Las conflagraciones no ceden en el territorio nacional y golpean de forma crítica a los departamentos de Tolima y Nariño. En el departamento del Tolima se reportan 16 incendios forestales activos. Las autoridades locales y los organismos de socorro enfrentan una situación sumamente delicada por el impacto socioeconómico generado en las comunidades rurales. La devastación de la capa vegetal, el daño a las fuentes de producción agrícola y la amenaza a las especies pecuarias mantienen en emergencia a más de diez municipios. Por su parte, en el sur del país, la inhalación de humo y las pérdidas materiales comprometen a decenas de familias.
En el departamento del Tolima, las llamas han destruido más de 27.000 hectáreas de vegetación. Esta cifra equivale a una superficie aproximada de 37.815 canchas de fútbol. Los municipios que registran incendios activos corresponden a Suárez, San Luis, Armero, Coello, Guamo, Ambalema, Ataco y Colima. El paisaje natural de la región sufrió una transformación drástica. Los antiguos bosques y áreas boscosas frondosas quedaron reemplazados por amplias extensiones de tierra quemada.
La destrucción compromete las cadenas productivas locales, como los cultivos de plátano en su variedad conocida como cachaco. La hoja de este vegetal es el insumo fundamental para la preparación del tamal tradicional, alimento clave en la economía regional. Al no haber hoja disponible para la venta hacia Ibagué, Ortega y otras poblaciones, los comerciantes proyectan un incremento directo en el valor de este producto. De igual manera, se reportan pérdidas en plantaciones de mango y de aguacate.
En el municipio de San Luis, los campesinos de la vereda Piedra Blanca intentaron sofocar un fuego que consumió cerca de 30 hectáreas en menos de cuatro horas. El pasto seco destinado a la nutrición de los bovinos quedó destruido. Una de las habitantes afectadas expresó la vulnerabilidad en la que quedaron: "Hay gente que viene y le mete candela a los lotes y no sabemos. A cualquier momento resulta candela por todos los lados. Y quedamos sin nada. Sobre todo el pasto para el ganado. Se nos quemó todo. Esperamos que el gobierno nos ayude, la gente nos regale silo para el ganado."
Las estimaciones económicas en el sector agropecuario del departamento señalan pérdidas por $50.000 millones de pesos. De ese monto, $20.000 millones corresponden únicamente al municipio de San Luis, donde unas 8.000 hectáreas resultaron quemadas. A esto se suma el riesgo sobre más de 100.000 cabezas de ganado, según proyecciones del Comité de Ganaderos del Tolima.
Investigación por manos criminales y testimonios de las víctimas
Frente a la constante aparición de focos de fuego, las autoridades locales evalúan la hipótesis de actos intencionados. El alcalde del municipio de San Luis expuso la denuncia comunitaria:
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"Ayer la comunidad nos envió un video donde nos reportó en una vereda que personas en motocicleta iniciaron y prendieron fuego a una finca. Gracias a la reacción inmediata de la comunidad se pudo contener. No sabemos si estos incendios que se siguen presentando están siendo de manos criminales. Nosotros necesitamos que haya inmediatamente fuerza pública aquí en el municipio de San Luis o si no se nos va a ir todos los días del año atacando, conteniendo incendios y una administración municipal parada sin poder hacer sus labores del día a día."
Las pérdidas humanas e individuales reflejan la dimensión del desastre. En la vereda Tomogó, 14 de las 46 fincas existentes registraron destrucción en sus cosechas. Don Elbert, un campesino del sector, relató la destrucción de su cultivo de aguacate tras diez años de trabajo continuo: "De verdad que no tengo palabras porque esto es como si empezar uno de cero. De cero, porque se pierde todo el esfuerzo. Yo decía: 'Cuando tenga 60 años yo voy a vivir de este producto, de este cultivo'. Pero vuelvo y le digo, nos toca volver a empezar de ceros."
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El agricultor poseía cerca de 550 árboles de aguacate en fase de recolección de sus primeros frutos. Su esposa, Doña Omaira, señaló que los frutos alcanzaban un peso destacado antes de la llegada del fuego. Para retomar sus labores, los productores afectados solicitan tanques de almacenamiento, mangueras para sistemas de riego y plántulas para reforestar.
Crisis por focos de calor en el departamento de Nariño
La emergencia ambiental se extiende al sur de Colombia, en el departamento de Nariño. En el municipio de Ancuya se reportan tres focos activos de gran magnitud en los sectores de La Floresta, Chamizal y La Loma. El secretario de gobierno de Ancuya entregó un balance sobre la situación:
"Más o menos son 100 hectáreas afectadas. Hasta el momento tenemos más de 100 familias que se ven directamente afectadas por esta situación. Personas lesionadas, tenemos el reporte de un chico quemado, tenemos el reporte de una persona quemada a nivel superior en su cara. Todos estos humos, la inhalación de humos, fueron afectados los bomberos."
Las 100 hectáreas destruidas en Ancuya corresponden a caña de azúcar. La quema de dos trapiches paneleros dejó sin fuente de ingresos a más de 90 familias. En el municipio vecino de Linares, la cifra de hectáreas destruidas alcanza las 250. Desde el pasado 15 de junio, en todo el departamento de Nariño se contabilizan 2.800 hectáreas perdidas entre pastizales y zonas agrícolas.
Condiciones meteorológicas y operativo aéreo
A la contingencia causada por el fuego se suma el monitoreo del clima por parte del Instituto de Hidrología, Meteorología y Estudios Ambientales (IDEAM). La jefa de pronósticos y alertas de la entidad detalló el comportamiento de una onda tropical en el territorio:
"Normalmente las ondas tropicales transitan por nuestro territorio nacional a partir del primero de junio hasta el 30 de noviembre. Traen mucha humedad y vientos fuertes. Normalmente su paso se da en la región Caribe. Sin embargo, para este año hemos tenido una incidencia especialmente para el norte de la región Orinoquía, ya que están bajando un poco más de lo normal. En este caso la vaguada que tenemos para el Pacífico está incidiendo en esas precipitaciones por encima de lo normal en región pacífica, especialmente en el departamento del Chocó y en la región andina en el departamento de Antioquia."
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Respecto a la posibilidad de lluvias en las zonas de desastre, la vocera del IDEAM aclaró: "En zonas por lo pronto Nariño, Cauca, Tolima, Huila, la probabilidad donde tenemos ubicados los focos de calor es baja en lluvias. Para estos días en Tolima tenemos algunas incidencias a partir de los vientos, no por la onda, sino lo que pueda arrastrar esa humedad por los vientos."
Para atender la contingencia, más de 10 aeronaves de la Fuerza Pública se desplegaron en las zonas críticas. Helicópteros equipados con el sistema Bambi Bucket y aviones acondicionados con líquido retardante realizan maniobras de descarga en zonas de difícil acceso. Un oficial al mando del operativo aéreo explicó las razones por las cuales no se han empleado aviones de mayor tonelaje como los Hércules:
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"Hemos actuado de manera inmediata, con contundencia. Afortunadamente hemos tenido una excelente coordinación con todos los entes del gobierno. Desafortunadamente no ha sido posible la operación en este sistema por la misma condición del terreno. Ese sistema se usará en los lugares en los cuales la operación lo haga posible."
Ante la severidad de los incendios forestales, el Gobierno Nacional evalúa formalizar un pedido de ayuda internacional a países como Estados Unidos y Chile para disponer de más equipos y personal especializado en la contención del fuego.
Este texto fue realizado con colaboración de un asistente de IA y editado por un periodista que utilizó las fuentes idóneas y verificó en su totalidad los datos. Cuenta con información y reportería propia de Noticias Caracol.
MATEO MEDINA ESCOBAR
NOTICIAS CARACOL