La Policía Civil de Río de Janeiro detuvo el pasado viernes a seis adolescentes acusados de participar en la violación grupal de una niña de 12 años, un caso que conmociona a Brasil por la crueldad de los hechos y la difusión de las imágenes en plataformas digitales. Las autoridades continúan la búsqueda de otros dos menores implicados, según confirmaron fuentes oficiales.
El ataque ocurrió a finales de abril en el barrio de Campo Grande, en la Zona Oeste de la ciudad. De acuerdo con la investigación, la joven fue víctima de “una emboscada orquestada por su entonces novio”, quien habría facilitado el acceso de otros siete adolescentes para cometer el abuso colectivo.
Los hechos, además de la violación propiamente dicha, incluyeron la grabación del asalto sexual y su posterior difusión en redes sociales, un agregado que ha multiplicado el daño a la víctima y encendido las alarmas sobre el uso de tecnología para perpetuar la violencia sexual.
La denuncia se formalizó la noche del miércoles 13 de mayo, cuando la madre de la víctima acudió a una sede de la Comisaría Especial de Atención a la Mujer (Deam) acompañada de su hija. En su declaración, la niña relató con detalle lo sucedido y señaló a los ocho implicados. La agilidad de la policía permitió identificarlos en cuestión de horas. Los primeros arrestos se ejecutaron el viernes 15, con seis menores detenidos en los barrios de Campo Grande y Santísimo, ambos en la zona oeste de Río.
La Policía Civil informó en un comunicado que los crímenes tipificados contra los menores son “análogos a los de violación en grupo de una persona vulnerable y difusión de imágenes de violación”. El caso fue puesto bajo secreto de sumario por el Tribunal de Justicia de Río de Janeiro, lo que restringe la divulgación de detalles procesales para proteger la intimidad de la víctima.
Otro caso similar
Este caso no es un hecho aislado. El pasado 21 de abril, en São Paulo, otros cuatro adolescentes y un adulto fueron detenidos acusados de abusar a dos niñas de 7 y 10 años, respectivamente, provenientes de familias diferentes. También en aquel episodio, la violación fue grabada y difundida en redes sociales, y fue la hermana de una de las víctimas quien reconoció a un menor en un video que circulaba viralmente.
El patrón de la emboscada y la difusión digital
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La manera de actuar en el caso de Campo Grande presenta similitudes con otro abuso grupal ocurrido el 31 de enero en Copacabana, sur de Río de Janeiro, donde una joven de 17 años fue atacada por su exnovio y otros jóvenes dentro de un apartamento. En aquella ocasión, la víctima accedió a encontrarse con el menor por la confianza de una relación previa, pero fue sometida a presión, agresiones físicas y abusos sexuales cuando otros irrumpieron en la habitación.
Según la investigación, los agresores le impidieron salir y uno de ellos llegó a preguntarle, con evidente sadismo, si su madre la había visto desnuda, pues estaba “herida y sangrando”. El exnovio fue puesto bajo custodia el 17 de abril, según informó CNN Brasil.
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Las autoridades brasileñas han alertado sobre el creciente uso de teléfonos móviles y plataformas sociales para grabar y distribuir agresiones sexuales, lo que profundiza la revictimización y dificulta la eliminación de los contenidos una vez que se viralizan. La policía ya ha eliminado, en operativos previos, decenas de perfiles que compartieron este tipo de material.
Mientras continúa la búsqueda de los dos adolescentes prófugos, organizaciones de defensa de los derechos de la infancia y la mujer exigen penas más severas para los responsables y mayor control sobre la difusión de imágenes de abuso en entornos digitales.
La investigación sigue en curso bajo reserva judicial, y se espera que en los próximos días se defina la situación legal de los seis menores ya detenidos.
HEIDY ALEJANDRA CARREÑO BELTRAN
CON INFORMACIÓN DE EFE
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