La historia de Angie Vanessa García, una joven de 28 años oriunda de Rivera, Huila, comenzó como muchas relaciones modernas: a través de una pantalla. En septiembre de 2022, mientras trabajaba en una empresa en Neiva y buscaba profesionalizar su carrera, empezó a hablar con un hombre mediante la red social Facebook. El sujeto se identificó como José Antonio Barba Riaño. Según relató la víctima en Séptimo Día, el hombre construyó una imagen atractiva y estable para captar su interés desde los primeros mensajes. "Él me empezó a hablar, me dijo que tenía 34 años", afirmó.
A medida que las conversaciones avanzaban, Barba Riaño le contó detalles sobre su supuesta vida en la capital del país, lo que le generó confianza. El hombre aseguraba trabajar como analista de nómina bajo la modalidad de teletrabajo y residir en un entorno familiar en el centro de la ciudad. Angie Vanessa explicó que él describía su vivienda de la siguiente manera: "Él me dijo que él vivía solo ahí en el barrio de Las Cruces, que era como una casa familiar, que él vivía en el primer piso de ese edificio, en el segundo piso vivía la mamá con el padrastro".
Esta fachada de normalidad se reforzó con el paso a otras plataformas de comunicación. Durante tres meses, la pareja mantuvo un noviazgo virtual que incluía videollamadas frecuentes, lo que terminó por convencer a Angie de que se trataba de una persona íntegra. El sociólogo Carlos Charry explicó que este fenómeno es común, pues "las redes sociales permiten construir una fachada de las personas de lo que desean ser y no de lo que en realidad son". Tras entablar este vínculo, la joven decidió viajar a Bogotá el 14 de diciembre de 2022 para conocerlo en persona, llegando a la terminal de transporte del Salitre con la ilusión de iniciar una relación sólida.
La pesadilla que vivió: control absoluto
Lo que prometía ser una historia de amor se transformó en una pesadilla menos de 24 horas después de su llegada. El jueves 15 de diciembre, tras una salida rutinaria para realizar compras, ocurrió la primera agresión física motivada por un pretexto trivial. Angie Vanessa relata el impacto de ese momento: "A mí se me olvidó el pan y una vez recibí el primer golpe en la cara fue un puño, entonces yo quedé como paralizada y yo le dije '¿Por qué me pega?' 'Ay, porque usted es una idiota, cómo no va a saber qué va a comprar'.".
A partir de ese día, el control de Barba Riaño sobre García se tornó absoluto y violento. El viernes 16 de diciembre, el agresor aisló completamente. Según la víctima, el hombre le advirtió: "Te voy a dañar la SIM card y vas a quedar sin comunicación alguna". Acto seguido, eliminó sus cuentas de correo electrónico y formateó su teléfono celular, dejándola incomunicada y encerrada bajo llave en la vivienda del barrio Las Cruces.
La violencia escaló a niveles de agresiones físicas y psicológicas diarias. Angie Vanessa dice que fue obligada a realizar labores domésticas bajo amenazas y golpes constantes. El agresor establecía horarios estrictos para la alimentación y, ante cualquier falta, reaccionaba con brutalidad. La joven recuerda que Barba Riaño le impuso sus condiciones: "Me dijo que a qué horas tenía que ser el desayuno, el almuerzo y la cena y si la comida no estaba a la hora que él me decía toma el golpe". Las agresiones físicas no daban tregua: "Me daba los puños en la cara, donde cayera el puño, ahí me lo pegaba con los bordes del celular, me pegaba durísimo en la cabeza".
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Hacia finales de diciembre de 2022, la situación de Angie era crítica. Sus ojos estaban tan hinchados por los golpes que apenas podía ver, y sus labios estaban lacerados por el contacto de sus brackets con la fuerza de los puños, lo que la obligaba a alimentarse únicamente de líquidos. El psicólogo Carlos Charry señala que este tipo de tragedias suelen derivar de la vulnerabilidad en la que caen las personas debido a la soledad: "Esa soledad inducida cada vez nos hace caer más fácilmente en este tipo de relaciones que prometen ser grandes cosas, nos caemos en esa ilusión y a la hora del té terminan siendo una gran tragedia".
Uno de los episodios más traumáticos ocurrió a principios de enero de 2023, cuando Angie olvidó despertar al agresor a la hora acordada. Como castigo, Barba Riaño decidió propinarle un golpe por cada minuto de retraso. La víctima narra la crueldad del acto: "Por cada minuto que se hizo tarde le voy a dar un puño en la cara, entonces yo me agarro a llorar, ya no aguantaba nada y me hizo arrodillar frente a él y me empezó a pegar los puños y él mismo los contaba, me decía uno, dos y cuando ya se iba acercando más el puño final era más duro el golpe". Tras la golpiza, el hombre manifestó una inquietante despreocupación antes de salir: "Ahora es que yo quiero salir a montar bicicleta, pero pues no quiero dejarte así herida lastimada porque ¿qué tal que te pase algo".
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La oportunidad para escapar se presentó el 6 de enero de 2023. En un descuido, Barba Riaño olvidó las llaves de la casa al salir, lo que permitió que Angie Vanessa abandonara el lugar y buscara auxilio en un CAI de la Policía que estaba cerca. Al llegar, herida y desesperada, suplicó protección a los uniformados: "No es que esta persona me hizo esto, me pegó, me va a matar". La Policía la trasladó a un centro hospitalario donde requirió cirugías de reconstrucción facial y recibió una incapacidad de 45 días.
El 11 de enero de 2023, García instauró formalmente la denuncia ante la Fiscalía General de la Nación. A finales de ese mismo mes, la fiscal Olga Builés confirmó la captura del sujeto: "La Fiscalía General de la Nación logró la judicialización de José Antonio Barba Riaño señalado del presunto delito de tentativa de feminicidio por hechos ocurridos en el barrio Las Cruces". No obstante, a pesar de la gravedad de los hechos, Barba Riaño recuperó la libertad meses después por vencimiento de términos. Actualmente, cursa otro proceso por el delito de tortura, mientras el acusado permanece en libertad.
Angie Vanessa, quien hoy busca alertar a otros sobre los riesgos de los encuentros virtuales sin precauciones, reflexiona sobre su experiencia: "En esa vez caí yo, me pasó a mí, yo soy hija, soy hermana, pues obviamente no quiero que le pase a nadie, así sean cercanas a mí o no, pero no quiero que les pase nada".
*Este texto fue realizado con colaboración de un asistente de IA y editado por un periodista que utilizó las fuentes idóneas y verificó en su totalidad los datos. Cuenta con información y reportería propia de Séptimo Día.