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Noticias Caracol LOS INFORMANTES CAPÍTULOS Finalista del Desafío revela que de niño casi mata a su padrastro: “Le pegaba a mi mamá”

Finalista del Desafío revela que de niño casi mata a su padrastro: “Le pegaba a mi mamá”

El ganador del Desafío Siglo XXI y medallista olímpico, Anthony Zambrano, reveló en Los Informantes un episodio que marcó su infancia: tenía 10 años cuando, según contó, “casi cometo una desgracia”.

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La historia de Anthony José Zambrano, medallista olímpico y ganador del Desafío Siglo XXI, está marcada por episodios de violencia y carencias que forjaron su carácter desde la infancia. El atleta, que alcanzó la gloria deportiva en los Juegos Olímpicos de Tokio 2020, reveló en Los Informantes detalles de un pasado doloroso: proteger a su madre lo llevó al límite de casi cometer un acto irremediable cuando apenas tenía 10 años.

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Zambrano creció en un entorno de extrema pobreza. Pasó parte de su infancia en La Guajira y posteriormente en Soledad. Su vida estuvo marcada por la ausencia de una figura paterna y por las dificultades económicas que enfrentaba junto a su madre.

En medio de esa vulnerabilidad, el deportista recordó un suceso que marcó su infancia "Yo casi cometo una desgracia a los 10 años". Al explicar las razones de ese impulso, relató: "Porque mi padrastro le pegaba a mi mamá y un día en su cumpleaños le pegó. Me acuerdo que yo cogí un mata ganado donde no se me atraviesen, yo lo iba a puñalear para matarlo".

El atleta también habló del destino que, según su relato, tuvo su padrastro: “Yo siempre he dicho cuando las personas que tratan de hacerle daño a Zambrano le va peor en la vida y esa persona murió como un perro, como un cerdo. Su mismo hijo le pegó un palazo en la frente".

Una niñez marcada por el abandono y sacrificio

La trayectoria de Anthony Zambrano no solo estuvo marcada por la violencia, sino también al abandono paterno. Su padre nunca lo reconoció legalmente. "A él lo mataron cuando tenía como cinco o seis años, pero él nunca me quiso dar apellido. Él me negó y yo soy igualito a mi padre”, dijo. Los únicos recuerdos que conserva de él son escasos, destacando un presente particular: "Me regaló un gallo de pelea que era el mejor de él porque los guajiros, tú sabes que, son galleros a morir".

Ante la ausencia de apoyo familiar, Zambrano y su madre se trasladaron a Soledad intentando escapar de las carencias. Allí, tuvo que asumir responsabilidades desde muy temprana edad. "Ella me dijo: 'Si nos vamos a mudar solos, tienes que defenderte solo, tienes que forjarte solo", recordó.

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A los ocho años, este deportista ya se enfrentaba a la dureza del trabajo informal para sobrevivir: "Yo con 8 años ya cocinaba, yo me iba solo para el colegio, recogía chatarra, cogía bolsas de cemento. Hacía milagros”.

¿Cómo empezó en el mundo del deporte?

El camino hacia el atletismo profesional comenzó en el colegio María Cano de Barranquilla, bajo la observación del entrenador Ezequiel Suárez. A los 12 años, la rebeldía de Zambrano se canalizaba en peleas con otros compañeros, pero su entrenador vio en él una fuerza distinta. Sin embargo, la falta de recursos seguía siendo un obstáculo.

"Me acuerdo que tenía unos zapaticos que le costaron a mi mamá 20 mil pesos. Yo le dije: ‘no voy a correr con estos zapatos porque si se me dañan, ¿qué más me pongo?’ Entonces, yo le dije: ‘Puedo correr descalzo, porque mi barrio, donde yo me crié, era pura tierra y barro".

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Tras ganar sus primeras competencias escolares, su carrera despegó internacionalmente, logrando podios en Panamericanos y Mundiales hasta llegar a la medalla de plata en los Juegos Olímpicos de Tokio 2020. No obstante, las exigencias del alto rendimiento trajeron consigo lesiones graves y los Juegos Olímpicos de París 2024 fue solo una ilusión.

Su paso por el Desafío Siglo XXI

La decisión de participar en el Desafío Siglo XXI surgió como un nuevo reto personal para Zambrano tras un año de recuperación. "Tú eres bueno, tú eres híbrido, tú haces de todo", le dijeron antes de inscribirse. Entró a la competencia con la mentalidad que lo caracteriza en las pistas de atletismo: "Hice los papeles, hice todo para entrar y me aceptaron. Ya cuando me aceptaron, yo dije: ‘Vamos a toda. Vamos a tirarnos de cabeza y sin casco, lo que Dios quiera’”.

Los finalistas del Desafío Siglo XXI

En esta competencia, Zambrano llegó a la final junto a José Manuel Maldonado, más conocido como Rata, un joven de 24 años nacido en Antioquia, y quien también posee una historia de superación ligada al trabajo duro. A diferencia de Zambrano, Rata creció en una familia campesina unida, donde su padre, administrador de una finca ganadera, se convirtió en su principal referente.

"Siempre he sido muy bajito, entonces me gustaba mucho jugar con el balón, que correr de un lado a otro con el balón y me dicen: ‘Parece una ratica’. Entonces el apodo surge de ese juego", relató Rata, en Los Informantes.

Antes de que Rata participara en el reality, su realidad era la de un trabajador incansable en un taller de soldadura: "Yo era un operario soldadura. Yo me ganaba un mínimo y con ese mínimo le ayudaba a mis papás. Con eso me sustentaba las carreras para ir a las competencias".

Gracias al deporte conoció el OCR (carrera de obstáculos), una disciplina que incluso lo llevó a competir en Europa.

Los proyectos futuros de Zambrano y Rata

Tanto Zambrano como Rata han transformado la visibilidad que les dio el reality en oportunidades de negocio. Zambrano, por ejemplo, ha incursionado en el emprendimiento con una línea de gorras y también ha mostrado interés por el comercio de bienes raíces: “Me gusta comerciar todo, carro, casa, de todo. Me gusta. Yo me rebusco". Además, mantiene su objetivo deportivo más ambicioso: repetir medalla en los Juegos Olímpicos de Los Ángeles 2028.

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Por otro lado, Rata planea abrir un gimnasio en la ciudad de Pereira y competir por otra medalla para Colombia en el próximo latinoamericano de OCR en Brasil. A pesar de los distintos matices de sus historias, ambos atletas coinciden en algo: el deporte fue el camino para superar la pobreza y transformar sus vidas.

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