Un comerciante de equipos de tecnología fue víctima de un robo en la localidad de Ciudad Bolívar, en el sur de Bogotá, bajo una modalidad de falsas compras coordinadas por internet. Lo particular del caso es que la víctima llevaba una cámara de video instalada en su motocicleta, con la cual registró en detalle cómo operaron los delincuentes y dejó grabados sus rostros durante el atraco. El hecho comenzó cuando el vendedor fue contactado por varias personas desde distintos números de teléfono en lo que parecía ser su mejor jornada de ventas. Según relató el afectado sobre el primer contacto: "Contacta una mujer, me dice que está interesada en un dron, en este caso es el dron de más alta gama que tenemos, el de Insta 360".
Posteriormente, otros supuestos compradores le escribieron por separado solicitándole cámaras de video de menor gama. Convencido de que realizaría varias entregas en la misma zona, el comerciante acudió al primer punto pactado para entregar el equipo más costoso.
Al llegar a la dirección acordada frente a un conjunto residencial, el supuesto cliente le pidió los números de las placas de la motocicleta argumentando que los necesitaba para autorizar su ingreso. Sin embargo, transcurrieron los minutos, nadie salió a recibirlo, dejaron de responder sus llamadas y finalmente lo bloquearon. Ante la actitud sospechosa, el vendedor decidió alejarse e ir a la entrada de otro conjunto vecino.
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Mientras se encontraba en ese lugar, recibió un mensaje de texto de la otra persona que le había pedido una cámara: "Hola ¿cómo estás ¿alcanzas a pasar a dejarme la cámara?". Creyendo que había logrado escapar de un intento de hurto en el primer punto, el vendedor se dirigió confiado a la segunda ubicación acordada en un parque cercano, donde lo aguardaban los verdaderos asaltantes.
El relato del atraco
Al arribar al parque, los delincuentes lo interceptaron de inmediato diciéndole: "Ah, usted es el de las cámaras, te estamos esperando. Es que pensé que venía por acá". En ese momento se desplegó un ataque coordinado por tres sujetos. Un delincuente con casco lo obligó a orillarse, otro fingió ser un peatón para llevarse los productos y un tercero atacó por la espalda. La víctima describió la maniobra: "Siempre vi dos tipos, nunca vi la persona que está atrás mío que es la que me quita los bolsos y se los lleva con todas las cámaras".
Mientras lo despojaban de la mercancía, los otros cómplices procedieron a neutralizarlo e intimidarlo con un arma de fuego: "La otra persona me revisa, me quita las llaves, me apaga la moto... y la persona que tiene revólver es la que me quita los celulares, me dice que le dé los códigos".
Además de sustraerle todas las cámaras y equipos de tecnología, los asaltantes le exigieron bajo amenaza las claves de acceso a sus dispositivos móviles. Con los teléfonos en su poder, los criminales desocuparon sus cuentas bancarias. A pesar del robo de sus pertenencias y dinero, la cámara de seguridad fija en la motocicleta del comerciante registró todo el procedimiento y los rostros de los agresores. Gracias a estas grabaciones, los delincuentes quedaron plenamente identificados para que la Policía logre su captura.
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