El inicio de año suele traer consigo balances, propósitos y preguntas sobre el rumbo personal y profesional. Es por eso que algunas personas usan un vision board - o tableron de visión - para reunir imágenes, palabras, frases y símbolos que representen metas, intereses y aspiraciones de manera visual para así ayudar a las personas a definir objetivos, mantenerlos presentes y orientar sus decisiones cotidianas en torno a esas metas a corto, mediano o largo plazo.
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El vision board no es una lista tradicional de propósitos, pues este trabaja con estímulos visuales, ya sean fotografías, recortes de revistas, ilustraciones o tipografías elegidas que intencionalmente se organizan para construir una representación concreta del rumbo que se desea tomar. Este tipo de tableros se utiliza tanto para metas profesionales, como para propósitos relacionados con salud, relaciones, finanzas, hábitos, viajes o crecimiento personal.
De acuerdo con el blog Hard Peach, su uso se relaciona con técnicas de visualización empleadas en procesos de planeación, psicología positiva y establecimiento de metas. Diversos enfoques sostienen que tener representaciones claras y visibles de los objetivos contribuye a reforzar la atención selectiva del cerebro. En este sentido, el blog explica que cuando una persona define metas y las traduce en estímulos visuales frecuentes, facilita la identificación de oportunidades y promueve una mayor motivación.
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¿Cómo hacer el vision board de 2026?
Defina sus metas
El primer paso para construir un vision board no es buscar imágenes, sino detenerse a pensar en las metas del 2026. Este proceso implica reflexionar sobre distintas áreas de la vida: trabajo o estudios, salud, relaciones, situación económica, bienestar emocional, proyectos personales y tiempo libre. Este momento de análisis es clave para que el tablero responda a sus propias expectativas del año.
Una práctica habitual es dividir estas áreas en categorías y escribir metas concretas para cada una. Cuanto más específicas sean, más sencillo será representarlas visualmente. Para esto, no debe pensar solo en resultados, también en procesos: cómo quiere vivir, qué habitos desea fortalecer y qué experiencias quiere priorizar.
Seleccione elementos visuales
Una vez definidas las metas, puede comenzar con la recolección de materiales. Las imágenes pueden provenir de revistas, archivos personales, bancos de fotos, plataformas digitales o ilustraciones propias. También puede incluir palabras, fechas, mapas, diagramas o citas que ayuden a representar estados emocionales, logros esperados o estilos de vida.
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No es necesario que cada imagen sea literal, pues muchas personas eligen símbolos que evocan sensaciones: tranquilidad, estabilidad, movimiento, aprendizaje o cambio. Luego puede hacer una depuración del material y elegir aquellos elementos que mejor conecten con las metas definidas y descartar las que no aporten claridad.
Diseñe su vision board
El diseño del vision board varía según los gustos de cada persona. Algunos optan por dividir el espacio en áreas como la personal, financiera, emocional, laboral, académica, entre otras. Por ejemplo, existen tableros con una imagen central que represente el objetivo principal de 2026 y, alrededor, las metas secundarias.
Sin embargo, lo mejor es no saturar el tablero, pues el equilibrio visual facilita la lectura y permite que cada elemento conserve su impacto. Además, el blog recomienda priorizar ciertos objetivos ubicándolos en zonas centrales o a la altura de los ojos.
En formatos físicos puede utilizar cartulinas, corchos, pizarras o cuadernos, solo necesita imprimir las imágenes y distribuirlas en una superficie plana. En versiones digitales, puede recurrir a herramientas de diseño, presentaciones, tableros virtuales o fondos de pantalla personalizados.
¿Dónde puede ubicar su vision board?
Un aspecto determinante es dónde coloca el vision board, pues su efectividad depende en gran medida de la frecuencia con la que se observe. Por eso, recomiendan ubicarlo en espacios de uso diario: una pared del dormitorio, un escritorio, una agenda o la pantalla de su celular.
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Además, no basta solo con mirarlo, también puede interactuar con el tablero. Esto implica revisarlo cada mañana, usarlo como punto de partida para planear la semana o evaluar periódicamente qué acciones ha tomado con respecto a los objetivos planteados. El tablero incluso puede modificarse cuando cambian las prioridades o cuando se alcanzan ciertas metas.
VALENTINA GÓMEZ GÓMEZ
NOTICIAS CARACOL
vgomezgo@caracoltv.com.co