El presidente de Estados Unidos, Donald Trump, firmó una orden ejecutiva que reduce de 18 a 11 las enfermedades contra las que el Gobierno federal recomienda vacunar a todos los niños y establece nuevas categorías para otras inmunizaciones. La medida, impulsada junto al secretario de Salud, Robert F. Kennedy Jr., deja vacunas contra la gripe, COVID-19, hepatitis A y B, rotavirus y meningitis bajo criterios de riesgo o de decisión compartida entre padres y médicos, mientras ordena revisar el calendario federal de vacunación infantil.
Expertos en salud pública han advertido de un posible repunte de enfermedades prevenibles mediante vacunación, en un año en el que Estados Unidos ya ha registrado su mayor número de casos de sarampión en décadas.
La orden ejecutiva también recomienda separar las vacunas contra el sarampión, la rubéola y las paperas, en lugar de administrarlas en una sola inyección. A la vez, sugiere esperar hasta la adolescencia para la vacuna contra la hepatitis B. Durante una conferencia telefónica con periodistas, Andrew Racine, presidente de la Academia Estadounidense de Pediatría (AAP), estimó que haría falta más de una década para desarrollar vacunas separadas homologadas en Estados Unidos. "Recomendamos seguir administrando a los niños una vacuna cuya seguridad está respaldada por décadas de datos", añadió Aaron M. Milstone de la AAP.
Lo que dice Trump sobre las vacunas y el autismo
El secretario de Salud modificó el calendario de inyecciones pediátricas de "estándar de oro" y ha recortado fondos para el desarrollo de nuevas vacunas, lo que ha sido duramente criticado por la comunidad médica y científica.
Mientras tanto, Trump vinculó durante la firma la revisión con el aumento del autismo y cuestionó la seguridad de la vacuna triple vírica, pese a décadas de investigaciones que no han encontrado una relación causal entre las vacunas y esa condición. "Hace décadas, los niños recibían solo una pequeña fracción de las vacunas que se exigen hoy", aseguró. "En aquella época la gente tenía mucha mejor salud y, por supuesto, la elevada tasa de autismo que vemos hoy no existía", agregó. Sin embargo, reconoció que no sabía qué causaba esa condición. (Lea también: Turismo de nacimiento: ¿en qué consiste el decreto que Trump firmó y limita la inmigración?)
La decisión fue criticada por el senador republicano Bill Cassidy, médico de profesión y quien dejará el Senado en 2027 tras perder las primarias de su partido, quien afirmó que Trump carece de la experiencia necesaria para realizar esos cambios y defendió la seguridad y eficacia de las vacunas. También rechazó las afirmaciones sobre una relación entre las vacunas y el autismo, y advirtió que separar la vacuna triple vírica contra el sarampión, las paperas y la rubéola en tres inyecciones individuales puede hacer que los niños reciban más pinchazos y aumentar las dudas de los padres sobre la vacunación.
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La orden encarga además al Departamento de Salud y Servicios Humanos presentar en un plazo de 90 días propuestas para revisar el calendario de vacunación infantil, desarrollar alternativas a los adyuvantes de aluminio y reforzar la investigación sobre la seguridad de las vacunas. Trump afirmó durante la firma que "nada malo puede pasar" con la revisión de las recomendaciones, mientras que la orden instruye al Gobierno a estudiar también posibles cambios en las políticas estatales relacionadas con los requisitos de vacunación para asistir a las escuelas.
El gobierno federal no tiene autoridad para tomar directamente decisiones en materia de vacunas y los estados tienen la facultad para exigirlas a los estudiantes que quieran asistir a la escuela, por lo que la medida de Trump es más una recomendación que una orden.
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EDITADO POR SANDRA SORIANO SORIANO
COORDINADORA DIGITAL NOTICIAS CARACOL
*CON INFORMACIÓN DE AGENCIAS EFE/AFP