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"Dijo que eran un monstruo": la batalla por la vida de las siamesas separadas en Cali

Dos padres jóvenes decidieron seguir adelante con un embarazo complicado tras descubrir que las bebés que venían en camino estaban unidas por el pecho. Esta es su historia.

Siamesas en Cali

Adhara Isabel y Arlet Sofía Velasco Mera son el caso más reciente de un nacimiento de siameses en Colombia, pero además son las pacientes de una de las pocas cirugías de separación que se han hecho en nuestro país. La batalla por la vida de dos bebés que nacieron unidas por el pecho puso a prueba a un grupo de cirujanos en Cali con la intención de separarlas tras nacer y demostró qué tan grande puede ser el amor de dos padres jóvenes.

"Me dijeron que eran un monstruo"

La batalla por vivir de las siamesas Velasco Mera inició en la vereda El Pomo, en un pueblo a dos horas de Cali, en el Valle del Cauca, donde unos jóvenes de 22 y 16 años se enamoraron y, aunque no esperaban tener hijos prontos, un buen día descubrieron que estaban embarazados. Felipe Velasco Tabares y Nicol Mera estaban muertos del susto, pero apoyados por sus familias decidieron seguir adelante con el embarazo y convertirse en padres primerizos.

Pero las sorpresas no se iban a detener en este embarazo. Pasadas algunas semanas después de enterarse, acudieron al médico preocupados porque Nicol presentó un sangrado, allí se enteraron que no solo había un feto en camino. "Tenía cuatro meses. Vemos la ecografía y el médico nos dice que no era uno, que eran dos, pero que venían con un defecto, que venían siameses", recordó el papá de las bebés.

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Los casos de gemelos siameses ocurren en 1 de cada 100 mil nacimientos y ocurren cuando dos fetos presentan alguna malformación en las primeras semanas del embarazo. Para Nicol, de 16 años, la noticia fue mucho más difícil de asimilar porque, según recuerda, el médico no le comunicó los detalles y tan solo se limitó a decirle que debía interrumpir el embarazo inmediatamente. "Él no me supo explicar, solo me dijo que eran un monstruo. Eso fue horrible, yo salí llorando de ahí", recordó la adolescente.

Una lucha por seguir adelante

A pesar de las palabras de ese primer médico, la pareja de jóvenes padres decidió buscar una segunda opinión y viajaron durante dos horas hacia el Hospital Universitario del Valle. Allí, las palabras de los galenos los hicieron sentir diferente y, aunque les explicaron que iba a ser un embarazo complicado, les dieron esperanza de poder seguir adelante. "Lo que nos explicaron los doctores fue: 'es como si se ganaran el baloto, es una suerte para el que se lo gana. De cada millón de gemelos les tocó a ustedes experimentar eso'".

En el centro médico les explicaron cada detalle de lo que significaba este embarazo de siameses y los riesgos que implicaba para Nicol y para sus bebés, de las que descubrieron que eran dos niñas. Las pequeñas estaban unidas por el pecho; sin embargo, tenían corazones independientes y que el único órgano que compartían era el hígado. Decididos a dejar avanzar el embarazo, Nicol Mera quedó hospitalizada en el centro médico para ser monitoreada junto a los fetos todo el tiempo.

Finalmente llegó el día de la cesárea, en la que todo podía salir mal, pero ese 26 de mayo de 2026 Felipe y Nicol se convirtieron en los padres de Adhara Isabel y Arlet Sofía, dos pequeñas que nacieron abrazadas y con vida. "Yo sentí una emoción grande por verlas, pero ese primer día no las pude ver. Fue al segundo día que las vi y eran super hermosas, ese día Arlet Sofía tenía un ojito abierto, Adhara estaba dormida", señaló la joven madre.

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Pero el nacimiento de las siamesas no significaba un triunfo completo, era el inicio de un nuevo reto, el de separarlas. Desde el día uno las gemelas empezaron a presentar obstáculos. Los médicos decidieron entubarlas porque notaron que al compartir el diafragma a las dos les costaba respirar y las dejaron hospitalizadas en la Unidad de Cuidados Intensivos Pediátricos del centro médico.

Felipe y Nicol no se separaron ni un día de las bebés que luchaban por su vida en la UCI, mientras ellos afuera enfrentaban sus propias batallas, pues a él lo despidieron de su trabajo ante la cantidad de permisos que solicitó para estar pendiente de su pareja y sus hijas. Además, la pareja estuvo viviendo en un albergue que les consiguió el hospital para poder estar cerca y no tener que siempre viajar dos horas desde su hogar.

La separación de las siamesas

Mientras Adhara y Arlet seguían batallando por su vida en la UCI pediátrica, un equipo de más de 50 profesionales médicos se preparaba cada día con exámenes y modelos en 3D de las bebés para llevar a cabo una cirugía extremadamente complicada. El reto era inmenso. El médico Wilmar Saldarriaga Gil, jefe especialista en embriología y genética HUV, explicó que "la probabilidad de sobrevivir de los dos gemelos siameses es de masomenos un 5% y de que al menos un siamés sobreviva es hasta 25%".

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Fueron dos meses de preparación hasta que las bebés ingresaron al quirófano. La cirugía empezó a las 7:00 de la mañana y, después de algunas horas, los médicos se enfrentaban al momento clave y más riesgoso de la operación: dividir el hígado que compartían las siamesas. Este paso era clave para asegurar la vida de ambas bebés, pues tras separarlas tenían que reconstruir las vías biliares y cualquier cosa podía pasar.

Marisol Hinaoui, jefe de cirugía pediátrica del Hospital Universitario del Valle, explicó que "ese era el momento más riesgoso de la cirugía porque había una de las niñas que estaba dependiendo 100% de la hermanita, entonces al quitarle estas comunicaciones la nena tenía que empezar a trabajar solita". Después de 11 horas de cirugía, llegaron a ese punto y, desafortunadamente, una de las bebés no sobrevivió. "En el momento que cortamos esas comunicaciones en el hígado, la nena no pudo responder", añadió la profesional.

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A pesar de dos horas de esfuerzos médicos, Adhara Isabel murió en el quirófano tras ser separada de su hermana Arlet Sofía, quien sobrevivió al procedimiento. "La única vez que la pudimos cargar fue cuando la sacaron del quirófano y nos la entregaron", señaló Felipe sobre la pequeña que murió, recordando los sentimientos divididos que les generó perder a una de sus hijas, pero ver a la otra recién nacida todavía luchando.

Desde ese día, la pequeña Arlet Sofía permanece en la UCI Pediátrica evolucionando lentamente, pero en buenas condiciones. La bebé permanece sin piel ni músculo en el tórax, la zona en la que estaba unida a su hermana, pero esa zona ahora está cubierta con el injerto de la piel de Adhara Isabel, la gemela que falleció. "Es bonito porque todavía tiene una parte de su hermanita con ella", señaló la doctora Hinao que también resaltó que Arlet todavía tiene varias batallas por delante.

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