En la comunidad de cuidado El Bosque, ubicada en Bogotá, los días de Héctor Catamuscay Ramírez transcurren entre el agradecimiento por tener un techo y el dolor profundo de un teléfono que no suena. A sus 82 años, este hombre es parte de una estadística alarmante en la capital colombiana, donde se estima que 22.000 adultos mayores viven en condiciones de abandono. Séptimo Día conoció su caso. Sin embargo, para Héctor, la cifra no es lo que duele, sino la reacción de su propia familia ante sus intentos de comunicarse con ellos.Según el adulto mayor, sus tres hijos han decidido borrarlo de sus vidas. Según relata, el rechazo ocurre en el instante en que su identificación aparece en las pantallas de los celulares. "Yo los llamo, no me contesto. ¿Ven que es el número mío? Apagar", afirma Héctor con una resignación que evidencia años de intentos fallidos por restablecer un vínculo que hoy parece inexistente.De sostener a su familia a estar desamparadoLa historia de Héctor no siempre fue de carencias. Según su propio testimonio, hubo una época de estabilidad donde el trabajo y la familia eran su eje central. Recuerda con especial afecto a la madre de sus hijos, a quien conoció cuando él tenía 31 años y ella era una joven campesina.Durante ese tiempo, Héctor asegura haber cumplido con su rol. "Yo lo trataba muy bien y cuando hacía un buen trabajo, un contrato bueno, les compraba ropita, me gustaba verlos bien vestiditos y todo. Los llevaba fútbol, los llevaba al radio y todo lo que me pedían", relata Héctor al recordar los años en los que sus hijos eran pequeños.Incluso, menciona que cuando crecieron, utilizó sus conexiones laborales para asegurarles un futuro: "Les conseguía trabajito, me dijeron, tráigalo, son menores, entre 14 y 15 años. Y después fueron ascendiendo como ayudantes en los camiones".Sin embargo, el fallecimiento de su esposa marcó el inicio de un declive emocional y financiero. "Casi me vuelvo loco. Vendí el taller y estaban pequeños. Entonces ahí fue cuando empezó lo duro para mí, pero salí adelante", explica sobre el momento en que la estructura familiar comenzó a quebrarse.Tras la partida de su compañera y el matrimonio de sus hijos, el apoyo desapareció: "Ya se casaron, entonces ya no me volvieron a ayudar, hasta que llegó el abandono total".Ese vacío lo llevó a vivir dos años en la indigencia, deambulando por las calles de Bogotá sin rumbo fijo. Héctor describe la crudeza de esas noches a la intemperie antes de ser rescatado por los servicios sociales del Distrito: "Cuando ya el cansancio de caminar tanto donde me sentaba ahí quedaba conseguía unos cartoncitos y me arropaba".Contradicción de las versiones: ¿Un "buen padre"?Como en muchos casos de abandono en Colombia, la historia de Héctor Catamuscay tiene otra cara. Aunque él se describe como un padre ejemplar que lo dio todo por sus hijos, el testimonio de uno de ellos ofrece una perspectiva diferente sobre las razones del alejamiento. Aunque prefirió no hablar ante las cámaras de manera oficial, el hijo cuestionó la conducta de su padre durante su juventud, señalando que Héctor "tomara alcohol con frecuencia y no se preocupara por el futuro de sus hermanos y el suyo".Sus hijos argumentan que en el pasado ya intentaron auxiliarlo pagando un lugar para que viviera, pero que él optó por otros caminos. Independientemente de quién tenga la razón sobre el pasado, Héctor hoy se encuentra en una situación de vulnerabilidad, dependiendo del Estado.Un ruego por afecto antes que por dineroA diferencia de otros adultos mayores que claman por recursos económicos, la petición de Héctor Catamuscay es estrictamente emocional. A pesar de residir en un hogar donde recibe alimentación y atención interdisciplinaria, el vacío que siente es de compañía. El Estado colombiano, a través del sistema distrital, invierte aproximadamente $7 millones mensuales en la atención de cada adulto mayor en estas condiciones.Gerson Bermont, secretario de salud de Bogotá, enfatizó que la ayuda estatal no debería eximir a la familia de sus responsabilidades: "Si necesitan ayuda, estamos dispuestos a dárselo, pero sin romper el vínculo familiar, porque la corresponsabilidad sigue siendo conjunta".El marco legal: El abandono como delitoEn Colombia se contemplan consecuencias graves. La Ley 1850 de 2017 establece que el abandono de una persona mayor es una forma de violencia intrafamiliar y un delito penal. Las sanciones para quienes incurran en este desamparo pueden incluir penas de prisión que oscilan entre los 4 y los 8 años, además de multas económicas significativas.*Este texto fue realizado con colaboración de un asistente de IA y editado por un periodista que utilizó las fuentes idóneas y verificó en su totalidad los datos. Cuenta con información y reportería propia de Séptimo Día.
La historia de José Benjamín Sánchez y María Felisa Mosquera, ambos de 82 años, representa uno de los matices más crueles del desamparo en la vejez: el abuso económico por parte de parientes cercanos. Tras compartir casi medio siglo de vida, esta pareja regresó a Colombia buscando tranquilidad, pero terminó enfrentando la indigencia. Séptimo Día los conoció.Su unión comenzó en 1980, cuando se conocieron y decidieron, según palabras de María Felisa, unirse "para siempre". Durante décadas, la pareja se estableció en Venezuela, donde construyeron un patrimonio fruto de su trabajo. Él se desempeñó como conductor y ella como costurera, logrando adquirir una vivienda y vehículos. Sin embargo, en 2019, la combinación de una crisis económica profunda y el deterioro en la salud de ambos, ella sufrió una trombosis que le quitó la vista y él enfrentó dos infartos, los obligó a venderlo todo para buscar refugio en Bogotá.El robo de su sobrina que los dejó en la calleAl llegar al barrio Venecia, en el sur de Bogotá, José Benjamín portaba el capital de toda su vida, una suma cercana a los 90.000 dólares. Con la intención de no estar solos y contar con apoyo familiar, invitaron a una sobrina de María Felisa a vivir con ellos. Lo que esperaban que fuera un acto de acompañamiento se transformó en el inicio de una pesadilla.José Benjamín relata con amargura el momento del robo: "Alquilé un apartamento ahí, pues había un familiar de ella por allá y nos lo trajimos para que nos acompañara, pero resulta que la señora nos robó, se llevó la platica, quedamos pues prácticamente sin nada"Esta traición no solo les arrebató su seguridad financiera, sino que los dejó en una situación de vulnerabilidad extrema. Según sus propias palabras, la decisión de confiar en su pariente fue "una perdición más grande" que los dejó "con una mano adelante y otra atrás".El dolor del desamparo durante su vejezA diferencia de otros casos de abandono donde existen hijos que se desentienden de sus padres, José Benjamín y María Felisa enfrentan la soledad de no haber tenido hijos. Esta ausencia de una red de apoyo hizo que, tras el robo, no hubiera nadie que pudiera responder por sus necesidades básicas.Al ser consultado sobre si existían otros familiares que pudieran auxiliarlos, José Benjamín explicó la distancia y la imposibilidad de sus otros parientes: "Somos muy, muy distantes, ya los hermanos míos pues son más viejos que yo, entonces ya ellos viven de los hijos, de los nietos. Yo pienso que ellos pues a la hora de la verdad ellos no tienen con uno"Ante esta difícil situación, el Estado colombiano debió intervenir para evitar que la pareja terminara viviendo en las calles, una realidad que afecta a miles de adultos mayores en el país.El dolor de la separación institucionalLa entrada al sistema de protección trajo consigo un nuevo desafío emocional. Inicialmente, al no existir protocolos que permitieran el ingreso conjunto inmediato, la pareja fue separada por primera vez en 46 años. María Felisa recuerda el impacto psicológico de ese momento: "No, yo me puse a llorar porque, ¿cómo es posible que me van a llevar a mí sola por allá y me separaron de Benjamín?".Durante dos meses, los adultos mayores vivieron en centros distintos, enfrentando la incertidumbre y la tristeza de la soledad. No fue sino hasta su traslado a la Comunidad de Cuidado Bello Horizonte, gestionada por la Secretaría de Integración Social en Bogotá, que lograron reencontrarse. José Benjamín describe el alivio de volver a estar juntos: "Pues sentimos alegría porque duramos dos meses distanciados, entonces que nunca nos había tocado y llegamos a este lugar y estamos junticos, pues estamos felices".Abandono y justicia: el marco legal en ColombiaEl caso de esta pareja hace parte de una problemática nacional creciente. Según datos oficiales, en el año 2024 se registraron más de 1.000 denuncias que involucraban a 2.000 ancianos abandonados en el país. En Bogotá, el costo de atender a un adulto mayor en estas comunidades de cuidado asciende a los $7 millones mensuales por persona, recursos que provienen del erario público cuando las familias no responden.La legislación colombiana, a través de la Ley 1850 de 2017, tipifica el abandono como un delito que puede acarrear penas de 4 a 8 años de prisión y multas económicas de hasta cinco salarios mínimos. Esta ley no solo castiga el desamparo físico, sino que también busca proteger a los adultos mayores de la violencia económica y el maltrato intrafamiliar. Expertos señalan que "es un delito dejar a una persona mayor pariente en una situación de abandono", una advertencia que cobra relevancia ante el envejecimiento acelerado de la población.Actualmente, José Benjamín y María Felisa residen en Bello Horizonte, donde reciben alimentación y atención interdisciplinaria costeada por el Estado. Aunque han recuperado la estabilidad, su historia permanece como un testimonio del riesgo que enfrentan los adultos mayores ante la falta de redes de apoyo sólidas y la fragilidad de los vínculos familiares frente al interés económico.*Este texto fue realizado con colaboración de un asistente de IA y editado por un periodista que utilizó las fuentes idóneas y verificó en su totalidad los datos. Cuenta con información y reportería propia de Séptimo Día.
Colombia enfrenta una crisis silenciosa pero creciente: el abandono de los adultos mayores. Según cifras recientes, solo en Bogotá existen más de 22.000 personas en condición de desamparo, una cifra que satura los servicios y plantea interrogantes éticos sobre la responsabilidad familiar. Séptimo Día investigó.Roberto Angulo, secretario de Integración Social, señala una realidad preocupante en el país: "No deberíamos tener nosotros personas en abandono con lazos familiares de familias que sí tienen capacidad de pago, no solamente en cumplimiento de la ley, sino en el marco del afecto".Esta problemática no solo responde a la falta de recursos económicos, sino a fracturas emocionales profundas. El Estado colombiano, a través de diversas comunidades de cuidado, asume el costo de la atención interdisciplinaria, que puede alcanzar los 7 millones de pesos mensuales por persona. María Cristina Tobón, subdirectora para la Vejez, explica la labor institucional ante la ausencia de redes de apoyo: "Atendemos personas en abandono donde sus redes de familia no pueden hacerse cargo de las personas y aquí es donde entramos como Estado a apoyar en esa labor".El error que fracturó una familiaDentro de este panorama de indiferencia resalta la historia de Marina Niño. A sus 70 años, vive en el hogar geriátrico Santa María, en la localidad de Suba, donde pasa sus días tejiendo y recordando cómo terminó apartada de sus hijos hace tres décadas. El origen de su tragedia se remonta a finales de los años 80, cuando una crisis personal y económica la llevó a tomar decisiones desesperadas. Tras descubrir la infidelidad de su esposo, Marina relata su difícil situación: "Los encontré la misma cama de mi casa y yo no quise volver más con él. Me puse a trabajar en Abastos ayudando a cargar las bolsitas a las señoras del mercado con una barriguita y me regalaban comida por ahí, cualquier pesito".Con un hijo recién nacido y una niña de dos años, Marina aceptó una propuesta para transportar mercancía a Panamá, creyendo que obtendría el dinero suficiente para un apartamento. Sin embargo, la realidad fue distinta. "Droga", responde cuando se le pregunta qué contenían los pantalones que llevó en ese primer viaje. Asegura que nunca recibió el pago prometido y que, un año después, ante la necesidad, aceptó llevar una maleta con cocaína hacia México, donde fue capturada.La condena de ocho años en MéxicoLa captura en el aeropuerto mexicano marcó el inicio de una condena doble: la judicial y la afectiva. Marina pasó ocho años tras las rejas en un país extranjero, aislada completamente de su realidad en Colombia. "Me cogieron presa en el aeropuerto. Me dieron nervios porque llevaba la maleta... Esa cárcel se volvió terrible. Sin visita, sin nada. Fue muy terrible para mí"Durante casi una década, el contacto con sus hijos fue inexistente. "Nunca", afirma con contundencia al ser consultada sobre si pudo hablar con ellos durante su reclusión.Al cumplir su condena y regresar al país, Marina esperaba un reencuentro, pero se encontró con resentimiento alimentado, según su testimonio, por la mujer que originalmente la envió a México. Segúncuenta, esta persona les contó a los niños una versión que los indispuso contra ella. "Ella ya les había llenado la cabeza de ellos. Y cuando yo fui a decirle la verdad, ya ellos no me quisieron creer. Me dijo: 'Usted está acomodando eso, mamá. Eso no fue así'"."Ellos no me quieren": el ruego por una última oportunidadHoy, Marina habita en una de las comunidades de cuidado del distrito en Bogotá. Su dolor no es físico ni financiero, pues cuenta con alojamiento y alimentación; su agonía es emocional. "Ellos no me quieren, ellos no me quieren", repite entre lágrimas al referirse a sus hijos. La mujer admite que cometió un error grave, pero enfatiza que su intención actual no es obtener beneficios económicos de ellos: "Quisiera tenerlos acá para poder hablar y pedir perdón".El caso de Marina refleja una de las caras más crudas del abandono. A pesar de los intentos de mediación, el rechazo persiste. Uno de sus hijos, contactado telefónicamente, se abstuvo de dar declaraciones públicas, aunque reconoció haber vivido momentos de profundo dolor debido a las acciones pasadas de su madre.El debate legal y la responsabilidad del EstadoEl abandono de adultos mayores en Colombia no es solo una falta ética, sino un delito tipificado. La Ley 1850 de 2017 establece penas de prisión de cuatro a ocho años para quienes desamparen a sus parientes mayores. Gerson Bermont, secretario de Salud de Bogotá, señala la importancia de mantener los vínculos: "Si necesitan ayuda, estamos dispuestos a dárselo, pero sin romper el vínculo familiar, porque la corresponsabilidad sigue siendo conjunta".Aun así, existen 500 personas en lista de espera en Bogotá para acceder a un cupo en hogares, aguardando, en muchos casos, el fallecimiento de otro residente para ser atendidos. La situación de Marina Niño, quien llegó a estas instancias tras deambular por las calles y vivir la pandemia de 2020 en total vulnerabilidad, es el espejo de miles que hoy solo esperan una palabra de sus familiares. Marina concluye su relato con una petición directa a quienes la escuchan, esperando que llegue a oídos de sus hijos: "Que ellos no crean lo que han dicho y lo que han hablado. Que me perdonarán".
Lorena Rodríguez, una administradora de empresas nacida en Garagoa, Boyacá, enfrentó durante casi una década una batalla. Lo que comenzó como una alta autoexigencia y perfeccionismo derivó en trastornos alimentarios como la anorexia y la bulimia, para finalmente consolidarse en un trastorno mixto ansioso depresivo que la llevó al límite de su resistencia física y emocional. Los Informantes conoció su historia.La mujer describe su estado previo a la cirugía como una agonía constante. "Dios o la fuerza suprema que esté ahí, ya vivir así no es vivir, es modo supervivencia. No quiero. Si tú tienes la potestad, porque yo no tengo la potestad, ya llévame. Y si hay alguna otra herramienta, ponla en mi camino, por favor. Pero ya no aguanto más así. Ya estoy cansada. Estoy agonizando. Mi alma está agonizando realmente", relata Lorena sobre sus momentos de mayor desesperación, en los que llegó a intentar quitarse la vida ingiriendo todos sus antidepresivos.A pesar de ser una profesional competitiva y exitosa, su cerebro había perdido la capacidad de procesar el bienestar. "Yo llegaba de tener un día de trabajo, pero me derrumbaba en la casa. Entonces, no siempre ser productivo es sinónimo de bienestar emocional", explica, señalando que "su cerebro no tiene la capacidad de ver el éxito y de gozarlo".¿Qué es la depresión resistente?La condición de Lorena se clasifica como depresión resistente, una patología que afecta a entre 500.000 y 800.000 personas en Colombia. En estos casos, los tratamientos convencionales como la psicoterapia y los psicofármacos no logran regular la actividad cerebral. El neurocirujano William Contreras, encargado del caso, explica que la depresión no es solo un desequilibrio químico, sino un problema de circuitos eléctricos.El especialista utiliza una analogía automovilística para describir el funcionamiento de los neurotransmisores y la electricidad en el cerebro: "Yo mando una información por un Ferrari, tengo unas carreteras y mando el Ferrari. El Ferrari necesita gasolina en cada ciudad o cada estación. Esos son los neurotransmisores y eso es lo que nosotros modificamos con los medicamentos. Pero resulta que nos hemos dado cuenta que hay avenidas que están con atasco, mucho tráfico".Según Contreras, en pacientes con depresión, áreas como el área subgenual están hiperactivas, funcionando como un "cortocircuito" de tristeza, culpa y desesperanza que impide que la información fluya.La intervención: electrodos en el centro del cerebroLa solución propuesta fue la estimulación cerebral profunda (DBS, por sus siglas en inglés), una tecnología ya probada en pacientes con Parkinson pero innovadora en el tratamiento de la salud mental. El procedimiento consistió en implantar cuatro electrodos diminutos en las áreas más profundas del cerebro para reorganizar los circuitos eléctricos. La cirugía se realizó con la paciente consciente, utilizando anestesia local, lo que permitió una interacción en tiempo real entre los médicos y Lorena mientras se modulaban los impulsos eléctricos."Tú diriges una orquesta y hay unos instrumentos que están desafinados, la corriente los afina. ¿Qué hace el neurotransmisor? El neurotransmisor le sube el volumen, pero está desafinado. Entonces, la orquesta no va a cantar a un unísono. Necesita es con electricidad regular esos instrumentos", señala el doctor Contreras.Durante la cirugía, Lorena experimentó un cambio inmediato al activarse los electrodos. "Sentía que el doctor estaba por allá metiendo. Escuché cómo sonaba mi cerebro, en un momento como que estaban modulando una partecita y yo dije, 'Se me fue el nudo.' Yo siempre tenía un nudo en la garganta. Estaban subiendo el impulso. Yo no sé qué hicieron. Yo no sé en dónde tocó el doctor y yo dije, 'Se me fue el nudo que tengo en la garganta.' Sentí un alivio", recuerda Lorena sobre lo que sintió.Los resultados de la innovadora cirugíaUn año después de la intervención, Lorena vive con un generador de impulsos o batería alojado debajo de su clavícula, conectado a los electrodos cerebrales.Este dispositivo funciona como un regulador externo que ella misma puede gestionar según sus necesidades emocionales. "El doctor lo ajusta y lo único que yo puedo hacer es o encender o apagar la estimulación o cambiarlo de programa porque dejan ciertos programas prediseñados dependiendo mis necesidades", explica.Si Lorena siente que la desesperanza comienza a dispararse tras un evento externo, puede activar un programa específico para controlarla. Sin embargo, aclara que la tecnología no elimina las emociones humanas naturales: "La tristeza en mí sigue existiendo, la nostalgia, pero de manera normal, no de manera ya patológica".Un nuevo comienzo en España para LorenaLa evolución de la paciente ha sido drástica. De estar "paralizada" por la ansiedad y la depresión, Lorena ha recuperado su funcionalidad al punto de mudarse a Madrid, España, donde actualmente trabaja.Ella estima su mejoría en un 80% y destaca pequeños gestos cotidianos como grandes victorias: "Siento que el hecho de estar aquí sentada, de haberme maquillado, de haberme peinado, de sentir felicidad al verte, al contarte esta historia, al dar luz. Eso para mí ya es ganancia".Esta cirugía representa una esperanza para miles de pacientes en Colombia que no encuentran alivio en la medicina tradicional. Para Lorena, los electrodos se han convertido en un soporte vital que ella describe con afecto: "Te tengo aquí. Eres como un corazoncito más. Me estás ayudando bastante".
Alias Manolo, cuyo verdadero nombre era Ismael Darío Lopera Tangarife y era señalado de abusar de varios niños de un jardín infantil en Medellín, fue hallado muerto en una celda de la cárcel de mediana y alta seguridad de Valledupar, en Cesar, donde se encontraba recluido.Alias ‘Manolo’, señalado de abusar de 22 niños de un jardín infantil, fue enviado a la cárcelSe desconocen las causas del deceso, pero al parecer no había señales de violencia en su cuerpo.De acuerdo con los elementos de prueba recolectados por la Fiscalía General de la Nación, además de los testimonios recogidos, se estableció que alias Manolo presuntamente “aprovechó su rol como auxiliar de nutrición en un jardín infantil de Medellín para agredir sexualmente a, por lo menos, seis menores de edad entre los 3 y 5 años”.El ente acusador lo imputó por los delitos de acceso carnal abusivo con menor de 14 años agravado y actos sexuales con menor de 14 años agravado, cargos que no aceptó y por los que se previa que recibiera una condena de entre 16 y 30 años de prisión.Los hechos que alias Manolo habría realizado contra los menores de edad ocurrieron en el año 2021 en un jardín infantil de la comuna 2 Santa Cruz, de Medellín, del programa Buen Comienzo.Entrega de alias ‘Manolo’: separan de su cargo al comandante de Policía de Medellín
La Secretaría de Salud de Bogotá, a través de un comunicado, habló sobre el centro de estética Beauty Láser M. L., lugar al que asistió Yulitza Toloza, la mujer de 52 años que se encuentra desaparecida desde el pasado miércoles. Toloza llegó a este sitio para realizarse una lipólisis láser. Además, las autoridades reportaron el rescate de otra mujer de 34 años dentro de ese mismo establecimiento ubicado en el barrio Venecia, sur de Bogotá.(Síganos en Google Discover y conéctese con las noticias más importantes de Colombia y el mundo)Secretaría de Salud de Bogotá dijo que centro de estética Beauty Láser "no cuenta con autorización"Según la Secretaría de Salud, el lugar "no cuenta con autorización" para prestar este tipo de procedimientos. "Tras las verificaciones adelantadas por los equipos técnicos de la entidad, se evidenció que el lugar donde presuntamente se realizó el procedimiento no cuenta con autorización para prestar este tipo de servicios ni dispone de concepto sanitario favorable, por lo que estaría operando de manera ilegal".“El compromiso de la Secretaría Distrital de Salud es proteger la vida y la salud de las personas. Desde el momento en que conocimos este caso activamos nuestras acciones de inspección, vigilancia y control y mantenemos articulación permanente con las autoridades competentes”, sostuvo el secretario Distrital de Salud, Gerson Bermont. La Secretaría Distrital de Salud aseguró que, una vez la Personería autorice el ingreso al establecimiento, "se procederá con la verificación de las condiciones sanitarias y la aplicación de las medidas correspondientes contempladas en la normatividad vigente".“Es muy importante que las personas verifiquen antes de realizarse cualquier procedimiento estético si el establecimiento está autorizado y habilitado para prestar ese servicio. En Bogotá esta información puede consultarse directamente en la página oficial de la Secretaría Distrital de Salud”, agregó el secretario Distrital de Salud.¿Cómo saber si un centro de estética es seguro?La Secretaría de Salud enfatizó a los bogotanos que "en https://www.saludcapital.gov.co/Documents/Prest_Cirugia_Plastica.pdf la ciudadanía puede consultar el listado de IPS y centros estéticos autorizados, así como los establecimientos que cuentan con concepto sanitario favorable para la prestación de servicios personales de belleza". Ante la situación relacionada con establecimientos estéticos que operan sin cumplir las normas o sin autorización, la Secretaría Distrital de Salud aseguró que ha intensificado el trabajo con la Secretaría Distrital de Gobierno para realizar operativos conjuntos, en especial en lugares donde se dificulta el acceso de las autoridades sanitarias."En lo corrido del año, la Secretaría Distrital de Salud ha realizado 129 operativos, 173 visitas de Inspección, Vigilancia y Control (IVC) y ha aplicado 16 medidas sanitarias de seguridad en establecimientos objeto de seguimiento", agregó la entidad.Lo que se sabe de la desaparición de Yulitza TolozaEl procedimiento al que fue sometida Yulitza se extendió por cuatro horas. En la noche del miércoles, sus familiares recibieron información de que había sido trasladada a la clínica Meissen, debido a que su estado era delicado tras la cirugía. Sin embargo, cuando llegaron al centro médico para llevarle ropa, el personal indicó que ella no estaba allí y que, según la versión entregada, se habría retirado del lugar por decisión propia. Ante esta situación, la familia regresó a su vivienda con la esperanza de encontrarla, pero no hubo rastro de ella. De inmediato, notificaron a las autoridades y volvieron al centro estético Beauty Láser M. L. Allí, según denunciaron, nadie les permitió el ingreso y continuaron insistiendo en que Yulitza había sido llevada a la clínica Meissen.En la mañana de este 14 de mayo, funcionarios de la Alcaldía de Bogotá, el Cuerpo de Bomberos y la Policía Metropolitana llegaron al centro estético y tuvieron que ingresar por la fuerza para buscar a Yulitza. Durante la inspección, encontraron dentro del lugar a otra mujer que permanecía retenida en el segundo piso del edificio.ÁNGELA URREA PARRANOTICIAS CARACOL
Una mujer de 33 años lleva siete años en silla de ruedas luego de que los mismos médicos que le salvaron la vida cuando sufrió un paro cardíaco cometieran un error en medio del proceso. Hoy en día, la paciente recibió una indemnización con la que puede pagar los gastos de sus terapias de recuperación.¿Qué fue lo que le pasó?Meg Fozzard, de Londres, Reino Unido, sufrió un paro cardíaco a causa de una afección en su corazón preexistente en 2019. Tenía apenas 26 años.En ese momento, su pareja llamó rápidamente al servicio de emergencias del Servicio Nacional de Salud del Reino Unido (NHS) para pedir ayuda. Mientras llegaba la ambulancia con los paramédicos le indicaron cómo debía practicarle reanimación cardiopulmonar de inmediato y así lo hizo.Luego de varios minutos, finalmente los paramédicos llegaron a su apartamento. Detallaron que tardaron en encontrar su piso y, además, al verla no creyeron que estuviera sufriendo un paro cardíaco a pesa de que eso se había indicado al operador de la línea de emergencias.Lo que ocurrió es que los profesionales no aseguraron correctamente el equipo, pues utilizaron cables de monitorización y no electrodos de desfibrilador, fue por este motivo que el LifePack no indicaba que la mujer necesitaba una descarga con urgencia. Al no activarse el modo de emergencia del dispositivo, Meg recibió la descarga eléctrica que le salvaría la vida cuatro minutos más tarde.Mientras todo esto ocurría, el cerebro de la mujer de 26 años estuvo sin recibir oxígeno por ocho minutos, lo que causó una grave lesión cerebral que le causó dificultades para hablar, exceso de fatiga y la dejó en silla de ruedas. Desde que despertó ha experimentado confusión mental, disminución de la destreza y espasmos involuntarios en las extremidades.¿Cómo se encuentra ahora?Luego de siete años luchando con las consecuencias que le dejó el error de los paramédicos que la atendieron ese día, Meg Fozzard ha recibido una indemnización por parte del NHS, luego de que el Servicio de Ambulancias de Londres admitiera haber incumplido su deber de diligencia en este caso."Es casi imposible encontrar las palabras para describir el impacto físico y emocional de tratar de asimilar lo que pasó", aseguró Meg en diálogo con el medio local SWNS. Agregó que "al principio no tenía ni idea, pero a medida que la gravedad de mi lesión cerebral se hizo más evidente, empecé a darme cuenta de lo que pasaba".Meg recuerda con nostalgia la época en la que podía tomar un tren o un avión completamente sola. “Pasé de ser independiente a depender de los demás. Incluso me costaba decirle a la gente lo que necesitaba debido a mi forma de hablar". Recuerda que tras lo ocurrido no pudo hablar por 14 meses y que, gracias a la indemnización recibida, ha podido acceder a terapia del habla y del lenguaje, fisioterapia y terapia ocupacional.Aunque poco a poco recupera algunas habilidades, la mujer asegura que "siempre me dolerá la atención que recibí cuando la necesitaba con urgencia, por lo que es vital que se tomen medidas para mejorar la seguridad de los pacientes para otros".Por su parte, la directora médica, la Dra. Fenella Wrigley, declaró: “En nombre del Servicio de Ambulancias de Londres, pido disculpas sinceramente porque la atención prestada a la Sra. Fozzard aquel día de 2019 no cumplió con los estándares que esperamos. En las semanas posteriores a esta llamada al 999, realizamos una revisión exhaustiva para aprender de las lecciones que llevaron al retraso en la desfibrilación de la Sra. Fozzard. Todas las lecciones aprendidas de la revisión se implementaron en su momento y nuestros métodos de trabajo se modificaron".MARÍA PAULA GONZÁLEZPERIODISTA DIGITALmpgonzal@caracoltv.com.co
El director de la Agencia Central de Inteligencia (CIA) de EE. UU., John Ratcliffe, mantuvo este jueves una reunión en La Habana con representantes del Ministerio del Interior de la isla, informaron las autoridades cubanas. En un comunicado difundido en medios oficiales, el Gobierno cubano que "en un contexto caracterizado por la complejidad de las relaciones bilaterales, en aras de contribuir al diálogo político entre ambas naciones, como parte de los esfuerzos por afrontar el escenario actual".La nota explicó que la "dirección de la revolución", una denominación que incluye al expresidente Raúl Castro y otros líderes que no obligatoriamente ocupan cargos en el Gobierno, "aprobó la realización de esta visita", que apuntan que fue solicitada por representantes de la administración del presidente de EE. UU., Donald Trump.Las autoridades cubanas indicaron que sus representantes en el encuentro aportaron elementos que "permitieron demostrar categóricamente" que la isla "no constituye una amenaza para la seguridad nacional de EE. UU. ni existen razones legítimas para incluirla en la lista de países que, supuestamente, patrocinan el terrorismo"."Una vez más se evidenció que la isla no alberga, no apoya, no financia ni permite organizaciones terroristas o extremistas; ni existen bases militares o de inteligencia extranjera en su territorio, y nunca ha apoyado ninguna actividad hostil contra EE. UU. ni permitirá que desde Cuba se actúe contra otra nación", subraya el texto.El comunicado concluye diciendo que en el encuentro ambas partes mostraron su interés "en desarrollar la cooperación bilateral entre los órganos de aplicación y cumplimiento de la ley, en función de la seguridad de ambas naciones, regional e internacional". Las relaciones bilaterales se encuentran en uno de los momentos de mayor tensión en décadas, con las amenazas de agresión militar de EE. UU. a la isla, un escenario posible tras lo sucedido en Venezuela e Irán. Trump habló recientemente de "tomar" Cuba "casi de inmediato".Washington lleva desde enero presionando al Gobierno cubano para que implemente reformas profundas en su sistema económico y en su régimen político, a lo que La Habana se niega alegando que esos ámbitos quedan dentro de la soberanía nacional y no son negociables.Para aumentar la presión sobre la isla, Washington ha impuesto un bloqueo petrolero que está ahondando la crisis energética que ya sufría Cuba, y ha publicado una Orden Ejecutiva que amplía aún más la maraña de décadas de sanciones económicas, financieras y comerciales sobre la isla, incluyendo las medidas extraterritoriales.Ambos países han iniciado un diálogo, con al menos una reunión física el 10 de abril en La Habana, pero del que hasta ahora no han trascendido avances ni detalles.EFE
Las autoridades en Bogotá están intentando reconstruir los rastros de Yulitza Tolosa, una mujer de 52 años que desapareció después de haber sido internada en un centro estético que operaba ilegalmente en el barrio Venecia, de la localidad de Tunjuelito. Los allegados de esta ciudadana relataron lo último que supieron de ella y hablaron de mensajes que levantaron las sospechas entre ellos.(Síganos en Google Discover y conéctese con las noticias más importantes de Colombia y el mundo)Tolosa ingresó al centro Beauty Láser L. M., ubicado sobre la autopista Sur, para que se le practicara un procedimiento denominado “lipólisis con láser” este miércoles 13 de mayo. Según muestran las redes sociales de este lugar, la intervención tenía un valor de 3'650.000 pesos. La lipólisis tiene el objetivo de eliminar la grasa localizada a través de energía térmica en un tratamiento que es mínimamente invasivo, según información de otros centros estéticos.Yuri Paola Mora, amiga de la desaparecida, relató que la mujer entró a las 8:00 a. m. a las instalaciones y supieron de ella nuevamente cerca de la 1:00 p .m., cuando le comunicaron que su amiga ya había salido del procedimiento. Pero cuando Yuri vio a Yulitza, la encontró “muy mal” y estaba pálida. “Sus labios súper morados, le faltaba el aire muchísimo. Le soltaron un poquito la faja, pero igual ella seguía con los mismos síntomas. Así estuvo como hasta las 4:00 de la tarde, que fue la última vez que la vimos”.Al ver el grave estado de salud, que incluso quedó grabado en video, los amigos de Yulitza decidieron que era mejor pagar una habitación en el centro de estética. A las 7:00 p. m., Yuri volvió al recinto para darle ropa y alimento y señaló que estuvo escribiéndole al celular del establecimiento que estaban en el lugar. "Lo que ella nos dijo fue que los médicos a las 7:30 de la noche la sacaron porque ella manifestó querer irse para su casa. ¿En qué condiciones la sacaron? Nosotros no sabemos”, dijo Yuri.Los extraños mensajes que envió Yulitza Toloza desde su WhatsAppEstas declaraciones de la persona que atendió a Yuri se vieron reflejadas en mensajes de WhatsApp que no resultaron muy coherentes para ella. Relata que su usuario aparecía como si estuviera en línea. “Es imposible que ella, estando consciente para pedir una salida en la condición que ella estaban no nos contestara el teléfono, no nos contestara los mensajes”.El primer mensaje que levantó sospechas decía: “Voy casa, tengo sueño”. Luego manifestó que la estaban llevando en un hospital. Más tarde precisó que la estaban llevando hacia el Hospital de Meissen, en Usme. Pero no estaba tampoco allá. Sus amigas la buscaron en centros médicos, estaciones y otros lugares. No hubo pista alguna y solo creció la incertidumbre. Ahora la Policía se sumó a la búsqueda.La Secretaría de Salud verificó con los equipos técnicos de la entidad y estableció que el centro estético estaría operando ilegalmente. "El lugar donde presuntamente se realizó el procedimiento no cuenta con autorización para prestar este tipo de servicios ni dispone de concepto sanitario favorable", dice el comunicado. La entidad ahora está a la espera de obtener el aval de la Personería para que se pueda ingresar al lugar y se verifiquen las condiciones sanitarias y la aplicación de medidas que cumplan con la normatividad vigente. María Paula Rodríguez RozoNOTICIAS CARACOL¿Tiene una historia que contar?Escríbanos a mprodrir@caracoltv.com.co
En caso de que no lo sepa, el Sisbén en Colombia cambió la forma de clasificar a la población. Antes se usaba un puntaje en una escala de 0 a 100. Ahora el sistema funciona con grupos y subgrupos. Este cambio afecta la manera en que se consultan los datos y la forma en que las personas acceden a subsidios. Hoy, consultar la clasificación y descargar el certificado es un proceso en línea. No requiere intermediarios ni pagos. Solo se necesita el número de su cédula para acceder a la plataforma oficial.(Síganos en Google Discover y conéctese con las noticias más importantes de Colombia y el mundo)Ya no existe el puntaje del SisbénEl Sisbén IV dejó de usar el puntaje como criterio principal. En su lugar, organiza a la población en cuatro grupos: A, B, C y D. Cada grupo representa la capacidad de generar ingresos y las condiciones de vida del hogar. La clasificación funciona así:Grupo A: población en pobrezaGrupo B: población con ingresos bajosGrupo C: población en riesgoGrupo D: población con ingresos más altosDentro de cada grupo hay subniveles. Por ejemplo, A1 hasta A5 o B1 hasta B7. Esta división permite ubicar con más precisión a cada hogar dentro del sistema. Este cambio se hizo para que la asignación de subsidios sea más directa. Las entidades del Estado usan esta clasificación para decidir quién puede acceder a programas sociales.Link oficial para consultar la clasificación del SisbénLa consulta se hace en la plataforma del Gobierno. Este es el enlace directo: https://portal.sisben.gov.co/Paginas/consulta-tu-grupo.html. En esta página se puede verificar el grupo y subgrupo registrado. El sistema pide:Tipo de documentoNúmero de identificaciónDespués de ingresar los datos, la plataforma muestra la información registrada en la base del Sisbén. La consulta es gratuita y está disponible en cualquier momento. No se necesita registro previo ni clave. Tenga en cuenta que el mismo portal permite obtener el certificado en formato digital. Este documento contiene los datos del ciudadano y su clasificación. El proceso es el siguiente:Ingresar al sitio oficial del SisbénSeleccionar la opción de consultaEscribir el número de documentoRevisar la información en pantallaHacer clic en el ícono de descarga o impresiónEl sistema genera un archivo en PDF que se puede guardar o imprimir. El certificado incluye:Nombres completosNúmero de documentoGrupo y subgrupoDatos del hogarFecha de registroEste documento se usa para trámites relacionados con subsidios, salud y programas sociales. Su clasificación en el Sisbén permite a las entidades públicas decidir sobre el acceso a ayudas económicas. Cada programa define los grupos que puede incluir. Por ejemplo, algunos subsidios se enfocan en el grupo A, mientras otros incluyen parte del grupo B. La clasificación no garantiza el ingreso a un programa, pero es un requisito básico. Cabe aclarar que el Sisbén no entrega subsidios. Es un sistema que organiza la información de la población para facilitar la selección de beneficiarios.Este texto fue realizado con colaboración de un asistente de IA y editado por un periodista que utilizó las fuentes idóneas y verificó en su totalidad los datos.ÁNGELA URREA PARRANOTICIAS CARACOL