Alrededor de tres meses después de que se conociera un cruel caso de maltrato animal en el municipio de La Calera (Cundinamarca), donde se registraban peleas clandestinas de perros hasta la muerte, la Fiscalía General de la Nación informó que se condenaron a 13 personas (nueve extranjeras y cuatro colombianas) por los delitos de muerte al animal y lesiones que menoscaben gravemente la salud o la integridad física del animal, conductas agravadas por su ejecución con fines de explotación económica.
De acuerdo con la investigación realizada por el Grupo Especial contra el Maltrato Animal (GELMA) de la Fiscalía, el 14 de marzo de 2026, en una finca ubicada en la vereda Aurora Alta, fue adecuado un kiosco con sillas, alimentos y bebidas para espectadores, así como una estructura tipo ring para desarrollar las confrontaciones. Se pudo determinar que, al perro que ganaba, es decir, el que mataba a su contrincante en el ring, le ponían un collar.
En una diligencia de registro y allanamiento realizada en el inmueble se hallaron dos caninos muertos, con lesiones traumáticas visibles y signos de violencia. Asimismo, se recuperaron 12 perros, 6 de ellos presentaban afectaciones físicas y comportamentales compatibles con maltrato prolongado y exposición reiterada a este tipo de eventos.
Las 13 personas que promovieron y participaron en la convención internacional aceptaron los cargos formulados por la Fiscalía General de la Nación. Se trata de nueve ciudadanos ecuatorianos, venezolanos y dominicanos, quienes financiaron el encuentro y viajaron a Colombia para participar; y cuatro colombianos, entre ellos el organizador de la convención internacional, Julián Esteban León Ramírez, y un veterinario, Carlos Alberto Cifuentes Hernández.
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Estas personas fueron condenadas a 31 meses y 15 días de prisión, al pago de multa equivalente a 28,5 salarios mínimos legales mensuales vigentes y el cumplimiento de una inhabilidad para el ejercicio de actividades relacionadas con la tenencia y cuidado de animales por el mismo periodo de la pena.
¿Cómo encontraron el centro clandestino en La Calera?
La investigación de las autoridades permitió infiltrar aplicaciones digitales y grupos cerrados de apostadores. El seguimiento comenzó tras la llegada al Aeropuerto Internacional El Dorado de un perro pitbull desde Ecuador, reconocido como un "ganador" en peleas internacionales. Los organizadores alquilaron una finca bajo engaños a un adulto mayor por un millón de pesos para montar un cuadrilátero improvisado con paredes de madera, donde aún se podían observar rastros de sangre seca de combates anteriores.
Según las autoridades, para asistir a estos eventos se debía realizar un "pago previo que oscilaba entre los 200 a 300 mil pesos". Se identificó, además, que usarían algunos perros como "carnada" para el entrenamiento de los animales más corpulentos. "Es un hecho absolutamente dramático que nos permite poner el ojo sobre una actividad terriblemente cruel e ilegal en Colombia desde el año 89", dijo en su momento la senadora Andrea Padilla.