La historia de Erika Ramírez representa una de las realidades más complejas del conflicto y la criminalidad urbana en Colombia. Su vida, marcada por la violencia doméstica y las carencias en las comunas de Medellín, dio un giro definitivo cuando, siendo apenas una niña, ingresó a las filas de grupos al margen de la ley. Los Informantes conoció su impactante testimonio.Durante más de una década, pasó por diversas estructuras delictivas, desde guerrillas hasta bandas locales, antes de enfrentar la justicia y emprender un proceso de resocialización a través de la educación.Una infancia entre la violencia y el reclutamiento forzadoErika creció en un entorno donde el crimen y las agresiones eran parte de la cotidianidad. Las actividades ilegales y la violencia de género la presenció desde muy temprana edad. Según su relato, estas experiencias moldearon su percepción: "Incluso mi padre biológico agredía a mi madre y también me tocó ver eso. En una ocasión mi papá estaba ahorcando a mi madre estando embarazada de mi hermana", recordó sobre su niñez.A pesar de los esfuerzos de su abuela, Erika desarrolló un deseo de independencia que la alejó de la educación. A los 12 años, tras abandonar el colegio, ocurrió el encuentro que definiría su juventud. "Fui reclutada por un grupo al margen de la ley. En esa época llega un señor de edad y me pone la mano en el hombro y me dice, 'Esta niña, ¿quién es?'", relató Ramírez. A partir de ese momento todo cambió.Su ascenso silencioso en las estructuras criminalesLas labores iniciales de Erika en la ilegalidad aprovecharon su apariencia inofensiva para burlar a las autoridades y engañar a las víctimas. "Ahí empecé a transportar armas, a transportar droga, incluso me colocaban de señuelo para los secuestros", explicó sobre sus primeras tareas. Su capacidad para guardar silencio y cumplir órdenes le permitió ganarse la confianza de los comandantes, lo que facilitó su permanencia en grupos guerrilleros durante varios años.Tras desertar de la guerrilla, Erika no abandonó la criminalidad, sino que se trasladó al centro de Medellín: "Ya sabía expender droga, ya sabía transportar armas, ya sabía cometer muchos delitos. Entonces, de eso me sostenía. Incluso llegué a tener pues como una especie de poder... tenía mi propio grupo", afirmó Ramírez.Según su testimonio, durante este periodo su capacidad de empatía era nula y replicaba los patrones de abuso que vio en su infancia: "Yo era maltratadora, yo lo golpeaba a él. Yo pasé a hacer lo que hicieron mis tíos con sus mujeres y lo que hizo mi papá con mi mamá, pasé a hacerlo yo".La captura que cambió su vidaA los 25 años, Erika Ramírez ya acumulaba un historial que cubría gran parte de los delitos tipificados en el código penal colombiano. La justicia finalmente la alcanzó mediante una orden de captura que puso fin a su carrera en las calles. En ese momento, enfrentaba la posibilidad de una condena de más de tres décadas de prisión si decidía ir a juicio sin aceptar su responsabilidad.El punto de quiebre legal ocurrió bajo la presión de los términos judiciales y la intervención de su madre. "A las 3 de la tarde entró un guardián. Firme eso porque usted la van a condenar a 32 años y ahorita a las 4 cierra la oficina de allá de los juzgados, hágalo por su familia, hágalo por esa señora que está allá afuera", narró Erika sobre el instante en que decidió firmar un preacuerdo de aceptación de cargos.Gracias a esta decisión, su condena se fijó en 16 años, de los cuales terminó cumpliendo aproximadamente 9 años en el centro penitenciario El Buen Pastor.Transformación tras las rejas y cómo encontró su caminoLa estancia en prisión, lejos de ser un tiempo perdido, se convirtió en el escenario de su metamorfosis personal. Aunque inicialmente mantuvo una postura defensiva y hostil, la persistencia de un psicólogo que realizaba trabajo social en la cárcel logró quebrar su resistencia.Ramírez recordó su actitud inicial frente a la ayuda profesional: "Entonces yo lo miro y yo, 'Si estoy bien o mal, ¿a usted qué le importa? Usted no puede hacer nada por mí'".Sin embargo, el proceso de introspección comenzó a dar frutos cuando aceptó participar en programas de prevención con jóvenes de colegios, a quienes les compartía su historia para disuadirlos de seguir el camino de la delincuencia. Este ejercicio de reparación simbólica y autocrítica la llevó a valorar su paso por el sistema carcelario. "Mi paso por la cárcel fue lo mejor que me pudo haber pasado en la vida. Ahí es donde me doy cuenta cuánto amo mi familia. Ahí es donde me doy cuenta cuánto valgo como ser humano", reflexionó sobre su proceso de cambio.Reincorporación: de recicladora a guía y profesionalAl recuperar su libertad, Erika enfrentó el estigma social de haber sido una mujer privada de la libertad. Salió de la cárcel sin recursos económicos, con apenas dos prendas de vestir y la determinación de no volver a delinquir. Su primera oportunidad laboral llegó en un centro comercial, donde solicitó permiso para gestionar los residuos. "Déjeme reciclar... Y empecé en el shut de las basuras, empecé a transformar eso y yo decía, 'Esta es mi oficina'", relató.Mientras trabajaba en el reciclaje y la limpieza, validó su bachillerato, asistiendo a clases después de turnos que comenzaban a las 5 de la mañana. Ingresó a la universidad para estudiar psicología, financiando sus estudios mediante la venta informal de diversos productos. "Hacía ventas en mi universidad. Me decían que yo era una tienda andante. Yo andaba hasta con aguja e hilo... Vendía medias, vendía aretes, vendía pasteles", recordó sobre su esfuerzo por costear la carrera.Hoy, Erika Ramírez ha cumplido la promesa que le hizo a su abuela antes de morir: no volver a delinquir.Se desempeña como guía turística en la Comuna 13 de Medellín, donde utiliza su conocimiento del territorio para narrar la transformación de la ciudad, y ejerce como psicóloga para la administración municipalSu testimonio es un registro de cómo el acceso a la educación y el apoyo psicosocial pueden alterar un destino que parecía sentenciado a la cárcel o a la muerte.
La mañana del 9 de abril de 2024, en un apartamento de Puerto Colombia, la vida de Valentina Cepeda Rodríguez, una instructora de yoga de 22 años, llegó a su fin. Su pareja, Álvaro Felipe Rivera Ramírez, un instructor de artes marciales de 44 años, fue quien dio aviso a las autoridades y vecinos sobre el hallazgo del cuerpo. Según su relato inicial, la joven se habría quitado la vida utilizando un columpio de tela que empleaba para sus prácticas de yoga. Dos años después el caso dio un giro inesperado. Séptimo Día investigó.Días después del suceso, Rivera ofreció una entrevista a medios locales en la que describió el momento del hallazgo con estas palabras: "y ahí ya la veo colgada, la cojo, la suelto y cae como un costal de papas. Y a mí eso ya me da durísimo y yo comienzo, 'Dios mío, no Valentina, por favor'". Allí, el hombre defendió su inocencia con un acto que impactó a los presentes. El periodista Sergio García relató que Rivera "trajo una Biblia, me pidió mirar a los ojos a una mujer del cuerpo periodístico, se la arrodilló y le dijo: 'Te juro ante esta Biblia y ante Dios que yo no maté a Valentina'".A pesar de su testimonio y de que algunos vecinos lo vieron alterado y nervioso intentando auxiliar a la joven en el apartamento, la familia de Valentina rechazó desde el primer momento la posibilidad de un suicidio. David Cepeda, padre de la víctima, fue tajante al señalar que conocía muy bien la disciplina y el estado emocional de su hija, quien según él no presentaba un perfil suicida.Antecedentes de presunta violencia y el "Jiujitsu matrimonial"La investigación de la Fiscalía, impulsada por las denuncias de los padres de Valentina, empezó a indagar la intimidad de la pareja. Valentina y Álvaro se conocieron en el mundo del Jiujitsu, una disciplina donde él era experto. Sin embargo, lo que parecía una pasión compartida por el deporte se habría convertido, según testimonios de amigas de la joven, en una relación marcada por el control.Allegados de la joven relataron en Séptimo Día que Rivera al parecer ejercía una vigilancia constante sobre ella. Camila Sánchez, amiga cercana, afirmó que el hombre era "como la sombra de ella, pendiente qué decía, de qué hablaba". Además de los presuntos maltratos psicológicos y comparaciones despectivas sobre su físico, surgieron pruebas de diversos comportamientos inapropiados.En audios recuperados de su teléfono, Valentina narró episodios que ella denominaba "Jiujitsu matrimonial". En una de esas grabaciones se le escucha decir: "En un momento me metió en un triángulo de piernas y me empezó a ahorcar. Cuando casi me estaba durmiendo, me soltó y me dio tanta rabia... y le dije que nunca más me vuelva a tocar".Solo tres días antes de su muerte, el 6 de abril de 2024, sus padres la encontraron sangrando tras una supuesta pelea: "mi hija estaba aquí sangrando, le pegó tres cachetadas y le pegó los brackets a la parte interna del labio", relataron.La reconstrucción científica de la escena donde murió Valentina CepedaTras meses de lo que la familia consideró un avance lento en la justicia, un nuevo equipo de la Fiscalía retomó el caso con un enfoque técnico. Utilizando topógrafos y expertos, se realizó una reconstrucción en el apartamento de Puerto Colombia para verificar si lo descrito por Rivera era posible.El punto de partida fue una fotografía que el mismo sospechoso le tomó al cuerpo de Valentina antes de bajarlo del columpio. Los peritos recrearon la escena con personas de la misma contextura de la joven y concluyeron que la altura del columpio no permitía el ahorcamiento.El informe técnico de la Fiscalía fue claro: "Para que se hubiese ocasionado el suicidio, el columpio debió haber estado a una altura superior a el que se encontraba". Según los investigadores, en la posición en la que se encontraba el cuerpo, Valentina habría podido reaccionar físicamente, lo que llevó a la Fiscalía a sospechar de una escena manipulada para encubrir un crimen.Esta hipótesis se vio reforzada por el dictamen de Medicina Legal en abril de 2025. Los médicos forenses determinaron que la causa del deceso no coincidía con la presión que ejercería un columpio de yoga, sino con una asfixia mecánica por digitopresión. El abogado de la familia, Davis Flores, explicó que "la causa de la muerte de Valentina es la dígitopresión que se generó en su cuello", lo que sugeriría una estrangulación manual.Con estas pruebas, la Fiscalía estructuró su teoría del caso bajo la premisa de que "Valentina Cepeda Rodríguez muere por una acción feminicida encubierta como suicidio".Captura, imputación y un proceso judicial en cursoEl 4 de enero de 2026, 20 meses después del fallecimiento de la joven, Álvaro Felipe Rivera fue capturado por la policía en Santa Marta. Al día siguiente, durante la audiencia ante un juez de control de garantías, la Fiscalía le imputó el cargo de feminicidio agravado. Aunque Rivera no aceptó cargos, el fiscal insistió en las pruebas que demostrarían por qué se trató de un feminicidio.Lourdes Rodríguez, madre de Valentina, expresó su dolor tras la audiencia de captura, refiriéndose al procesado de forma contundente: "Él es un monstruo, para mí es un monstruo porque una persona que comete eso y está muy tranquilo como si no... para mí es un monstruo". Por ahora, Rivera permanece bajo custodia mientras el proceso penal avanza hacia sus etapas finales.
El 14 de diciembre de 2025, a las 2:30 de la mañana, la tranquilidad de la vía que conduce al municipio de Remedios, en el departamento de Antioquia, se rompió definitivamente. Un bus de la empresa Precoltur, que transportaba a 35 jóvenes recién graduados del Liceo Antioqueño tras su viaje de promoción en las playas de Tolú, se precipitó por un acantilado de más de 60 metros de profundidad.En este siniestro vial, que equivale a la caída desde un edificio de 15 pisos, perdieron la vida 17 personas, incluyendo a 16 estudiantes y al conductor del vehículo. Los Informantes conoció el testimonio de un sobreviviente.El accidente que convirtió una celebración en horrorPara David Rúa Vallejo, uno de los sobrevivientes, la tragedia comenzó mientras dormía. El impacto inicial lo sorprendió durmiendo, y transformó lo que era una celebración de grado en una lucha inmediata por vivir. "Sentía golpes por todo mi cuerpo, en la espalda, en el pie, la cabeza, manos. Pero ninguno de esos golpes que yo recuerde fue con algo duro. Ninguno. Todos fueron, creería yo, y supongo yo, contra las sillas, porque no fue ninguno duro como contra un metal, una lata, nada", relató el joven sobre el momento en que el vehículo rodaba hacia el fondo del barranco.Una vez que el movimiento terminó, el silencio se apoderó del lugar, interrumpido únicamente por el sonido de de la tierra cayendo sobre los restos del bus.Al abrir los ojos, David se encontró atrapado en una estructura deformada. "Y estoy como en una posición como recostado y encima mío hay como una lata encima", explicó Rúa al describir su ubicación exacta tras el accidente.En medio de la oscuridad absoluta, una pequeña abertura se convirtió en su única conexión con el exterior: "Miro para todos lados, oscuridad total. Pero, ¿qué alcanzó a ver? Una rendija que da hacia el cielo y el cielo sí se alcanza a ver un poco más claro".Un sobreviviente escaló el abismo para pedir ayuda tras accidenteTras lograr salir por la rendija del bus, David dimensionó la gravedad de lo ocurrido al observar las luces de los vehículos que transitaban por la carretera, muchos metros más arriba. A pesar del estado de shock y la oscuridad, el instinto de ayudar a sus compañeros se impuso sobre el miedo a una posible explosión del vehículo."Fue como algo que me vino a la mente, al cuerpo, no sé, como verme a mí en ese estado en el que me podía mover y al ver y escuchar los gritos de mis demás compañeros y todo eso, tengo que actuar. O sea, yo no me puedo quedar quieto. Yo no puedo dejar que todos mis compañeros de pronto queden mal y yo estando bien, pudiendo ayudar, no. Me enfoqué en ir por los que están gritando", relató David sobre su decisión de buscar ayuda. Con un solo zapato y utilizando la linterna de un celular con la pantalla rota, comenzó el ascenso por la empinada montaña.David describe el ascenso como una experiencia guiada por la necesidad de auxilio: "Yo solo tenía un zapato nada más. No me acuerdo quizás cuál era. Y empiezo a subir. Siento que fue también ayuda de Dios y el instinto del ser humano de supervivencia que me guió". Tras aproximadamente una hora de esfuerzo físico, logró alcanzar la vía principal, donde detuvo una tractomula para contactar a los servicios de emergencia.El drama de los heridos que luchaban por sobrevivirMientras David escalaba, en el fondo del abismo se vivían escenas de profundo dolor. Ana Isabel Pulgarín, otra de las sobrevivientes, despertó atrapada entre los restos del bus con heridas de gravedad. Su testimonio refleja la violencia del impacto y la fortuna de haber quedado en un espacio que evitó daños mayores en su columna."A mí me atravesó algo completamente que me tiró los dientes hacia atrás y alcanzó a frenar antes de seguir derecho. El pie también yo tenía todo el músculo desgarrado y alcanzó también a frenar antes de, no sé, partirme el hueso", explicó Pulgarín sobre sus lesiones.Además, recordó la angustia de los minutos posteriores al choque: "Empiezo a escuchar quejidos, gritos, auxilio, ayúdenme, me duele. Gritos desgarradores y de todos los que yo escuchaba no sabían dónde estaban".David Rúa, antes de iniciar su ascenso, también intentó localizar a quienes pedían ayuda, pero la falta de visibilidad se lo impidió. "Gente que me decía, 'Rúa, ayúdeme' y yo, '¿dónde estás? ¿Dónde estás?' No las veía. No las veía. Yo hacía con la linterna, pero no se veía nada. Y ya con ese celular que tenía, yo dije, 'Tengo que actuar.' En ese momento yo alumbro hacia el suelo para dar un paso y me doy cuenta de que hay una persona fatal".Irregularidades mecánicas y lo que señala la investigación oficialLa tragedia ha puesto bajo la lupa las condiciones técnicas del vehículo de la empresa Precoltur. Según las fuentes, antes de iniciar el viaje de regreso desde Tolú, ya se habían reportado fallas evidentes. El aire acondicionado no funcionaba correctamente y los estudiantes notaron intervenciones mecánicas en el hotel antes de partir."En ese momento yo vi más que todo fue la batería del bus, que la sacaron, el aire acondicionado, pues todo el mundo se dio cuenta de que no estaba funcionando de una manera correcta. Y decían que pues había una que otra falla mecánica más no sé cuál específicamente", recordó David sobre la espera de más de una hora antes de iniciar el trayecto final.La Superintendencia de Transporte inició una investigación formal que arrojó hallazgos alarmantes sobre el estado del bus. De acuerdo con los reportes preliminares, el vehículo presentaba deficiencias críticas en su revisión tecnomecánica. Se encontró preliminarmente fallas gravísimas en la revisión tecnomecánica del bus en el que viajaban los estudiantes. No tenía cinturones en algunas sillas, tampoco salidas de emergencia, llantas lisas y fallas en los frenos. Como consecuencia, se suspendieron las actividades de la empresa y del centro de inspección encargado.Los jóvenes que sobrevivieron a la tragedia en AntioquiaPara quienes lograron salir con vida, el impacto psicológico es tan profundo como las heridas físicas. David y Ana Isabel perdieron a amigos cercanos como Daniel, Sara y Carolina. David recuerda con especial nitidez el momento en que, días antes del accidente, leyó una carta de su familia durante una celebración en Santa Fe de Antioquia: "Eran nuestras familias diciéndonos que haga de su vida su vida, no piense en los demás, en el que dirán, en los miedos, porque tiene que afrontarla. Y era un mensaje tan bonito que a muchos se le corrieron las lágrimas".Hoy, David Rúa busca honrar la memoria de sus compañeros enfocándose en su futuro. Trabaja activamente para cumplir su sueño de estudiar aviación y unirse a la Fuerza Aeroespacial de Colombia. Su perspectiva sobre la vida ha cambiado radicalmente tras la dolorosa experiencia. "Desde ese momento yo dije, 'Yo no puedo dar las cosas para mañana porque el mañana nunca está asegurado. Siempre aprovechen lo que tienen hoy, porque hay gente que desearía estar en la posición en la que usted está'", señaló el sobreviviente.
El abuso en Colombia va en aumento, según cifras oficiales, especialmente en casos en los que las denuncias señalan a familiares como responsables de los vejámenes. Séptimo Día conoció desgarradores testimonios de mujeres que rompieron el silencio y decidieron contar la verdad que vivían al interior de sus hogares.En Bogotá, una llamada se convirtió en la pieza clave para destapar un caso que durante años permaneció oculto dentro de una familia. Lo que comenzó como un mensaje terminó revelando hechos que hoy son materia de investigación.El inicio de una pesadillaDurante gran parte de su infancia y adolescencia, Daniela y Camila Bernal Estupiñán vivieron situaciones que, según sus testimonios, ocurrieron dentro de su propio hogar y permanecieron en silencio. Su padre, Jhon Wilder Bernal Perilla, fue señalado por ellas de haberlas abusado en repetidas ocasiones durante varios años.De acuerdo con el testimonio de Daniela, la hermana mayor, los episodios comenzaron cuando eran niñas y se registraron en espacios cotidianos del entorno familiar. “Abusó muchos años del poder que tenía como papá con las dos... Se turnaba para dormir con nosotras. En una de esas noches, recuerdo que fue la primera vez”, afirmó Daniela, al describir la forma en que, según ella, su padre aprovechaba la autoridad que tenía dentro del hogar.Con el paso del tiempo, los hechos se repitieron sin que fueran descubiertos por otros miembros de la familia.Testimonio fue clave para descubrir la verdadEn 2020, el caso comenzó a tomar un rumbo distinto cuando una menor cercana a la familia decidió hablar. “Ella llorando nos contaba que él la ponía a ver vídeos pornográficos y que la tocaba”, relató el padre de la niña. En medio de su declaración, la madre también afirmó que ella le decía que tenía un “secreto”. Según el testimonio, los hechos habrían ocurrido cuando tenía 5 años.Esta confesión motivó la activación de rutas institucionales y una primera denuncia ante la Fiscalía. Además, el testimonio de la menor llevó a sus padres a preguntarles a las hijas del señalado, sin imaginar que Camila también tenía algo que contar. Fue entonces cuando, según relatan, reveló que había vivido una situación similar.“Mi hermana le dice (al papá de la menor) que ella le cree porque mi papá le había hecho lo mismo a ella”, aseguró Daniela.“Fue muy fuerte porque ya no era solo mi hija. Era ratificar que ya no solo era mi hija, sino también era la hija de él. ¿Cómo una persona que se supone que es de nuestra entera confianza, de nuestro círculo familiar, iba a ser tal cosa?”, concluyó el padre de la menor que confesó.Una lucha por desenmascarar al señaladoAunque en algún momento las hermanas intentaron hablar, el proceso no avanzó. Según contaron, hubo factores que influyeron en que el caso no continuara en ese momento. “Es que es muy enfermizo cómo nos manipuló”, afirmó Daniela, al referirse a las estrategias que, según ellas, utilizaba su padre para evitar que la situación se hiciera pública.Esa influencia derivó en que cambiaran su versión ante las autoridades en un primer proceso. “Yo me sentí muy culpable, porque yo no hablé. Tal vez lo pude haber evitado. Él salía con su cara de burla en las cámaras, en las audiencias. Él tenía en su cabeza que no iba a pagar por eso”, expresó Diana al referirse al caso de la menor que reveló lo ocurrido.La llamada que lo expuso todoEl momento en que las hermanas decidieron contar la verdad sobre lo ocurrido se dio en 2017, cuando Camila, quien tenía su primer novio, sostuvo una fuerte discusión con su padre. Este episodio las llevó a romper el silencio y contarle a su madre lo que habían vivido.No obstante, Daniela tomó una decisión clave para confrontar a su padre. “Yo sentía la necesidad de que yo tenía que decirle que lo iba a denunciar”, relató. Para hacerlo, escribió un mensaje que envió por WhatsApp, lo que dio paso a una llamada que ella grabó. La conversación, de aproximadamente 22 minutos, se convirtió en una pieza relevante dentro del caso.Durante ese diálogo, el hombre expresó: “No hay día que realmente no me arrepiente de todo eso. Ustedes dos son mi vida y son mi pecado más grande que he cometido en el mundo”. Ese registro fue posteriormente presentado como parte del material probatorio ante las autoridades.Una denuncia y espera de justiciaEn febrero de 2025, Daniela formalizó la denuncia. El proceso implicó exponer hechos del pasado y reconstruir lo ocurrido. “Fue muy difícil porque nosotras nunca lo habíamos hablado entre nosotras”.La captura de Jhon Wilder Bernal se llevó a cabo en la madrugada del 28 de octubre de 2025. “Estábamos temblando, solo oíamos a los vecinos decir: "Ese señor es muy buena persona. No se lo lleven porque él es una excelente persona. Es un ser humano increíble”, recordó Daniela, sobre el momento en que acompañaron el procedimiento.Para las hermanas Bernal, el proceso significó romper años de silencio y llevar el caso ante la justicia. "Es mi papá y abusó de mí y de mi hermana. Lo metimos a la cárcel...Es un abusador que va a pagar por lo que hizo”, dijo Daniela.Aunque la denuncia permitió que el caso avanzara, aún no existe una condena definitiva en su contra. Desde el 28 de octubre, el señalado permanece en la URI de Puente Aranda, en Paloquemao, a la espera de que el proceso judicial continúe.Sus hijas y la otra menor por la que ya hay un fallo esperan que reciba una condena por los hechos denunciados durante varios años.*Este texto fue realizado con colaboración de un asistente de IA y editado por un periodista que utilizó las fuentes idóneas y verificó en su totalidad los datos. Cuenta con información y reportería propia de Séptimo Día.
En la tarde de este lunes 23 de marzo, las Fuerzas Militares de Colombia informaron del traslado a Bogotá de varios de los militares que resultaron heridos tras el accidente del avión C-130 Hércules de la Fuerza Aeroespacial Colombiana (FAC), ocurrido en zona rural de Puerto Leguízamo, en el departamento de Putumayo.Las primeras imágenes conocidas muestran el momento en que los uniformados llegan al Comando Aéreo de Transporte Militar (CATAM), donde equipos médicos y logísticos ya estaban preparados para recibirlos. Desde allí, los heridos fueron remitidos al Hospital Militar Central, donde recibirán atención especializada según la gravedad de sus lesiones.(Síganos en Google Discover y conéctese con las noticias más importantes de Colombia y el mundo)El traslado hace parte de un operativo coordinado entre diferentes entidades del Estado, luego de que la aeronave, que cubría la ruta entre Puerto Leguízamo y Puerto Asís, se precipitara a tierra poco después de despegar. A bordo viajaban 125 personas, entre ellas 114 pasajeros y 11 tripulantes.Llegan a Bogotá primeros militares heridos tras accidente de avión en PutumayoDe acuerdo con la información oficial entregada por la FAC, al menos 77 personas resultaron heridas y fueron atendidas inicialmente en centros asistenciales de Puerto Leguízamo y Puerto Asís. Sin embargo, debido a la complejidad de algunos casos, se dispuso su evacuación hacia otras ciudades del país, entre ellas Bogotá, donde se cuenta con mayor capacidad hospitalaria."El Hospital Militar Central (HOMIL) se permite informar a la opinión pública que, como consecuencia del accidente aéreo de la aeronave tipo C130 Hércules de la Fuerza Aeroespacial Colombiana en Puerto Leguizamo (Putumayo), han ingresado 03 pacientes, quienes se encuentran en observación estrecha y valoración médica multidisciplinaria en urgencias", indicó el hospital. Para atender la emergencia, las autoridades desplegaron un puente aéreo que incluye aeronaves con capacidad para el traslado masivo de pacientes. Entre ellas, un avión equipado con 50 camillas y otro con 24, además de un helicóptero medicalizado que facilitó las labores de evacuación desde la zona del accidente.El accidente ocurrió pocos minutos después del despegue. Según reportes preliminares, la aeronave no logró alcanzar la altura necesaria y cayó a varios kilómetros del aeropuerto, en un área rural. Tras el impacto, el avión se incendió, lo que complicó las labores de rescate.Por su parte, Luis Emilio Bustos Morales, alcalde de Puerto Leguízamos, indicó en Noticias Caracol que la pista del aeropuerto del municipio tiene "muchas deficiencias": "Hemos tenido acercamientos con la Aeronáutica (...) creemos que la pista es muy corta, no podemos decir que por eso haya sucedido el accidente, pero sí se hace un llamado a la reflexión para que, junto con todas las autoridades, se pueda organizar mucho mejor". Mientras avanzan las labores de atención a los heridos, también se dio inicio a las investigaciones para esclarecer las causas del siniestro. La Fiscalía Penal Militar y Policial asumió el caso, con el objetivo de determinar qué ocurrió en los momentos previos a la caída del avión.Mindefensa habla de "condiciones" de avión Hércules de la FACEl ministro de Defensa, Pedro Sánchez, indicó en su cuenta de X cuáles han sido las primeras conclusiones de la reunión con la cúpula militar y policial. El funcionario reiteró que "se han evacuado varios heridos. Una vez se confirme el listado completo de estos y de las víctimas fatales se informará oportunamente".El ministro Sánchez añadió que la aeronave "se encontraba en condiciones de aeronavegabilidad y la tripulación estaba debidamente cualificada". También, indicó que "de acuerdo con la información disponible hasta el momento, no hay indicios de un ataque por parte de actores ilegales. Como consecuencia del incendio de la aeronave, parte de la munición transportada por la tropa detonó, lo cual corresponde a lo que se escucha en algunos videos que circulan en redes sociales".Finalmente, dijo que "desde el sector Defensa expresamos nuestra solidaridad con las familias de cada uno de nuestros militares y policías, y hemos activado todos los protocolos de acompañamiento y apoyo en este difícil momento. A toda Colombia, gracias por la solidaridad y el manejo responsable de la información".VALENTINA GÓMEZ GÓMEZNOTICIAS CARACOLvgomezgo@caracoltv.com.co
La presidenta encargada de Venezuela, Delcy Rodríguez, expresó su "más profunda solidaridad y pesar" a Colombia por el accidente de un avión militar ocurrido este lunes que causó al menos ocho muertes y 83 heridos, 14 de ellos en estado crítico.(Lea también: VIDEO | Momento exacto en que avión Hércules de la FAC cae en Putumayo: más de 100 personas a bordo)A través de un comunicado, el Ejecutivo venezolano manifestó "sus sinceras condolencias" a las familias de las víctimas del accidente de un avión Hércules C-130 de la Fuerza Aérea Colombiana (FAC), con 125 personas a bordo, ocurrido en Puerto Leguízamo, en el departamento de Putumayo, al sur del país."En estos momentos de incertidumbre y dolor, nuestras oraciones acompañan a los heridos, elevando votos por su pronta y total recuperación", señaló el texto oficial, compartido en redes sociales.El pueblo venezolano "se une al luto que hoy embarga a la nación colombiana, reafirmando el valor de la vida y la integridad de quienes sirven con honor a su patria", agregó.El gobernador del Putumayo, Jhon Gabriel Molina, indicó durante una rueda de prensa que en la aeronave viajaban 125 personas, entre las que se encontraban "112 miembros del Ejército Nacional, 11 tripulantes de la Fuerza Aérea y dos policías".(Lea además: Secretario de Gobierno habla desde el lugar del accidente de avión de la FAC: “Un hecho infortunado”)Asimismo, señaló que varios de los lesionados ya fueron trasladados o están en proceso de evacuación a ciudades cercanas como Neiva y Florencia, capitales de los departamentos de Huila y Caquetá, respectivamente.(Lea también: Autoridades se pronuncian tras accidente de avión Hércules de la FAC en Putumayo)El accidente ocurrió a las 9:50 de la mañana, cuando la aeronave FAC 1016, que cubría la ruta entre Puerto Leguízamo y Puerto Asís, se precipitó a tierra y se incendió poco después de despegar, por causas que aún son objeto de investigación.Las labores de rescate se desarrollan con apoyo de la Armada Nacional y de habitantes del municipio, en una zona selvática y de difícil acceso a la que solo se puede llegar por vía aérea o fluvial.AGENCIA EFE
Un nuevo ataque contra la Fuerza Pública se presentó en el departamento del Cauca, específicamente en un tramo de la vía Panamericana que comunica a los municipios de Timbío y Rosas, considerado un corredor clave para la movilidad en el suroccidente del país.Según la información conocida hasta el momento, el hecho ocurrió cuando unidades de la Policía Nacional, adscritas a la Estación de Policía de Timbío, se desplazaban por la zona junto a personal técnico especializado en manejo de explosivos. El grupo tenía como objetivo verificar la posible instalación de artefactos en el sector, tras reportes previos de la comunidad.(Síganos en Google Discover y conéctese con las noticias más importantes de Colombia y el mundo)Un policía muerto y cinco heridos en Cauca tras ataqueEn medio de ese procedimiento, se produjo una explosión que impactó directamente a los uniformados. Como consecuencia del ataque, un policía perdió la vida en el lugar y otros cinco resultaron heridos, quienes fueron trasladados a centros asistenciales para recibir atención médica.Las autoridades iniciaron un operativo en el área para asegurar el corredor vial y establecer las circunstancias en las que ocurrió el ataque. De igual forma, se adelantan labores de inspección para descartar la presencia de más explosivos en la zona.Este nuevo hecho se suma a los episodios de violencia registrados en el Cauca, un departamento donde persisten problemas de orden público en varios de sus municipios, especialmente en zonas cercanas a la vía Panamericana, utilizada tanto para el tránsito de personas como de mercancías.Hasta el momento, no se ha informado oficialmente sobre los responsables del ataque. Entretanto, las autoridades mantienen presencia en el sector mientras avanzan las investigaciones.VALENTINA GÓMEZ GÓMEZNOTICIAS CARACOLvgomezgo@caracoltv.com.cco
Nuevos detalles han salido a la luz sobre el accidente de un avión de pasajeros de Air Canada en el aeropuerto LaGuardia de Nueva York, luego de que se conociera el audio de la torre de control que registró los momentos previos al choque con un camión de bomberos en plena pista.(Síganos en Google Discover y conéctese con las noticias más importantes de Colombia y el mundo)El siniestro, ocurrido hacia las 11:40 de la noche del domingo, dejó como saldo la muerte inmediata del piloto y el copiloto, mientras que los pasajeros resultaron heridos y fueron trasladados a centros médicos. La aeronave, un CRJ900 procedente de Montreal, acababa de aterrizar cuando se produjo la colisión.Las comunicaciones antes del impactoUno de los elementos clave en la investigación son las conversaciones entre la torre de control y el vehículo que ingresó a la pista. Según el registro, el conductor del camión de bomberos solicitó autorización para cruzar el área donde se encontraba la aeronave.En el audio se escucha al controlador preguntar: “¿Quién es el vehículo que necesita cruzar la pista?”, a lo que el conductor responde: “Camión uno y compañía, torre de LaGuardia, camión uno y compañía solicitando cruzar pista cuatro”.Tras esta solicitud, la torre de control autorizó el paso: “Camión 1 y compañía, cruzar 4 AD”, instrucción que fue confirmada por el conductor con la frase: “Camión 1 y compañía cruzando 4 AD”.Sin embargo, segundos después, la situación cambió drásticamente.“Deténgase, deténgase”De acuerdo con la grabación, el controlador intentó revertir la instrucción al percatarse del riesgo inminente. En un tono urgente, repitió: “Deténgase ahí, por favor, deténgase, deténgase, deténgase, deténgase camión 1”.Pese a la advertencia, la colisión ya era inevitable. El impacto se produjo entre la aeronave y el vehículo de emergencia, que se dirigía a atender otro incidente dentro del aeropuerto.Instantes después del choque, el controlador se comunicó con la aeronave: “646, veo que colisionaron con un vehículo, sé que no se pueden mover, enviamos ayuda ahora”, confirmando la gravedad del hecho.Imágenes captadas por cámaras de seguridad muestran que la cabina del avión quedó completamente destruida tras el impacto. La violencia del choque explica las consecuencias fatales para el piloto y el copiloto, quienes murieron en el lugar.A bordo viajaban 72 pasajeros y cuatro tripulantes. La mayoría de los ocupantes logró salir con vida, aunque con heridas de diversa consideración. Varios fueron trasladados a hospitales, mientras que otros fueron llevados a zonas de atención dentro de la terminal, donde posteriormente se reunieron con sus familiares.Las autoridades estadounidenses y la compañía Air Canada lamentaron lo ocurrido e iniciaron investigaciones para esclarecer las causas del accidente, con especial atención en las comunicaciones y posibles fallas en los protocolos de pista.Tensión en aeropuertos de Estados UnidosEl accidente ocurre en medio de un complejo panorama en los aeropuertos de Estados Unidos, marcado por dificultades operativas derivadas de la falta de financiación del gobierno federal.La escasez de personal en los filtros de seguridad ha generado largas filas, retrasos y congestión en múltiples terminales aéreas del país. En algunos aeropuertos, las filas de pasajeros han llegado incluso hasta el exterior de las instalaciones.Ante esta situación, el gobierno ha desplegado agentes del Servicio de Inmigración y Control de Aduanas (ICE) para apoyar las labores, una medida que ha generado opiniones divididas entre usuarios y expertos.Mientras algunos consideran que la presencia de más personal puede mejorar la seguridad y reducir tiempos de espera, otros advierten sobre el impacto que esto podría tener en viajeros con procesos migratorios en curso.El propio presidente Donald Trump respaldó la medida y afirmó: “Quiero dar las gracias a ICE porque intervinieron con muchísima firmeza, harán un gran trabajo y si eso no fuera suficiente movilizaré a la Guardia Nacional; no vamos a permitir que los demócratas destruyan nuestro país”.Las autoridades continúan analizando todos los elementos disponibles, incluyendo el audio de la torre de control, para determinar si hubo fallas en la coordinación o en los procedimientos que permitieron que un vehículo y una aeronave coincidieran en la pista en el mismo momento.HEIDY ALEJANDRA CARREÑO BELTRANNOTICIAS CARACOLHcarrenb@caracoltv.com.co
Cada vez se conocen más detalles sobre el siniestro aéreo ocurrido en Puerto Leguízamo, en Putumayo. Según el último reporte oficial, hay 77 personas heridas que fueron trasladadas a centros asistenciales cercanos, y algunas viajarán hasta Florencia o Bogotá para continuar siendo atendidas. En el avión C-130 Hércules de la Fuerza Aeroespacial Colombiana (FAC), viajaban 125 personas, de las cuales 114 erran uniformados de la Fuerza Pública y 11, miembros de la tripulación. El avión cubría la ruta Puerto Leguízamo – Puerto Asís, y se precipitó a tierra alrededor de un minutos después del despegue, pues no alcanzó la altura necesaria. Se conoció, además, que algunos uniformados alcanzaron a saltar de la aeronave antes de que tocara tierra. Por su parte, el general Carlos Fernando Silva Rueda, comandante de la FAC, confirmó que varias unidades se trasladan para atender la emergencia."Está despegando desde Bogotá un avión C-130 con capacidad de 50 camillas para hacer un transporte masivo de heridos, y detrás de él irá un avión caza 295 con 24 camillas disponibles. Ya tenemos el ofrecimiento de Neiva, Florencia y por supuesto Bogotá para recibir a estos heridos. También van un helicóptero medicalizado y médicos adicionales para hacer la clasificación de estos heridos. De igual manera, hemos enviado un equipo investigador para determinar cuáles son las causas de este siniestro", aseguró el general.Mindefensa habla de "condiciones" de avión que se accidentó en PutumayoEl ministro de Defensa, Pedro Sánchez, indicó en su cuenta de X cuáles han sido las primeras conclusiones de la reunión con la cúpula militar y policial. El funcionario reiteró que "se han evacuado varios heridos. Una vez se confirme el listado completo de estos y de las víctimas fatales se informará oportunamente".El ministro Sánchez añadió que la aeronave "se encontraba en condiciones de aeronavegabilidad y la tripulación estaba debidamente cualificada". También, indicó que "de acuerdo con la información disponible hasta el momento, no hay indicios de un ataque por parte de actores ilegales. Como consecuencia del incendio de la aeronave, parte de la munición transportada por la tropa detonó, lo cual corresponde a lo que se escucha en algunos videos que circulan en redes sociales".Finalmente, dijo que "desde el sector Defensa expresamos nuestra solidaridad con las familias de cada uno de nuestros militares y policías, y hemos activado todos los protocolos de acompañamiento y apoyo en este difícil momento. A toda Colombia, gracias por la solidaridad y el manejo responsable de la información".Por su parte, el presidente Gustavo Petro escribió en sus redes sociales que hay "83 militares jóvenes vivos hasta ahora, y que "es el pueblo del Putumayo quien los salvó de la muerte", porque "pasaron hasta la pista del aeropuerto y llevaron agua y amor a los muchachos". Y añadió: "Así es como se construye una patria, agradezco a los padres y a las madres que cruzaron corriendo las distancia hasta el avión Hércules accidentado para salvar los hijos de otras madre y padres, agradezco a los y las soldadas que estando en el lugar fueron corriendo a salvar la vida de sus compañeros, prueba de amor y solidaridad hermosa, me arrodilló ante ustedes, vamos al máximo, al menor número de vidas perdidas". Sobre la atención que en este momento están recibiendo los heridos, el mandatario añadió: "Espero que la médica gerente del hospital militar responda al máximo de capacidad. Para quienes no se puedan transportar deben llegar los hospitales de guerra que compré". LAURA VALENTINA MERCADONOTICIAS CARACOL DIGITALlmercado@caracoltv.com.co