Este 10 de septiembre de 2026 se cumple un mes del terremoto de magnitud 7,4 que sacudió a Colombia y tuvo su epicentro en San José del Palmar, en el departamento del Chocó. Desde entonces, el Servicio Geológico Colombiano (SGC) ha mantenido el monitoreo de la actividad sísmica en la zona y en el resto del país para seguir la evolución del fenómeno y comprender mejor su comportamiento.
De acuerdo con el balance entregado por Freddy Tovar, coordinador de la Red Sismológica Nacional de Colombia, el movimiento telúrico del 10 de agosto generó una intensa actividad sísmica posterior que ha sido seguida minuto a minuto por los especialistas de la entidad. El informe, con corte al 10 de septiembre, muestra que durante este período se han identificado cientos de réplicas y más de un millar de eventos asociados a un enjambre sísmico en el departamento.
Más de 300 réplicas tras el terremoto de magnitud 7,4
Según el Servicio Geológico Colombiano, durante el último mes se han identificado más de 300 réplicas relacionadas directamente con el terremoto ocurrido en San José del Palmar. Estos eventos se han caracterizado por registrarse a profundidades superiores a los 70 kilómetros.
Las réplicas forman parte del proceso natural que sigue a un sismo de gran magnitud. Se producen cuando la corteza terrestre continúa ajustándose después de la liberación de energía ocurrida durante el evento principal. Aunque suelen ser de menor intensidad, algunas pueden sentirse en distintas regiones dependiendo de su magnitud y profundidad. Los expertos del SGC explicaron que el seguimiento permanente de estas señales permite conocer cómo evoluciona la actividad sísmica en la zona y aportar información a las autoridades encargadas de la gestión del riesgo.
Enjambre sísmico suma más de 1.200 eventos
Además de las réplicas asociadas al terremoto principal, el monitoreo científico identificó un enjambre sísmico en el departamento del Chocó. De acuerdo con el balance oficial, este fenómeno ha generado más de 1.200 eventos sísmicos registrados a profundidades menores de 70 kilómetros. A diferencia de una secuencia tradicional de réplicas, un enjambre sísmico corresponde a la ocurrencia de numerosos temblores en una misma región durante un periodo determinado, sin que necesariamente exista un único evento dominante que concentre la mayor parte de la energía liberada.
Durante las semanas posteriores al terremoto, equipos técnicos del Servicio Geológico Colombiano recorrieron más de 20 municipios y ciudades para evaluar las afectaciones generadas por el movimiento telúrico y recopilar información en terreno sobre sus efectos. Estas visitas permitieron documentar daños, verificar cambios en el territorio y complementar la información obtenida por las estaciones de monitoreo instaladas en diferentes puntos del país. Según el balance presentado por la entidad, las labores de seguimiento también incluyeron el análisis de imágenes satelitales para identificar posibles impactos geológicos derivados del sismo.
Uno de los resultados más relevantes del monitoreo corresponde a la evaluación de movimientos en masa asociados al terremoto. El análisis realizado por el Servicio Geológico Colombiano permitió identificar 240 movimientos en masa, entre deslizamientos y otros procesos de remoción del terreno. De ese total, 81 fueron reactivados por el sismo de magnitud 7,4, lo que significa que presentaban condiciones previas y registraron nueva actividad tras el evento sísmico. La información recopilada por los especialistas es utilizada para apoyar los procesos de evaluación del riesgo y para suministrar datos técnicos a las entidades responsables de la atención de emergencias.
Este texto fue realizado con colaboración de un asistente de IA y editado por un periodista que utilizó las fuentes idóneas y verificó en su totalidad los datos. Tiene reportería propia de Noticias Caracol.
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