Tamara Meyers, de 67 años, confiesa que la planta cambió su vida. Es uno de los 92 mil pacientes que consumieron 19 toneladas el año pasado en Arizona.
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Tamara Meyers, de 67 años, confiesa que la planta cambió su vida. Es uno de los 92 mil pacientes que consumieron 19 toneladas el año pasado en Arizona.
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