En la comunidad de cuidado El Bosque, ubicada en Bogotá, los días de Héctor Catamuscay Ramírez transcurren entre el agradecimiento por tener un techo y el dolor profundo de un teléfono que no suena. A sus 82 años, este hombre es parte de una estadística alarmante en la capital colombiana, donde se estima que 22.000 adultos mayores viven en condiciones de abandono. Séptimo Día conoció su caso. Sin embargo, para Héctor, la cifra no es lo que duele, sino la reacción de su propia familia ante sus intentos de comunicarse con ellos.Según el adulto mayor, sus tres hijos han decidido borrarlo de sus vidas. Según relata, el rechazo ocurre en el instante en que su identificación aparece en las pantallas de los celulares. "Yo los llamo, no me contesto. ¿Ven que es el número mío? Apagar", afirma Héctor con una resignación que evidencia años de intentos fallidos por restablecer un vínculo que hoy parece inexistente.De sostener a su familia a estar desamparadoLa historia de Héctor no siempre fue de carencias. Según su propio testimonio, hubo una época de estabilidad donde el trabajo y la familia eran su eje central. Recuerda con especial afecto a la madre de sus hijos, a quien conoció cuando él tenía 31 años y ella era una joven campesina.Durante ese tiempo, Héctor asegura haber cumplido con su rol. "Yo lo trataba muy bien y cuando hacía un buen trabajo, un contrato bueno, les compraba ropita, me gustaba verlos bien vestiditos y todo. Los llevaba fútbol, los llevaba al radio y todo lo que me pedían", relata Héctor al recordar los años en los que sus hijos eran pequeños.Incluso, menciona que cuando crecieron, utilizó sus conexiones laborales para asegurarles un futuro: "Les conseguía trabajito, me dijeron, tráigalo, son menores, entre 14 y 15 años. Y después fueron ascendiendo como ayudantes en los camiones".Sin embargo, el fallecimiento de su esposa marcó el inicio de un declive emocional y financiero. "Casi me vuelvo loco. Vendí el taller y estaban pequeños. Entonces ahí fue cuando empezó lo duro para mí, pero salí adelante", explica sobre el momento en que la estructura familiar comenzó a quebrarse.Tras la partida de su compañera y el matrimonio de sus hijos, el apoyo desapareció: "Ya se casaron, entonces ya no me volvieron a ayudar, hasta que llegó el abandono total".Ese vacío lo llevó a vivir dos años en la indigencia, deambulando por las calles de Bogotá sin rumbo fijo. Héctor describe la crudeza de esas noches a la intemperie antes de ser rescatado por los servicios sociales del Distrito: "Cuando ya el cansancio de caminar tanto donde me sentaba ahí quedaba conseguía unos cartoncitos y me arropaba".Contradicción de las versiones: ¿Un "buen padre"?Como en muchos casos de abandono en Colombia, la historia de Héctor Catamuscay tiene otra cara. Aunque él se describe como un padre ejemplar que lo dio todo por sus hijos, el testimonio de uno de ellos ofrece una perspectiva diferente sobre las razones del alejamiento. Aunque prefirió no hablar ante las cámaras de manera oficial, el hijo cuestionó la conducta de su padre durante su juventud, señalando que Héctor "tomara alcohol con frecuencia y no se preocupara por el futuro de sus hermanos y el suyo".Sus hijos argumentan que en el pasado ya intentaron auxiliarlo pagando un lugar para que viviera, pero que él optó por otros caminos. Independientemente de quién tenga la razón sobre el pasado, Héctor hoy se encuentra en una situación de vulnerabilidad, dependiendo del Estado.Un ruego por afecto antes que por dineroA diferencia de otros adultos mayores que claman por recursos económicos, la petición de Héctor Catamuscay es estrictamente emocional. A pesar de residir en un hogar donde recibe alimentación y atención interdisciplinaria, el vacío que siente es de compañía. El Estado colombiano, a través del sistema distrital, invierte aproximadamente $7 millones mensuales en la atención de cada adulto mayor en estas condiciones.Gerson Bermont, secretario de salud de Bogotá, enfatizó que la ayuda estatal no debería eximir a la familia de sus responsabilidades: "Si necesitan ayuda, estamos dispuestos a dárselo, pero sin romper el vínculo familiar, porque la corresponsabilidad sigue siendo conjunta".El marco legal: El abandono como delitoEn Colombia se contemplan consecuencias graves. La Ley 1850 de 2017 establece que el abandono de una persona mayor es una forma de violencia intrafamiliar y un delito penal. Las sanciones para quienes incurran en este desamparo pueden incluir penas de prisión que oscilan entre los 4 y los 8 años, además de multas económicas significativas.*Este texto fue realizado con colaboración de un asistente de IA y editado por un periodista que utilizó las fuentes idóneas y verificó en su totalidad los datos. Cuenta con información y reportería propia de Séptimo Día.
La historia de José Benjamín Sánchez y María Felisa Mosquera, ambos de 82 años, representa uno de los matices más crueles del desamparo en la vejez: el abuso económico por parte de parientes cercanos. Tras compartir casi medio siglo de vida, esta pareja regresó a Colombia buscando tranquilidad, pero terminó enfrentando la indigencia. Séptimo Día los conoció.Su unión comenzó en 1980, cuando se conocieron y decidieron, según palabras de María Felisa, unirse "para siempre". Durante décadas, la pareja se estableció en Venezuela, donde construyeron un patrimonio fruto de su trabajo. Él se desempeñó como conductor y ella como costurera, logrando adquirir una vivienda y vehículos. Sin embargo, en 2019, la combinación de una crisis económica profunda y el deterioro en la salud de ambos, ella sufrió una trombosis que le quitó la vista y él enfrentó dos infartos, los obligó a venderlo todo para buscar refugio en Bogotá.El robo de su sobrina que los dejó en la calleAl llegar al barrio Venecia, en el sur de Bogotá, José Benjamín portaba el capital de toda su vida, una suma cercana a los 90.000 dólares. Con la intención de no estar solos y contar con apoyo familiar, invitaron a una sobrina de María Felisa a vivir con ellos. Lo que esperaban que fuera un acto de acompañamiento se transformó en el inicio de una pesadilla.José Benjamín relata con amargura el momento del robo: "Alquilé un apartamento ahí, pues había un familiar de ella por allá y nos lo trajimos para que nos acompañara, pero resulta que la señora nos robó, se llevó la platica, quedamos pues prácticamente sin nada"Esta traición no solo les arrebató su seguridad financiera, sino que los dejó en una situación de vulnerabilidad extrema. Según sus propias palabras, la decisión de confiar en su pariente fue "una perdición más grande" que los dejó "con una mano adelante y otra atrás".El dolor del desamparo durante su vejezA diferencia de otros casos de abandono donde existen hijos que se desentienden de sus padres, José Benjamín y María Felisa enfrentan la soledad de no haber tenido hijos. Esta ausencia de una red de apoyo hizo que, tras el robo, no hubiera nadie que pudiera responder por sus necesidades básicas.Al ser consultado sobre si existían otros familiares que pudieran auxiliarlos, José Benjamín explicó la distancia y la imposibilidad de sus otros parientes: "Somos muy, muy distantes, ya los hermanos míos pues son más viejos que yo, entonces ya ellos viven de los hijos, de los nietos. Yo pienso que ellos pues a la hora de la verdad ellos no tienen con uno"Ante esta difícil situación, el Estado colombiano debió intervenir para evitar que la pareja terminara viviendo en las calles, una realidad que afecta a miles de adultos mayores en el país.El dolor de la separación institucionalLa entrada al sistema de protección trajo consigo un nuevo desafío emocional. Inicialmente, al no existir protocolos que permitieran el ingreso conjunto inmediato, la pareja fue separada por primera vez en 46 años. María Felisa recuerda el impacto psicológico de ese momento: "No, yo me puse a llorar porque, ¿cómo es posible que me van a llevar a mí sola por allá y me separaron de Benjamín?".Durante dos meses, los adultos mayores vivieron en centros distintos, enfrentando la incertidumbre y la tristeza de la soledad. No fue sino hasta su traslado a la Comunidad de Cuidado Bello Horizonte, gestionada por la Secretaría de Integración Social en Bogotá, que lograron reencontrarse. José Benjamín describe el alivio de volver a estar juntos: "Pues sentimos alegría porque duramos dos meses distanciados, entonces que nunca nos había tocado y llegamos a este lugar y estamos junticos, pues estamos felices".Abandono y justicia: el marco legal en ColombiaEl caso de esta pareja hace parte de una problemática nacional creciente. Según datos oficiales, en el año 2024 se registraron más de 1.000 denuncias que involucraban a 2.000 ancianos abandonados en el país. En Bogotá, el costo de atender a un adulto mayor en estas comunidades de cuidado asciende a los $7 millones mensuales por persona, recursos que provienen del erario público cuando las familias no responden.La legislación colombiana, a través de la Ley 1850 de 2017, tipifica el abandono como un delito que puede acarrear penas de 4 a 8 años de prisión y multas económicas de hasta cinco salarios mínimos. Esta ley no solo castiga el desamparo físico, sino que también busca proteger a los adultos mayores de la violencia económica y el maltrato intrafamiliar. Expertos señalan que "es un delito dejar a una persona mayor pariente en una situación de abandono", una advertencia que cobra relevancia ante el envejecimiento acelerado de la población.Actualmente, José Benjamín y María Felisa residen en Bello Horizonte, donde reciben alimentación y atención interdisciplinaria costeada por el Estado. Aunque han recuperado la estabilidad, su historia permanece como un testimonio del riesgo que enfrentan los adultos mayores ante la falta de redes de apoyo sólidas y la fragilidad de los vínculos familiares frente al interés económico.*Este texto fue realizado con colaboración de un asistente de IA y editado por un periodista que utilizó las fuentes idóneas y verificó en su totalidad los datos. Cuenta con información y reportería propia de Séptimo Día.
Colombia enfrenta una crisis silenciosa pero creciente: el abandono de los adultos mayores. Según cifras recientes, solo en Bogotá existen más de 22.000 personas en condición de desamparo, una cifra que satura los servicios y plantea interrogantes éticos sobre la responsabilidad familiar. Séptimo Día investigó.Roberto Angulo, secretario de Integración Social, señala una realidad preocupante en el país: "No deberíamos tener nosotros personas en abandono con lazos familiares de familias que sí tienen capacidad de pago, no solamente en cumplimiento de la ley, sino en el marco del afecto".Esta problemática no solo responde a la falta de recursos económicos, sino a fracturas emocionales profundas. El Estado colombiano, a través de diversas comunidades de cuidado, asume el costo de la atención interdisciplinaria, que puede alcanzar los 7 millones de pesos mensuales por persona. María Cristina Tobón, subdirectora para la Vejez, explica la labor institucional ante la ausencia de redes de apoyo: "Atendemos personas en abandono donde sus redes de familia no pueden hacerse cargo de las personas y aquí es donde entramos como Estado a apoyar en esa labor".El error que fracturó una familiaDentro de este panorama de indiferencia resalta la historia de Marina Niño. A sus 70 años, vive en el hogar geriátrico Santa María, en la localidad de Suba, donde pasa sus días tejiendo y recordando cómo terminó apartada de sus hijos hace tres décadas. El origen de su tragedia se remonta a finales de los años 80, cuando una crisis personal y económica la llevó a tomar decisiones desesperadas. Tras descubrir la infidelidad de su esposo, Marina relata su difícil situación: "Los encontré la misma cama de mi casa y yo no quise volver más con él. Me puse a trabajar en Abastos ayudando a cargar las bolsitas a las señoras del mercado con una barriguita y me regalaban comida por ahí, cualquier pesito".Con un hijo recién nacido y una niña de dos años, Marina aceptó una propuesta para transportar mercancía a Panamá, creyendo que obtendría el dinero suficiente para un apartamento. Sin embargo, la realidad fue distinta. "Droga", responde cuando se le pregunta qué contenían los pantalones que llevó en ese primer viaje. Asegura que nunca recibió el pago prometido y que, un año después, ante la necesidad, aceptó llevar una maleta con cocaína hacia México, donde fue capturada.La condena de ocho años en MéxicoLa captura en el aeropuerto mexicano marcó el inicio de una condena doble: la judicial y la afectiva. Marina pasó ocho años tras las rejas en un país extranjero, aislada completamente de su realidad en Colombia. "Me cogieron presa en el aeropuerto. Me dieron nervios porque llevaba la maleta... Esa cárcel se volvió terrible. Sin visita, sin nada. Fue muy terrible para mí"Durante casi una década, el contacto con sus hijos fue inexistente. "Nunca", afirma con contundencia al ser consultada sobre si pudo hablar con ellos durante su reclusión.Al cumplir su condena y regresar al país, Marina esperaba un reencuentro, pero se encontró con resentimiento alimentado, según su testimonio, por la mujer que originalmente la envió a México. Segúncuenta, esta persona les contó a los niños una versión que los indispuso contra ella. "Ella ya les había llenado la cabeza de ellos. Y cuando yo fui a decirle la verdad, ya ellos no me quisieron creer. Me dijo: 'Usted está acomodando eso, mamá. Eso no fue así'"."Ellos no me quieren": el ruego por una última oportunidadHoy, Marina habita en una de las comunidades de cuidado del distrito en Bogotá. Su dolor no es físico ni financiero, pues cuenta con alojamiento y alimentación; su agonía es emocional. "Ellos no me quieren, ellos no me quieren", repite entre lágrimas al referirse a sus hijos. La mujer admite que cometió un error grave, pero enfatiza que su intención actual no es obtener beneficios económicos de ellos: "Quisiera tenerlos acá para poder hablar y pedir perdón".El caso de Marina refleja una de las caras más crudas del abandono. A pesar de los intentos de mediación, el rechazo persiste. Uno de sus hijos, contactado telefónicamente, se abstuvo de dar declaraciones públicas, aunque reconoció haber vivido momentos de profundo dolor debido a las acciones pasadas de su madre.El debate legal y la responsabilidad del EstadoEl abandono de adultos mayores en Colombia no es solo una falta ética, sino un delito tipificado. La Ley 1850 de 2017 establece penas de prisión de cuatro a ocho años para quienes desamparen a sus parientes mayores. Gerson Bermont, secretario de Salud de Bogotá, señala la importancia de mantener los vínculos: "Si necesitan ayuda, estamos dispuestos a dárselo, pero sin romper el vínculo familiar, porque la corresponsabilidad sigue siendo conjunta".Aun así, existen 500 personas en lista de espera en Bogotá para acceder a un cupo en hogares, aguardando, en muchos casos, el fallecimiento de otro residente para ser atendidos. La situación de Marina Niño, quien llegó a estas instancias tras deambular por las calles y vivir la pandemia de 2020 en total vulnerabilidad, es el espejo de miles que hoy solo esperan una palabra de sus familiares. Marina concluye su relato con una petición directa a quienes la escuchan, esperando que llegue a oídos de sus hijos: "Que ellos no crean lo que han dicho y lo que han hablado. Que me perdonarán".
Lorena Rodríguez, una administradora de empresas nacida en Garagoa, Boyacá, enfrentó durante casi una década una batalla. Lo que comenzó como una alta autoexigencia y perfeccionismo derivó en trastornos alimentarios como la anorexia y la bulimia, para finalmente consolidarse en un trastorno mixto ansioso depresivo que la llevó al límite de su resistencia física y emocional. Los Informantes conoció su historia.La mujer describe su estado previo a la cirugía como una agonía constante. "Dios o la fuerza suprema que esté ahí, ya vivir así no es vivir, es modo supervivencia. No quiero. Si tú tienes la potestad, porque yo no tengo la potestad, ya llévame. Y si hay alguna otra herramienta, ponla en mi camino, por favor. Pero ya no aguanto más así. Ya estoy cansada. Estoy agonizando. Mi alma está agonizando realmente", relata Lorena sobre sus momentos de mayor desesperación, en los que llegó a intentar quitarse la vida ingiriendo todos sus antidepresivos.A pesar de ser una profesional competitiva y exitosa, su cerebro había perdido la capacidad de procesar el bienestar. "Yo llegaba de tener un día de trabajo, pero me derrumbaba en la casa. Entonces, no siempre ser productivo es sinónimo de bienestar emocional", explica, señalando que "su cerebro no tiene la capacidad de ver el éxito y de gozarlo".¿Qué es la depresión resistente?La condición de Lorena se clasifica como depresión resistente, una patología que afecta a entre 500.000 y 800.000 personas en Colombia. En estos casos, los tratamientos convencionales como la psicoterapia y los psicofármacos no logran regular la actividad cerebral. El neurocirujano William Contreras, encargado del caso, explica que la depresión no es solo un desequilibrio químico, sino un problema de circuitos eléctricos.El especialista utiliza una analogía automovilística para describir el funcionamiento de los neurotransmisores y la electricidad en el cerebro: "Yo mando una información por un Ferrari, tengo unas carreteras y mando el Ferrari. El Ferrari necesita gasolina en cada ciudad o cada estación. Esos son los neurotransmisores y eso es lo que nosotros modificamos con los medicamentos. Pero resulta que nos hemos dado cuenta que hay avenidas que están con atasco, mucho tráfico".Según Contreras, en pacientes con depresión, áreas como el área subgenual están hiperactivas, funcionando como un "cortocircuito" de tristeza, culpa y desesperanza que impide que la información fluya.La intervención: electrodos en el centro del cerebroLa solución propuesta fue la estimulación cerebral profunda (DBS, por sus siglas en inglés), una tecnología ya probada en pacientes con Parkinson pero innovadora en el tratamiento de la salud mental. El procedimiento consistió en implantar cuatro electrodos diminutos en las áreas más profundas del cerebro para reorganizar los circuitos eléctricos. La cirugía se realizó con la paciente consciente, utilizando anestesia local, lo que permitió una interacción en tiempo real entre los médicos y Lorena mientras se modulaban los impulsos eléctricos."Tú diriges una orquesta y hay unos instrumentos que están desafinados, la corriente los afina. ¿Qué hace el neurotransmisor? El neurotransmisor le sube el volumen, pero está desafinado. Entonces, la orquesta no va a cantar a un unísono. Necesita es con electricidad regular esos instrumentos", señala el doctor Contreras.Durante la cirugía, Lorena experimentó un cambio inmediato al activarse los electrodos. "Sentía que el doctor estaba por allá metiendo. Escuché cómo sonaba mi cerebro, en un momento como que estaban modulando una partecita y yo dije, 'Se me fue el nudo.' Yo siempre tenía un nudo en la garganta. Estaban subiendo el impulso. Yo no sé qué hicieron. Yo no sé en dónde tocó el doctor y yo dije, 'Se me fue el nudo que tengo en la garganta.' Sentí un alivio", recuerda Lorena sobre lo que sintió.Los resultados de la innovadora cirugíaUn año después de la intervención, Lorena vive con un generador de impulsos o batería alojado debajo de su clavícula, conectado a los electrodos cerebrales.Este dispositivo funciona como un regulador externo que ella misma puede gestionar según sus necesidades emocionales. "El doctor lo ajusta y lo único que yo puedo hacer es o encender o apagar la estimulación o cambiarlo de programa porque dejan ciertos programas prediseñados dependiendo mis necesidades", explica.Si Lorena siente que la desesperanza comienza a dispararse tras un evento externo, puede activar un programa específico para controlarla. Sin embargo, aclara que la tecnología no elimina las emociones humanas naturales: "La tristeza en mí sigue existiendo, la nostalgia, pero de manera normal, no de manera ya patológica".Un nuevo comienzo en España para LorenaLa evolución de la paciente ha sido drástica. De estar "paralizada" por la ansiedad y la depresión, Lorena ha recuperado su funcionalidad al punto de mudarse a Madrid, España, donde actualmente trabaja.Ella estima su mejoría en un 80% y destaca pequeños gestos cotidianos como grandes victorias: "Siento que el hecho de estar aquí sentada, de haberme maquillado, de haberme peinado, de sentir felicidad al verte, al contarte esta historia, al dar luz. Eso para mí ya es ganancia".Esta cirugía representa una esperanza para miles de pacientes en Colombia que no encuentran alivio en la medicina tradicional. Para Lorena, los electrodos se han convertido en un soporte vital que ella describe con afecto: "Te tengo aquí. Eres como un corazoncito más. Me estás ayudando bastante".
El paradero y la suerte de Yulixa Toloza es una cuestión incierta desde que desapareció el miércoles 13 de mayo en Bogotá. Las autoridades investigan para poder reconstruir los hechos con exactitud y poder establecer su paradero. La visión de esta mujer en mal estado de salud es lo último que tuvieron sus amigas de ella, que hoy viven en incertidumbre. Yuri Paola Mora es una de las personas que buscó a Yulixa a realizarse un procedimiento en el sur de la ciudad.(Síganos en Google Discover y conéctese con las noticias más importantes de Colombia y el mundo)Mora, después de más de 24 horas de la desaparición, señala que las autoridades no les han dicho nada tras revisar unas cámaras de seguridad. En el metraje, cuenta ella, vieron el momento exacto de la salida de su amiga del centro estético Beauty Láser L. M. a las 7:20 p. m. Hasta ahora, han buscado en hospitales y EPS para verificar si está internada.“Hay muchas conocidas que se hicieron procedimientos. Una de mis amigas se operó hace dos años con ellos”, recordó Mora en entrevista con Noticias Caracol.La mujer relató que ella y sus conocidas se desempeñan en el área de belleza, donde se conoció por el voz a voz la existencia del establecimiento. Fue así que Yulixa quiso ir a este centro estético, ubicado en el barrio Venecia de Tunjuelito, para que le hicieran una lipólisis con láser para extraer la grasa localizada. El procedimiento tenía que durar dos horas, pero informaron de su salida cinco horas después; a la 1:30 p. m.Los cuadernos de las cuentas en centro estético Beauty Láser, donde desapareció Yulixa TolozaQuien fue hasta el lugar fue otra amiga llamada Amalia. Ella manifiesta que encontró a Yulixa reposando y con dificultades respiratorias. Los trabajadores del establecimiento explicaron, ante el estado de salud de la paciente, que dichas condiciones era normales y se debían a los efectos de la anestesia. A las 4:00 p. m. el centro estético recomendó a Amalia que trajera pertenencias de Tolosa al lugar, pues decidieron pagarle una habitación, por lo que a mujer se retiró.Los nuevos detalles del caso de Yulixa TolozaMora relata que alrededor de las 7:40 p. m., ella y Amalia se comunicaron con la dueña de la estética para decirle que ya iban de camino para entregarle sus pertenencias y visitarla. La mujer del otro lado de la línea respondió a su interlocutora que ya no era necesario, pues Yulixa se había quedado dormida. “Nosotros quedamos un poquito preocupados por la condición en la que salió después de la cirugía”, confesó.La dueña les manifestó que ya no se encontraba en la estética, por lo que nadie les podría abrir. De todas formas las amigas de Yulixa insisiteron en entrar. “Le avisamos que ya habíamos llegado y pasaron como 30 minutos cuando ella nos manifestá que Yulixa había solicitado irse a su casa a las 7:20 p. m. y que ellos le pidieron un carro, la subieron y se vino para su lugar de vivienda, al que ella nunca llega”. Pero ante la falta de pruebas, las mujeres empezaron a presionar porque estaban asustadas de que algo hubiera pasado.Caso Yulixa Toloza: habla testigo clave, quien dijo cómo la sacaron de centro estético Beauty LáserSegún Mora, tres o cuatro personas trabajaban en el establecimiento, cuya propietaria fue identificada como María Fernanda Delgado. La mujer cuenta que su amiga tuvo que ser valorada y pasó por unos exámenes de rutina que determinaban si era apta para el proceso.“Empezamos a golpear las puertas, a pegarles patadas a las puertas. Ella dejó de respondernos y ellos manipularon el celular de nuestra amiga como para despistarnos y demás”, señaló.En medio de la preocupación sus amigos empezaron a llamar y escribir al número de ella. “Nos contestó en tres ocasiones y la última vez nos dijo que la habían llevado al Hospital de Meissen”.María Paula Rodríguez RozoNOTICIAS CARACOL¿Tiene una historia que contar?Escríbanos a mprodrir@caracoltv.com.co
Luego de la publicación oficial de la canción 'Dai Dai' y tras confirmarse su actuación en el show de medio tiempo de la final del Mundial 2026, la barranquillera Shakira habló en exclusiva con Noticias Caracol y reveló detalles de lo que viene en el evento deportivo.“Para mí es un sueño volver a cantar en la final y que hayan escogido mi canción como la canción oficial. Veía la portada y decía: ‘no puedo creer que esto esté pasando otra vez’”, contó emocionada.También se refirió a lo que va a ser su actuación con Madonna, subrayando que será “un honor” estar al lado de la reina del pop y también de BTS. Y contó una curiosa idea que le surgió para la presentación en el MetLife Stadium el próximo 19 de julio.“Quiero también que muchos niños y personas puedan bailar conmigo en la final. Se me está ocurriendo una idea: que la gente empiece a mandar sus videos bailando 'Dai Dai' y tener la oportunidad de escoger a algunos y que vengan a bailar conmigo a la final. Todo es posible”, dijo la barranquillera en Noticias Caracol.
Shakira habló en exclusiva en Noticias Caracol sobre la canción oficial del Mundial, ‘Dai Dai’, sus planes para el concierto en la final de la Copa Mundo, los temas que ha hecho para este evento deportivo y lo que ha traído para su vida.Noticia en desarrollo.
Dos perros que permanecían confinados en una vivienda de la localidad de Kennedy, en el suroccidente de Bogotá, fueron rescatados por las autoridades luego de una denuncia ciudadana que alertó sobre las condiciones en las que se encontraban. Los animales, identificados como Max y Yuno, quedaron bajo protección del Instituto Distrital de Protección y Bienestar Animal (IDPYBA), entidad que confirmó afectaciones físicas y emocionales derivadas de la situación en la que vivían.El operativo fue realizado por la Policía de Carabineros en coordinación con el IDPYBA. Las autoridades llegaron hasta el inmueble tras recibir reportes relacionados con posibles casos de maltrato y abandono animal. Una vez en el lugar, profesionales evaluaron el estado de los perros y emitieron un concepto desfavorable que permitió su aprehensión preventiva.(Síganos en Google Discover y conéctese con las noticias más importantes de Colombia y el mundo)Perritos llevaban más de tres meses encerrados en localidad de KennedyDe acuerdo con la información entregada por el Instituto Distrital de Protección y Bienestar Animal, los animales llevaban aproximadamente tres meses encerrados dentro del predio intervenido en Kennedy. Durante la inspección, los funcionarios evidenciaron que ambos perros presentaban bajo peso y lesiones en la piel.Además de las afectaciones físicas, el personal encargado del procedimiento identificó alteraciones en el comportamiento de los caninos. Según el reporte oficial, Max y Yuno mostraban señales asociadas al miedo y al estrés, reflejadas en una actitud evasiva frente a las personas que participaron en el rescate.Tras la valoración inicial, la Policía de Carabineros procedió con la aprehensión de los animales para garantizar su protección inmediata y evitar que continuaran expuestos a las mismas condiciones.Max y Yuno ya iniciaron proceso de recuperación en BogotáLuego del procedimiento, los dos perros fueron trasladados a la Unidad de Cuidado Animal del IDPYBA, donde actualmente reciben atención médica y acompañamiento especializado para avanzar en su recuperación.En ese lugar, profesionales veterinarios realizan exámenes clínicos para determinar el estado general de salud de los animales y definir el tratamiento que deberán seguir durante las próximas semanas. El proceso también incluye acompañamiento comportamental para ayudar a disminuir las secuelas emocionales causadas por el prolongado encierro.¿Cómo denunciar maltrato animal en Colombia?En Colombia, denunciar el maltrato animal es un deber ciudadano y un mecanismo clave para proteger la vida y el bienestar de los animales. La legislación reconoce a los animales como seres sintientes y establece rutas claras para reportar cualquier acto de crueldad, negligencia o abuso. Las autoridades recordaron que en Bogotá existen diferentes mecanismos para reportar situaciones que puedan poner en riesgo la vida o la salud de los animales.Uno de ellos es la Línea de Emergencias 123, que funciona las 24 horas y recibe reportes relacionados con diferentes situaciones de riesgo, incluyendo casos de presunto maltrato animal. A través de este canal, operadores y autoridades coordinan la atención de las denuncias y determinan las acciones que deben adelantarse.Las personas también pueden acudir directamente al punto de atención del Instituto Distrital de Protección y Bienestar Animal, ubicado en el edificio Residencias Tequendama, en el centro de Bogotá. Allí es posible presentar denuncias acompañadas de fotografías, videos u otros elementos que sirvan como evidencia.De igual forma, el Distrito tiene habilitado el correo electrónico proteccionanimal@animalesbog.gov.co para reportar casos relacionados con afectaciones físicas o psicológicas contra animales.VALENTINA GÓMEZ GÓMEZNOTICIAS CARACOLvgomezgo@caracoltv.com.co
El sorteo oficial del Mundial Sub-20 femenino se llevó a cabo este viernes, 15 de mayo, determinando los grupos del certamen que se disputará del 5 al 27 de septiembre del presente año. El evento celebrado en la ciudad de Lodz definió que la Selección Colombia estará ubicada en el Grupo E, compartiendo la zona con Corea del Norte, Portugal y Costa Rica.El seleccionado colombiano femenino cuenta con la dirección técnica del profesor Carlos Paniagua, quien es un conocedor del balompié de las categorías menores en nuestro país y cuenta en sus filas con la guardameta Luisa Agudelo, la volante Juana Ortegón y con la delantera Maithe López.Bajo la dirección del profesor Paniagua, el combinado nacional cumplió con el objetivo trazado tras sumar cuatro puntos en el Hexagonal Final, rendimiento que le permitió ubicarse en la cuarta casilla de la tabla general y obtener así el último cupo clasificatorio disponible. Con el boleto a la cita orbital y con el grupo establecido, Colombia entrará ahora en una fase de preparación intensiva para afrontar el desafío mundialista y representar nuevamente al país en el máximo escenario de la categoría.Conozca el formato del torneoEl torneo contará con 24 equipos distribuidos en 6 grupos de 4 selecciones. Los dos mejores de cada grupo y los cuatro mejores terceros avanzarán a los octavos de final, donde se jugará en formato eliminatorio hasta la final. Además, se disputará un partido para definir el tercer puesto.Sedes confirmadas: Bielsko-Biala, Katowice, Lodz y Sosnowiec.