Publicidad

Reciba nuestras notificaciones con lo último de:
Ahora no
Activar

Publicidad

Cabezote sección COLOMBIA Noticias Caracol 2025 DK

Blanca Monroy relata su lucha por la verdad tras el asesinato de su hijo en los falsos positivos

En Qué pasó con, de Noticias Caracol, Blanca Monroy, reconstruyó los hechos que la llevaron a convertirse en una de las Madres de Soacha y a exigir verdad y justicia por los falsos positivos.

que paso con falsos positivos.jpg

El 2 de marzo de 2008, Julián, un joven de 19 años residente de Soacha, salió de su hogar tras recibir múltiples llamadas para una supuesta entrevista de trabajo,. Antes de partir, le pidió a su madre, Blanca Monroy, que le guardara comida porque no tardaría en regresar,. Fue la última vez que lo vio con vida.

Este evento marcó el inicio de una labor de denuncia que ha perdurado por casi dos décadas y que permitió visibilizar el fenómeno de las ejecuciones extrajudiciales, mejor conocidos en Colombia como falsos positivos.

Síganos en nuestro WhatsApp Channel, para recibir las noticias de mayor interés

En Qué pasó Con, de Noticias Caracol, Blanca Monroy abrió su corazón para relatar cómo se convirtió en una de las Madres de Soacha, el colectivo de mujeres que busca verdad y justicia por la muerte de sus hijos, víctimas de ejecuciones ilegítimas a manos de integrantes del Ejército Nacional.

Julián se desempeñaba como ayudante de construcción y tenía proyectos personales, como prestar el servicio militar o estudiar en el Sena para construir su propia casa. Sin embargo, aquel día de marzo fue contactado por un reclutador que le ofreció una oportunidad laboral. Tras su salida a las 7:00 p.m., su madre comenzó una búsqueda inmediata al notar que su hijo no regresó en el transcurso del día.

A pesar de que Blanca Monroy interpuso la denuncia ante la Fiscalía de Soacha a los tres días de la desaparición, las autoridades le dijeron que ellos la contactarían. Tras meses de insistir le sugirieron que el joven podría estar con amigos o de fiesta.

"Un día, muy angustiada y muy triste, llegué y me dijo una muchacha de las que trabajaba ahí: 'Ay, doña Blanca, mire, así como viene usted, vienen muchas mamás llorando, mejor dicho. ¿Y dónde están sus hijos? Bailando con las novias, con los amigos, de parranda'. Y le digo: 'Pero es que a los seis meses un muchacho bailando y de rumba... Yo conozco a mi hijo. Mi hijo no era ese tipo de persona, mi hijo no era así'".

Publicidad

La incertidumbre terminó seis meses después, cuando a través de información de vecinos quienes aseguraron que varios jóvenes del municipio estaban apareciendo muertos en zonas de Bucaramanga.

Fue cuando una de sus amigas le confirmó la noticia que temía: "Mire, es que yo hablé con la señora Viviana'. Le dije yo: '¿Y quién es Viviana?'. Me dijo: 'Es la dueña de esta casa. Ella es muy amiga de un señor que es policía, y ese policía es cuñado de Julio César Mesa. A Julio César Mesa lo trajeron ayer y lo enterraron'. Entonces ella me dijo que en ese grupo de esos muchachos estaba el muchacho que vive al frente de la fábrica. El muchacho que vive al frente de la fábrica era Julián"

Publicidad

Luego de gestiones en Medicina Legal, se confirmó que el cuerpo de Julián se encontraba en una fosa común en Ocaña, Norte de Santander. El joven había sido reportado por el Ejército Nacional como un guerrillero del ELN muerto en combate el 3 de marzo de 2008, apenas un día después de haber salido de su casa en Soacha. Ante esto, su madre cuestionó la versión oficial: "¿en qué momento se va a convertir mi hijo en un guerrillero?".

Blanca Monroy se unió a otras 18 madres de Soacha que enfrentaban situaciones idénticas: hijos desaparecidos que aparecían reportados como bajas en combate lejos de sus hogares. La lucha de estas mujeres se enfrentó no solo al dolor de la pérdida, sino a declaraciones oficiales que cuestionaban la inocencia de las víctimas.

Monroy recuerda específicamente una frase del entonces presidente Álvaro Uribe, quien afirmó que los jóvenes "no estaban cogiendo café sino delinquiendo alrededor de Ocaña". Según el testimonio de Blanca, esta afirmación fue el motor para persistir en la limpieza del nombre de su hijo: "Julián no está, él no se puede defender, pero estoy yo y yo lo voy a defender y yo voy a dejar el nombre de él en limpio". Posteriormente, Uribe reconoció que recibió información errónea de los militares sobre estos operativos.

En cuanto a las responsabilidades políticas, la fuente señala que el entonces ministro de Defensa, Juan Manuel Santos, destituyó a la cúpula militar no por los asesinatos directamente, sino por no supervisar adecuadamente las acciones de sus subordinados.

Publicidad

Su camino hacia el perdón

Con la creación de la Jurisdicción Especial para la Paz (JEP) y la Comisión de la Verdad, Blanca Monroy participó en encuentros con los militares responsables de la muerte de su hijo. Durante estas audiencias, se reveló que oficiales como el comandante Mosquera se dieron cuenta casi de inmediato de que Julián no era un guerrillero debido a su vestimenta y apariencia, pero aun así le dispararon.

Publicidad

Aquí tienes una redacción periodística, fluida y fiel al testimonio de Blanca Monroy, manteniendo las citas más relevantes y sin agregar información no presente en el contexto:

Uno de los momentos más conmovedores de la entrevista llegó cuando Blanca Monroy respondió si había logrado perdonar a quienes participaron en el asesinato de su hijo Julián.

Su respuesta fue clara: "Sí". La integrante de las Madres de Soacha recordó que, durante una audiencia con comparecientes ante la justicia, tuvo la oportunidad de encontrarse con 17 militares, entre ellos tres que, según relató, reconocieron haber disparado contra su hijo.

"Ellos se ofrecieron a dispararle a Julián porque supuestamente me habían dicho que el que había dado la orden de que dispararan había sido Tamayo", contó.

Publicidad

Explicó que durante mucho tiempo quiso mirar de frente a Tamayo. Ese momento finalmente llegó en la audiencia, donde, según narró, los responsables le pidieron perdón. "Él me pidió perdón. Las tres personas que le dispararon a Julián me pidieron perdón. Todos ellos me pidieron perdón", recordó.

Lejos de responder con resentimiento, aseguró que decidió abrazarlos y otorgarles su perdón. "Los perdono porque yo no soy nadie para juzgarlos. Ustedes hicieron lo que hicieron porque tenían que defender su vida... ustedes estaban cumpliendo una orden", expresó.

Publicidad

Incluso les manifestó que, si algún día volvían a encontrarse, podrían compartir un café o un almuerzo. "El día que nos encontremos nos damos un abrazo, nos tomamos un tinto o almorzamos. El día que ustedes me quieran visitar, me visitan. Aquí tienen una mamá, tienen una tía, tienen lo que sea", afirmó.

Recordó que aquel encuentro estuvo marcado por las lágrimas de los militares y terminó con un abrazo en conjunto. Para ella, el juicio definitivo no le corresponde a las personas.

El legado de MAFAPO

La persistencia de este grupo de mujeres llevó a la creación de la fundación Mafapo (Madres de Falsos Positivos) en 2013. A través de esta organización, han logrado que el Estado reconozca la inocencia de sus familiares y han gestionado espacios de memoria, como una casa en Chapinero entregada por la SAE y un futuro monumento nacional en la zona de la Sabana.

Hoy se estima, gracias a estos testimonios y procesos judiciales, que en Colombia se presentaron aproximadamente 7,937 casos de ejecuciones extrajudiciales. Blanca Monroy concluye que, tras 18 años, ha logrado limpiar el nombre de Julián, asegurando que su recuerdo permanece intacto en su mente.

Publicidad

HEIDY ALEJANDRA CARREÑO BELTRAN
NOTICIAS CARACOL
Hcarrenb@caracoltv.com.co

Publicidad

Publicidad

Publicidad