El voto latino fue clave en el triunfo de los demócratas en Estados Unidos. Muchos hispanos que habían respaldado a Trump en 2024, ahora le dieron la espalda. Le llamaban el gigante dormido, pero en estas elecciones el voto latino despertó, se hizo sentir en las urnas y, para muchos, fue un voto castigo al presidente Donald Trump.
"De verdad sí me da mucho orgullo que la gente esté cambiando, viendo todo lo que está pasando con el país, porque honestamente yo nací aquí, yo soy americano, pero este no es el país que yo tenía en mente para mi familia", aseguró el votante Diego Cedeño. "Yo siento que ejerciendo el derecho aquí no vamos a cambiar lo que va a pasar en Venezuela, pero sí podemos dar a escuchar lo que es el sentir que tenemos en este momento o las incomodidades", dijo otra votante identificada como María Virginia Rojas.
En 2024, Donald Trump había conseguido un respaldo histórico entre los hispanos, pero dos años después parte de ese apoyo se desvaneció. "Por ejemplo, la inflación se disparó con unos aranceles que nos han dicho que los aranceles los pagan los extranjeros, los países extranjeros, pero la realidad es que lo pagamos los consumidores con un producto más alto. La guerra que se declaró contra Irán, esa guerra ha hecho que los precios del petróleo a nivel mundial se disparen", aseguró el votante Gabriel Pulido.
Y no se trata solamente de la economía, entre los latinos también pesó la política de deportaciones. El catedrático y analista política Eduardo Gamarra aseguró que "el voto latino es una reacción a algo que también hemos venido diciendo, que es la crueldad con la que se aplicó la política migratoria, sobre todo". Pulido agregó que "con este contrapeso, seguramente que ahora los republicanos revisarán sus posturas. Los demócratas que ganen también tendrán que tener una mejor respuesta. Y al final de cuentas, de lo que se trata es de que el país sea mucho mejor".
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Este es un electorado cada vez más grande. De 250 millones de personas habilitadas para votar, 39 millones son latinas, cinco millones más que en 2022. Su peso se sintió en todas las contiendas y, aunque el estado de Florida siguió siendo republicano, estas elecciones fueron mucho más reñidas y la diferencia entre los dos partidos se redujo considerablemente. "Espero un cambio bien grande y que la gente entienda. Yo soy independiente, nunca me ha importado ser demócrata o republicano; hoy en día no, nuestros derechos ya los tenemos", añadió otra votante. El gigante dormido despertó y dejó claro que el respaldo latino no está garantizado para ningún partido.
El resumen de la victoria demócrata
Las encuestas anticipaban una clara victoria demócrata en la Cámara de Representantes y una batalla más ajustada en el Senado, pero el castigo al inquilino de la Casa Blanca y a su partido fue mayor de lo previsto y despejó las principales incógnitas de la noche electoral antes de lo que muchos pronosticaban.
Los demócratas recuperaron la Cámara Baja con una mayoría que podría alcanzar los 244 escaños, muy por encima de los 218 necesarios para controlar el hemiciclo. Y, aunque los republicanos resistieron sufriendo en bastiones como Florida, la oposición logró también su objetivo más difícil: dar un vuelco al Senado, con victorias tan históricas como simbólicas en Texas, Kansas, Carolina del Norte, Carolina del Sur, Iowa y Ohio.
En Texas, el pastor presbiteriano y educador James Talarico se convirtió en el primer demócrata elegido al Senado federal por ese estado en 38 años, al derrotar a Ken Paxton, fiscal general del estado y una apuesta personal de Trump. El golpe no terminó ahí. El gobernador republicano Greg Abbott, que aspiraba a un cuarto mandato consecutivo, cayó ante la demócrata Gina Hinojosa, quien se convertirá en la primera latina en ocupar el cargo y pone fin a más de tres décadas de dominio conservador.
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Los resultados en Texas apuntan a un posible vuelco del voto latino, que en 2024 contribuyó a la victoria de Trump con un respaldo histórico y que ahora le ha dado la espalda. En Kansas, otro bastión republicano, Adam Hamilton rompió una racha de casi un siglo sin que un demócrata lograra ser elegido al Senado federal por ese estado.
La nueva mayoría en la Cámara de Representantes permitirá a la oposición bloquear la agenda legislativa de Trump, abrir investigaciones e impulsar juicios políticos contra el presidente o miembros de su gabinete, aunque una eventual destitución exigiría una mayoría de dos tercios en el Senado. El control de la Cámara Alta dará además a los demócratas poder para condicionar decisiones de política exterior y bloquear la confirmación de candidatos al Tribunal Supremo. Trump afrontará así un Congreso hostil, capaz de poner bajo escrutinio a su Administración y complicar el tramo final de su presidencia, sin posibilidad de optar a un tercer mandato en las elecciones de 2028.
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MATEO MEDINA ESCOBAR
NOTICIAS CARACOL
*Con reportería de Judy Mora e información de AGENCIA EFE