La historia de la marchista olímpica Yeseida Carrillo dio un giro radical frente a lo que durante años fue una carrera marcada por el esfuerzo, la disciplina y los logros deportivos. Quien representó a Colombia en escenarios internacionales y llevó el nombre del país a competencias de alto nivel, enfrenta ahora la que su entorno describe como la prueba más difícil de su vida: una grave enfermedad que la mantiene postrada en cama desde hace dos años.
Carrillo, atleta del municipio de Chía, en Cundinamarca, fue durante años sinónimo de constancia en la marcha atlética. Su trayectoria incluye participación en los Juegos Olímpicos de Río 2016, así como múltiples resultados a nivel nacional e internacional, entre ellos una medalla de bronce por equipos en un campeonato mundial de marcha y su clasificación a los Juegos Olímpicos de Tokio. Su nombre ha estado ligado al alto rendimiento y al orgullo deportivo del país.
Sin embargo, su historia tomó un rumbo inesperado el 8 de abril de 2024. Según relata su familia, la atleta sufrió una muerte súbita que le provocó una falta de oxígeno en el cerebro, dejándola en un estado de mínima conciencia. Desde entonces, su vida transcurre lejos de las pistas y centrada en un proceso médico complejo.
A partir de ese momento, su esposo, su madre, Isaid Torres, y el resto de su entorno cercano han conformado un equipo que la acompaña de manera permanente.
Un tratamiento complejo y de alto costo
El cuidado de la deportista implica múltiples necesidades médicas. Actualmente, se encuentra en un programa de atención domiciliaria a través de su EPS, que cubre terapias de fonoaudiología, fisioterapia y terapia ocupacional, además de controles médicos periódicos, medicamentos y alimentación por sonda. No obstante, la familia señala que estos servicios no siempre resultan suficientes para cubrir todas las necesidades.
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“Hemos tenido que recurrir con los hermanos a contratar en algunas ocasiones una enfermera que nos pueda apoyar”, Esneyder Parra, esposo de Yeseida. Asimismo, indicaron que el transporte para citas médicas no siempre ha sido cubierto, lo que los ha llevado a buscar apoyo externo. En ese contexto, resaltan la ayuda recibida por parte de miembros de la comunidad, como el cuerpo de bomberos local, que ha facilitado traslados cuando ha sido necesario.
Mientras tanto, la situación de la atleta ha abierto un debate sobre el respaldo institucional a los deportistas una vez finalizan su carrera competitiva. Desde el Comité Olímpico Colombiano se indicó que Carrillo contó con apoyo durante su etapa como atleta activa y posteriormente tuvo un contrato dentro de un programa de talentos. Sin embargo, señalaron que, tras su retiro, no existe una obligación directa de acompañamiento en estos casos.
Actualmente, se encuentra en trámite la posibilidad de acceder a beneficios como el programa Glorias del Deporte, que podría otorgarle un ingreso mensual. No obstante, este proceso depende de decisiones judiciales relacionadas con su representación legal.
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A pesar de las dificultades, una reciente valoración médica abrió una posibilidad en medio del panorama complejo. Según la familia, una junta médica determinó que Carrillo está en condiciones de iniciar un proceso de rehabilitación dividido en tres etapas: medicación, terapias eléctricas y terapias integrales como física, ocupacional y de lenguaje. Sin embargo, este tratamiento representa un costo elevado y sin un tiempo definido de duración.
“Viendo que se abre esta esperanza, pues también tiene un costo que es bastante grande y que no sabemos cuánto tiempo puede durar”, señalaron sus allegados, quienes hoy buscan alternativas para financiar este proceso.
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En medio de esta situación, familiares, amigos y compañeros del deporte han impulsado una iniciativa solidaria para recaudar fondos. Se trata de una carrera que se realizará en el municipio de Chía, donde el objetivo principal no será la competencia, sino el apoyo colectivo. “Se nos ocurre la idea de hacer una carrera de solidaridad, donde no vamos a hacer una premiación a los primeros, sino que la premiación es que todos nos unamos y apoyemos esta causa”, explicó Esneyder.
El evento contempla recorridos de 3 y 6 kilómetros, y los recursos obtenidos estarán destinados exclusivamente a la rehabilitación de la atleta. La jornada está prevista para el domingo 10 de mayo, en una convocatoria que busca movilizar al deporte y a la comunidad en torno a una causa común.
HEIDY ALEJANDRA CARREÑO BELTRAN
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