El Gobierno nacional no podrá iniciar por ahora el plan piloto de fumigación aérea de cultivos ilícitos con glufosinato de amonio, luego de que el juzgado tercero promiscuo del circuito de Puerto Asís, en Putumayo, ordenara su suspensión y pidiera mayor información sobre las zonas donde se realizaría la prueba, las comunidades que estarían involucradas e información sobre los estudios técnicos. Dicho plan se llevaría a cabo en ese departamento, donde, según su gobernador, Jhon Gabriel Molina, hay 46.000 hectáreas de hoja de coca, un 23 % del total de la población; de sus ingresos dependen más de 22.000 familias, una cifra que a nivel nacional, según Naciones Unidas, llega a 261.000 hectáreas y 200.000 familias.
Adicional a los reparos judiciales, expertos como Daniel Rico, especialista en criminología, cuestionan “cómo se va a financiar esto, ¿vamos a contar con la ayuda del gobierno de los Estados Unidos como se hizo durante el Plan Colombia o no? Eso no está claro. Lo segundo es el componente jurídico detrás de esto. Vamos a encontrar y el gobierno va a enfrentar permanentemente, como ya lo estamos viendo, tutelas que pueden bloquear el proceso, la disponibilidad de aeronaves y el componente de seguridad, y frente a esto vamos a encontrar seguramente acciones de drones, acciones de francotiradores, acciones de bloqueo”. Jorge Mantilla, analista en seguridad y conflicto, agrega que “esta estrategia, que demuestra que ha tenido unos porcentajes importantes de resiembra, entre 35 y 60 %, debe ir acompañada de otros elementos muy importantes: por ejemplo, una estrategia enfocada en precursores químicos como lo ha dicho Naciones Unidas; por ejemplo, una estrategia importante de seguridad y de intervención territorial; y asimismo, unos programas importantes también en materia de desarrollo alternativo”. (Lea también: Así será plan piloto de aspersión aérea contra cultivos ilícitos, pero no usarán glifosato)
Diferencias del glufosinato y el glifosato
La fumigación aérea contra los cultivos ilícitos se hacía antes con glifosato, pero el Gobierno de Abelardo de la Espriella decidió cambiar el herbicida. Camilo Prieto, profesor e investigador de la Universidad Javeriana, explicó que en el caso del glifosato “se ha expresado que es probablemente carcinogénico, esto no quiere decir que seguro va a producir cáncer, pero en determinadas dosis esa probabilidad puede acontecer. Para el glufosinato de amonio no, pero esto no quiere decir que sea absolutamente seguro, sino que existen riesgos para la salud reproductiva y además neurológica. Por eso, en algunos países de Europa ya perdió el registro para utilizarse; y lo otro es que la aprobación en muchos países del mundo está específicamente para control de pastos con metodologías a nivel de tierra, no por aspersiones aéreas que pueden tener un efecto deriva en el cual se disipe esta sustancia y terminen impactando indeseadamente otros ecosistemas y también poblaciones humanas”. (Lea también: Gobierno deroga la resolución que prohibía la aspersión aérea con glifosato de cultivos ilícitos)
Insiste en que “los diferentes estudios que se han realizado demuestran un importante riesgo a nivel neurológico y reproductivo, tanto para los humanos como para los animales, y no existe evidencia de eficacia en el control de cultivos de uso ilícito en ningún país del mundo. Y lo otro es que los protocolos de aspersión de esta sustancia se han hecho a nivel terrestre y a unas concentraciones muy claras para el control de pastos; es decir, existe una gran incertidumbre para asperjar esta sustancia a nivel del vuelo de una aeronave”. Por eso, asegura que cuando se revisan las fichas metodológicas del plan que pretende iniciar el Gobierno “no hay claridad de las concentraciones a las cuales se va a realizar este piloto, no hay una claridad metodológica de las variables que se van a analizar y cuáles van a ser esas banderas rojas que nos van a permitir tomar decisiones informadas en el país. La sugerencia para el Gobierno nacional es que, si van a iniciar un piloto como estos, se asuman todas las estrategias de control de variables posibles y que haya un rigor metodológico para que la información que se obtenga de este primer piloto sea información que reduzca esa incertidumbre que existe alrededor de esta sustancia, no solamente en Colombia, sino en el mundo para el control de cultivos de uso ilícito”.
Las dudas sobre la efectividad del glufosinato y sus riesgos
Lucas Marín Llanes, director de la Red de Estudios sobre drogas en América Latina, indica que, según estudios, “el glufosinato es incluso menos eficiente que el glifosato para reducir los cultivos de uso ilícito en el país”. Citó como ejemplo que, para erradicar una hectárea de cultivos de coca con glifosato “es necesario asperjarla más de 33 veces, lo que implica que el costo de erradicar una hectárea de coca se encuentra entre 80.000 y 110.000 dólares; y adicionalmente, también hay evidencia de cómo la aspersión aérea con glifosato desplaza los cultivos a otras zonas. Lo que conocemos de evidencia hasta el momento es que el glufosinato de amonio es una sustancia que genera más daños para la salud humana y que es menos eficiente para la reducción de cultivos de uso ilícito que el glifosato, siendo el glifosato bastante perjudicial para la salud humana y poco efectivo para reducir los cultivos de uso ilícito en el país”.
Precisamente, el gobernador de Putumayo dijo que “la preocupación viene de lo que se presentó en el pasado. El departamento del Putumayo ya fue fumigado a través de la aspersión aérea, donde causó muchos daños e impactos negativos sobre el medio ambiente, sobre la fauna, sobre la flora, sobre la salud de las personas, la contaminación de fuentes hídricas, también afectó cultivos lícitos”.
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