El terremoto de magnitud 7,4 registrado el lunes 10 de agosto de 2026, con epicentro en San José del Palmar, Chocó, revivió uno de los capítulos más dolorosos de la historia reciente de Colombia: el terremoto del Eje Cafetero de 1999.
Aunque ambos eventos ocurrieron en contextos distintos, las imágenes de edificaciones colapsadas, familias buscando a sus seres queridos y comunidades enfrentando la incertidumbre volvieron a despertar el recuerdo de aquella tragedia que transformó para siempre a Armenia y a decenas de municipios de la región.
El día en que el Eje Cafetero cambió para siempre
Han pasado 27 años y siete meses desde el terremoto que golpeó al Eje Cafetero el 25 de enero de 1999. Lo que parecía ser una jornada común terminó convirtiéndose en una de las mayores tragedias sísmicas de la historia del país.
A la 1:19 de la tarde, un fuerte movimiento telúrico sacudió el centro occidente colombiano. De acuerdo con el Servicio Geológico Colombiano (SGC), el sismo tuvo una magnitud de 6,1 (Mw), una profundidad aproximada de 21,6 kilómetros y alcanzó una intensidad máxima de 9 en la escala EMS-98.
El epicentro se localizó en el Eje Cafetero, una región que sufrió devastadoras consecuencias humanas y materiales. Según el reporte histórico del Servicio Geológico Colombiano, Armenia, capital del Quindío, donde para entonces residían cerca de 300.000 habitantes, registró las mayores pérdidas.
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El balance indica que en la ciudad fallecieron 921 personas, otras 5.377 resultaron heridas y más de 21.000 viviendas quedaron averiadas o completamente destruidas.
Las mayores afectaciones se concentraron entre el río Quindío y la quebrada Hojas, así como en barrios como Brasilia Nueva, San Nicolás, Santa Fe, Rincón Santo, Uribe, Cincuentenario, Santander, Diecinueve de Enero, Gaitán y Carbones, donde numerosas edificaciones, muchas de ellas antiguas, colapsaron por completo.
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También se reportaron graves daños en sectores como Arboleda, Yolima y Guayaquil, además de afectaciones en edificaciones de la Universidad del Quindío y del Coliseo del Café.
La emergencia se extendió a decenas de municipios
La tragedia no se limitó a Armenia. El SGC documentó daños en 28 municipios de los departamentos de Quindío, Risaralda, Valle del Cauca, Tolima, Caldas y Cauca.
Entre los municipios más afectados estuvieron Calarcá, Córdoba, La Tebaida, Montenegro, Pijao, Quimbaya, Circasia, Filandia, Buenavista y Salento, además de ciudades como Pereira, donde también se registraron importantes pérdidas humanas y daños estructurales.
Aunque, de acuerdo con las cifras consolidadas por el DANE, el terremoto dejó 1.185 personas fallecidas, 8.536 heridas, 35.972 viviendas destruidas o inhabitables, 6.408 fincas cafeteras afectadas y pérdidas económicas estimadas en 2,7 billones de pesos, equivalentes al 2,2 % del Producto Interno Bruto de 1998.
Réplicas y reconstrucción
El movimiento principal estuvo acompañado por una intensa actividad sísmica posterior. La Red Sismológica Nacional de Colombia registró 138 réplicas durante el mes siguiente al terremoto.
La más fuerte ocurrió apenas cuatro horas después del sismo principal y alcanzó una magnitud de 5,5 (Mw). Como respuesta a la magnitud del desastre, el Gobierno creó el Fondo para la Reconstrucción y Desarrollo Social del Eje Cafetero (FOREC), organismo encargado de coordinar los recursos destinados a la atención de la emergencia y la reconstrucción de las zonas afectadas, labor que desarrolló hasta su liquidación en 2002.
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Más de dos décadas después, Colombia enfrenta nuevamente una emergencia sísmica de gran magnitud. El Servicio Geológico Colombiano informó que el terremoto registrado el 10 de agosto de 2026, con magnitud 7,4, es el de mayor magnitud registrado en el país durante este siglo con más de 96 réplicas hasta el momento, aunque no corresponde al más fuerte del que se tenga registro histórico.
Ese lugar continúa ocupado por el terremoto ocurrido el 31 de enero de 1906, cuando un sismo de magnitud 8,8 con epicentro en la Costa Pacífica colombiana provocó un tsunami con olas de entre 2 y 5 metros de altura, convirtiéndose en uno de los diez terremotos de mayor magnitud registrados en el mundo.
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HEIDY ALEJANDRA CARREÑO BELTRAN
NOTICIAS CARACOL
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