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HellSlave II | RESEÑA: Un RPG donde cada segundo cuenta

Un RPG oscuro que apuesta por el tiempo como recurso de combate y por una enorme libertad para construir personajes, aunque no siempre logra mantener el ritmo.

HellSlave II | RESEÑA
HellSlave II | RESEÑA
Cortesía: Ars Goetia

HellSlave II: Judgment of the Archon es un RPG de fantasía oscura que intenta diferenciarse dentro de un género acostumbrado a los turnos tradicionales. Su principal apuesta está precisamente ahí: aunque estamos ante un juego de combate por turnos, aquí no existen las pausas habituales entre una acción y otra. Cada movimiento tiene un costo temporal y obliga a pensar no solo qué hacer, sino cuánto tiempo nos tomará hacerlo.

Desarrollado por Ars Goetia y publicado por Dear Villagers, el juego continúa la propuesta del primer HellSlave y presenta un universo construido alrededor de demonios, poderes oscuros y una guerra que amenaza con acabar con el mundo. La aventura comienza con una misión aparentemente sencilla: reunirse con un viejo amigo. El problema es que este ha sido capturado y nuestro personaje debe adentrarse en una guarida de monstruos para intentar rescatarlo.

La situación rápidamente escala. En las profundidades de esa primera mazmorra aparece la posibilidad de obtener poderes demoníacos mediante un pacto con uno de los señores del infierno. Desde ese momento, el protagonista queda convertido en una de las últimas esperanzas para poner fin a la guerra contra los demonios.

Es una premisa bastante clásica para un RPG de fantasía oscura, pero HellSlave II encuentra su personalidad en la forma como combina esa ambientación con su sistema de progresión y combate.

El tiempo es el verdadero turno

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La primera cosa que llama la atención es el sistema de combate. En lugar de limitar cada turno a una acción concreta, el juego utiliza una línea temporal ubicada en la parte superior de la pantalla. Cada habilidad consume una cantidad determinada de segundos, conocida como costo de fatiga, y ese gasto determina cuánto tendremos que esperar antes de volver a actuar.

El tiempo es el verdadero turno
El tiempo es el verdadero turno
Cortesía: Ars Goetia

La idea tiene bastante potencial porque convierte cada habilidad en una decisión de riesgo y recompensa.

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Una acción poderosa puede causar mucho daño, pero también puede dejarnos expuestos durante más tiempo. Por el contrario, algunas habilidades rápidas permiten encadenar varios movimientos antes de que el enemigo tenga oportunidad de responder. Esto genera situaciones bastante particulares en las que un personaje bien construido puede lanzar tres o cuatro ataques antes de que el rival consiga reaccionar.

Y ahí aparece una de las mayores virtudes de HellSlave II: la sensación de poder.

Durante buena parte de la aventura, es posible construir personajes especializados en eliminar enemigos rápidamente. Una configuración centrada en el poder mágico, por ejemplo, puede convertir al protagonista en una auténtica máquina de destrucción. Contra enemigos comunes, esto puede llevar a combates extremadamente rápidos, especialmente cuando las habilidades, el equipo y los talentos están bien combinados.

La estrategia, entonces, no consiste únicamente en escoger la habilidad que haga más daño. También hay que entender cuánto tiempo consume y cómo afecta nuestro siguiente movimiento.

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Construir al personaje es parte del juego

La personalización es probablemente uno de los elementos más completos de HellSlave II. Desde el comienzo hay dos arquetipos principales: Guerrero y Hechicero. Cada uno cuenta con tres disciplinas que modifican de manera importante la forma de jugar.

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El Hechicero puede especializarse en Mind-Bending, enfocada en manipular el tiempo y el espacio; Black Death, que utiliza enfermedades y daño prolongado; o Nature's Rage, orientada hacia ataques de enorme poder.

El Guerrero, por su parte, puede elegir entre Wild Tracker, Unleash Hate y Art of Combat, con aproximaciones diferentes al combate.

Pero escoger una clase es apenas el comienzo. El juego añade árboles de talentos con habilidades activas y pasivas que pueden combinarse para desarrollar diferentes estrategias. Además, los puntos pueden redistribuirse, algo especialmente útil cuando una construcción deja de funcionar frente a determinados enemigos.

Esto es importante porque HellSlave II permite experimentar sin exigir un compromiso permanente con una sola configuración.

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El equipo también cumple un papel fundamental. Hay una gran cantidad de objetos, diferentes niveles de rareza y numerosas estadísticas y habilidades asociadas al equipamiento. El loot aparece con frecuencia tanto al derrotar enemigos como en las tiendas, mientras que conseguir dinero tampoco resulta especialmente complicado.

Eso facilita cambiar de dirección cuando una construcción empieza a quedarse corta.

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Una configuración centrada en daño puede transformarse para mejorar la supervivencia, añadir recuperación de maná o incorporar efectos de daño prolongado. El juego permite perseguir el poder, pero rara vez existe una única solución que funcione perfectamente contra todo.

Los demonios también tienen algo que decir

Después de superar la primera mazmorra aparece otra capa de personalización: la posibilidad de jurar lealtad a uno de seis señores demoníacos.

Las opciones son Beelzebub, Leviathan, Asmodeus, Mammon, Baal y Satan. Cada camino proporciona nuevos poderes permanentes que se combinan con las habilidades de la clase elegida.

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Este sistema consigue que la construcción del personaje vaya mucho más allá de simplemente repartir puntos entre estadísticas. Dependiendo del demonio seleccionado, podemos orientar el personaje hacia ataques mágicos, golpes críticos, sangrado, robo de vida y otras especializaciones.

En una partida, por ejemplo, es posible elegir a Asmodeus y construir un personaje centrado en ataques rápidos, sangrado y recuperación de vida. Algunas habilidades permiten recuperar salud en función del daño realizado, mientras que otras reducen tiempos de recarga o incrementan el daño provocado por efectos de sangrado.

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La cantidad de combinaciones ayuda a que las partidas puedan sentirse diferentes entre sí y también invita a experimentar con otras construcciones después de terminar una primera partida.

Una dificultad con altibajos

El sistema funciona especialmente bien cuando obliga a adaptarse, pero HellSlave II tiene un problema bastante evidente con el ritmo de dificultad.

Una dificultad con altibajos
Una dificultad con altibajos
Cortesía: Ars Goetia

Los enemigos comunes suelen ser demasiado fáciles cuando el personaje empieza a desarrollar una construcción eficiente. En algunas situaciones, es posible eliminar grupos enteros antes de que lleguen a actuar. Esto resulta satisfactorio al principio porque demuestra que la construcción está funcionando, pero puede convertirse rápidamente en una rutina.

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La situación cambia de manera considerable cuando aparecen enemigos de élite y, especialmente, los jefes.

Algunos combates importantes funcionan prácticamente como muros de dificultad. Una configuración capaz de destruir enemigos normales, incluso aquellos de niveles superiores, puede encontrarse repentinamente con una barra de vida que parece interminable.

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Además, ciertos jefes incorporan mecánicas especialmente exigentes, como adelantar sus turnos, recuperar vida continuamente o invocar nuevos enemigos.

Esto genera un contraste bastante fuerte. El jugador puede pasar de arrasar con todo a enfrentarse a una batalla de desgaste en cuestión de minutos.

La experiencia puede ser más exigente en dificultades superiores, pero incluso jugando en normal existen encuentros que obligan a replantear completamente la construcción. En esos momentos, la posibilidad de redistribuir los talentos y modificar el equipo se convierte en una herramienta fundamental.

Libertad que también puede desorientar

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Fuera del combate, HellSlave II presenta un mundo abierto de dimensiones relativamente contenidas que puede explorarse a través de mazmorras, aldeas, santuarios y diferentes localizaciones.

La exploración tiene recompensas reales. Es posible encontrar equipo, nuevas misiones y secretos relacionados con el mundo. También existe un sistema de círculos demoníacos que funcionan como puntos de viaje rápido una vez desbloqueados.

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El problema es que esa libertad no siempre está acompañada de suficiente orientación.

Aunque existe un mapa con indicadores y un registro de misiones, algunas tareas pueden resultar poco claras. Es posible desviarse del camino previsto y terminar en lugares que aparentemente pertenecen a una parte posterior de la historia.

Esto puede provocar situaciones curiosas, pero también cierta confusión. El juego no siempre deja claro hacia dónde debemos dirigirnos, y algunos personajes dan instrucciones asumiendo que conocemos previamente la ubicación mencionada.

La exploración, por tanto, tiene una doble cara: puede ser gratificante cuando descubrimos algo por nuestra cuenta, pero también puede convertirse en una búsqueda innecesariamente complicada cuando intentamos completar una misión específica.

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Un mundo dibujado a mano

Visualmente, HellSlave II es uno de sus puntos más fuertes.

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El juego utiliza una estética de cómic oscuro que combina principalmente negros y grises con colores muy marcados, como el rojo de la sangre o el naranja de la lava. Los personajes tienen diseños claramente diferenciados y los escenarios están trabajados para complementar la narrativa.

Las influencias de Darkest Dungeon, Hellboy y los primeros Diablo se sienten en su propuesta visual, aunque el resultado tiene suficiente personalidad para no parecer simplemente una copia de esas referencias.

El apartado artístico también aparece durante los diálogos y las escenas narrativas, que utilizan paneles ilustrados con una apariencia cercana a una novela gráfica.

Los escenarios del mundo también destacan por estar construidos de forma artesanal. Esto ayuda a que la exploración tenga una identidad visual consistente y refuerza la sensación de estar recorriendo un universo diseñado específicamente para esta aventura.

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Sonido para acompañar la oscuridad

El apartado sonoro cumple correctamente con su objetivo. La música establece desde el comienzo una atmósfera sombría y encaja con el tono de fantasía oscura que domina toda la aventura.

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No es necesariamente un apartado que se robe el protagonismo, pero funciona como acompañamiento para los combates, la exploración y las escenas narrativas.

En ese sentido, HellSlave II entiende que su identidad depende mucho de la atmósfera. La música y el arte trabajan juntos para darle consistencia a un mundo que puede resultar bastante desagradable en términos visuales, pero que justamente busca transmitir esa sensación.

Una historia que cumple, pero no sorprende

La narrativa tiene una base sólida, aunque termina siendo menos memorable que su propuesta jugable.

Una historia que cumple, pero no sorprende
Una historia que cumple, pero no sorprende
Cortesía: Ars Goetia

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La historia toma inspiración de obras como La divina comedia de Dante y Paradise Lost de John Milton, mientras que el universo incluye páginas coleccionables que amplían la información sobre sus habitantes y acontecimientos.

El tono general es bastante oscuro, pero también aparecen momentos de humor seco que ayudan a aliviar la tensión sin romper completamente con la ambientación.

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Los personajes y el mundo están bien construidos, y algunas historias secundarias resultan interesantes. El problema está en que la trama principal no siempre consigue integrarse con tanta fuerza a la jugabilidad.

Muchas misiones terminan reducidas a desplazarse de un punto a otro y eliminar enemigos durante el recorrido. Esto no arruina la experiencia, pero sí hace que la historia tenga menos impacto del que podría tener considerando el potencial del universo.

El problema de la repetición

La mayor debilidad de HellSlave II no está en una mecánica rota ni en un apartado técnico deficiente. Está en el desgaste.

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Cuando tenemos una construcción demasiado optimizada, ciertos combates se vuelven predecibles. La posibilidad de resolver rápidamente a los enemigos es inicialmente divertida, pero después puede hacer que limpiar completamente un mapa se convierta en una tarea repetitiva.

Las animaciones que acompañan cada enfrentamiento también contribuyen a que el ritmo se vuelva más lento cuando queremos eliminar grupos completos de enemigos.

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Esto es especialmente relevante porque derrotar a todos los monstruos de determinadas zonas tiene una recompensa: al completar la limpieza de un área se obtienen dos puntos de estadísticas, que pueden invertirse en fuerza, salud, poder mágico o misticismo.

Por eso vale la pena enfrentarse a todos los enemigos, incluso cuando algunos combates ya no representan un desafío real. La recompensa existe, pero el proceso puede sentirse más largo de lo necesario.

Las misiones secundarias tampoco son demasiado complejas. Normalmente consisten en encontrar algo o derrotar determinados enemigos en una zona específica. Al menos suelen ser relativamente cortas y ofrecen recompensas decentes, por lo que no terminan convirtiéndose en una carga demasiado grande.

Conclusíon

C
HellSlave II: Judgment of the Archon tiene una idea central bastante buena y sabe desarrollarla con suficiente profundidad.

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Su sistema de combate basado en tiempo le da una identidad propia y consigue que cada habilidad tenga consecuencias más allá del daño que provoca. La personalización, el equipo, los árboles de talentos y los pactos con demonios permiten construir personajes muy diferentes y ofrecen suficiente libertad para experimentar.

También es un juego que entiende bien el atractivo de una buena fantasía de poder. Ver cómo una construcción cuidadosamente preparada permite eliminar enemigos antes de que puedan reaccionar resulta bastante satisfactorio.

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Sus problemas aparecen cuando esa misma filosofía se lleva demasiado lejos. Los enemigos comunes pueden convertirse en simples obstáculos mientras que algunos jefes generan un salto de dificultad considerable. La exploración también puede resultar confusa y el ritmo general se resiente cuando los combates empiezan a repetirse.

Aun así, ninguno de estos inconvenientes termina por destruir la experiencia.

HellSlave II: Judgment of the Archon es recomendable para quienes disfrutan los RPG con mucha personalización, sistemas de progresión flexibles y combates que premian la planificación. También es una buena opción para quienes disfrutan experimentar con builds y encontrar combinaciones capaces de romper las reglas habituales del género.

No es un RPG perfecto y su historia probablemente no será lo que más recuerdes después de terminarlo. Sin embargo, su sistema de combate, su dirección artística y la libertad para construir personajes consiguen sostener una experiencia bastante entretenida.

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Si la idea de un RPG donde cada habilidad tiene un costo temporal y donde una buena construcción puede cambiar completamente el resultado de una pelea resulta atractiva, HellSlave II merece una oportunidad.

Calificación HellSlave II: Judgment of the Archon
Calificación HellSlave II: Judgment of the Archon
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