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Noticias Caracol LOS INFORMANTES CAPÍTULOS Yeison Jiménez estaba cansado y quería parar; no le alcanzó el tiempo: esto dijo en Los Informantes

Yeison Jiménez estaba cansado y quería parar; no le alcanzó el tiempo: esto dijo en Los Informantes

Antes de su trágico accidente en 2026, el ídolo de la música popular Yeison Jiménez confesó en Los Informantes el agotamiento extremo que sentía tras años de lucha; un anhelo de descanso que la muerte truncó.

Tras grandes historias Los Informantes

Los Informantes rinde homenaje a la memoria de Yeison Jiménez, uno de los máximos exponentes de la música popular de su generación, cuya vida se apagó prematuramente en un accidente aéreo. Asimismo, el legado de la maestra Beatriz González, una artista fundamental del arte latinoamericano, quien dedicó seis décadas a narrar las tragedias políticas y sociales del país. Finalmente, la historia de Adi Londoño, una niña de nueve años que, a pesar de nacer con una malformación congénita, se ha convertido en un símbolo de destreza en el rudo mundo de la vaquería deportiva.

Yeison Jiménez: el ascenso y el trágico final del aventurero

La historia de Yeison Jiménez es la de un hombre que transformó la rabia de la pobreza en un éxito musical sin precedentes. Nació el 26 de julio de 1991 en Manzanares, Caldas, creció en un entorno de carencias y música de cantina. Jiménez recordó sus inicios con crudeza: "Yo no quería ser pobre,... yo resulté recogiendo chatarra en la galería de Manizales con 12 años". A pesar de los obstáculos, su talento se manifestó desde la infancia, aunque inicialmente fue influenciado por géneros polémicos. "La primer canción que yo canté en vivo tenía 6 años y era una cruz de marihuana... O sea, esa era la música que a mí me gusta", relató el artista sobre sus primeros acercamientos a los corridos prohibidos.

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Su camino hacia el estrellato incluyó seis años de arduo trabajo en Corabastos, la central de abastos más grande de Bogotá, donde cargó bultos y vendió aguacates mientras soñaba con las tarimas. "¿Sabes qué me producía mucho miedo? Que miraba a mi alrededor y habían personas de edad en la misma condición... Yo dije, 'No, yo no me a morir aquí'". Con disciplina, logró grabar sus primeras canciones tras ahorrar durante más de un año, incluso cuando su círculo mpasc ercano dudaba de su futuro. Eventualmente, éxitos como "Aventurero" lo catapultaron a la fama internacional, permitiéndole cobrar cifras superiores a los 100 millones de pesos por presentación y llenar plazas en 15 países.

Sin embargo, el éxito trajo consigo una carga física y emocional extenuante que el artista comenzó a sentir poco antes de su muerte. Jiménez confesó haber enfrentado episodios de depresión y saturación por el ritmo de su carrera: "Llevo 11 años de carrera y hace 20 días fue la primera vez que sentí depresión... me saturé. Una vez tuvimos 72 shows en 2 meses y medio y los médicos me dijeron, 'Estás deshidratado'". A pesar de su agotamiento, su compromiso con el público era innegable, llegando a presentarse ante 90.000 personas en Manizales pese a la advertencia médica. El 10 de enero de 2026, tras una presentación en Málaga, Santander, la avioneta Piper Navajo en la que viajaba se accidentó cerca de Paipa, Boyacá, terminando con su vida y la de su equipo de trabajo. En sus reflexiones finales, Jiménez afirmó con nostalgia: "No era necesario exigirme tanto porque le di muy duro a la vida".

Beatriz González: la maestra que pintó los dolores nacionales

Beatriz González, considerada la decana del arte en Colombia, falleció el 9 de enero a los 93 años, dejando una obra que es un archivo visual de la historia política del país. Desde su estudio en el centro de Bogotá, González utilizó la repetición y colores vibrantes para denunciar la violencia y la corrupción. Su enfoque artístico fue deliberadamente provocador. Esta originalidad la llevó a intervenir muebles y objetos cotidianos, e incluso a retratar de forma irónica a figuras del poder, como el expresidente Julio César Turbay.

Un punto de inflexión en su carrera ocurrió en 1985 con la toma del Palacio de Justicia, evento que alteró su percepción del arte y del país. Al presenciar el incendio desde su estudio, la artista sintió que la alegría se había desvanecido de su paleta. A partir de ese momento, su obra se centró en comunicar el dolor de las víctimas de la violencia y el narcotráfico. Uno de sus legados más potentes son las "Auras anónimas", una instalación de casi 9.000 lápidas en los columbarios del Cementerio Central de Bogotá, inspirada en los cargueros de cuerpos.

Adi Londoño: valentía y destreza sobre el caballo

En los Llanos Orientales, una niña de nueve años llamada Adi Londoño Gutiérrez está rompiendo esquemas en la vaquería deportiva, un deporte tradicionalmente masculino. Adi nació con agenesia de miembro superior, una condición congénita que impidió el desarrollo de su mano izquierda. Su madre, Daisy Gutiérrez, recordó el impacto inicial del diagnóstico y cómo un médico cambió su perspectiva al decirle: "Mamita, pero es que a quién le falta la mano, a usted o a la niña... el cerebro de Adi viene desde su vientre que todo se hace con su mano y su bracito nada más". Desde entonces, Adi ha demostrado una capacidad asombrosa para realizar cualquier actividad cotidiana y deportiva sin necesidad de prótesis.

En la arena, montada sobre su yegua "Duquesa", Adi maneja las riendas con una sola mano y una gran técnica. A pesar de haber sufrido accidentes, como una caída que le causó una fractura, su determinación no ha disminuido. Su entrenador, Camilo, destaca su progreso: "Ahí me ha enseñado de que no hay obstáculo para uno no poder hacer las cosas. Si usted se propone, lo puede". Adi no solo destaca por su habilidad técnica, sino por una alegría contagiosa que ha evitado que el acoso escolar afecte su autoestima. Cuando una compañera le sugirió que no podía hacer algo por su condición, ella respondió con firmeza: "No mami, yo le dije que yo sí podía hacer todo, que yo todo lo puedo".

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