Los sujetos intimidaban a las víctimas con el explosivo para que entregaran sus pertenencias.
Ante la actitud sospechosa, un auxiliar de la Policía se acercó para realizar una requisa y fue cuando encontró el artefacto.
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En el momento de interrogar a quien lo tenía en su poder, afirmó que había prestado servicio militar y que se llevó esa granada de fragmentación, la cual terminó usando para robar en el sistema de transporte.
En la requisa, además del explosivo, le hallaron celulares hurtados y armas blancas.
Ambos sujetos permanecen detenidos a la espera de ser procesados por el delito de tráfico y porte ilegal de armas.
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Este año, según la Policía, han sido decomisados en Transmilenio 6.998 armas blancas, es decir, un promedio de 60 al día. Además, tres armas de fuego.
Se calcula que el año pasado al menos el 20% de los hurtos se cometieron con armas cortopunzantes.
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