El fallecimiento de Yeison Jiménez el pasado 10 de enero de 2026, tras un siniestro aéreo en inmediaciones del aeródromo Juan José Rondón en Boyacá, dejó un vacío profundo en la música regional colombiana. El artista, que murió a los 34 años junto a cinco personas más de su equipo de trabajo, había construido una carrera muy exitosa basada en el trabajo duro que lo caracterizó desde muy joven. En una de sus entrevistas más íntimas, concedida a Los Informantes en 2023, el intérprete de El Aventurero reveló los sacrificios personales y el agotamiento que marcaron su camino a la fama.
Así fueron los inicios de Yeison Jiménez en Corabastos
El origen de la disciplina del artista no fue la ambición de fama, sino un rechazo profundo a la carencia. Nació en Manzanares, Caldas y creció viendo cómo las malas decisiones económicas de sus padres lo llevaron a recoger chatarra a los 12 años en Manizales. Esto, sin duda, forjó su carácter y decisiones: “Yo no quería ser pobre, esa es la realidad ¿por qué Yeison Jiménez le hizo tan duro a la vida? porque no quería morirme pobre, yo no quería levantarme de mi cama y decir ¿yo con qué voy a desayunar hoy?'”, reveló el cantante.
Ese miedo lo llevó a trabajar durante seis años en Corabastos, la plaza de mercado más grande de Bogotá, vendiendo aguacates y cargando bultos desde los 13 años. En ese entorno, la música era un sueño que parecía lejano, pero que él mantenía vivo con una determinación inquebrantable mientras observaba a otros trabajadores. “¿Sabes qué me producía mucho miedo? Que miraba a mi alrededor y había personas de edad en la misma condición 25 años y yo ya llevaba seis, yo dije 'yo no me quiero morir aquí'”, confesó sobre sus días en la central de abastos.
La lucha no fue solo económica, sino también contra la incredulidad de su propio entorno. Durante casi un año y medio ahorró lo poco que ganaba para grabar sus primeras tres canciones, las cuales, según él, no tuvieron éxito. Sin embargo, su resiliencia lo llevó a vender copias de sus temas en Transmilenio y a viajar a pueblos alejados sin recursos para hospedaje. En esos años, Yeison Jiménez intentaba mantener la apariencia de un artista en ascenso en cada una de sus presentaciones. “Yo llegaba a los pueblos, bajaba la maleta antes de entrar al pueblo para no pagar hotel, la abría en donde están esas cositas altas de cemento de las carreteras que son como las cañerías, ahí abría mi maleta, me ponía la ropa, volvía y la cerraba y entraba al pueblo vestido de cantante”, narró con detalle sobre sus inicios.
El costo de la fama de Yeison Jiménez
Una vez alcanzada la cima, los sacrificios no disminuyeron; por el contrario, su éxito lo llevó a un estado de saturación que puso en riesgo su salud. En 2023, el artista recordó un episodio crítico durante una presentación en la plaza de Manizales, donde, a pesar de estar severamente deshidratado y bajo advertencia médica, decidió subir al escenario ante 90.000 personas. Sus médicos le habían advertido que no podía cantar en esas condiciones tras realizarle exámenes de plaquetas, pero su compromiso con el público fue mayor. “Yo le dije 'no, si me voy a morir hoy ahí, ahí me morí, pero yo no me voy a quedar acá'”, afirmó el cantante sobre aquel momento.
Esa autoexigencia se reflejaba en agendas que incluían hasta 72 presentaciones en apenas dos meses y medio, un ritmo que terminó por desencadenar episodios de agotamiento. El artista llegó a sentirse desbordado por el éxito que él mismo había buscado. “El ser tan responsable conmigo mismo y con mi carrera me ha generado estar sumamente comprometido y en mi vida nunca había vivido eso pararme una en una tarima sin ganas de nada subirme a un avión y decir ‘Wow otra vez 36 horas en el aire en 4 días'”, confesó.
Las curiosas pasiones raras poco conocidas de Yeison Jiménez
Más allá de los escenarios, Yeison Jiménez encontraba refugio en gustos que él mismo calificaba de inusuales. Aunque poseía caballos, carros y aviones, lo que realmente le generaba satisfacción era la maquinaria pesada y la vida de campo. “Tengo unas gallinas ponedoras, poquitas, tengo 40 gallinas y a mí casi cada 3 días me mandan los videos de cuántos huevos ponen... las adoro, es una mierda loquísima en el cerebro”, mencionaba sobre sus pasatiempos en la finca. Asimismo, encontraba alegría en ver un hangar lleno de tractores y retroexcavadoras, juguetes que utilizaba para arreglar sus tierras a su antojo.
A pesar de su juventud, tenía 31 años al momento de la entrevista y 34 al morir, el cansancio acumulado de décadas de trabajo pesado lo llevaba a reflexionar constantemente sobre la intensidad con la que había vivido. En sus últimos años de vida, el artista comenzó a priorizar su paz mental por encima de la acumulación de dinero, reconociendo que el esfuerzo exigido había sido, quizás, excesivo.
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“Lo primero que le diría es que valió la pena todos los esfuerzos, todos los trasnochos, todos los dolores que tengo hoy en día valieron la pena, pero lo segundo que me digo hoy en día no era necesario exigirme tanto porque le di muy duro, o sea, le di durísimo a la vida, durísimo”, señaló.
El legado de El aventurero
Tras el accidente aéreo que acabó con su vida, sus colegas destacaron precisamente esa disciplina que lo caracterizó. Pipe Bueno, uno de sus amigos cercanos, lo definió como el ejemplo máximo del tesón colombiano. “Yo creo que Yeison es el vivo ejemplo de un colombiano echado para adelante cuando se propone un sueño y lo consigue porque él lo hizo así tal cual”, expresó tras conocer la noticia. Luis Alfonso, por su parte, manifestó su tristeza resaltando los "momentos bonitos" y el aprendizaje compartido con el artista.
La muerte de Yeison Jiménez se produjo cuando la aeronave no logró completar el despegue en Paipa, impactando contra el suelo y terminando calcinada.
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*Este texto fue realizado con colaboración de un asistente de IA y editado por un periodista que utilizó las fuentes idóneas y verificó en su totalidad los datos. Cuenta con información y reportería propia de Los Informantes.