En el municipio de Contadero, Nariño, una investigación por desaparición forzada ha tomado un giro desgarrador tras las declaraciones de un testigo inesperado: un niño de apenas tres años y medio. El menor, hijo de Angie Lorena Londoño Herrera, ha repetido con insistencia una versión que mantiene en vilo a las autoridades y en agonía a su familia. "El niño me dice que la mamá está muerta, ahí es donde me alerta", relató Lucero Herrera, abuela del pequeño y madre de la joven desaparecida. Séptimo Día investigó.
Angie Lorena, una joven que creció en un hogar humilde en La Merced, Caldas, desapareció en 2023 tras mudarse a Nariño para vivir con Marlon Steve Rodríguez Yepes, un hombre al que conoció a través de la red social Facebook cuando ella tenía solo 17 años. Lo que comenzó como un romance virtual, marcado por mensajes cariñosos y promesas de estabilidad, se transformó en una historia de sospechas, presuntos ritos satánicos y una búsqueda que, hasta la fecha, no arroja el paradero de la mujer.
Una relación que nació en la virtualidad
La historia de Angie Lorena es un ejemplo de los riesgos que pueden esconderse tras las pantallas. Estefanía Londoño, hermana de la víctima, recuerda que Angie era una persona poco sociable y muy apegada a su teléfono celular. En enero de 2019, inició contacto con Marlon Steve, quien en sus perfiles digitales proyectaba una imagen de éxito económico. "Se presentó como una persona muy realizada, que tenía propiedades en Medellín, que tenía una moto de 25 millones, tenía pues familia con dinero en Medellín", explicó Estefanía.
Sin embargo, cuando Marlon viajó desde Nariño hasta Caldas para conocerla en persona, la realidad resultó ser distinta a la fachada de las redes sociales. Los familiares notaron que su apariencia era humilde y desorganizada, contradiciendo lo que decía tener. A pesar de las advertencias y de descubrir aspectos inquietantes de su personalidad, como publicaciones de contenido satánico y tendencias depresivas, Angie decidió continuar la relación. En mayo de 2019, la joven abandonó su hogar sin despedirse para iniciar una vida junto a él en Contadero.
Denuncias de maltrato y ritos perturbadores
La convivencia en Nariño estuvo lejos de ser el ideal que Angie imaginaba. Al poco tiempo, la joven confesó a su familia que Marlon no poseía las propiedades mencionadas y que sobrevivían con el jornal diario. En agosto de 2019, Angie reveló que estaba embarazada y que la relación se había tornado violenta. Según los testimonios recopilados, el hombre mostraba falta de paciencia y agresividad verbal que pronto escaló a lo físico.
"Ella dice que entre más días era peor, si la veía chateando o algo le estrellaba el celular contra la pared, la cogía del pelo, la maltrataba horrible", aseguró su hermana Estefanía. Además de la violencia, la familia conoció detalles perturbadores sobre las actividades nocturnas de Marlon. Angie relató que él realizaba oraciones, encendía velas, dibujaba estrellas y cabras en la casa e incluso llegaba a matar gatos. En una inspección posterior a la desaparición, las autoridades hallaron una carta que supuestamente Marlon escribió, en la que se leía: "En son de gracias te daré las almas que sea, mataré por ti y en cada muerte te daré gracias por todo siempre".
Tres meses de engaño por WhatsApp
La alarma definitiva se encendió en junio de 2023, cuando una vecina de la pareja contactó a la familia de Angie para informarles que no veían a la joven desde hacía tres meses. Durante ese tiempo, Lucero Herrera creía estar en comunicación con su hija, pero solo a través de mensajes de texto de WhatsApp y fotos antiguas, ya que nunca recibía respuesta a sus intentos de videollamada.
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"Amor, ¿la puedo llamar? No mami no puedo, siempre una excusa siempre, siempre", narró Lucero sobre las respuestas que recibía. Tras la denuncia, la Policía confrontó a Marlon Steve, quien inicialmente afirmó que Angie se había marchado. Sin embargo, la comisaria de familia de la época, Alexandra Narváez, descubrió durante una visita que Marlon tenía en su poder el celular y toda la ropa de la joven. Ante la evidencia, el hombre admitió el engaño: "No, dijo, lo que pasa es que yo le estoy contestando los mensajes".
El testimonio del niño: la clave del misterio
El elemento más estremecedor del caso surgió cuando la abuela obtuvo la custodia del hijo de Angie. El menor, que en ese momento tenía tres años y medio, comenzó a relatar lo que presuntamente vio. La familia está convencida de que el niño fue testigo del crimen. Según Estefanía, "el niño dice que está muerta".
Esta versión fue tan determinante que, a comienzos de 2025, la Fiscalía realizó una inspección en la zona rural de Contadero con caninos y en presencia del menor, buscando identificar el lugar exacto donde podría estar el cuerpo. A pesar de los esfuerzos y de la búsqueda por parte de los bomberos y la comunidad, no se encontraron restos en esa ocasión.
La versión del sospechoso
Marlon Steve Rodríguez Yepes, quien continuaba viviendo en la misma casa para finales de 2025, negó rotundamente las acusaciones en una entrevista con Séptimo Día. El hombre sostuvo que Angie se fue de la casa por voluntad propia con el objetivo de viajar hacia la casa de su madre en Caldas, lugar al que nunca llegó.
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Al ser cuestionado sobre el relato de su propio hijo, Marlon respondió: "Sí me llegaron aquí la fiscalía y el CTI que el niño había dicho eso, incluso que había dicho que supuestamente dónde había estado enterrada (...) yo digo si yo hubiera hecho tal cosa yo frente de mi hijo no soy capaz de hacerlo". Asimismo, negó haber tenido el teléfono de la joven el día de su desaparición, alegando que ella se lo llevó, a pesar de las actas de inspección de las autoridades que indican lo contrario.
El caso permanece bajo investigación, mientras la familia de Angie Lorena Londoño Herrera clama por una respuesta definitiva. "Que me dijera la verdad por muy dura que sea, si él hizo algo a la hija mía que me diga la verdad", señaló la madre de la joven desaparecida.
*Este texto fue realizado con colaboración de un asistente de IA y editado por un periodista que utilizó las fuentes idóneas y verificó en su totalidad los datos. Cuenta con información y reportería propia de Séptimo Día.