Publicidad

Reciba nuestras notificaciones con lo último de:
Ahora no
Activar

Publicidad

Cabezote sección VIDEO JUEGOS Noticias Caracol 2025 DK

ONIMUSHA: WAY OF THE SWORD | RESEÑA: Una espada que exige precisión

El regreso de Onimusha encuentra su mejor versión en los combates y jefes, aunque su exploración y contenido secundario no siempre están a la misma altura.

ONIMUSHA: WAY OF THE SWORD | RESEÑA: Una espada que exige precisión
ONIMUSHA: WAY OF THE SWORD | RESEÑA: Una espada que exige precisión
Cortesía: Capcom

Después de dos décadas desde la última entrega nueva de la franquicia, Onimusha: Way of the Sword llega como una especie de reinicio que busca llevar la serie a una audiencia moderna sin abandonar aquello que la hizo reconocible. La propuesta cambia buena parte de la estructura tradicional, pero mantiene en el centro una idea muy clara: el duelo con espada y la importancia de dominar cada movimiento.

La historia se desarrolla durante el periodo Edo y tiene como protagonista a Miyamoto Musashi, quien se enfrenta a criaturas conocidas como Genma después de ser atacado junto a su rival Ganryu. Ambos regresan de la muerte gracias a una misteriosa fuerza y reciben un Oni Gauntlet, un artefacto capaz de absorber almas y otorgarles poder. A partir de ahí, sus caminos toman direcciones completamente diferentes.

Musashi termina involucrado en una lucha contra los Genma y la corrupción que está afectando a Kioto, mientras Ganryu utiliza el poder de su propio guantelete de una manera mucho más peligrosa. El punto de partida funciona para recuperar el tono sobrenatural de la franquicia y, al mismo tiempo, construir una historia con mayor peso en sus personajes.

Musashi es el corazón

Uno de los mayores aciertos de Way of the Sword está en su protagonista. Musashi no es presentado como el héroe tradicional que acepta inmediatamente su destino. Es un espadachín extremadamente talentoso, algo arrogante y bastante particular, que preferiría demostrar sus habilidades antes que involucrarse en problemas ajenos.

Musashi es el corazón
Musashi es el corazón
Cortesía: Capcom

Publicidad

Sin embargo, detrás de esa actitud hay un personaje que termina preocupándose por quienes lo rodean. Esa evolución se construye principalmente mediante sus relaciones con Shizuka, Takamura y Okuni. La dinámica entre ellos permite que la historia tenga momentos más ligeros y otros considerablemente más emocionales.

Shizuka tiene además un papel fundamental. Su presencia dentro del Oni Gauntlet podría haberse limitado a funcionar como una herramienta narrativa para Musashi, pero el juego la trata como un personaje con personalidad y objetivos propios. La relación entre ambos evoluciona progresivamente y termina convirtiéndose en uno de los elementos emocionales más importantes de la aventura.

Publicidad

El apartado facial también ayuda bastante. Las animaciones consiguen transmitir las emociones de los personajes con mucho detalle, mientras que Musashi está construido a partir de la apariencia y ciertos gestos del legendario actor japonés Toshiro Mifune. El resultado permite que el protagonista tenga una presencia muy particular durante las escenas.

La actuación de voz también destaca. El material analizado señala especialmente el doblaje japonés, mientras que el inglés cumple correctamente, aunque con una interpretación que puede sentirse menos apropiada para una historia ambientada en el Japón feudal.

Una Kioto entre exploración y combate

La estructura de Way of the Sword combina niveles diseñados para la historia con una zona de exploración alrededor de Kioto. No se trata exactamente de un mundo abierto tradicional, sino de una estructura de zona central con diferentes caminos y actividades.

Publicidad

Kioto funciona como centro de operaciones y también como un lugar que el jugador debe recuperar de la corrupción. Al eliminar enemigos, cerrar las grietas por las que aparecen los Genma y destruir elementos asociados con la corrupción, se habilitan nuevas zonas para explorar.

También existen otros escenarios, como templos, montañas, bosques y el palacio imperial. Cada uno tiene una identidad visual propia y amplía la sensación de estar recorriendo diferentes lugares de la misma aventura.

Publicidad

La exploración tiene recompensas importantes. Hay materiales para mejorar la espada, la ropa y el Oni Gauntlet, además de elementos relacionados con las habilidades de Musashi. Los árboles de habilidades también tienen un propósito más claro que en otros juegos donde las mejoras pueden sentirse como contenido artificial. Aquí las mejoras modifican las posibilidades del personaje y sirven como incentivo para regresar a determinadas zonas.

El problema aparece cuando la estructura intenta mantener ocupada la zona central con actividades de menor interés. Algunas misiones secundarias cuentan historias interesantes y aportan contexto al mundo, mientras que otras se sienten más cercanas a tareas destinadas a conseguir materiales.

Esa diferencia afecta el ritmo. Las misiones principales mantienen una progresión más directa, pero algunas actividades adicionales no tienen el mismo nivel de cuidado narrativo. Un enfoque más concentrado habría permitido que la aventura avanzara con mayor fluidez.

El combate es la gran razón

Publicidad

Si hay un elemento que define a Onimusha: Way of the Sword, es su sistema de combate. La propuesta se construye alrededor de ataques ligeros y pesados, defensa, esquivas, paradas, desvíos y, sobre todo, el Issen.

El Issen es el movimiento más representativo del sistema. Consiste en atacar en el instante preciso en que el golpe enemigo está a punto de conectar. Si se ejecuta correctamente, Musashi realiza un contraataque extremadamente poderoso.

Publicidad

La dificultad está en el momento exacto. No basta con reaccionar rápidamente: hay que aprender los patrones de los enemigos y entender cuándo asumir el riesgo. Un Issen fallido puede dejar a Musashi expuesto, por lo que intentar dominarlo genera una relación interesante entre riesgo y recompensa.

El sistema defensivo no se queda ahí. Es posible esquivar, bloquear, hacer parries y desviar ataques. Cada opción tiene una función diferente. El bloqueo consume resistencia, las paradas pueden abrir oportunidades para contraatacar y los desvíos son especialmente útiles contra enemigos resistentes.

También existe el Reflex Dodge, una esquiva perfectamente ejecutada que permite activar un contraataque especial, además de diferentes medidores asociados a las habilidades del Oni Gauntlet. Los Oni Armaments añaden ataques de gran poder que dependen de recursos específicos.

Todo esto hace que el combate tenga una lógica propia. No se trata simplemente de atacar constantemente hasta reducir la barra de vida. El jugador debe observar al enemigo y decidir si conviene bloquear, esquivar, desviar, hacer parry o arriesgarse con un Issen.

Publicidad

El resultado es un sistema que premia el aprendizaje. Cuando el jugador empieza a reconocer los ataques y consigue encadenar diferentes respuestas defensivas, las peleas adquieren una fluidez considerable.

Los jefes son el punto más alto

Publicidad

Los enfrentamientos contra jefes son donde todas estas mecánicas encuentran su mejor expresión.

Los jefes son el punto más alto
Los jefes son el punto más alto
Cortesía: Capcom

Cada combate importante plantea patrones diferentes y obliga a utilizar distintas herramientas. Algunos enemigos requieren esquivar determinados ataques, otros castigan una defensa incorrecta y varios tienen diferentes fases que cambian las condiciones del enfrentamiento.

Los jefes también utilizan las mecánicas de almas. Los enemigos derrotados dejan almas de diferentes tipos: algunas sirven para recuperar salud, otras funcionan como recurso de mejora y otras recargan los Oni Armaments. Esto hace que administrar los recursos forme parte de la estrategia.

Además, algunos jefes pueden absorber almas y fortalecerse, incorporando antes determinados ataques o aumentando la dificultad del enfrentamiento.

Publicidad

Aquí aparece una de las diferencias entre los dos análisis proporcionados. Uno considera que repetir determinados jefes y subjefes termina funcionando como una forma de alargar innecesariamente la aventura, especialmente cuando el mismo enfrentamiento aparece varias veces. Otro análisis, en cambio, considera que estas repeticiones sirven como una oportunidad para comprobar cuánto ha mejorado el jugador.

Ambas lecturas son posibles porque el sistema de combate está diseñado alrededor de la práctica. Reencontrarse con un enemigo puede sentirse repetitivo si el jugador ya domina sus patrones, pero también puede funcionar como una prueba de progreso.

Publicidad

Una Kioto oscura y detallada

Visualmente, Way of the Sword destaca especialmente por sus criaturas y personajes. Los Genma tienen diseños grotescos y variados, mientras que los enemigos humanoides tienen una presencia particular durante los enfrentamientos.

El juego también consigue contrastar la corrupción de Kioto con los espacios que recuperan su vida a medida que Musashi avanza. La naturaleza y los paisajes ofrecen algunos de los momentos visualmente más atractivos de la aventura.

El uso del RE Engine también destaca en las animaciones faciales y corporales. Las expresiones de los personajes ayudan a reforzar la narrativa, mientras que las animaciones durante los combates hacen que los golpes, bloqueos y paradas tengan una sensación física más convincente.

Publicidad

Los jefes son especialmente llamativos. Sus diseños mantienen el componente monstruoso característico de Onimusha y, al mismo tiempo, tienen suficiente personalidad visual para que los enfrentamientos se sientan como acontecimientos importantes.

Un mundo con historias para descubrir

Publicidad

El contenido secundario es desigual, pero algunas de sus propuestas son bastante interesantes. Entre ellas destacan las misiones relacionadas con Lady Murasaki, que utiliza las historias que descubre durante sus investigaciones como material para sus propios relatos.

Estas misiones pueden conectar varias historias pequeñas y formar una narrativa más amplia. También hay actividades relacionadas con Shizuka, búsqueda de tesoros, ciudadanos de Kioto y criaturas que ofrecen información sobre mitología japonesa.

Un mundo con historias para descubrir
Un mundo con historias para descubrir
Cortesía: Capcom

Los Lion Dogs son otro ejemplo. Además de funcionar como objetos coleccionables, permiten acceder a relatos relacionados con mitos y leyendas japonesas. Estos elementos contribuyen a que la exploración tenga algo más que recompensas materiales.

La duración también depende mucho de cuánto contenido secundario se quiera completar. Una de las experiencias registradas sitúa la aventura alrededor de las 30 horas para ver la mayoría del contenido, mientras que otra llegó a 39 horas al completar las misiones secundarias y actividades disponibles.

Publicidad

Eso significa que Way of the Sword no es una experiencia corta, pero tampoco necesita depender exclusivamente de la campaña principal para justificar su duración.

El problema del ritmo

Publicidad

Aquí está el principal punto de discusión. Way of the Sword tiene excelentes combates, buenos personajes y escenarios atractivos, pero en determinados momentos parece intentar incorporar tendencias de diseño que no necesariamente necesita.

La estructura abierta de Kioto no es mala. De hecho, ofrece secretos, mejoras y pequeñas historias interesantes. El problema es que el juego alcanza su mejor versión cuando abandona esa estructura y se concentra en avanzar de un gran enfrentamiento al siguiente.

El último tramo es un buen ejemplo. La aventura encadena grandes escenarios y jefes con mucha más frecuencia, y es precisamente allí donde la propuesta se siente más concentrada. El combate deja de estar rodeado por actividades adicionales y pasa a ocupar el centro de la experiencia.

También existe cierta repetición de enemigos y enfrentamientos. Para algunos jugadores esto puede servir como una forma de reforzar el aprendizaje, pero para otros puede sentirse como contenido utilizado para extender artificialmente la duración.

Publicidad

En ese sentido, Way of the Sword parece tener una tensión interna: por un lado, quiere recuperar la identidad de una serie de acción centrada en la espada; por otro, incorpora una estructura de exploración y actividades que en ocasiones aleja al jugador de aquello que mejor sabe hacer.

Una buena forma de recuperar Onimusha

Publicidad

A pesar de esas diferencias, el regreso de Onimusha funciona especialmente bien cuando se concentra en sus fortalezas. La combinación de horror, samuráis, criaturas sobrenaturales y combates basados en precisión sigue teniendo personalidad propia.

El juego también demuestra que la franquicia puede desarrollar personajes con mayor profundidad sin perder su particular sentido del humor. Musashi funciona tanto durante las escenas dramáticas como en los momentos más ligeros, mientras que Shizuka, Okuni y los demás personajes aportan diferentes matices a la aventura.

Sobre todo, Way of the Sword entiende que el combate debe ser algo que el jugador aprenda, no solamente un sistema que utilice para avanzar. Dominar un enemigo, reconocer un ataque y finalmente conseguir un Issen que antes parecía imposible es probablemente la experiencia más satisfactoria que ofrece.

Por eso, aunque la estructura alrededor del combate no siempre tiene el mismo nivel, el núcleo permanece sólido. Hay momentos en los que todo se reduce a observar, reaccionar y ejecutar. En esos instantes, Onimusha vuelve a sentirse como una franquicia que sabe exactamente qué quiere ser.

Publicidad

Conclusión

Onimusha: Way of the Sword es recomendable para quienes disfrutan los juegos de acción basados en precisión, aprendizaje y enfrentamientos contra jefes exigentes. También es una buena puerta de entrada para quienes quieran conocer la franquicia sin depender demasiado de sus entregas anteriores.

Publicidad

Sus problemas de ritmo y algunas actividades repetitivas evitan que toda la experiencia mantenga el mismo nivel, pero el combate, los personajes, la dirección visual y los grandes enfrentamientos consiguen sostener el regreso de Onimusha. Sí vale la pena jugarlo, especialmente si lo que se busca es dominar una espada y enfrentarse a enemigos que obligan a aprender sus movimientos.

Calificación Onimusha: Way of the Sword
Calificación Onimusha: Way of the Sword
VolkGames

¡Volker únete a nuestra comunidad y vive la emoción de nuestros contenidos exclusivos! Síguenos en Instagram, Facebook, Youtube, Tiktok y WhatsApp para no perderte ni un solo detalle de nuestras últimas noticias, eventos y sorpresas especiales.

Relacionados

Publicidad

Publicidad

Publicidad