La tragedia ha marcado a la familia Uribe Turbay en dos capítulos profundamente dolorosos de la historia reciente de Colombia. En 1991, el narcotráfico secuestró y posteriormente asesinó a Diana Turbay, entonces esposa de Miguel Uribe Londoño. Años después, la violencia volvió a golpear a la familia con el asesinato de su hijo, Miguel Uribe Turbay. En una entrevista con En Aguas Profundas, el político recordó la angustia de ver a uno de sus hijos luchar por su vida. Durante los días que Miguel Uribe Turbay permaneció en la unidad de cuidados intensivos, asegura que se negó a apartarse de su lado.
El dolor alcanzó su punto más profundo el día del funeral. Frente al ataúd de su hijo, Uribe Londoño recordó haber sentido que tampoco quería separarse de él. "Cuando yo me agachaba sobre el ataúd de Miguel, lo único que yo quería era meterme en el mismo cajón con él. '¿Por qué te me fuiste, Miguel?' '¿Qué pasó aquí?'", expresó. Desde entonces, extraña su sonrisa y aquellos mensajes que recibía inesperadamente durante el día, en los que su hijo le decía: "Te quiero mucho, papá". Para Uribe Londoño, el duelo no ha disminuido con el paso del tiempo y el recuerdo de su hijo permanece intacto. "El dolor mío es más grande todos los días. Eso no se acabó. Miguel no se me olvida", afirmó.
Después del primer año de la muerte de su hijo, decidió junto con su esposa, Delia, buscar una manera de transformar el dolor en un propósito. Según relató, esa decisión llevó a la creación del Centro para el Liderazgo Valiente Miguel Uribe Turbay, iniciativa orientada a formar nuevas generaciones bajo los estándares del fallecido político. El objetivo de esta iniciativa es formar a nuevas generaciones bajo los estrictos estándares éticos del fallecido dirigente. "Resolvimos llenar el vacío siguiendo haciendo lo que Miguel quería (...) porque este país y el mundo necesita más Migueles", explicó. Esta labor se ha convertido en su principal motor para seguir adelante, transformando la premisa de la ausencia en una de acción continua: "No es porque tú no estás aquí, no vamos a seguir adelante, sino para ti, para hacerlo por ti y para honrar lo que tú ibas a hacer".
"Yo llevo las banderas de Miguel"
Más allá del crimen y de los últimos momentos de su muerte, el padre de Miguel Uribe Turbay sostuvo que su hijo dejó una visión política que considera necesario mantener vigente. Según explicó, una de las principales características de Miguel era su firmeza frente a sus principios. "En la vida y en la política ni los principios ni los valores se negocian", afirmó, al describir lo que llamó la "regla de oro" de su hijo. En su opinión, Miguel se había convertido en una figura relevante de la oposición y estaba dispuesto a defender sus posiciones políticas.
Uribe Londoño también fue tajante al referirse a la controversia suscitada cuando María Claudia Tarazona, viuda de su hijo, manifestó su apoyo electoral a la senadora Paloma Valencia. Aunque reiteró su absoluto respeto y cariño hacia su nuera, a quien califica como "una gran mamá", fue enfático en deslindar el pensamiento de su hijo de dicha campaña política. "Yo llevo las banderas de Miguel", indicó. Además, según sus palabras, considera que la figura de su hijo fue utilizada políticamente de manera indebida por Valencia y por el expresidente Álvaro Uribe.
En medio del duelo y la defensa del legado familiar, el futuro profesional de Miguel Uribe Londoño apunta hacia Europa. Aunque aclaró que el nombramiento como embajador en Inglaterra aún espera el beneplácito oficial del presidente Abelardo de la Espriella y los trámites de rigor, reconoció la ilusión que le genera el cargo debido a su profundo interés por la historia inglesa. "Yo no estoy buscando descansar ni estar sin hacer nada. Voy a trabajar enormemente por Colombia hasta donde pueda, por el legado y el nombre de Miguel y sus ideas", concluyó.
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Con información de En Aguas Profundas
VALENTINA GÓMEZ GÓMEZ
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