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Para muchos colombianos, obtener la licencia de conducción representa un paso clave hacia la movilidad, la autonomía y, en algunos casos, nuevas oportunidades laborales. Sin embargo, a partir de 2026, este trámite dejaría de ser un simple requisito administrativo para convertirse en un proceso más riguroso, con mayores evaluaciones y controles, en respuesta al aumento de la siniestralidad vial en el país.
El Gobierno Nacional, a través del Ministerio de Transporte, expidió en septiembre la Resolución 20253040037125, Por la cual se reglamentan los Centros de Apoyo Logístico de Evaluación (CALE) y en la que se establecen los lineamientos de un nuevo modelo para la expedición y renovación de licencias de conducción. El objetivo central de esta normativa es elevar los estándares de seguridad vial y garantizar que quienes circulen por las vías cuenten con competencias técnicas, teóricas y prácticas más sólidas.
La licencia de conducción es un documento personal e intransferible que autoriza a una persona a manejar uno o varios tipos de vehículos en las vías del territorio nacional. Su expedición no solo permite circular legalmente, sino que también certifica que el conductor posee las condiciones físicas, mentales y técnicas necesarias para hacerlo de manera segura.
En Colombia, este documento se clasifica por categorías. Las licencias A1 y A2 habilitan la conducción de motocicletas de bajo y alto cilindraje, respectivamente. Las categorías B1, B2 y B3 corresponden a vehículos particulares como automóviles, camiones y articulados, mientras que las licencias tipo C están destinadas a la conducción de vehículos de servicio público.
Hasta ahora, para sacar la licencia por primera vez, los ciudadanos deben estar inscritos en el Registro Único Nacional de Tránsito (RUNT), aprobar un curso en un Centro de Enseñanza Automovilística (CEA) autorizado y presentar un certificado médico expedido por un Centro de Reconocimiento de Conductores (CRC).
Con la nueva normativa, este esquema tendría un cambio estructural. Aunque el registro en el RUNT y el examen médico seguirían siendo obligatorios, el proceso de evaluación se fortalecería con la creación de los Centros de Apoyo Logístico de Evaluación (CALE). Estos nuevos organismos funcionarían de manera independiente y serían los encargados de aplicar las pruebas teóricas y prácticas a los aspirantes.
De esta forma, los Centros de Enseñanza Automovilística se concentrarían exclusivamente en la formación, mientras que la evaluación quedaría en manos de los CALE, eliminando el doble rol que actualmente cumplen los CEA. Según el planteamiento oficial, esta separación permitiría una verificación más objetiva del nivel real de preparación de los futuros conductores.
Aunque los valores oficiales para 2026 se conocerán en los primeros días de enero, tradicionalmente los costos del trámite se ajustan conforme al aumento del salario mínimo, el cual tendrá un incremento del 23% desde este 1 de enero de 2026. En 2025, sacar la licencia por primera vez tuvo un costo aproximado entre 200.000 y 300.000 pesos, mientras que la renovación osciló entre 126.000 y 230.000 pesos, dependiendo de la categoría.
Los trámites deben realizarse ante la autoridad de tránsito correspondiente a cada ciudad. En Bogotá, por ejemplo, el proceso se gestiona a través de la Ventanilla Única de Servicios, donde es necesario agendar una cita una vez cumplidos todos los requisitos.
Durante 2026, miles de conductores en Colombia estarán obligados a renovar su licencia de conducción para seguir circulando legalmente. Esta exigencia depende de la edad del conductor, el tipo de servicio que presta y la fecha en la que fue expedido el documento.
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En el caso de vehículos particulares, quienes tengan entre 18 y 59 años deberán renovar su licencia si fue expedida en 2016, ya que la vigencia es de 10 años. Para las personas entre 60 y 79 años, la renovación se realiza cada cinco años, mientras que los mayores de 80 deben hacerlo anualmente.
Las reglas son más estrictas para los conductores de servicio público. Aquellos menores de 65 años deben renovar su licencia cada tres años y los mayores de esa edad están obligados a hacerlo todos los años, presentando nuevamente los certificados médicos exigidos.
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Las autoridades advierten que conducir con la licencia vencida puede generar multas, inmovilización del vehículo y problemas con las aseguradoras. Por ello, recomiendan verificar con anticipación la vigencia del documento y realizar el trámite a tiempo para evitar sanciones.
HEIDY ALEJANDRA CARREÑO BELTRÁN
NOTICIAS CARACOL