante la venta informal de diversos productos. "Hacía ventas en mi universidad. Me decían que yo era una tienda andante. Yo andaba hasta con aguja e hilo... Vendía medias, vendía aretes, vendía pasteles", recordó sobre su esfuerzo por costear la carrera.Hoy, Erika Ramírez ha cumplido la promesa que le hizo a su abuela antes de morir: no volver a delinquir.Se desempeña como guía turística en la Comuna 13 de Medellín, donde utiliza su conocimiento del territorio para narrar la transformación de la ciudad, y ejerce como psicóloga para la administración municipalSu testimonio es un registro de cómo el acceso a la educación y el apoyo psicosocial pueden alterar un destino que parecía sentenciado a la cárcel o a la muerte.
La mañana del 9 de abril de 2024, en un apartamento de Puerto Colombia, la vida de Valentina Cepeda Rodríguez, una instructora de yoga de 22 años, llegó a su fin. Su pareja, Álvaro Felipe Rivera Ramírez, un instructor de artes marciales de 44 años, fue quien dio aviso a las autoridades y vecinos sobre el hallazgo del cuerpo. Según su relato inicial, la joven se habría quitado la vida utilizando un columpio de tela que empleaba para sus prácticas de yoga. Dos años después el caso dio un giro inesperado. Séptimo Día investigó.Días después del suceso, Rivera ofreció una entrevista a medios locales en la que describió el momento del hallazgo con estas palabras: "y ahí ya la veo colgada, la cojo, la suelto y cae como un costal de papas. Y a mí eso ya me da durísimo y yo comienzo, 'Dios mío, no Valentina, por favor'". Allí, el hombre defendió su inocencia con un acto que impactó a los presentes. El periodista Sergio García relató que Rivera "trajo una Biblia, me pidió mirar a los ojos a una mujer del cuerpo periodístico, se la arrodilló y le dijo: 'Te juro ante esta Biblia y ante Dios que yo no maté a Valentina'".A pesar de su testimonio y de que algunos vecinos lo vieron alterado y nervioso intentando auxiliar a la joven en el apartamento, la familia de Valentina rechazó desde el primer momento la posibilidad de un suicidio. David Cepeda, padre de la víctima, fue tajante al señalar que conocía muy bien la disciplina y el estado emocional de su hija, quien según él no presentaba un perfil suicida.Antecedentes de presunta violencia y el "Jiujitsu matrimonial"La investigación de la Fiscalía, impulsada por las denuncias de los padres de Valentina, empezó a indagar la intimidad de la pareja. Valentina y Álvaro se conocieron en el mundo del Jiujitsu, una disciplina donde él era experto. Sin embargo, lo que parecía una pasión compartida por el deporte se habría convertido, según testimonios de amigas de la joven, en una relación marcada por el control.Allegados de la joven relataron en Séptimo Día que Rivera al parecer ejercía una vigilancia constante sobre ella. Camila Sánchez, amiga cercana, afirmó que el hombre era "como la sombra de ella, pendiente qué decía, de qué hablaba". Además de los presuntos maltratos psicológicos y comparaciones despectivas sobre su físico, surgieron pruebas de diversos comportamientos inapropiados.En audios recuperados de su teléfono, Valentina narró episodios que ella denominaba "Jiujitsu matrimonial". En una de esas grabaciones se le escucha decir: "En un momento me metió en un triángulo de piernas y me empezó a ahorcar. Cuando casi me estaba durmiendo, me soltó y me dio tanta rabia... y le dije que nunca más me vuelva a tocar".Solo tres días antes de su muerte, el 6 de abril de 2024, sus padres la encontraron sangrando tras una supuesta pelea: "mi hija estaba aquí sangrando, le pegó tres cachetadas y le pegó los brackets a la parte interna del labio", relataron.La reconstrucción científica de la escena donde murió Valentina CepedaTras meses de lo que la familia consideró un avance lento en la justicia, un nuevo equipo de la Fiscalía retomó el caso con un enfoque técnico. Utilizando topógrafos y expertos, se realizó una reconstrucción en el apartamento de Puerto Colombia para verificar si lo descrito por Rivera era posible.El punto de partida fue una fotografía que el mismo sospechoso le tomó al cuerpo de Valentina antes de bajarlo del columpio. Los peritos recrearon la escena con personas de la misma contextura de la joven y concluyeron que la altura del columpio no permitía el ahorcamiento.El informe técnico de la Fiscalía fue claro: "Para que se hubiese ocasionado el suicidio, el columpio debió haber estado a una altura superior a el que se encontraba". Según los investigadores, en la posición en la que se encontraba el cuerpo, Valentina habría podido reaccionar físicamente, lo que llevó a la Fiscalía a sospechar de una escena manipulada para encubrir un crimen.Esta hipótesis se vio reforzada por el dictamen de Medicina Legal en abril de 2025. Los médicos forenses determinaron que la causa del deceso no coincidía con la presión que ejercería un columpio de yoga, sino con una asfixia mecánica por digitopresión. El abogado de la familia, Davis Flores, explicó que "la causa de la muerte de Valentina es la dígitopresión que se generó en su cuello", lo que sugeriría una estrangulación manual.Con estas pruebas, la Fiscalía estructuró su teoría del caso bajo la premisa de que "Valentina Cepeda Rodríguez muere por una acción feminicida encubierta como suicidio".Captura, imputación y un proceso judicial en cursoEl 4 de enero de 2026, 20 meses después del fallecimiento de la joven, Álvaro Felipe Rivera fue capturado por la policía en Santa Marta. Al día siguiente, durante la audiencia ante un juez de control de garantías, la Fiscalía le imputó el cargo de feminicidio agravado. Aunque Rivera no aceptó cargos, el fiscal insistió en las pruebas que demostrarían por qué se trató de un feminicidio.Lourdes Rodríguez, madre de Valentina, expresó su dolor tras la audiencia de captura, refiriéndose al procesado de forma contundente: "Él es un monstruo, para mí es un monstruo porque una persona que comete eso y está muy tranquilo como si no... para mí es un monstruo". Por ahora, Rivera permanece bajo custodia mientras el proceso penal avanza hacia sus etapas finales.
El 14 de diciembre de 2025, a las 2:30 de la mañana, la tranquilidad de la vía que conduce al municipio de Remedios, en el departamento de Antioquia, se rompió definitivamente. Un bus de la empresa Precoltur, que transportaba a 35 jóvenes recién graduados del Liceo Antioqueño tras su viaje de promoción en las playas de Tolú, se precipitó por un acantilado de más de 60 metros de profundidad.En este siniestro vial, que equivale a la caída desde un edificio de 15 pisos, perdieron la vida 17 personas, incluyendo a 16 estudiantes y al conductor del vehículo. Los Informantes conoció el testimonio de un sobreviviente.El accidente que convirtió una celebración en horrorPara David Rúa Vallejo, uno de los sobrevivientes, la tragedia comenzó mientras dormía. El impacto inicial lo sorprendió durmiendo, y transformó lo que era una celebración de grado en una lucha inmediata por vivir. "Sentía golpes por todo mi cuerpo, en la espalda, en el pie, la cabeza, manos. Pero ninguno de esos golpes que yo recuerde fue con algo duro. Ninguno. Todos fueron, creería yo, y supongo yo, contra las sillas, porque no fue ninguno duro como contra un metal, una lata, nada", relató el joven sobre el momento en que el vehículo rodaba hacia el fondo del barranco.Una vez que el movimiento terminó, el silencio se apoderó del lugar, interrumpido únicamente por el sonido de de la tierra cayendo sobre los restos del bus.Al abrir los ojos, David se encontró atrapado en una estructura deformada. "Y estoy como en una posición como recostado y encima mío hay como una lata encima", explicó Rúa al describir su ubicación exacta tras el accidente.En medio de la oscuridad absoluta, una pequeña abertura se convirtió en su única conexión con el exterior: "Miro para todos lados, oscuridad total. Pero, ¿qué alcanzó a ver? Una rendija que da hacia el cielo y el cielo sí se alcanza a ver un poco más claro".Un sobreviviente escaló el abismo para pedir ayuda tras accidenteTras lograr salir por la rendija del bus, David dimensionó la gravedad de lo ocurrido al observar las luces de los vehículos que transitaban por la carretera, muchos metros más arriba. A pesar del estado de shock y la oscuridad, el instinto de ayudar a sus compañeros se impuso sobre el miedo a una posible explosión del vehículo."Fue como algo que me vino a la mente, al cuerpo, no sé, como verme a mí en ese estado en el que me podía mover y al ver y escuchar los gritos de mis demás compañeros y todo eso, tengo que actuar. O sea, yo no me puedo quedar quieto. Yo no puedo dejar que todos mis compañeros de pronto queden mal y yo estando bien, pudiendo ayudar, no. Me enfoqué en ir por los que están gritando", relató David sobre su decisión de buscar ayuda. Con un solo zapato y utilizando la linterna de un celular con la pantalla rota, comenzó el ascenso por la empinada montaña.David describe el ascenso como una experiencia guiada por la necesidad de auxilio: "Yo solo tenía un zapato nada más. No me acuerdo quizás cuál era. Y empiezo a subir. Siento que fue también ayuda de Dios y el instinto del ser humano de supervivencia que me guió". Tras aproximadamente una hora de esfuerzo físico, logró alcanzar la vía principal, donde detuvo una tractomula para contactar a los servicios de emergencia.El drama de los heridos que luchaban por sobrevivirMientras David escalaba, en el fondo del abismo se vivían escenas de profundo dolor. Ana Isabel Pulgarín, otra de las sobrevivientes, despertó atrapada entre los restos del bus con heridas de gravedad. Su testimonio refleja la violencia del impacto y la fortuna de haber quedado en un espacio que evitó daños mayores en su columna."A mí me atravesó algo completamente que me tiró los dientes hacia atrás y alcanzó a frenar antes de seguir derecho. El pie también yo tenía todo el músculo desgarrado y alcanzó también a frenar antes de, no sé, partirme el hueso", explicó Pulgarín sobre sus lesiones.Además, recordó la angustia de los minutos posteriores al choque: "Empiezo a escuchar quejidos, gritos, auxilio, ayúdenme, me duele. Gritos desgarradores y de todos los que yo escuchaba no sabían dónde estaban".David Rúa, antes de iniciar su ascenso, también intentó localizar a quienes pedían ayuda, pero la falta de visibilidad se lo impidió. "Gente que me decía, 'Rúa, ayúdeme' y yo, '¿dónde estás? ¿Dónde estás?' No las veía. No las veía. Yo hacía con la linterna, pero no se veía nada. Y ya con ese celular que tenía, yo dije, 'Tengo que actuar.' En ese momento yo alumbro hacia el suelo para dar un paso y me doy cuenta de que hay una persona fatal".Irregularidades mecánicas y lo que señala la investigación oficialLa tragedia ha puesto bajo la lupa las condiciones técnicas del vehículo de la empresa Precoltur. Según las fuentes, antes de iniciar el viaje de regreso desde Tolú, ya se habían reportado fallas evidentes. El aire acondicionado no funcionaba correctamente y los estudiantes notaron intervenciones mecánicas en el hotel antes de partir."En ese momento yo vi más que todo fue la batería del bus, que la sacaron, el aire acondicionado, pues todo el mundo se dio cuenta de que no estaba funcionando de una manera correcta. Y decían que pues había una que otra falla mecánica más no sé cuál específicamente", recordó David sobre la espera de más de una hora antes de iniciar el trayecto final.La Superintendencia de Transporte inició una investigación formal que arrojó hallazgos alarmantes sobre el estado del bus. De acuerdo con los reportes preliminares, el vehículo presentaba deficiencias críticas en su revisión tecnomecánica. Se encontró preliminarmente fallas gravísimas en la revisión tecnomecánica del bus en el que viajaban los estudiantes. No tenía cinturones en algunas sillas, tampoco salidas de emergencia, llantas lisas y fallas en los frenos. Como consecuencia, se suspendieron las actividades de la empresa y del centro de inspección encargado.Los jóvenes que sobrevivieron a la tragedia en AntioquiaPara quienes lograron salir con vida, el impacto psicológico es tan profundo como las heridas físicas. David y Ana Isabel perdieron a amigos cercanos como Daniel, Sara y Carolina. David recuerda con especial nitidez el momento en que, días antes del accidente, leyó una carta de su familia durante una celebración en Santa Fe de Antioquia: "Eran nuestras familias diciéndonos que haga de su vida su vida, no piense en los demás, en el que dirán, en los miedos, porque tiene que afrontarla. Y era un mensaje tan bonito que a muchos se le corrieron las lágrimas".Hoy, David Rúa busca honrar la memoria de sus compañeros enfocándose en su futuro. Trabaja activamente para cumplir su sueño de estudiar aviación y unirse a la Fuerza Aeroespacial de Colombia. Su perspectiva sobre la vida ha cambiado radicalmente tras la dolorosa experiencia. "Desde ese momento yo dije, 'Yo no puedo dar las cosas para mañana porque el mañana nunca está asegurado. Siempre aprovechen lo que tienen hoy, porque hay gente que desearía estar en la posición en la que usted está'", señaló el sobreviviente.
El abuso en Colombia va en aumento, según cifras oficiales, especialmente en casos en los que las denuncias señalan a familiares como responsables de los vejámenes. Séptimo Día conoció desgarradores testimonios de mujeres que rompieron el silencio y decidieron contar la verdad que vivían al interior de sus hogares.En Bogotá, una llamada se convirtió en la pieza clave para destapar un caso que durante años permaneció oculto dentro de una familia. Lo que comenzó como un mensaje terminó revelando hechos que hoy son materia de investigación.El inicio de una pesadillaDurante gran parte de su infancia y adolescencia, Daniela y Camila Bernal Estupiñán vivieron situaciones que, según sus testimonios, ocurrieron dentro de su propio hogar y permanecieron en silencio. Su padre, Jhon Wilder Bernal Perilla, fue señalado por ellas de haberlas abusado en repetidas ocasiones durante varios años.De acuerdo con el testimonio de Daniela, la hermana mayor, los episodios comenzaron cuando eran niñas y se registraron en espacios cotidianos del entorno familiar. “Abusó muchos años del poder que tenía como papá con las dos... Se turnaba para dormir con nosotras. En una de esas noches, recuerdo que fue la primera vez”, afirmó Daniela, al describir la forma en que, según ella, su padre aprovechaba la autoridad que tenía dentro del hogar.Con el paso del tiempo, los hechos se repitieron sin que fueran descubiertos por otros miembros de la familia.Testimonio fue clave para descubrir la verdadEn 2020, el caso comenzó a tomar un rumbo distinto cuando una menor cercana a la familia decidió hablar. “Ella llorando nos contaba que él la ponía a ver vídeos pornográficos y que la tocaba”, relató el padre de la niña. En medio de su declaración, la madre también afirmó que ella le decía que tenía un “secreto”. Según el testimonio, los hechos habrían ocurrido cuando tenía 5 años.Esta confesión motivó la activación de rutas institucionales y una primera denuncia ante la Fiscalía. Además, el testimonio de la menor llevó a sus padres a preguntarles a las hijas del señalado, sin imaginar que Camila también tenía algo que contar. Fue entonces cuando, según relatan, reveló que había vivido una situación similar.“Mi hermana le dice (al papá de la menor) que ella le cree porque mi papá le había hecho lo mismo a ella”, aseguró Daniela.“Fue muy fuerte porque ya no era solo mi hija. Era ratificar que ya no solo era mi hija, sino también era la hija de él. ¿Cómo una persona que se supone que es de nuestra entera confianza, de nuestro círculo familiar, iba a ser tal cosa?”, concluyó el padre de la menor que confesó.Una lucha por desenmascarar al señaladoAunque en algún momento las hermanas intentaron hablar, el proceso no avanzó. Según contaron, hubo factores que influyeron en que el caso no continuara en ese momento. “Es que es muy enfermizo cómo nos manipuló”, afirmó Daniela, al referirse a las estrategias que, según ellas, utilizaba su padre para evitar que la situación se hiciera pública.Esa influencia derivó en que cambiaran su versión ante las autoridades en un primer proceso. “Yo me sentí muy culpable, porque yo no hablé. Tal vez lo pude haber evitado. Él salía con su cara de burla en las cámaras, en las audiencias. Él tenía en su cabeza que no iba a pagar por eso”, expresó Diana al referirse al caso de la menor que reveló lo ocurrido.La llamada que lo expuso todoEl momento en que las hermanas decidieron contar la verdad sobre lo ocurrido se dio en 2017, cuando Camila, quien tenía su primer novio, sostuvo una fuerte discusión con su padre. Este episodio las llevó a romper el silencio y contarle a su madre lo que habían vivido.No obstante, Daniela tomó una decisión clave para confrontar a su padre. “Yo sentía la necesidad de que yo tenía que decirle que lo iba a denunciar”, relató. Para hacerlo, escribió un mensaje que envió por WhatsApp, lo que dio paso a una llamada que ella grabó. La conversación, de aproximadamente 22 minutos, se convirtió en una pieza relevante dentro del caso.Durante ese diálogo, el hombre expresó: “No hay día que realmente no me arrepiente de todo eso. Ustedes dos son mi vida y son mi pecado más grande que he cometido en el mundo”. Ese registro fue posteriormente presentado como parte del material probatorio ante las autoridades.Una denuncia y espera de justiciaEn febrero de 2025, Daniela formalizó la denuncia. El proceso implicó exponer hechos del pasado y reconstruir lo ocurrido. “Fue muy difícil porque nosotras nunca lo habíamos hablado entre nosotras”.La captura de Jhon Wilder Bernal se llevó a cabo en la madrugada del 28 de octubre de 2025. “Estábamos temblando, solo oíamos a los vecinos decir: "Ese señor es muy buena persona. No se lo lleven porque él es una excelente persona. Es un ser humano increíble”, recordó Daniela, sobre el momento en que acompañaron el procedimiento.Para las hermanas Bernal, el proceso significó romper años de silencio y llevar el caso ante la justicia. "Es mi papá y abusó de mí y de mi hermana. Lo metimos a la cárcel...Es un abusador que va a pagar por lo que hizo”, dijo Daniela.Aunque la denuncia permitió que el caso avanzara, aún no existe una condena definitiva en su contra. Desde el 28 de octubre, el señalado permanece en la URI de Puente Aranda, en Paloquemao, a la espera de que el proceso judicial continúe.Sus hijas y la otra menor por la que ya hay un fallo esperan que reciba una condena por los hechos denunciados durante varios años.*Este texto fue realizado con colaboración de un asistente de IA y editado por un periodista que utilizó las fuentes idóneas y verificó en su totalidad los datos. Cuenta con información y reportería propia de Séptimo Día.
El futbolista colombiano Santiago Castrillón, de 18 años y número 10 de la división juvenil del club Millonarios, murió en Bogotá un día después de sufrir un colapso durante un partido del Torneo Nacional Sub-20 frente a Santa Fe, informó el equipo capitalino. Este lamentable hecho trajo consigo reacciones del propio club 'embajador', de jugadores tan representativos como Falcao García, quien dejó un mensaje en su cuenta de instagram, de la Dimayor, Federación Colombiana de Fútbol, de la Acolfutpro e igualmente de otros clubes y de seguidores de los 'embajadores'.Según detalló Millonarios en un comunicado, el hecho ocurrió el sábado 21 de marzo cuando el jugador se desplomó en pleno partido contra Santa Fe y fue atendido de inmediato por el cuerpo médico del equipo, que dispuso su traslado en ambulancia a un hospital de la ciudad.El jugador fue ingresado a la Unidad de Cuidados Intensivos (UCI), donde permaneció bajo atención especializada del área cardiovascular, pero a pesar de los esfuerzos médicos, no logró recuperarse y falleció el domingo por la noche."Hoy el fútbol se detiene. El corazón azul está roto (...) Santiago no solo jugaba al fútbol. Lo vivía, lo sentía, lo compartía con una sonrisa que hoy queda tatuada en todos nosotros", expresó el club en un mensaje, en el que despidió a su "número 10" y destacó no solo su talento, sino también su alegría y pasión por el juego.La muerte de Castrillón, al parecer por un colapso cardiovascular, según versiones de prensa, ha provocado múltiples reacciones en el entorno del fútbol colombiano.El veterano delantero Radamel Falcao, quien volvió al equipo en enero, lamentó la pérdida y aseguró: "Se nos va un compañero lleno de sueños, de talento inigualable y con un futuro brillante por delante", dijo, al tiempo que envió un mensaje de solidaridad a sus familiares.Por su parte, la Federación Colombiana de Fútbol (FCF) recordó que el jugador, oriundo de Bucaramanga, había sido convocado recientemente a la selección sub-19, bajo la dirección técnica de César Torres, y resaltó su entrega y compromiso dentro de la cancha."Santiago será recordado por su pasión por el fútbol, su entrega en cada oportunidad y la alegría con la que vivía el juego", expresó la FCF en un comunicado.Acá algunos de los mensajes del fútbol colombiano por muerte de Santiago Castrillón
Este lunes, la etapa 1 de la Vuelta a Cataluña 2026 se desarrolló con inicio y final en la localidad de Sant Feliu de Guíxols. El recorrido de 178 kilómetros contó con dos puertos de montaña y una llegada en territorio llano. El ganador fue el francés Dorian Godon (INEOS Grenadiers), quien se impuso en un esprint de infarto al belga Remco Evenepoel (Red Bull - BORA - hansgrohe). En los kilómetros finales, el pelotón llegó compacto a una llegada que pintaba para los esprinters, pero que con una leve inclinación dejó por encima a otros protagonistas. Evenepoel saltó al ataque y encontró la respuesta de un Godon que tuvo más piernas y que se llevó la victoria en un foto finish de película. Las acciones comenzaron en Sant Feliu de Guíxols rápidamente se armó un ataque con Baptiste Veistroffer (Lotto Intermarché) y Unai Aznar (Euskaltel - Euskadi). Ambos sacaron una ventaja de segundos aunque después se les unieron Tyler Stites (Modern Adventure Pro Cycling), Hugo Aznar (Equipo Kern Pharma) y Josh Burnett (Burgos Burpellet BH). Los cinco corredores aceleraron a fondo y recibieron el aval del pelotón para marcharse con una ventaja que llegó a estar en 3:50. El más incisiv de los escapados fue Veistroffer quien se quedó con los puntos en los puertos de Alt de Romanyà (3°) y Alt de Sant Hilari (1°), y los esprints intermedios en Salt, Arbúcies y Hostalric. Con el largo llano a la vista, el lote con los favoritos apretó el paso y poco a poco fue cazando a los escapados. El último en ser alcanzado fue Burnett a 11 km de la meta. De ahí en adelante, los equipos trataron de posicionar sus hombres más veloces, pero una pequeña pendiente en el final le abrió pasos a corredores de calibre como Evenepoel que lanzó su ofensiva, pero que no fue suficiente ante la letal respuesta de Godon. Clasificación general de la Vuelta a Cataluña 2026, tras la etapa 1Dorian Godon (INEOS Grenadiers) – 4:01:09Remco Evenepoel (Red Bull - BORA - hansgrohe) + 0:00Thomas Pidcock (Pinarello Q36.5 Pro Cycling Team) + 0:00Guillermo Thomas Silva (XDS Astana Team) + 0:00Simone Gualdi (Lotto Intermarché) + 0:00Lenny Martinez (Bahrain - Victorious) + 0:00Andrea Raccagni Noviero (Soudal Quick-Step) + 0:00Henri Uhlig (Alpecin-Premier Tech) + 0:00Oscar Onley (INEOS Grenadiers) + 0:00Antoine L’Hote (Decathlon CMA CGM Team) + 0:00
Finalizó el Festival Estéreo Picnic 2026 y uno de los momentos más esperados llegó de la mano de Sabrina Carpenter, quien debutó en el escenario Colombiano ante más de 40 mil asistentes que disfrutaron de su show. La ex estrella de Disney dio un espectáculo lleno de referencias a la década de los 70, con bailes y escenografía de alta calidad.Una vez más, el día empezó con los pequeños de School of Rock que llenaron el escenario principal con su energía para interpretar los mejores clásicos del género en español e inglés. Junto a ellos, artistas nacionales como Pirineos en Llamas, Agraciada, Antopiko3 y Zarigüeya abrían los demás escenarios.Lasso, cantante venezolanos, logró acoger una gran cantidad de público en el escenario Bosque para interpretar junto a él temas como 'Ojos marrones', 'Odio que no te odio' y 'Un millón como tú'. Al tiempo, Travis, banda británica de rock alternativo, en el escenario principal hacía lo suyo con temas como 'Closer', 'Sing' o 'Side'.A diferencia de los dos primeros días que estuvieron marcados por un fuerte sol, la última jornada del FEP estuvo pasada por agua. La lluvia, aunque no fue tan fuerte, azotó varias veces a lo largo del día el Parque Simón Bolívar, obligando a los miles de asistentes a utilizar sus carpas e impermeables en más de una ocasión. Aún así, como es normal en el festival, la lluvia no le impidió a los fans disfrutar de sus artistas favoritos.Los artistas internacionales como Viagra Boys, Rusowsky e Interpol también atraparon a gran cantidad del público en sus respectivos espacios, demostrando que en el festival no solo destaca la variedad musical, sino también para esos artistas que llegan a todas las generaciones.Doechii se tomó el escenario principal con sus bailarinas y sus letras, emocionando a la multitud, mientras que Deftones puso a saltar a varias generaciones con sus sonidos pesados. Todo esto mientras un público se preparaba para el debut de Sabrina Carpenter a las 10:15 de la noche.La cantante apareció en el escenario, cuya escenografía estaba llena de escaleras y estructuras que daban la impresión de una mansión, luciendo un body en el que se leía su nombre y su cabello rubio sobre la espalda. Temas como 'Bed Chem', 'Manchild', 'Good Grace' fueron coreados con fuerza por la multitud que la esperaba desde que se abrieron las puertas.Carpenter señaló que estaba emocionada de cantar por primera vez en Colombia y bromeó con que no podía entender nada de lo que le gritaban los fans de la primera fila. Sin embargo, resaltó que le gustó cuando la multitud empezó a decirle. "Mamacita".A lo largo de su show la artista de 26 años transportó al público a una década diferente, pero jugueteando con su sensualidad y su doble sentido a través de sus letras. Además, utilizó videos y visuales especialmente dedicados a Bogotá, mencionando a la ciudad y de lugares emblemáticos de la capital, lo que hizo que los asistentes se sintieran mucho más cercanos al show.Uno de los momentos más esperados del show de Sabrina Carpenter a lo largo de su gira es el del 'arresto', un espacio en el que la artista elige a alguien del público y le coloca unas esposas por ser 'demasiado guapo'. En cada show y país, el elegido ha sido un famoso de ese mismo país, por lo que en Colombia había altas expectativas. Sin embargo, la elección para el 22 de marzo sorprendió porque quien fue esposada por el equipo de Carpenter fue la rapera estadounidense Doechii.Skrillex, por su parte, cerró la noche ante miles de personas con sus impresionantes sets, en los que ni el cansancio acumulado de todo el día ni el frío de la noche acabaron con la energía de los asistentes a los 15 años del FEP. El DJ sorprendió al subir a Young Miko, la puertorriqueña que se presentó el día anterior, para interpretar por primera vez en vivo una colaboración que todavía no han lanzado en plataformas. Señalaron que la canción estará disponible el próximo 27 de marzo.De esta manera concluyó una nueva edición del Festival Estéreo Picnic, en la que más de 40 mil personas disfrutaron cada día de los diferentes artistas, escenarios y experiencias.MARÍA PAULA GONZÁLEZPERIODISTA DIGITAL
Un avión tipo Hércules de la Fuerza Aeroespacial Colombiana (FAC) sufrió un accidente en la pista de La Tagua, en el departamento de Putumayo, en un hecho que es materia de investigación y que generó alerta entre las autoridades militares.(Síganos en Google Discover y conéctese con las noticias más importantes de Colombia y el mundo)De acuerdo con los primeros reportes, la aeronave transportaba tropas del Ejército Nacional al momento del incidente. Aunque no se ha entregado un balance oficial sobre víctimas o heridos, se conoció que se trata de al menos tres pelotones. Este tipo de avión tiene capacidad para movilizar cerca de 150 personas.Información preliminar indica que el avión habría presentado dificultades durante la maniobra y que no logró ascender adecuadamente tras su despegue, situación que también es analizada por las autoridades.Se trata de la aeronave FAC 1016, en la que se movilizaban uniformados de la Brigada 27 de Selva. Según los datos iniciales de la operación, los militares se desplazaban desde Puerto Leguízamo hacia Puerto Asís, en lo que sería un relevo de tropas en la región y luego regresaría a Bogotá.Las versiones preliminares señalan que a bordo viajaban 125 personas, 11 tripulandes de la FAC y 114 soldados aunque esta cifra no ha sido confirmada oficialmente por las autoridades.Las primeras hipótesis indican que el siniestro pudo agravarse debido a una posible explosión de la munición que transportaban los soldados. Este factor habría incrementado la magnitud del accidente, aunque aún no ha sido verificado por los organismos competentes.Pese a la gravedad del hecho, se ha reportado que hay sobrevivientes. Habitantes de la zona, especialmente campesinos, han apoyado las labores iniciales de rescate, ayudando a evacuar a los heridos y facilitando su traslado a centros asistenciales.Por ahora, no se ha establecido el número exacto de personas afectadas ni el estado de los sobrevivientes, mientras continúan las labores de atención y verificación en el lugar.HEIDY ALEJANDRA CARREÑO BELTRANNOTICIAS CARACOLHcarrenb@caracoltv.com.co
La Defensoría del Pueblo confirmó el levantamiento del paro armado en el Bajo Baudó, Chocó, una medida que se había extendido durante más de días y que afectó gravemente a las comunidades de esta región del Pacífico colombiano.(Síganos en Google Discover y conéctese con las noticias más importantes de Colombia y el mundo)El pronunciamiento se conoció a través de la red social X, la entidad reiteró su llamado para que cesen este tipo de prácticas que impactan gravemente a las comunidades. “El ELN anunció el levantamiento del paro armado en el Bajo Baudó (Chocó). Reiteramos nuestro llamado al ELN y a todos los actores armados a cesar esta práctica”, señaló la Defensoría.Durante los días que duró el paro armado, más de 6.800 personas permanecieron confinadas, enfrentando dificultades para acceder a alimentos, agua y servicios básicos. Autoridades y líderes comunitarios reportaron afectaciones por la falta de movilidad y las restricciones impuestas por los grupos armados.Este episodio se suma a una problemática recurrente en el departamento. Según la Gobernación del Chocó, desde 2024 se han registrado al menos 11 paros armados en la región. Por su parte, la Defensoría ha mantenido alertas activas y ha insistido en la necesidad de atención humanitaria urgente para comunidades afro e indígenas afectadas por el conflicto.Llamado a respetar a la población civilLa Defensoría del Pueblo hizo énfasis en el respeto a los derechos y a la protección de las comunidades. “Su deber es respetar plenamente el derecho internacional humanitario (DIH) y mantener a las comunidades al margen de las hostilidades”, indicó.La entidad también subrayó la importancia de garantizar los derechos territoriales de las comunidades. “El territorio no les pertenece: pertenece a las comunidades, en especial a los pueblos étnicos, cuya autonomía debe ser respetada y garantizada, con el apoyo de las autoridades locales y nacionales, para que puedan vivir en libertad”, expresó.Aunque el anuncio representa un alivio tras varios días de restricciones, la Defensoría advirtió que la situación no está completamente superada. “Aunque el paro ha sido levantado, las comunidades siguen con miedo”, concluyó.El levantamiento del paro armado marca el fin de una fase crítica para el Bajo Baudó, pero deja en evidencia que las condiciones de seguridad y protección para sus habitantes continúan siendo un desafío urgente en esta zona del país.HEIDY ALEJANDRA CARREÑO BELTRANNOTICIAS CARACOLHcarrenb@caracoltv.com.co