Mafe Benítez es el nombre de una mujer que libró una fuerte batalla contra los estándares de belleza y que logró construir una carrera basada en la autoaceptación y el empoderamiento. La mujer, que hoy es modelo y activista, atravesó momentos emocionales difíciles al enfrentarse a una condición que afecta uno de los principales atractivos de las mujeres, el cabello.
La mujer enfrentó la alopecia areata, una enfermedad autoinmune que ataca principalmente las raíces del cabello, causando la caída excesiva del mismo en forma de parches o por completo. Principalmente se presenta en la cabeza, pero también puede darse en otras partes del cuerpo y que, en su caso enfrentó desde los siete años. En aquel entonces, el diagnóstico fue confuso, llegando incluso a sugerirse que padecía lupus debido a que la condición no era tan visible o común en esa época. Tras tratamientos con corticoides y remedios naturales, su cabello creció de nuevo al año.
El daño emocional y físico
A los 13 y 14 años, cuando la identidad se está construyendo y la apariencia lo es todo, esta condición regresó con fuerza. El cabello empezó a caerse excesivamente y los médicos le explicaron que su sistema inmune estaba atacando sus folículos pilosos. "Los médicos muchas veces me decían: '¿Ves lo que está pasando? Es como eres tú misma atacándote a ti misma'", contó Benítez en el videopodcast En Aguas Profundas.
Durante varios años, Mafe decidió enfrentar esta enfermedad en secreto, viviendo una tortura cada vez que se bañaba. "Ya bañarme el cabello era un infierno en ese momento para mí... [sentía] miedo porque me lavaba el pelo y salía un montón de cabello". Lo que más la torturaba era pensar en el qué dirán y, por eso, para enfrentar el mundo exterior, recurrió a pañoletas y luego a pelucas, tratando de mantener una fachada mientras por dentro se desmoronaba.
Esta situación le provocó una profunda crisis emocional y la aisló socialmente, pues Mafe Benítez evitaba salir con amigos para no tener que repetir una pañoleta o por el miedo constante a que alguien descubriera su situación. La ansiedad y la depresión se volvieron sus compañeras silenciosas, por lo que en la entrevista, fue enfática al recordar que su mayor conflicto no era externo, sino interno. "El peor enemigo en ese momento era mi propia mente, no era más que eso... no me sentía como libre, me sentía muy enclaustrada en mi mente y en mis pensamientos".
El camino a la autoaceptación
Mafe Benítez empezó a cambiar su autopercepción cuando empezó a seguir a mujeres empoderadas que lucían su calva con orgullo para inspirarse. También realizó terapias sanadoras que la invitaron a mirar hacia adentro, en las que entendió que había pasado años buscando respuestas y soluciones afuera que solo encontraría en su interior.
En 2023 decidió hacer un cambio trascendental, le pidió a su pareja que la ayudara a raparse. Ver caer sus mechones fue un acto profundamente simbólico que desató un llanto de liberación. "Fue un tema muy simbólico ver el cabello caer, algo que yo había temido casi por cuatro años que sucediera", recordó y resaltó que fue ahí cuando con fortaleza admitió que "yo no necesito tener cabello para demostrar quién soy o qué soy".
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Hoy, Mafe Benítez no solo ha hecho las paces con el espejo, sino que ha convertido su experiencia en una plataforma para ayudar a otros. Al soltar la carga de ocultar su alopecia, se le abrieron puertas profesionales en el modelaje y la creación de contenido que antes parecían inalcanzables, las cuales le han permitido ayudar a otras mujeres que atraviesan batallas similares. "La fuerza no está aquí [en el cabello]... está en el corazón", concluyó.
Este texto fue realizado con colaboración de un asistente de IA y editado por un periodista que utilizó las fuentes idóneas y verificó en su totalidad los datos.