Durante gran parte de la historia, las mujeres enfrentaron barreras que limitaron su acceso a recursos, posiciones académicas y reconocimiento. En muchos casos trabajaron con presupuestos reducidos, ocuparon cargos sin remuneración o vieron cómo sus descubrimientos eran atribuidos a colegas hombres.
Un estudio realizado por National Geographic sostiene que, durante décadas, muchas investigadoras realizaron contribuciones importantes que terminaron siendo acreditadas a sus supervisores o compañeros de laboratorio. Entre los casos más conocidos se encuentran varias científicas cuyas investigaciones marcaron hitos en sus respectivas áreas. En el Día de la Mujer, le contamos sus historias.
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Científicas que hicieron historia sin recibir el reconocimiento que merecían
Jocelyn Bell Burnell
Nacida en Irlanda del Norte en 1943, la astrofísica Jocelyn Bell Burnell realizó un descubrimiento clave cuando aún era estudiante de posgrado en la Universidad de Cambridge. Mientras analizaba grandes volúmenes de datos provenientes de un radiotelescopio, detectó señales periódicas que provenían del espacio. Ese hallazgo permitió identificar por primera vez los púlsares, objetos astronómicos que se forman tras la explosión de estrellas masivas.
El descubrimiento confirmó que algunas estrellas no desaparecen completamente después de una supernova, sino que se transforman en objetos extremadamente densos que giran rápidamente. Sin embargo, cuando en 1974 se otorgó el Premio Nobel de Física por este avance, el reconocimiento fue para su supervisor y otro investigador del mismo proyecto.
Esther Lederberg
Otro caso es el de la microbióloga estadounidense Esther Lederberg, nacida en 1922. Su trabajo ayudó a comprender mejor la genética de las bacterias, pues fue en 1951 que identificó el bacteriófago lambda, un virus que infecta bacterias y que más adelante sería clave para estudios de biología molecular.
Además, junto a su esposo, el científico Joshua Lederberg, desarrolló la técnica conocida como replicación en placa, un método que permite transferir colonias bacterianas entre placas de cultivo, procedimiento que facilitó el estudio de fenómenos como la resistencia a los antibióticos y todavía se utiliza en laboratorios.
Pese a su participación en estos avances, cuando en 1958 se concedió el Nobel de Medicina por investigaciones relacionadas con la genética bacteriana, el reconocimiento no la incluyó.
Chien-Shiung Wu
Nacida en China en 1912, Chien-Shiung Wu emigró a Estados Unidos y trabajó durante la Segunda Guerra Mundial en el proyecto de investigación que condujo al desarrollo de la bomba atómica. Más adelante realizó experimentos que cuestionaron una teoría aceptada durante décadas en la física de partículas.
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Wu demostró experimentalmente que la llamada ley de la paridad no siempre se cumple en la naturaleza, resultado que cambió la comprensión de ciertos procesos subatómicos. Aunque su trabajo fue esencial para comprobar la hipótesis planteada por dos físicos teóricos, el Premio Nobel de 1957 fue otorgado únicamente a ellos.
Rosalind Franklin
La investigadora británica Rosalind Franklin también es una gran representación en el campo de la biología molecular. Nacida en Londres en 1920, utilizó técnicas de difracción de rayos X para estudiar la estructura del ADN. Una de sus imágenes, conocida como 'Foto 51', proporcionó pistas decisivas sobre la forma helicoidal de la molécula.
Esa información fue utilizada por los científicos James Watson y Francis Crick para proponer el modelo de doble hélice del ADN en 1953. En 1962, Watson, Crick y Maurice Wilkins recibieron el Premio Nobel de Medicina por ese descubrimiento. Franklin había fallecido cuatro años antes, lo que impidió que pudiera ser considerada para el galardón.
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VALENTINA GÓMEZ GÓMEZ
NOTICIAS CARACOL
vgomezgo@caracoltv.com.co