La historia de René y Samuel encarna un milagro que otros sobrevivientes pueden contar, y que muchas personas que tienen a sus familiares bajo escombros quisieran contar. Padre e hijo son testimonio de un milagro de vida. Samuel, de 21 años, quedó atrapado entre los escombros cuando ocurrió el terremoto en Pereira. De todos los proyectos y pertenencias, solo quedaron una cama roja donde dormía Samuel y una camisa de cuadros que le regaló su padre a la vista. En suspenso quedó el proyecto de independizarse.
“Cuando el terremoto me agarró, yo me encontraba dormido, yo no alcancé a sentir el terremoto completo, sino solamente ya lo último, cuando estaba en el punto más fuerte, fue que yo me levanté y sí, todo se estaba moviendo horrible, tenaz, no me dio casi tiempo a reaccionar. En ese momento, no, fueron segundos de reacción, la verdad, no pensé mucho, solamente en salir y ya”, recuerda vívidamente el joven.
Pero ni el tiempo le pudo dar el margen suficiente para salvarse, porque en cuestión de segundos le cayó un muro en la espalda. “Quedé atrapado, no me podía mover nada y tenía una columna haciéndome presión acá en la espalda, en la espalda baja”, relató Samuel a Noticias Caracol, mientras está postrado y recuperándose. “Yo empecé a gritar como loco”.
Lo que salvó a Samuel fue que él logró salir hacia las escaleras. Acto seguido, el edificio se desplomó al lado suyo y él quedó “en la parte de arriba de los escombros”. El ruidoso estruendo invadió los oídos de este joven. Luego vino el silencio y la oscuridad. La profunda incertidumbre. Las voces de dos vecinos fueron las que interrumpieron ese ambiente tan sepulcral. Como caídos del cielo, aquellas personas empezaron a retirar los escombros. Tres pisos, o niveles, separaban a Samuel de la vida. Cuando estaba atrapado, solo pudo pensar que ese sería su final. Aunque pensara en salir, la presión en su espalda era mayor que su impulso. “Gracias a Dios salí rápido, porque sí me estaba ejerciendo mucha presión, si no terminaba yo aplastado”.
Mientras que Samuel estaba en la física oscuridad, su padre vivía un panorama desolador ante la posibilidad de perder a su hijo. No sabía nada de él, hasta que una médica logró ser el puente de comunicación entre los dos. René solo tenía un par de shorts puestos cuando ocurrió el sismo.
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Ahora el joven permanece hospitalizado mientras se recupera de las lesiones. Su padre, por su parte, regresó a los escombros para buscar documentos y algunas pertenencias que sobrevivieron a la destrucción. Entre los objetos que intenta recuperar está una camisa de cuadros que él mismo le había regalado a Samuel, además de una fotografía y otros recuerdos. En medio de las ruinas también quedó la cama roja donde el joven dormía aquella mañana.
Samuel había trabajado en Uber para ahorrar dinero y poder pagar una carrera universitaria. Desde los 19 años había expresado su deseo de independizarse y, con 21, estaba construyendo poco a poco esa vida por su cuenta. “Tenía muchas expectativas como todo joven de 21 años”, explicó René. El terremoto destruyó buena parte de lo que su hijo había conseguido con esfuerzo.
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La pérdida material, sin embargo, pasó a un segundo plano después de que Samuel sobreviviera. “Es un milagro. Como pueden ver, le cayeron cuatro pisos encima. Pero bueno, está vivo, que es lo importante”, afirmó su padre. Para ambos, la experiencia dejó una certeza: volver a empezar será difícil, pero es posible.
Con reportería de Catalina Vargas
María Paula Rodríguez Rozo
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