La captura y traslado de Nicolás Maduro a Estados Unidos ha generado un reacomodo en la estructura del poder chavista. El presidente venezolano, detenido por fuerzas especiales y acusado de delitos graves, deja un vacío que obliga a redefinir el liderazgo dentro del régimen.
El Tribunal Supremo de Justicia designó a la vicepresidenta Delcy Rodríguez como presidenta encargada, mientras otros altos funcionarios buscan mantener la cohesión interna. Este movimiento marca un punto de quiebre en la dinámica política del país y abre interrogantes sobre el futuro del chavismo. Sin duda, esta es la mayor prueba desde el inicio del chavismo, hace más de dos décadas.
Aunque la Constitución venezolana contempla mecanismos definidos para la sucesión, la situación en Caracas refleja un escenario de transición incierto e incluso desordenado.
El rumbo del país no es claro.
La cúpula chavista tras la captura de Nicolás Maduro
Delcy Rodríguez
Abogada de profesión, Delcy Rodríguez ocupa la vicepresidencia y también el cargo de ministra de Hidrocarburos. Desde esa posición ha liderado negociaciones clave, no solo con Estados Unidos, sino también con otros actores internacionales. Rodríguez invitò a Donald Trump “a trabajar conjuntamente” en su primer mensaje como presidenta encargada de Venezuela.
“Presidente Donald Trump: nuestros pueblos y nuestra región merecen la paz y el diálogo, no la guerra. Ese ha sido siempre el predicamento del Presidente Nicolás Maduro y es el de toda Venezuela en este momento”, dijo a través de su canal oficial de Telegram.
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Jorge Rodríguez
Hermano de Delcy, Jorge Rodríguez preside la Asamblea Nacional, lo que significa que ambos controlan dos de las instituciones más estratégicas del Estado venezolano. Si Delcy no pudiera asumir la presidencia por renuncia, incapacidad u otra causa, la Constitución establece que el poder recaería en el presidente de la Asamblea Nacional, es decir, su hermano. Ambos han sido sancionados por Estados Unidos, Canadá y la Unión Europea. Los hermanos Rodríguez representan el componente civil y técnico dentro del régimen chavista.
Diosdado Cabello
Por su parte, Diosdado Cabello controla importantes estructuras del régimen venezolano, entre ellos el Servicio Bolivariano de Inteligencia (SEBIN), la Policía Nacional, el sistema penitenciario y las unidades especiales de acción. Esto le otorga poder para decidir quién es detenido y quién recupera la libertad.
Estados Unidos ofrece una recompensa de 25 millones de dólares por su captura y lo acusa de liderar el Cártel de los Soles, una red de narcotráfico que, según fiscales estadounidenses, involucra a altos mandos militares venezolanos. Cabello es un militar retirado que participó en el fallido golpe de Estado de 1992 junto a Hugo Chávez. A lo largo de su carrera ha ocupado cargos clave como presidente de la Asamblea Nacional, gobernador, vicepresidente y, desde agosto de 2024, ministro del Interior, Justicia y Paz.
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Vladimir Padrino
Padrino se desempeña como ministro de Defensa desde 2014 y es el comandante de la Fuerza Armada Nacional Bolivariana. Es considerado la figura militar más influyente de Venezuela, y su lealtad al régimen ha sido determinante para mantener a Maduro en el poder durante más de una década.
A diferencia de otros militares que han desertado o se han distanciado del gobierno, él ha permanecido firme. Estados Unidos ofrece una recompensa de 15 millones de dólares por su captura y lo acusa de cobrar a cambio de protección a organizaciones de narcotráfico para permitir el tránsito de aeronaves cargadas de cocaína desde Venezuela hacia Centroamérica.
Tarek William Saab
Abogado y político venezolano de ascendencia libanesa. Como fiscal general, Tarek William Saab dirige el Ministerio Público, convertido en el instrumento judicial del régimen para perseguir a la oposición. Entre sus acciones más relevantes está la emisión de órdenes de captura contra figuras como Edmundo González, considerado el ganador de las elecciones presidenciales de 2024 y actualmente asilado en España.
La cúpula chavista enfrenta uno de los desafíos más complejos de su historia: la ausencia de Maduro y la reacción ante la intervención militar más importante de Estados Unidos en América Latina en décadas. El régimen declaró un “estado de conmoción exterior”, que concede facultades excepcionales para suspender derechos ciudadanos y ampliar el papel de las fuerzas armadas. Además, convocó al pueblo a salir a las calles para “repudiar este ataque imperialista”.