En el sur de Cali, el panorama frente al edificio Los Cerezos, ubicado en el barrio Cambulos, es un reflejo de la angustia y, al mismo tiempo, de la resiliencia humana tras el reciente terremoto de 7,4. Mientras los propietarios esperan noticias de las autoridades sobre el estado de la estructura de ocho pisos, las historias de lo ocurrido durante la emergencia comienzan a emerger, revelando que la solidaridad vecinal fue la única vía de escape en medio del caos.
La estructura sufrió daños severos en su núcleo de movilidad. Durante el sismo, una de las paredes colapsó directamente sobre las escaleras, dejando a los residentes de los pisos superiores en una situación crítica. Las gradas, que debían ser la ruta de evacuación, quedaron reducidas a escombros y restos de muro, imposibilitando un descenso normal y seguro. "Ya no existían gradas, solo escombros", relató uno de los sobrevivientes al describir cómo el paso quedó completamente averiado.
Atrapados entre escombros: el rescate en las escaleras del edificio Los Cerezos
En medio de la emergencia, surgió la figura de Ángelo, un residente que, tras haber logrado poner a salvo a su propia esposa, tomó la decisión de reingresar al edificio en peligro. A pesar del temor constante a las réplicas que "retumbaban" en su cabeza, Ángelo no pudo quedarse de brazos cruzados al saber que sus vecinos seguían atrapados. "Miré a mi esposa, no tuvimos contacto visual y eso fue algo como que me liberó... dije: 'Amor, yo no me puedo quedar aquí sentado' y me fui a ayudar", recordó sobre el momento en que decidió volver a subir.
#Colombia | En Cali, Noticias Caracol conoció la historia de dos vecinos que, tras el terremoto, mantienen la unión y el apoyo entre la comunidad. En medio de la emergencia, la ayuda permitió que muchos se apoyaran. “Yo le doy gracias a este vecino que me salvó la vida”.
— Noticias Caracol (@NoticiasCaracol) August 15, 2026
Siga la… pic.twitter.com/NPcMSzkTiy
Ángelo no se detuvo tras el primer rescate. Primero ayudó a una vecina, luego subió por una mujer del cuarto piso que intentaba evacuar junto a su hija y su mascota en una jaula. Sin embargo, el desafío más grande estaba por venir en el tercer piso, donde se encontraba doña Norma Mari Vargas, una mujer de 82 años para quien la destrucción de las escaleras representaba una barrera insuperable.
Un "ángel" en medio de la tragedia: el milagro que salvó la vida de Doña Norma
Para salvar a doña Norma, Ángelo tuvo que recurrir a una maniobra física extrema. Ante la ausencia de escaleras firmes, utilizó una baranda de aproximadamente 20 centímetros de ancho como puente improvisado. "Él me alzó, me cargó y me pasó por encima de la baranda", relató doña Norma, explicando cómo su vecino cargó con todo su peso para ponerla a salvo. El rescate fue un esfuerzo coordinado: mientras Ángelo la sostenía, una trabajadora del segundo piso ayudó sujetándole los pies para completar el giro hacia el otro lado de la estructura.
Para la mujer de 82 años, este acto fue una intervención divina. En su fe, ella no ve simplemente a un vecino valiente, sino a figuras celestiales que acudieron en su auxilio. Su hija coincide en que Ángelo es "Jesús" y la mujer que ayudó desde el segundo piso es la "Virgen María". "Él fue mi ángel salvador", afirmó conmovida y, entre lágrimas, doña Norma mientras permanecía junto a él en la calle, agradecida por estar "contando el cuento".
A pesar de los rescates exitosos, la jornada dejó una nota amarga. Los vecinos lamentan la muerte de un residente de avanzada edad que sufrió una caída en su baño durante el sismo. Aunque lograron sacarlo del edificio, se enfrentaron a la indiferencia inicial de los conductores que pasaban por la zona mientras el hombre sangraba en la acera. Finalmente, un vehículo particular lo trasladó a la Clínica Imbanaco, donde lamentablemente falleció, siendo la única víctima mortal reportada por este grupo vecinal.
Publicidad
Hoy, la comunidad de Los Cerezos permanece unida frente a la fachada de lo que fue su hogar. Aunque enfrentan la incertidumbre de haber perdido sus bienes materiales, el vínculo entre ellos se ha transformado. Lo que antes eran simples habitantes de un mismo edificio, hoy se reconocen como una familia extendida que sobrevivió gracias a la valentía de quienes decidieron no dejar a nadie atrás.
ÁNGELA URREA PARRA
NOTICIAS CARACOL
Historia del periodista Juan David Ríos