El Canal de Panamá, la vía interoceánica que conecta el Atlántico y el Pacífico y que mueve entre el 3% y el 5% del comercio marítimo global, ha anunciado una rigurosa restricción que impacta directamente la navegación de buques de gran calado ante las afectaciones que está generando el fenómeno de El Niño en todo el mundo.
El impacto del fenómeno y las decisiones que se deben tomar para seguir operando llegan cuando la ingeniera marina Ilya Espino de Marotta asume como la primera mujer a cargo del Canal de Panamá. A su llegada al cargo, la ingeniera resaltó que no se descartan nuevas restricciones a futuro.
¿Qué restricciones se han anunciado y cuáles son sus implicaciones?
Las decisiones que se han tomado frente al paso de buques por el Canal de Panamá se dan porque el funcionamiento operativo de este depende exclusivamente de un complejo sistema alimentado por los lagos artificiales de Gatún (creado en 1913) y Alhajuela (creado en 1935); los cuales se han visto afectados por el fenómeno climático de El Niño, el cual provocado que la cuenca hidrográfica del canal sufra un alarmante déficit de lluvias del 34% acumulado entre los meses de mayo y agosto pasados.
Frente a este escenario de sequía extrema, la Autoridad del Canal de Panamá (ACP) ha puesto en marcha un plan estructurado y progresivo de restricciones operativas limitando tanto la cantidad como las dimensiones de los tránsitos que a diario pasan por la vía interoceánica.
La primera restricción que se fijó fue el límite en 34 tránsitos diarios, cuando en condiciones operativas normales el Canal atiende un promedio diario de 36 tránsitos de barcos. El endurecimiento de esta medida se acentuará aún más a partir del próximo 15 de septiembre de 2026, cuando el número de tránsitos de buques disminuya oficialmente a un máximo de 32 diarios, recortándose los cupos panamax a un límite estricto de 23.
Debido al descenso sostenido en los niveles del lago Gatún, la ACP también redujo el límite de calado máximo normal de forma progresiva hasta situarse en 14,63 metros (48 pies), cuando anteriormente estaba en 15,24 metros (50 pies). Si bien se había anunciado que el calado se reduciría de nuevo a 14,47 metros (47,5 pies) a partir del 1 de octubre, la administración decidió posponer temporalmente dicha reducción tras evaluar la estabilidad hídrica actual del lago Gatún y los modelos de predicción meteorológica.
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La limitación en el Canal de Panamá afecta de forma decisiva a algunas de las principales rutas del comercio marítimo mundial, tales como el eje entre la Costa Este de los Estados Unidos y Asia, y las conexiones de la Costa Oeste de Suramérica con Europa y con la Costa Este de Estados Unidos. La consecuencia física más directa de la reducción de calado es que los navíos se ven obligados a viajar con una cantidad sustancialmente menor para no sobrepasar el calado máximo permitido y evitar encallar.
Cabe recordar que durante la grave crisis del periodo hídrico anterior (2023-2024), la sequía extrema obligó a la administración a limitar dramáticamente el tránsito diario a tan solo 22 embarcaciones, provocando que 2.700 buques menos cruzaran por la vía y alejando temporalmente el segmento de carga a granel.
¿Se anunciarán nuevas restricciones?
La ingeniera de 64 años Ilya Espino de Marotta ha advertido que, si la sequía no remite en los meses siguientes, es probable que en febrero o marzo de 2027 se tenga que decretar una disminución de los tránsitos. "No descartamos que en febrero o marzo haya que bajar, probablemente no a los niveles de 24 cupos diarios, pero sí pudiera tener algún impacto (de) 29 o algo parecido", dijo la funcionaria a la AFP.
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Los pronósticos apuntan a que el fenómeno de El Niño podría recrudecerse de cara al verano estacional panameño, comprendido entre enero y abril. La administradora subraya también que, al tratarse de restricciones de carácter estacional y temporal, no se espera un impacto severo ni de largo plazo sobre la economía internacional.
*con información de EFE y AFP