Publicidad

Reciba nuestras notificaciones con lo último de:
Ahora no
Activar

Publicidad

Noticias Caracol LOS INFORMANTES CAPÍTULOS "Caminé en el infierno": colombiano que pasó 40 años en el corredor de la muerte en EE. UU.

"Caminé en el infierno": colombiano que pasó 40 años en el corredor de la muerte en EE. UU.

William Noguera estuvo cuatro décadas en el corredor de la muerte de San Quintín, en EE. UU., rodeado de asesinos seriales. Hoy, en libertad, el colombiano contó en Los Informantes cómo sobrevivió al infierno y terminó colaborando con la justicia.

Thumbnail

William Noguera se convirtió en el primer ciudadano colombiano sentenciado a pena de muerte en el estado de California, en Estados Unidos. Tras pasar 40 años tras las rejas en el temido corredor de la muerte de la Prisión Estatal de San Quintín, Noguera recuperó su libertad en agosto de 2025. Su historia es un testimonio de supervivencia en un entorno donde convivió con algunos de los criminales más peligrosos del sistema penitenciario estadounidense.

Síganos en nuestro WhatsApp Channel, para recibir las noticias de mayor interés

Un equipo de Los Informantes viajó a Los Ángeles, donde hoy William Noguera vive en libertad y a paz y salvo con sus pecados. Durante sus años en prisión, aprovechó el tiempo que le quedaba para estudiar, pero sobre todo para conocer a sus compañeros de infortunio. Llegó a ganarse la confianza de algunos de los peores asesinos seriales y logró lo impensable: colaborar con la justicia y ayudar a esclarecer casos que parecían imposibles.

San Quintín, la prisión más temida de EE. UU.

La prisión de San Quintín, en California, es reconocida como una de las instituciones penitenciarias más temidas de los Estados Unidos. Según el testimonio de Noguera, “San Quintín era la peor prisión del mundo, porque ahí nació la mafia mexicana, ahí nació BGF (Black Guerrilla Family)... Son los peores de los peores, tipos que piensan por meses de cómo matarte. Yo era el más joven que le dieron pena de muerte en ese entonces”.

En este lugar, la comunicación y el respeto se rigen por códigos distintos a los de la sociedad civil. Noguera es enfático al definir la dinámica de convivencia: "El lenguaje que se habla en San Guintín es violencia. Es el único lenguaje que se respeta ahí dentro".

Y es que en esa temida prisión pasaron criminales como Charles Manson y Richard Ramírez. En 2015, el penal llegó a albergar hasta 700 prisioneros que esperaban su turno para entrar a la cámara de ejecución con gas o mediante inyección letal.

¿Por qué William Noguera fue sentenciado a muerte?

William Noguera fue sentenciado a muerte en 1983 por el asesinato de Jovita Navarro, quien era la madre de su novia de aquel entonces. En ese momento, Noguera tenía 18 años, lo que lo convirtió en el hombre más joven en ingresar al corredor de la muerte en esa época. El trasfondo del crimen estuvo marcado por una situación personal compleja relacionada con el embarazo de su pareja.

Noguera relató que su novia, de 16 años, sufría abusos físicos y sexuales en su hogar y estaba embarazada de cinco meses. Tras un viaje a México, Noguera regresó y fue informado de que ella había sido forzada a abortar. "Yo era un niño que tenía rabia, era un colombiano que creció en un barrio de mexicanos y gente de color y yo era el único colombiano. Por eso, desde niño tenía que defenderme y peleando fue la única forma que pude hacer eso", relató.

Publicidad

Con formación en artes marciales desde los cuatro años y siendo campeón nacional de Hapkido, Noguera enfrentó a su suegra en una discusión que terminó de forma violenta cuando ella lo atacó con uno de sus instrumentos de entrenamiento y él acabó con su vida. "Yo cometí este crimen que me puso en la prisión por 42 años", admitió.

Compartió celda con asesinos seriales

Al ingresar a la Prisión Estatal de San Quintín, Noguera se vio obligado a desarrollar estrategias de supervivencia física y mental. En prisión enfrentó una realidad oscura, al borde de lo perturbador, convivir a diario con algunos de los asesinos en serie más peligrosos.

Su rutina diaria incluía un entrenamiento riguroso: "Es una fuerza que te da de levantarme todos los días a las 5 de la mañana, hacer mil lagartijas, prepararme físicamente, mentalmente y espiritualmente... Es un juego muy difícil, que los criminales te respeten por miedo y que los guardias te respetan porque creen que también eres una buena persona”.

Publicidad

Más allá de sus 1,90 metros de estatura, Noguera se dedicó al estudio exhaustivo del comportamiento humano y criminal. Aseguró haber leído cerca de 20.000 libros durante su encierro, especializándose en perfilación criminal. "No tengo una educación normal, pero tengo un máster de la prisión de San Quintín y yo me gradué número uno en mi clase, porque no hay un libro que no leí", dijo.

Gracias a ese conocimiento, pudo convivir y analizar a vecinos de celda como Randy Kraft, quien asesinó a más de 60 personas, o William Bonin, quien violó, torturó y mató al menos a 14 jóvenes.

Un impactante hallazgo: casi fue víctima de uno de estos criminales

Un episodio notable en su vida carcelaria fue el descubrimiento de que él mismo pudo haber sido víctima de William Bonin, conocido como el ‘Freeway Killer’. “Él mataba niños de la edad como de 11 a 18 años y yo iba a ser su víctima”, reveló. Según Noguera, Bonin reconoció que una vez un niño se le “escapó”.

“Sí, había un muchacho y tenía una tabla de surf, pero única. Estaba pintada de rojo con el hombre araña. Yo le dije: ‘¿Este es el muchacho? (mientras muestra su fotografía). Él comenzó a tocar la foto con las manos y dijo: ‘Usted es él’. En ese momento, él (Bonin) se dio cuenta que era yo”, recordó.

Tras identificar detalles específicos de un encuentro pasado, Bonin facilitó que Noguera fuera aceptado en círculos cerrados de criminales. Noguera se infiltró en la llamada ‘Dead Body Society’, un grupo donde los asesinos compartían detalles macabros de sus crímenes, grabaciones y fotografías. "Ellos me dijeron toda su historia. La que saben los policías y la que no saben. Y lo más importante, me dijeron por qué hacen lo que ellos hacen”, agregó.

El arte como vía de escape

Durante sus décadas de encierro, Noguera desarrolló un talento excepcional para el dibujo utilizando la técnica del puntillismo. Sus obras, de un realismo fotográfico, comenzaron a ser valoradas tanto por los guardias como por el mercado del arte exterior. "Me conocían como el hombre de escape porque mis obras dicen que yo podía escaparme por mi mente". Sus trabajos han sido exhibidos en galerías de Londres, París, Nueva York y Los Ángeles, alcanzando precios de entre 700 a 18 mil dólares.

Publicidad

Este éxito financiero le permitió no solo sostenerse en prisión, sino también contribuir económicamente a las familias de las víctimas de los mismos criminales que lo rodeaban. Para Noguera, el proceso creativo era una forma de libertad: "Cuando yo estaba haciendo creaciones artísticas estaba yo destruyendo la jaula que me tenía encerrado".

El camino hacia la libertad y la colaboración con la justicia

La salida de Noguera del corredor de la muerte no fue inmediata. Sus abogados trabajaron durante décadas para demostrar que el testimonio que alegaba premeditación en el crimen de su suegra para cobrar un seguro era falso.

Sin embargo, su comportamiento ejemplar y su labor ayudando a resolver crímenes fueron determinantes. Noguera utilizó la información obtenida de otros convictos para colaborar con la justicia. Un caso clave fue el de Joseph Naso, un asesino serial a quien Noguera asistió en prisión y de quien obtuvo confesiones y secretos escritos. "Admitió que me conocía, que escribió cosas y que me dijo secretos. Yo tengo todos esos secretos escritos en su puño y letra", afirmó.

Publicidad

Finalmente, en agosto de 2025, una jueza le otorgó clemencia y libertad condicional. A sus 61 años, Noguera vive ahora en Los Ángeles con su familia, adaptándose a un mundo tecnológico que le resulta ajeno.

A pesar de los años perdidos, mantiene el deseo de reconectar con sus raíces colombianas en Barranquilla y Santa Marta. Su enfoque actual es continuar su carrera como autor y artista. Hoy trabaja junto a Ken Mains, un reconocido detective especializado en crímenes sin resolver, y tiene claro que quiere dedicar su vida a ayudar a las víctimas de asesinos en serie. "Yo caminé en el infierno por casi 40 años. Yo no soy una persona que no tengo miedo. Yo tengo miedo y por eso que yo creo que sobreviví", concluyó.

Publicidad

Publicidad

Publicidad