El crimen de Luis Alfonso Valencia, fundador de Arepas El Carriel, estremeció a los habitantes de Guaduas por la brutalidad con la que fue perpetrado. Lo que comenzó como la desesperada búsqueda de un empresario desaparecido terminó destapando una investigación que reveló un homicidio planeado y una traición que, según las autoridades, se habría gestado desde el círculo de confianza de la víctima.El Rastro reconstruyó este caso, ocurrido el 11 de noviembre de 2024, donde la aparente tranquilidad de una finca escondía una escena que cambiaría para siempre la vida de dos familias.El reconocido empresario, de 67 años, había dejado Bogotá ocho años antes para radicarse en el campo, con la esperanza de aliviar las afecciones pulmonares que padecía. Sin embargo, el retiro nunca estuvo en sus planes. Siguió dedicado a las labores de la finca y al cuidado de los animales.Su hijo, Leandro Valencia, lo recuerda como "un paisa de esos muy montañeros, de esos que se ganaban la vida pulso... fue una persona que todos los días se levantaba como si se quisiera comer el mundo".Un rastro de violenciaLa alerta se encendió cuando Valencia dejó de responder a las llamadas. Jairo Castellanos, amigo cercano del empresario, acudió a la finca y se encontró con una escena aterradora. Según su testimonio, "la casa estaba desordenada, la casa estaba saqueada totalmente, estaba patas arriba, todo". Los asaltantes no solo hurtaron objetos de valor; también rompieron techos y cortaron los muebles por debajo.Al ingresar las autoridades, el intendente Andrés Montoya, investigador de la Sijín, observó que "había varias cosas que estaban revolcadas como si hubiesen estado buscando algún elemento y en las mesas había unos vasos".La búsqueda en los alrededores de la propiedad llevó al hallazgo de dos cuerpos sin vida en una zona boscosa. Junto a Luis Alfonso Valencia se encontraba Rubén López, uno de sus trabajadores. El intendente Montoya detalló la crueldad del ataque: "Se ve que por lo menos a don Luis Alfonso le golpearon antes de causarle la muerte, ellos estaban amarrados de pies y manos".Las víctimas presentaban signos de tortura y heridas por proyectil de arma de fuego. En el sitio también fue hallada una trabajadora herida de gravedad, quien se convirtió en la única testigo presencial del hecho.El capataz bajo sospechaDesde el inicio, los investigadores sospecharon que el crimen no fue un simple hurto. La atención se centró rápidamente en Johan Daniel Pinzón, el capataz de la finca y hombre de confianza de Valencia. Pinzón vivía en la propiedad con su familia, pero tras el crimen desapareció misteriosamente. Aunque inicialmente se consideró que podía ser otra víctima, las pruebas técnicas comenzaron a desmentir esta versión.Un elemento fundamental fue el hallazgo de rastros físicos. Los peritos de la Sijín realizaron una inspección al interior de la casa, donde encontraron huellas dactilares de Pinzón en áreas donde él habitualmente no tenía permitido el ingreso.Según los investigadores, "era sospechoso porque él no tenía mucho acceso a la vivienda". Este indicio sugirió que el capataz participó activamente en el robo de la residencia.Pistas clave: huellas y cruce de llamadasLas autoridades comenzaron a rastrear los movimientos de Johan Daniel Pinzón. Tras los homicidios, el capataz cambió la tarjeta SIM de su teléfono celular, aunque continuó utilizando el mismo dispositivo, un detalle que llamó la atención de los investigadores.Al analizar los registros de llamadas, la Policía estableció que Pinzón se había comunicado con personas que estuvieron en el perímetro de la finca durante las horas previas y posteriores al crimen.Una interceptación telefónica fue la pieza que terminó de revelar el paradero del principal sospechoso. En la conversación, la pareja de Johan Daniel Pinzón le decía que había "cometido un error", mientras él aseguraba que debía abandonar la zona para evitar ser capturado por las autoridades.En ese momento, la única sobreviviente del ataque participó en un reconocimiento fotográfico. Según los investigadores, "nos confirma que Johan es la persona que está involucrada con el hurto y el homicidio".Última prueba y la captura de los señaladosLa investigación se extendió hasta el departamento del Tolima, siguiendo el rastro de una camioneta azul y una motocicleta hurtadas de la finca. Durante un operativo en Honda, la policía interceptó a varios hombres, entre ellos Sergio Andrés Gómez, quien intentó huir lanzándose por un caño. Al ser capturado, Gómez portaba un arma de fuego y un reloj Fossil de color café que intentó descartar al momento de la aprehensión.Al contactar a la familia Valencia para verificar la procedencia del objeto, el hijo de la víctima confirmó la pertenencia del accesorio: "Yo inmediatamente le digo que sí, que es el reloj de mi papá".Las autoridades identificaron a Gómez como el autor material de los disparos. Semanas después, Pinzón fue localizado en una vivienda en Ibagué, donde intentó escapar por los techos de una casa.Ante la contundencia de las pruebas recolectadas, que incluían testimonios, huellas, interceptaciones y objetos recuperados, tanto Johan Daniel Pinzón como Sergio Andrés Gómez decidieron allanarse a los cargos. El 16 de septiembre de 2025, fueron condenados por los delitos de homicidio agravado, tentativa de homicidio, secuestro y porte ilegal de armas.Aunque la fiscalía solicitaba inicialmente una pena de 56 años, la aceptación de cargos les permitió recibir una rebaja, quedando la sentencia final en 35 años de prisión. Para la familia del fundador de Arepas El Carriel, hay un cierre en el proceso, pero no la de una herida profunda por la traición de quien consideraban de su entorno.“Johan cumplió un papel de ganarse la confianza de ser una persona cercana de su empleador, del señor Luis Alfonso”, concluyó el coronel Mauricio Arley Herrera sobre los hechos del crimen.*Este texto fue realizado con colaboración de un asistente de IA y editado por un periodista que utilizó las fuentes idóneas y verificó en su totalidad los datos. Cuenta con información y reportería propia de El Rastro.
Lo que comenzó como la desaparición de una joven administradora de un bar terminó convirtiéndose en uno de los casos más impactantes de Bogotá. El 7 de enero de 2011, Sandra Viviana Ravelo, de 26 años, desapareció. Ocho días después, su cuerpo fue encontrado en una zona desolada de Ciudad Bolívar.La Fiscalía centró rápidamente la investigación en John Alexander Quintero, novio de la víctima y patrullero de la Policía. Todo apuntaba a una condena de hasta 60 años de prisión, hasta que una nueva revisión de las evidencias forenses cambió el rumbo del caso. El periodista Diego Guauque, de Séptimo Día, reconstruyó la investigación.El peso de la acusación: las pruebas de ADNDesde el inicio del proceso, la Fiscalía construyó su teoría del caso sobre dos pruebas biológicas que parecían irrefutables. En el cuerpo de la víctima se hallaron tres perfiles genéticos, uno de los cuales coincidía con el de su pareja. Además, debajo de las uñas de Sandra se encontró material biológico del uniformado, un hallazgo que los investigadores interpretaron como la prueba de que la víctima lo había arañado mientras intentaba defenderse del ataque.La presión social y mediática fue inmediata. En el ámbito carcelario, Quintero fue apodado con nombres como "Pikachu" o "el descuartizador". Al respecto, el patrullero relató el impacto de pasar de ser un servidor público a un reo señalado por la justicia: "Pasé de en la mañana ser un policía a en la noche ser el bandido más grande de todo Bogotá".Por su parte, la madre de la víctima, Claritza Murillo, expresó en su momento el dolor y el rechazo hacia el Policía: "Demasiada rabia sentía por él y decepción porque yo decía, pero fue algo alguien que yo tuve en mi casa".¿Qué demostró el análisis forense?El caso comenzó a desmoronarse en 2015, cuando el médico forense Aníbal Navarro y un equipo revisaron los folios y la necropsia. Una de las primeras conclusiones que permitió desvirtuar la sevicia fue la causa de las lesiones en el cadáver. Contrario a lo que se informó inicialmente sobre un desmembramiento y quemaduras intencionales, la ciencia determinó que el daño fue causado por agentes externos del entorno rural.El doctor Navarro explicó que los hallazgos en el cuerpo no correspondían a una acción criminal tras la muerte: "No está desmembrado. Son animales que han intervenido y han fragmentado el cuerpo. Y en este caso lo más probable son perros”.Asimismo, se descubrió que las supuestas quemaduras eran en realidad procesos naturales de descomposición mal interpretados debido a que la fotografía forense fue realizada por personal no experto. Según la investigación, quien tomó las imágenes era en realidad una auxiliar de enfermería sin la formación técnica necesaria.La prueba del ADN bajo las uñas, que la Fiscalía presentó como señal de una lucha desesperada, fue analizada bajo una nueva óptica por la genetista Luz Adriana Pérez Sepúlveda. Al observar detalladamente el estado de las manos de la víctima, la experta notó que la evidencia física no respaldaba la teoría del forcejeo: "Las uñas no están rotas. No hay ningún tipo de daño en las manos que sugiera esa lucha".La defensa argumentó que el material genético hallado era mínimo y compatible con la convivencia normal de una pareja, un fenómeno conocido en la ciencia forense como transferencia por contacto cotidiano.El propio Quintero explicó este punto en su defensa: "No era que hubiera arrancado piel... es ADN normal, como cuando tú te sientas en el computador de tu compañero y ya hay ADN tuyo". Esta interpretación cambió el sentido de la evidencia: la presencia de material genético de Quintero no demostraba su participación en el crimen, ya que los análisis concluyeron que dicho rastro provenía de una relación consentida anterior a la desaparición de Sandra.Testimonios que rectificaron la inocencia del policíaOtro factor determinante para la libertad del policía fue la desarticulación del móvil del crimen. La Fiscalía sostenía que Quintero era un hombre posesivo y extremadamente celoso, una percepción que la familia de la víctima compartía. No obstante, los testimonios de amigos cercanos y clientes habituales del bar que Sandra administraba en el barrio Bosa Piamonte desmintieron esa conducta violenta.Adicionalmente, se logró identificar a los hombres con los que Sandra fue vista por última vez. Testigos confirmaron que la joven abandonó el establecimiento comercial en un taxi acompañada por dos sujetos. Uno de ellos era Néstor Yesit Sánchez, quien posteriormente aceptó su responsabilidad mediante un preacuerdo con la justicia tras confirmarse que su ADN también estaba presente en la escena. Sánchez fue condenado, mientras que la identidad del tercer implicado nunca pudo ser establecida por las autoridades.La sentencia absolutoria y las secuelas del procesoTras pasar casi seis años privado de la libertad, entre cárceles como La Picota y detención domiciliaria, un magistrado dictó el fallo que declaró la inocencia de John Alexander Quintero. “Yo siempre tenía una Biblia. Ese día cuando el juez dijo esas palabras, yo me arrodillé y le di gracias a Dios”, aseguró Luz Nidia Giraldo, madre del patrullero. “Esa fue esa primer Navidad otra vez en casa. Fue ver otra vez a mi familia reunida, volver a estar con todos, ver que tenía el apoyo de mi familia”, recordó John Alexander Quintero, conmovido.A pesar de la decisión judicial, el estigma social persiste para Quintero, quien ha manifestado dificultades para reinsertarse en la vida laboral debido a sus antecedentes judiciales, llegando a ser rechazado en decenas de empresas. Por otro lado, la familia de Sandra Viviana Ravelo mantiene su postura de desconfianza frente al veredicto. Claritza Murillo reafirmó su convicción tras conocerse la libertad del expolicía: "No, que diga la verdad, que diga el por qué. ¿Para qué lo hizo con esas personas? Porque él sabe que él fue".El caso de Sandra Viviana Ravelo terminó convirtiéndose en mucho más que una investigación por feminicidio. También abrió un debate sobre el alcance de la evidencia forense, la interpretación de las pruebas científicas y las consecuencias que puede tener una investigación cuando los hallazgos son cuestionados años después. Mientras la familia de la víctima sigue reclamando justicia, John Alexander Quintero intenta reconstruir una vida marcada por un estigma que, asegura, aún no desaparece.*Este texto fue realizado con colaboración de un asistente de IA y editado por un periodista que utilizó las fuentes idóneas y verificó en su totalidad los datos. Cuenta con información y reportería propia de Séptimo Día.
El 7 de enero de 2011, la vida de Sandra Viviana Ravelo, una joven de 26 años y administradora de un bar en Bogotá, se apagó en circunstancias que estremecieron al país. Lo que inició como una búsqueda desesperada por parte de su hermano y su novio, ambos miembros de la Policía Nacional, terminó en un hallazgo macabro en una zona rural de Ciudad Bolívar. Sin embargo, el verdadero giro dramático ocurrió cuando la Fiscalía General de la Nación señaló al patrullero John Alexander Quintero, pareja de la víctima, como el principal responsable del crimen. Diego Guauque, periodista de Séptimo Día investigó el caso.El peso de una acusación de 60 añosLa Fiscalía no escatimó en calificativos ni en la severidad de la pena solicitada. Basándose en pruebas genéticas y testimonios familiares, el ente acusador pidió la máxima sanción permitida por el ordenamiento penal colombiano. Según los registros de las audiencias, se solicitó que la pena fuera de 500 meses de prisión, lo que equivale a más de 41 años, aunque en diversos escenarios se habló de una proyección de hasta 60 años debido a la gravedad de los delitos imputados: homicidio, violación y tortura.Para la familia de Sandra, la noticia fue un golpe devastador. Su madre, Claritza Murillo, recordó el momento en que la sospecha recayó sobre el hombre que frecuentaba su casa: "Demasiada rabia sentía por él y decepción porque yo decía, pero fue algo que alguien que yo tuve en mi casa". La presión mediática y la sevicia reportada en el levantamiento del cadáver, que incluía relatos de desmembramiento y quemaduras, convirtieron a Quintero en el enemigo público número uno, apodado en prisión con alias como "Pikachu" o "el descuartizador".Las pruebas "reinas" de la FiscalíaEl caso contra el patrullero se cimentó sobre dos hallazgos biológicos que parecían irrefutables. El primero fue la presencia de su material genético en el cuerpo de Sandra. El segundo, y quizás más condenatorio para los jueces iniciales, fue el hallazgo de restos biológicos bajo las uñas de la víctima, lo que se interpretó como una señal de defensa.Al respecto, la madre de la víctima señaló en su momento: "En las uñas de mi hija habían encontrado a la piel de él, de John Alexander". Esta narrativa sugería que Sandra había forcejeado con su agresor antes de morir. Quintero, por su parte, se vio atrapado en una pesadilla jurídica: "Pasé de en la mañana ser un policía a en la noche ser un el bandido más grande de todo Bogotá".La ciencia forense que desmontó la teoría del "monstruo"El enigma comenzó a resolverse cuando el médico forense Aníbal Navarro y su equipo interdisciplinario revisaron los folios del caso en 2015. El primer hallazgo fue que el cuerpo de Sandra nunca fue desmembrado por manos humanas ni quemado con intención criminal. Navarro explicó que los daños en el cadáver fueron causados por el entorno: "No está son animales que han intervenido y han fragmentado el cuerpo... en este caso, por el contexto... lo más probable son perros".Además, se descubrió que las supuestas quemaduras eran, en realidad, procesos naturales de descomposición mal interpretados por personal técnico sin la formación adecuada en fotografía forense. Sobre la prueba del ADN bajo las uñas, la genetista Luz Adriana Pérez Sepúlveda aportó una visión distinta a la de la Fiscalía. Al analizar la evidencia, notó que no había señales de lucha física: "Las uñas no están rotas. No hay ningún tipo de daño en las manos que sugiera esa lucha". Según la experta, el ADN encontrado era mínimo y compatible con el contacto cotidiano de una pareja. Quintero mismo explicó este punto: "No era que hubiera arrancado piel... es ADN normal, como cuando tú te sientas en el computador de tu compañero y ya hay ADN tuyo".El camino hacia la libertad y el estigma persistenteLa defensa también logró desvirtuar el móvil del crimen. Mientras la Fiscalía lo pintaba como un hombre posesivo y celoso, los testimonios de amigos y clientes del bar de Sandra indicaron lo contrario. Finalmente, se comprobó que el ADN de Quintero en el cuerpo de la joven correspondía a una relación consentida previa a su desaparición, mientras que los otros rastros hallados sí pertenecían a una agresión violenta en una zona remota donde el patrullero no tuvo presencia.Tras casi seis años de detención, un magistrado dictó el fallo que cambió su destino. Quintero recordó el impacto de ese momento: "Yo siempre yo tenía una Biblia ese día cuando el juez dijo esas palabras, yo me arrodillé y le di gracias a Dios". A pesar de ser declarado inocente, el estigma social le ha impedido retomar una vida normal y conseguir un empleo estable.Por su parte, la familia de Sandra sigue sin encontrar paz, manteniendo su convicción sobre la culpabilidad del expolicía. Claritza Murillo fue enfática al ser consultada tras el veredicto: "No, que diga la verdad, que diga el por qué. ¿Para qué lo hizo con esas personas? Porque él sabe que él fue".
En el departamento del Meta, una población de aproximadamente 180 cocodrilos del Orinoco, conocidos como caimanes llaneros, atraviesa una emergencia de supervivencia sin precedentes en la historia de la conservación. Estos animales, que son los depredadores más grandes de América, llevan nueve meses sin recibir alimento debido a que las instituciones responsables no han definido quién debe asumir los costos de su manutención. El conflicto involucra a la Universidad Nacional, el Ministerio de Ambiente y corporaciones ambientales como Cormacarena.Lo que está pasando con los cocodrilos en el MetaAunque los cocodrilos tienen un metabolismo que les permite pasar varios meses sin comer, el tiempo transcurrido en el Meta ha superado cualquier límite natural. El profesor Carlos Moreno, quien lleva 23 años dedicado al programa de conservación de esta especie, advirtió sobre la gravedad del asunto en Los Informantes: "Someter una población de 180 cocodrilos, todos simultáneamente a inanición hará que finalmente hagan canibalismo".La falta de alimento prolongada está destruyendo el organismo de los reptiles. Al no recibir nutrientes externos, los animales comienzan a consumir sus propias reservas de grasa y, posteriormente, sus tejidos musculares. Este proceso genera sustancias tóxicas que dañan los órganos internos. Moreno explica que el desecho metabólico, como el ácido úrico, afecta gravemente el funcionamiento del cuerpo: "esas sustancias que se llaman metabolitos, que son los desechos de las rutas biológicas que son tóxicas. Así que esos desechos como ácido úrico, por ejemplo, afectan el riñón. Técnicamente se llaman nefrotóxicas, pero también afectan el hígado". Según el investigador, el daño en muchos ejemplares podría ser ya irreversible.Una "reserva de vida" en peligroPara entender la magnitud de la tragedia, es necesario comprender que estos animales no son ejemplares comunes, sino que forman lo que los científicos llaman un "banco genético". En términos sencillos, se trata de una selección de los mejores individuos de la especie, elegidos mediante estudios de ADN para asegurar que el caimán llanero no se extinga.En el año 2020, una investigación liderada por la bióloga Ana María Saldarriaga identificó a 140 cocodrilos que eran "prioritarios" debido a su alta diversidad genética. Esto significa que su descendencia será más fuerte y saludable para repoblar los ríos. Estos animales fueron trasladados al Parque Agroecológico Merecure para que vivieran en condiciones de semicautiverio, donde aprendieron a cazar peces vivos y ganaron masa muscular antes de su liberación definitiva. Sin embargo, ese proyecto de vida hoy es una trampa mortal. Saldarriaga, reconocida como una de las conservacionistas más brillantes del mundo, lamenta la situación. "No puede ser que un animal que lleva 6 millones de años en la Tierra... y ahorita su mayor riesgo es el programa de conservación. Eso solo pasa en Colombia", señalan los expertos.El origen del enredo administrativo de los cocodrilosEl problema actual se deriva del vencimiento de acuerdos legales. En agosto de 2025, el convenio con el parque Merecure llegó a su fin, y en septiembre la comida dejó de llegar a los estanques porque no hubo un plan de transición. Actualmente, existe un vacío de responsabilidad: la Universidad Nacional afirma que no puede invertir dinero público en un predio privado sin un convenio vigente, mientras que el Ministerio de Ambiente señala que la custodia de los animales sigue siendo responsabilidad de la universidad.Además, el marco legal que rige la protección de esta especie parece estar desactualizado. Andrés Felipe Aponte, director de la estación de biología tropical Roberto Franco, explica que no hay una guía clara de acciones: "El programa vigente como tal con un documento normativo formal no existe actualmente. Ese programa se creó entre el 2002 y 2012. Posterior al 2012 pues no se generó como una evaluación formal". Esta incertidumbre normativa permite que cada institución evada sus obligaciones mientras los animales agonizan.Hacinamiento de los cocodrilos en VillavicencioMientras los ejemplares de Merecure mueren de hambre, los que se encuentran en la sede urbana de la Universidad Nacional en Villavicencio sufren por la falta de espacio. Los estanques, diseñados para albergar a 10 cocodrilos, hoy contienen hasta 30 de ellos. El reporte de la propia universidad es alarmante: el hacinamiento ha provocado peleas territoriales que han dejado ejemplares mutilados y al menos 18 individuos completamente ciegos.El cocodrilo del Orinoco es una especie que puede medir hasta 7 metros y pesar media tonelada. Solo habita en Colombia y Venezuela y se encuentra en la "lista roja" de peligro crítico de extinción, el mismo nivel de riesgo que enfrenta el gorila de montaña. A pesar de ser un tesoro nacional que mejora la pesca en los ríos donde es liberado, su futuro depende hoy de que una oficina estatal firme el presupuesto para su comida.
La liquidación de Medimás llega menos de dos meses después de la de Coomeva, otra de las grandes EPS de Colombia. El Ministerio de Salud deberá realizar, desde el próximo 14 de marzo, el traslado de los usuarios de Medimás a otras EPS que no cuentan con ninguna medida administrativa en su contra.“Los van a reorganizar en otras EPS que estén disponibles para el servicio, los traslados son inmediatos, los usuarios no van a quedar en el limbo, la Superintendencia Nacional de Salud se encarga de esto”, comentó Diana Espinosa Narváez, asesora jurídica de la salud, en entrevista con Noticias Caracol Ahora.Le puede interesar: Ordenan liquidar Medimás, EPS con más de 1.5 millones de usuariosDesde el 2019, trece EPS han sido liquidadas en Colombia. “Muchas IPS ya han desaparecido del sector de la salud y con esta liquidación es preocupante, las IPS son las que tienen que pagar todo el escenario de salud, ellos son los que salen perjudicados”, agregó Diana Espinosa en la entrevista.Vea acá el diálogo completo.
Un camino marcado por un servicio deficiente de atención a sus afiliados, cuestionables maniobras de los recursos públicos, responsabilidades penales y multimillonarios incumplimientos en los pagos llevaron a que la EPS Medimás llegara a la etapa de liquidación.En total, 1.5 millones de afiliados a Medimás serán trasladados a otras EPS. Se espera que ese proceso se lleve a cabo desde el próximo 15 de marzo.“Hasta el 14 de marzo van a estar en Medimás atendiéndolos, a partir del 15, serán trasladados a EPS receptoras. Entre esas están Sánitas, Salud Total, Compensar, Nueva EPS y Sura”, indicó Fabio Aristizábal, superintendente de Salud.Medimás, que ya había dejado de operar en 15 departamentos de Colombia, ahora cierra sus puertas de manera definitiva en 232 municipios.Directivos y administradores llevaron a Medimás a la crisis. En 2021, esa EPS reportó activos por 1.7 billones de pesos y pasivos por 2.3 billones de pesos, eso sumado a pérdidas de 16 mil millones de pesos.Además, una deuda con el país de 14.000 millones de pesos por multas desde que empezó su vigilancia. Convirtiéndose así en la EPS más sancionada.“Tiene 27 sanciones por más de 14.000 millones, restricción de afiliación, medidas cautelares. Tenían muchas acciones que la Superintendencia de Salud había tomado, pero no las cumplieron”, complementó Aristizábal.Sin lugar a dudas, el pendiente más grande de Medimás es el que no se puede pagar, el de la atención oportuna a miles de usuarios que, año a año, rogaban por un derecho fundamental, el del acceso a la salud.
La Superintendencia de Salud anunció este martes la orden de liquidar la EPS Medimás, que tiene más de 1.5 millones de usuarios en el país. En rueda de prensa, el superintendente Fabio Aristizábal expuso las razones de esta decisión.“Después de cuatro años y medio, de nueve prórrogas, de incumplimientos de órdenes impartidas y llamados hechos por la Superintendencia para que pagara la red, para que capitalizara y para que disminuyera sus peticiones, quejas y reclamos, situaciones que no corrigieron el camino, la Superintendencia de Salud dio la orden de intervenir con fines de liquidación a EPS Medimás”, señaló Aristizábal.Vea, también: Coomeva: ¿cómo quedaron distribuidos los usuarios trasladados a otras EPS?¿Qué pasará con afiliados a Medimás?En su decisión, la Supersalud también indicó que el traslado de los pacientes afiliados a la EPS Medimás iniciará el 14 de marzo. Entretanto, la entidad deberá seguir garantizando la prestación del servicio de salud a sus usuarios.Los pacientes deben esperar el llamado del Ministerio de Salud para ser trasladado a otra EPS que no se encuentre bajo vigilancia.La historia detrás de la crisis de MedimásUn camino marcado por cuestionables maniobras de los recursos públicos, responsabilidades penales, multimillonarios incumplimientos en los pagos, y un servicio deficiente de atención a sus afiliados, entre otros, la historia de Medimás es la historia de tres fracasos que bien podría llamarse el viacrucis de la salud en Colombia.La EPS SaludCoop fue fundada en 1994 y 10 años después ya estaba en todo el país. Llegó a ser una de las cinco empresas más grandes de América Latina, pero su prosperidad hizo que sus directivas sacaran provecho de ello.Según la Fiscalía, su presidente y administrador Carlos Gustavo Palacino participó en un desfalco por $300 mil millones que terminó en lujos y extravagancias. Estos malos movimientos hicieron que la EPS estuviera intervenida por la Superintendencia de Salud para ponerla a salvo de los malos manejos. El agente interventor designado para ese fin, en mayo de 2013, fue Guillermo Grosso, funcionario que, al igual que Palacino, ayudó a desfalcar a la EPS.En contexto: Supersalud revocó el funcionamiento de EPS Medimás en cuatro departamentosTodo esto llevó a que la Supersalud designara a otros dos agentes interventores.Las deudas de SaludCoop ascendían a los $8 billones, de los cuales solo se reconocieron $3.2 billones y los tres agentes liquidadores fueron imputados por responsabilidad fiscal por detrimento patrimonial en diferentes cuantías.Finalmente, después de todo este declive financiero, SaludCoop entró en liquidación en noviembre de 2015 y entregó su población afiliada, 4.6 millones de usuarios, a la EPS Cafesalud que era de la propiedad de la misma SaludCoop, pero Cafesalud solo tenía capacidad para atender un poco más de un millón. No solo tenía problemas financieros y de servicios, sino que además su presidente era el mismo Guillermo Grosso, el cuestionado liquidador.Es así como Cafesalud el 31 de agosto de 2017 deja de prestar el servicio de salud. Sus deudas sumaban $8.6 billones, de los cuales solo fueron reconocidos $1.3 billones.Ante este panorama de SaludCoop y Cafesalud, la Supersalud abrió una licitación y se la ganó Prestnewco, un consorcio compuesto por 12 IPS; crearon Medimás y los socios cambiaron. La tercera parte del grupo de empresas no tenía experiencia en el sector de la salud, lo que trajo consecuencias que empeoraron la situación económica de la EPS.Lea aquí: Muertes como la de Mauricio Orjuela son culpa del sistema de salud, dice médico absueltoA noviembre de 2021 no se habían legalizado anticipos por $252 mil millones. A este hecho se suma una larga lista de irregularidades detectadas por los entes de control.Es tan grave la situación que no solo Medimás tiene la mayor multa individual impuesta a una EPS, de $5.400 millones por la muerte del periodista Mauricio Orjuela, sino que hoy el gobierno nacional declara su muerte luego de todo este viacrucis que afecta a millones de usuarios.
La Superintendencia Nacional de Salud revocó el funcionamiento de la EPS Medimás en estos cuatro departamentos por el alto número de quejas, la demora en las respuestas y el multimillonario nivel de deudas con las IPS.Mientras se produce el traslado efectivo de los afiliados a otras entidades, estos seguirán en Medimás, que enfrenta la tercera revocatoria en los últimos 14 meses y con la que ya suma 15 departamentos donde deja de operar como prestadora de servicios de salud.Estos son: Chocó, Sucre, Cesar, Atlántico, Arauca, Bolívar, Cauca, Cundinamarca, Guainía, La Guajira y Magdalena.
Germán Molina, quien padece el síndrome de Churg Strauss, libra día a día varias batallas para sobrevivir, similares a las que recogen las 500 mil quejas que usuarios de EPS han interpuesto en medio de la pandemia en la Superintendencia de Salud.Una de ellas es que quien diligencie las órdenes médicas en su EPS lo haga correctamente, pues solo cuenta con un aparato que le permite dos horas de autonomía respiratoria fuera de su casa y, si esa persona falla, su vida podría estar en riesgo.Pero él mismo cuenta cómo en una ocasión perdió su salida de casa porque un funcionario puso en una orden un código errado. Y no es su único problema.“Desastroso, nadie lo puede garantizar. Si yo hubiera recibido mi tratamiento oportuno, como era, en las condiciones que era, tal vez no estaría dependiendo de una máquina”, afirma.El Churg Strauss es una enfermedad autoinmune que, palabras más, palabras menos, significa que su mismo sistema inmunológico ataca a la persona, destruyéndole algunos órganos. En el caso de Germán, fueron los pulmones.Él está con la EPS Medimás, que antes fue la caótica Cafesalud y primero fue Saludcoop, protagonista del desfalco de la historia por desviar 1,4 billones de pesos de la salud.
Conéctese con el partido de la Copa del Mundo 2026 entre Paraguay y Francia por los octavos de final.
La Selección Colombia se clasificó a los octavos de final del Mundial 2026, que se juega en Estados Unidos, México y Canadá, tras vencer por 1-0 a Ghana con un tanto de Jhon Arias. Por supuesto, que en dicho juego, que se efectuó en el Arrowhead Stadium, en la ciudad de Kansas, estuvo James Rodríguez. El capitán de la 'tricolor' disputó 45 minutos de la contienda frente a las 'estrellas negras'; dándole paso en el segundo tiempo a Richard Ríos. Rodríguez Rubio valoró el trabajo de todos y más frente a un combinado de Ghana, que fue muy físico y táctico. Marcar el gol pronto fue importante. "Sí, total, y más estas instancias, hay que ganar como sea, bien, mal; hay que pasar a la siguiente fase. Ellos (Ghana) son tácticos, son fuertes y se dio ese gol rápido y yo creo que nos dio aire", expresó el '10' en charla con los medios.A continuación, James David tuvo palabras para el próximo reto de Colombia en el Mundial 2026; el juego de octavo de final contra Suiza. Los 'helvéticos' dejaron en el camino a Argelia. "Sí, es un rival fuerte. No lo hemos visto mucho, pero ya vamos a tener estos cuatro días para poderlos ver. Un rival muy físico, hemos visto un poco el partido contra Argelia, es un equipo que juega un poco mejor de lo que fue Ghana hoy (viernes). Intentaremos hacer un partido bueno, y ahora estos cuatro días, estar del cuerpo tranquilos para que podamos llegar bien", añadió. Por último, el talentoso de la Selección Colombia habló del virus que ha afectado a algunos de los jugadores, incluido a él. "Hay un virus ahí dentro que está duro y hay muchos que estamos así; yo estuve así. Lo más importante es que el día de hoy (viernes) salió bien y nos vamos al hotel pensando en lo que es el día martes", finalizó. ¿Cuándo es Colombia vs. Suiza por los octavos de final del Mundial 2026?El calendario de la Copa del Mundo indica que este compromiso entre colombianos y suizos será este martes 7 de julio, en la ciudad de Vancouver, en Canadá, y con un horario de inicio en nuestro país de las 3:00 de la tarde. Por supuesto que este duelo lo podrá ver EN VIVO por la señal principal de Gol Caracol, en Ditu y en este portal: www.golcaracol.com}
El equipo Visma de Jonas Vingegaard se impuso en la contrarreloj por equipos que este sábado abrió el Tour de Francia de 2026 en las calles de Barcelona y el danés se sitúa como el primer líder de la presente edición.El equipo neerlandés firmó el mejor tiempo en los 19,6 kilómetros de cronometrada colectiva, por delante del Ineos, liderado por el italiano Filipo Ganna, que hizo 8 segundos más; del UAE del esloveno Tadej Pogacar, a 12 segundos, y del Lidl del español Juan Ayuso, a 16.El quinto mejor tiempo lo marcó el Red Bull, liderado por el belga Remco Evenepoel, a 19 segundos del ganador, mientras que el Decathlon de la joven promesa francesa Paul Seixas fue sexto a 39.Por primera vez en la historia del Tour la crono por equipos marcó el tiempo individual de cada corredor, por lo que Vingegaard será el primer maillot amarillo con una renta de 8 segundos sobre Ganna, 12 sobre Pogacar, 16 sobre Ayuso, 19 sobre Evenepoel y 26 sobre el mexicano Isaac del Toro, que acompañó a su jefe de filas hasta el tramo final del ascenso a Montjuic.Una táctica que no fue suficiente para superar a la del Visma, que tuvo a tres corredores hasta el tramo final, cuando Vingegaard remató la faena tras aprovecharse del trabajo del italiano Davide Piganzoli y, sobre todo, del estadounidense Matteo Jorgenson.El danés no se enfundaba el maillot amarillo desde la segunda de sus dos victorias en el podio final de París en 2023.Con esta victoria, Vingegaard muestra sus galones en una edición en la que llega tras haber ganado el Giro de Italia, pero también la París-Niza y la Vuelta a Cataluña.Clasificación general del Tour de Francia 2026, tras la etapa 1PosiciónNombreEquipoTiempo1Jonas VingegaardTeam Visma | Lease a Bike21:472Filippo GannaNetcompany INEOS+0:083Tadej PogačarUAE Team Emirates - XRG+0:124Juan AyusoLidl - Trek+0:165Remco EvenepoelRed Bull - BORA - hansgrohe+0:196Isaac Del ToroUAE Team Emirates - XRG+0:267Davide PiganzoliTeam Visma | Lease a Bike+0:288Florian LipowitzRed Bull - BORA - hansgrohe+0:359Tobias FossNetcompany INEOS+0:3810Paul SeixasDecathlon CMA CGM Team+0:39
El municipio de Tadó, en el departamento de Chocó, se registraron dos ataques con explosivos con drones. El primer se dio alrededor de las 10:30 de la mañana y el segundo a las 11:30, de acuerdo con la información que se conoce hasta ahora. Los ataques fueron dirigidos, al parecer, hacia la estación de Policía del municipio.(Síganos en Google Discover y conéctese con las noticias más importantes de Colombia y el mundo)Los dos ataques generan pánico y zozobra en los habitantes del municipio chocoano, ya que se presentaron en una zona concurrida y en un día donde especialmente hay mucho movimiento de comercios. Según las autoridades, los ataque habrían sido causados por parte de la guerrilla del Eln.De acuerdo con lo que ha dicho el alcalde municipal, Juan Carlos Palacios Agualimpia, la situación en este momento ya está en calma, pero se siente un ambiente tensionante. En las próximas horas se realizará un consejo extraordinario de seguridad frente a estos ataques. El Eln desde ayer también viene realizando algunas intimidaciones en la vía Quibdó - Pereira, a la altura del corregimiento de Mumbú y El Tabor, esto en límites con Risaralda.También en el municipio de San José del Palmar, ayer se presentaron unos ataques en contra de la estación, en este caso militar, en el corregimiento de La Italia. Situación que también tiene en mira las autoridades departamentales en alerta.Noticia en desarrollo...MATEO MEDINA ESCOBAR/ANDREA ESTRELLANOTICIAS CARACOL
La tensión después del doble terremoto en Venezuela aumenta entre los centenares de desalojados que aún no han sido reubicados y llevan diez días durmiendo en las calles, al lado de los edificios derruidos en los que vivían.(Síganos en Google Discover y conéctese con las noticias más importantes de Colombia y el mundo)Un grupo de vecinos bloqueó este sábado la vía de acceso principal a Caraballeda, uno de los epicentros del doble terremoto de 7,2 y 7,5, para presionar al Gobierno a que los reubique, como les prometieron, en el complejo hotelero de Las Caracas, a varios kilómetros de la zona."Ya tenemos más de diez días por niños, personas adultas, ahí en la calle", explica a EFE José Guillén, un joven de 32 años que se está quedando en el edificio OPPE 30.Se trata de una torre blanca de 13 plantas con 192 apartamentos donde vivían unas 300 personas y que aún se mantiene en pie pero por dentro está completamente destrozada y se puede ver a la perfección los techos y estancias derruidas de los primeros pisos.En la calle aledaña, varias niños juegan y pintan en el suelo y las familias esperan con neveras, fogones y otros utensilios que consiguieron rescatar.En la primera planta, dos jóvenes tratan de sacar por la pared completamente caída una cama, pero la precariedad del edificio indica que podría venirse abajo en cualquier momento.Juan Jiménez vivía en la cuarta planta y pudo recuperar "algunas cositas" después del terremoto, pero como la mayoría de sus vecinos ya no se atreve a volver a subir."¿Dónde está el Gobierno? Lo que queremos nosotros es que por lo menos vengan y digan: suban a los autobuses", pedía este padre de familia.Tras los gritos y protestas, cuatro camiones de la Policía acudieron a mediodía del sábado a recoger a las familias y las fuerzas de seguridad y los colectivos Tupamara ayudaron a las mujeres, hombres, niños y perros a subir para irse a su nuevo refugio temporal.Los vecinos de La Guaira que viven cerca a la zona cero, cuyas viviendas han quedado muy afectadas pero no se han venido abajo, se quejan de que nadie ha acudido a ayudarles. De hecho en esta torre sigue habiendo dos cadáveres.A Belkys Chacón, el primer temblor le pilló en su puesto de dulces en la playa junto a su esposo y a ambos la tierra les atrapó, pero pudieron salir.Desde entonces viven en la playa sin saber dónde pueden ir ni quién les puede entregar al menos una colchoneta para dormir.Como ella, las autoridades calculan que 15.000 personas se han quedado sin un techo donde dormir por el doble terremoto, que ha dejado hasta la fecha 2.645 fallecidos y más de12.600 heridos.Según el último balance, hay 885 edificios afectados, 189 de ellos totalmente colapsados.AGENCIA EFE