"He sido el único candidato que ha puesto primero a Dios en este debate electoral (...) Una nación que no se encomienda a Dios, una nación que no se consagra a Dios, no tiene futuro, no tiene posibilidades. Esta no solamente es una batalla política, es una guerra espiritual y para eso es fundamental Dios para que nos pueda dar el triunfo". Con estas palabras, el candidato presidencial Abelardo de la Espriella dejó en claro la importancia de su fe en su carrera electoral.
El aspirante para llegar a la Casa de Nariño pasó por los micrófonos de EntreLíneas, con el director de Noticias Caracol Juan Roberto Vargas, para hablar de su infancia, sus sueños como político y su plan para Colombia. Uno de sus objetivos, según mencionó, es que el pueblo colombiano se encuentre con Dios: "Creo en la libertad religiosa. Y creo que hay un un problema profundo de valores y que en la medida en que nos encontremos con Dios se va a resolver. La moral cristiana es perfecta, si nosotros siguiésemos los 10 mandamientos, el mundo sería perfecto. Olvídate del tema religioso si quieres, pero piensa desde el punto de vista moral y ético lo que nos enseña la moral cristiana. Es un decálogo de comportamiento que ayudaría mucho a la sociedad".
El primer negocio de Abelardo de la Espriella
De la Espriella aseguró que tuvo una infancia tranquil, sin "ninguna carencia" debido a que sus padre "siempre fueron unas personas pudientes, trabajadoras". Nació en la Clínica del Country de Bogotá, pero se crió entre Montería, Barranquilla y Cartagena, donde "tenía toda la libertad del mundo". Allí descubrió su pasión por formar negocios.
"El primer Nintendo, por ejemplo, que hubo en Colombia o e en Montería, me lo llevaron mis padres de una visita que hicieron a Chicago. Y yo jugué esa vaina una hora y dije: 'Esto es chimbo, esto no es lo mío'. Y al día siguiente lo bajé al garaje y monté un negocio ahí. Había una fila de 300 personas y alquilaba eso por hora. Y después dije: '¿Por qué no le meto dedito y milo?' Y vendo el combo completo. Y empecé a facturar".
Lo describió como el "mejor negocio" de su vida, porque "no pagaba impuestos, no pagaba arriendo, no pagaba empleado, no pagaba servicios, ni la comida porque me cogía la comida del mercado. Mi mamá decía: 'Pero qué es lo que pasa que se está acabando'. Eso sí, tenía de cómplice a nuestra empleada de toda la vida, 'Mile', y le pagaba su billetico por cocinarme el combo. Entonces, yo siempre fui un tipo inquieto. (...) siempre he trabajado. Yo llevo casi 40 años, 38 años trabajando".
Enfatizó en que a lo largo de su vida se ha dedicado a los negocios, no a la política, una idea que ha acompañado su campaña:
"Vengo de la empresa privada, parte de un supuesto falso. ¿Cómo quieren cambiar las cosas si se hacen con los de siempre? ¿Cómo quieren cambiar las cosas si es el mismo establecimiento, los mismos financiadores, los mismos políticos, la misma rosca? Esto se cambia con un tipo como yo, que es independiente en lo económico, en lo político, que no quiere salir de la presidencia a dar conferencias ni a hacer premio Nobel de la paz, ni a hacer secretario general de la ONU y de la OEA. Yo me bajo de la presidencia 4 años, dejo este país enrutado y me retiro para siempre de la vida pública a recuperar el tiempo perdido con la familia".
Publicidad
Esta es su conversación:
Publicidad