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¿Accidente o error militar? El giro en el caso de la avioneta caída en Frontino

La caída de una avioneta en Frontino, Antioquia, en 2018, considerada durante años un accidente, dio un giro judicial tras peritajes y fallos que concluyeron que la aeronave fue derribada. ¿Qué dice el Ejército?

Avioneta en Frontino

El 12 de diciembre de 2018, un avión ultraliviano se accidentó en las inmediaciones de la pista del aeropuerto de Frontino, en el departamento de Antioquia. En el siniestro perdieron la vida los dos ocupantes de la aeronave: Gustavo Hernán Roldán, un estudiante de aviación de 43 años, y su instructor, Juan Camilo Villegas, de 59 años. Aunque inicialmente se pensó que el hecho fue un accidente, un reciente fallo judicial dio un giro radical en el caso, señalando que la caída fue provocada por un error militar. Los Informantes habló con Olga Soto, esposa de Gustavo Roldán, quien revivió los hechos que marcaron a su familia para siempre tras la tragedia.

El sueño de volar

Gustavo Roldán era un ingeniero de sistemas que, tras trabajar varios años en Estados Unidos lavando platos y desempeñando otros oficios, regresó a Colombia para formar una empresa de transporte y dedicarse a la producción de cítricos y café en el campo.

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Según su esposa, aprender a volar era un anhelo que él conservaba desde su infancia, pero que solo pudo costear tras años de esfuerzo. “Realmente desde joven quiso estudiar aviación. Digamos que en su época de juventud no tuvo los recursos para hacerlo porque era una carrera costosa. Luego, empezó con el cuento que quería estudiar aviación”, relató.

Roldán había ahorrado para costearse la carrera y, tras recibir la recomendación de un amigo, contrató a Juan Camilo Villegas, un docente con amplia trayectoria que dictaba clases particulares desde el año 2006.

El curso para piloto de ultralivianos constaba de 50 horas de vuelo, de las cuales Gustavo ya había completado 30. La mañana del incidente, ambos despegaron desde Medellín con destino a Frontino para practicar maniobras de despegue y aterrizaje. La rutina era habitual para la familia, incluso, solían pasar con la aeronave sobre el apartamento de los Roldán antes de aterrizar en la capital antioqueña para que Olga y sus hijos pudieran saludarlos desde el balcón.

Su esposa recuerda que ese día su marido salió de casa con la ilusión de una clase más: "Fue un impacto supergrande porque Gustavo salió a las 8:30 de la mañana de la casa y nunca me imaginé que no iba a volver, que ese iba a ser el último día que lo iba a ver...Fueron unos años muy difíciles, porque es volver a empezar y más con dos niños pequeños".

El siniestro en la pista de Frontino

El día de los hechos, a las 12:15 de la tarde, mientras realizaban ejercicios sobre la pista de Frontino, la aeronave perdió el control, realizó un giro brusco hacia la izquierda y se estrelló a 130 metros de la pista.

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El reporte inicial emitido por la Cuarta Brigada del Ejército Nacional indicó que sus tropas, pertenecientes al Batallón de Infantería número 32, aseguraron el área para facilitar la investigación de la Aeronáutica Civil sobre el siniestro.

“Cuando pasa todo, la pregunta es: ‘¿Qué pasó?’...Queda uno como con ese sin sabor de por qué se murió. Al pasar del tiempo, aproximadamente año y medio, fue que nos dimos cuenta de que no había sido un accidente”, recordó Olga.

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Un informe preliminar de dicha entidad sugirió que el ultraliviano había presentado una falla en la planta motriz, lo que habría obligado a la tripulación a realizar un giro desesperado antes de impactar contra los árboles.

Sin embargo, la familia comenzó a dudar de la versión oficial. A mediados de 2025, un fallo judicial cambió el rumbo del caso al determinar que la tragedia no fue un accidente, sino un homicidio.

Investigaciones independientes y peritajes técnicos empezaron a contradecir la teoría del fallo mecánico inicial. Michell Pineda, abogado de las familias de las víctimas, explicó que expertos internacionales determinaron que el motor seguía funcionando al momento del impacto. "Al caer a tierra, seguía funcionando el motor y, por lo tanto, tragaba el polvo y la tierra del impacto, entonces quedó colmatado de ese material", señaló el jurista sobre los hallazgos.

Las pruebas de balística que revelaron el ataque

La prueba definitiva surgió de un análisis de balística realizado por el Cuerpo Técnico de Investigación (CTI) de la Fiscalía, que halló rastros de plomo y orificios compatibles con proyectiles de fusil en la estructura de la aeronave. Aunque las necropsias no mostraron impactos de bala en los cuerpos de las víctimas, el peritaje técnico confirmó que la aeronave fue blanco de disparos.

Según el abogado Pineda, el fallo judicial del Juzgado Noveno Administrativo de Medellín establece que los disparos causaron el accidente: "Se establece con total certeza la responsabilidad del Estado por la caída, al ser impactada por las balas del Ejército Nacional...Hay una prueba específica de balística que realizan los expertos del CTI. En esa prueba se logra establecer un orificio de entrada y de salida que coinciden con el mismo proyectil. Es una prueba científica, es un hecho probado. Se establece sin lugar a dudas que la nave fue atacada".

¿Condenaron al Ejército Nacional?

Olga Soto, tras visitar el lugar siete años después, reflexionó sobre lo ocurrido basándose en las investigaciones: "Ellos lo que hacían era que aterrizaban, tocaban pista y volvían nuevamente a despegar, y eso lo hicieron unas tres veces. Al iniciar cuarta es el momento donde impactan y la avioneta hace un giro brusco en el cual se precipita a tierra", reveló la mujer.

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Con estas pruebas, ambas familias presentaron denuncias contra el Estado por lo ocurrido en Frontino. Pese a los análisis científicos aportados al proceso, la justicia colombiana ha arrojado decisiones contradictorias y paradójicas.

El Juzgado 24 Administrativo de Medellín, que conoció la demanda de la familia de Gustavo Roldán y Olga Soto, absolvió al Ejército Nacional por los hechos. En contraste, el Juzgado Noveno Administrativo, encargado del caso del piloto Juan Camilo Villegas y su familia, lo declaró culpable.

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Olga Soto manifestó su frustración ante esta discrepancia en la justicia: "Fue muy desalentador porque teníamos todas las pruebas. Es el dolor de ver cómo manipulan la información y callan todo. Por eso inmediatamente apelamos y con la fe y la esperanza de que en algún momento se va a saber la verdad".

Un caso que escala a la justicia internacional

La pérdida ha dejado un vacío profundo en el hogar de los Roldán, donde Olga ha tenido que asumir el rol de padre y madre para sus dos hijos. "Me hace falta y me hace más falta cuando veo a mis hijos que lo extrañen tanto”, contó. La familia insiste en que no se trató de un accidente fortuito, sino de un error de terceros que destruyó su núcleo familiar.

Actualmente, ambos procesos judiciales se encuentran en etapa de apelación ante el Tribunal Administrativo de Antioquia. El Ejército Nacional fue contactado por el equipo de Los Informantes para conocer la versión de los hechos, pero la institución no respondió.

La defensa de las víctimas ha elevado el caso ante la Corte Interamericana de Derechos Humanos para buscar una resolución definitiva. La justicia nacional e internacional tienen la última palabra.

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