En la era de la hiperconectividad, paradójicamente, nunca ha sido tan fácil desaparecer, lo que antes se conocía coloquialmente como "ignorar" o "abandonar", hoy ha mutado en un fenómeno global conocido como ghosting. Esta práctica, que consiste en terminar una relación, ya sea sentimental, amistosa o incluso laboral, cortando toda comunicación de manera súbita y sin dar explicaciones, se ha vuelto una constante en las interacciones digitales actuales.
Según diversos datos estadísticos, entre el 25% y el 50% de los adultos reportan haber sido víctimas de esta conducta en algún momento de su vida, es por eso que en Consientemente con la doctora Fenanda Henández, se habló sobre esta práctica que ha cobrado relevancia en los últimos años y que se ha normalizado en la sociedad.
Desde una perspectiva clínica, el ghosting no se clasifica como una enfermedad mental, sino como una alteración conductual. De acuerdo con expertos en psiquiatría, quienes lo practican suelen presentar pobres habilidades de socialización y comunicación, además de una marcada dificultad para enfrentar conversaciones incómodas o las consecuencias de sus actos.
Como explica la psiquiatra Camila Rivera, esta incapacidad para gestionar la incomodidad lleva al "fantasma" a optar por el bloqueo o el silencio en redes sociales como la vía más rápida para terminar un vínculo sin enfrentar directamente a la otra persona. “No se trata de una patología como tal; no estamos hablando de depresión o ansiedad, sino simplemente de una conducta”, aclara la especialista.
¿Cuáles son los principales efectos de del ghosting?
efecto más devastador del ghosting en la víctima es la generación de un duelo inconcluso, al no existir una explicación o un cierre formal, la mente humana tiende a caer en la "rumiación", un proceso obsesivo de búsqueda de respuestas que el otro no proporcionó.
Este ciclo vicioso de preguntas sin respuesta, "¿qué hice mal?", "¿será que no le gusto?", "¿hay alguien más?", prolonga el dolor de forma significativa.
Los efectos en la salud mental pueden ser graves, especialmente en personas vulnerables o con antecedentes de abandono. El ghosting puede detonar:
- Cuadros de ansiedad y picos de estrés.
- Trastornos de la conducta alimentaria y alteraciones en el sueño (insomnio o exceso de sueño como escape emocional).
- Disminución drástica de la autoestima y sentimientos de insuficiencia.
- Miedo al rechazo futuro, lo que dificulta la creación de nuevos vínculos por temor a ser "desechado" nuevamente.Incluso, dentro de la comunidad psiquiátrica se debate si esta práctica constituye una forma de maltrato psicológico pasivo.
De acuerdo con artículos, desaparecer sin dejar rastro puede ser, en esencia, una falta de respeto y una carencia de responsabilidad afectiva, ya que ignora el impacto emocional que las propias acciones tienen en el otro.
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Aunque cualquier persona puede verse afectada por un rechazo, ciertos perfiles son más susceptibles a sufrir daños profundos. Aquellos con estilos de apego ansioso, antecedentes de depresión o baja autoestima pueden interpretar el ghosting como una confirmación de su falta de valor.
Por otro lado, los perpetradores suelen estar vinculados a estilos de apego evitativo, rasgos de narcisismo o una profunda inmadurez emocional. El narcisista, por ejemplo, utiliza el silencio para evitar hacerse cargo del daño causado, reafirmando su propia "perfección" al culpar implícitamente a la víctima.
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La normalización de este fenómeno es uno de los mayores desafíos actuales, al ser algo tan frecuente en plataformas como Instagram o WhatsApp, se ha empezado a ver como una forma "normal" de relacionarse. Sin embargo, la Dra. Rivera enfatiza en las fuentes que "el silencio es una respuesta", aunque sea una respuesta dolorosa.
Para superar el impacto del ghosting, los especialistas recomiendan:
1. Aceptar que el problema es del "gosteador": la desaparición habla de la incapacidad del otro para comunicarse, no de la suficiencia de la víctima.
2. Validar el dolor: no minimizar la experiencia con frases como "no era importante".
3. No buscar una confrontación activa: si bien enviar un mensaje de cierre personal puede ayudar, perseguir al otro en su casa o trabajo puede empeorar el maltrato psicológico.
4. Identificar las "red flags": aprender a reconocer señales previas de inestabilidad o falta de asertividad en la comunicación del otro.
Finalmente, es crucial buscar ayuda profesional si el dolor altera la funcionalidad diaria, como el rendimiento laboral o académico. Como se menciona en la entrevista "ser vulnerable es sinónimo de autenticidad", y no debería ser motivo de vergüenza buscar apoyo para transitar un duelo que, aunque digital en su origen, es profundamente real en sus consecuencias.
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Este texto fue realizado con colaboración de un asistente de IA y editado por un periodista que utilizó las fuentes idóneas y verificó en su totalidad los datos. Cuenta con información y reportería propia de Noticias Caracol.
HEIDY ALEJANDRA CARREÑO BELTRAN
NOTICIAS CARACOL
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