Publicidad

Reciba nuestras notificaciones con lo último de:
Ahora no
Activar

Publicidad

Cabezote Los Informantes
Noticias Caracol LOS INFORMANTES Así se fugó John Fran Pinchao tras casi 9 años secuestrado: se lanzó a un río sin saber nadar

Así se fugó John Fran Pinchao tras casi 9 años secuestrado: se lanzó a un río sin saber nadar

El expolicía desafió la selva, el miedo y la muerte para escapar de las hoy extintas FARC en una de las fugas más impactantes del conflicto colombiano. Hace 19 años, pasó varios días buscando la libertad.

Thumbnail

El 28 de abril de 2007, la selva colombiana fue testigo de una increíble hazaña de supervivencia. John Fran Pinchao, subintendente de la Policía secuestrado por las extintas FARC casi nueve años atrás, decidió que cualquier destino, incluso la muerte, era mejor que seguir viviendo en cautiverio.

Síganos en nuestro WhatsApp Channel, para recibir las noticias de mayor interés

"La muerte sabíamos que nos mataba la guerrilla, nos mordían las pirañas, nos mordía una serpiente o nos daba paludismo. Era muerte contra vida o salimos vivos o morimos en el intento", relató Pinchao en Los Informantes sobre el momento en que decidió lanzarse hacia la libertad.

La tormentosa noche en Mitú

John Fran Pinchao creció en un entorno de precariedad al sur de Bogotá, en una casa construida con tela asfáltica donde el agua entraba con cada lluvia. "Cuando llovía se metía el agua y el agua llegaba prácticamente a las camas y tocaba sacar el agua a baldados", recordó.

Buscando una vida distinta, ingresó a la Policía Nacional, donde se adaptó rápidamente porque, según sus palabras, "cuando uno es pobre todo es bueno".

Publicidad

Su destino cambió drásticamente el 1 de noviembre de 1998, durante la toma de Mitú. Con apenas 25 años, John Fran Pinchao resistió 72 horas de intensos combates antes de ser secuestrado. La extinta FARC destruyó la Alcaldía y la estación de Policía. Ese día murieron 25 militares, 11 civiles, 16 policías y se llevaron secuestrados 61 uniformados.

“Yo resistía hasta el 2 de noviembre con 10 policías más, pero se acaba la munición y nos copan y nos llevan en embarcaciones en contra del río", explicó sobre el inicio de su largo secuestro.

Publicidad

Desde ese momento, fue trasladado a la zona de despeje, un territorio desmilitarizado de 42.000 kilómetros cuadrados creado por el gobierno de Andrés Pastrana para adelantar diálogos de paz con las FARC, lo que implicó el retiro de la fuerza pública y un amplio control político y militar de la guerrilla en la región.

Cadenas, enfermedades y la radio

La vida en la selva fue una sucesión de días idénticos marcados por el dolor y la precariedad. Los secuestrados enfrentaban graves enfermedades y el ataque de insectos que depositaban larvas bajo la piel. "Incluso uno para ir al baño, pues acostumbrado en una casa en privacidad y todo eso, íbamos por grupos y además que íbamos por grupos con un fusil constantemente y hubo gente que incluso no pudo hacer sus necesidades durante una semana”, relató sobre las difíciles condiciones.

En medio del aislamiento, un radio entregado por el defensor del pueblo se convirtió en su única conexión con el mundo exterior. Para captar señal, los uniformados debían improvisar antenas. “Se convirtió en el cordón umbilical entre el secuestro y la realidad... Descubrimos que se podían coger algunas señales desenrollando una esponja de alambre y acumulada con una pita y la amarraban a la antena y la lanzaba lo más alto posible".

Publicidad

Su vida en cautiverio y el deseo de escape

Durante su tiempo cautiverio, Pinchao compartió infortunio con Ingrid Betancourt y Luis Eladio Pérez. Betancourt, quien lo describió como un "ángel", recuerda cómo intentaron prepararse para una fuga, a pesar de un obstáculo: Pinchao no sabía nadar. La selva, sin embargo, solo ofrecía los ríos como rutas de escape.

Publicidad

Betancourt relató el improvisado entrenamiento en los breves momentos que podía ir al baño: "Yo lo cogí así por la barriga como le hacían a uno de chiquitos para que aprendiera a flotar, patalieé, mueva los brazos". A pesar de los esfuerzos, el policía admitió que su destreza en el agua era inexistente: “No aprendí a nadar.. Teníamos que solucionar con flotadores y se nos ocurrió que fueran galones”.

Una canción que impulsó la fuga del policía

Tras varios intentos fallidos y planes abortados —incluyendo uno donde Pinchao no pudo escapar porque la cadena estaba demasiado apretada—, la oportunidad definitiva llegó en medio de un aguacero. El detonante fue una canción que escuchó en el programa ‘Las voces del secuestro': "Llega una canción y sale por ‘un beso la vida en tus brazos la muerte’. Yo sentí que eso era como un mensaje de Dios, de la vida y la naturaleza. Dije ‘me voy’", confesó.

Aprovechando que un guardia se había quedado dormido con el fusil entre las piernas, Pinchao decidió actuar. Se lanzó al agua y dejó que la corriente hiciera el trabajo que sus brazos no podían realizar. "Yo intentando pero no avanzaba, entonces intenté dejarme llevar un poquito como al centro y claro ahí sí sentí la corriente".

Publicidad

17 días de supervivencia extrema en la selva

Una vez fuera del alcance de los guerrilleros, Pinchao inició una travesía de 17 días por la selva. Sin brújula funcional, se orientó usando la posición del sol y las sombras. Para sobrevivir a los insectos y al clima, utilizó recursos naturales y los desechos de su propia ración de comida. "En la noche hay unas hojas como la de los tamales y me las metía en el cuerpo para evitar la picadura de los insectos y en la cabeza me metía una bolsa le hacía huequitos para poder respirar", detalló.

Publicidad

Finalmente, al día 17, el expolicía logró hacer contacto con una patrulla de su propia institución. Al identificarse, fue subido a un helicóptero que lo trasladó directamente a la libertad. Mientras tanto, en el campamento, Ingrid Betancourt y los demás secuestrados escuchaban la noticia por la radio. "Oigo la voz de Lucho que grita: ‘Ingrid, Pinchao coronó, Pinchao coronó", recordó la exsecuestrada con emoción. En su primer mensaje a sus compañeros, Pinchao les dijo: "Llamé al de arriba y me mandó una patrulla de la Policía".

Luego lo trasladaron de Mitú a Bogotá, donde por fin recuperó la libertad. Años después, John Fran Pinchao escribió el libro ‘Mi fuga hacia la libertad’ y participó en un documental sobre la hazaña que marcó su vida. También ha estudiado, ha incursionado en la política y, sobre todo, ha trabajado en sanar las heridas que le dejó el cautiverio.

*Este texto fue realizado con colaboración de un asistente de IA y editado por un periodista que utilizó las fuentes idóneas y verificó en su totalidad los datos. Cuenta con información y reportería propia de Los Informantes.

Publicidad

Publicidad

Publicidad