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Noticias Caracol LOS INFORMANTES La agonía del Nevado de Santa Isabel, el glaciar tropical colombiano que podría desaparecer en 2026

La agonía del Nevado de Santa Isabel, el glaciar tropical colombiano que podría desaparecer en 2026

Los glaciares tropicales en Colombia son toda una rareza y, en los próximos meses, uno de los seis que quedan podría desaparecer. Esta es su historia.

Nevado Santa Isabel

Colombia es un país donde el sol del trópico reina los 365 días del año, por lo que hablar de nieve parece algo descabellado. Sin embargo, en las cumbres más altas de Colombia, el hielo ha resistido milenios y se ha estado derritiendo a una velocidad alarmante. Los glaciares tropicales colombianos son una rareza mundial, pero hoy se enfrentan a una extinción inminente que ha llevado a figuras como Marcela Fernández a liderar una cruzada por la memoria y la conservación de estos ecosistemas.

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De los 14 glaciares que engalanaban nuestras cordilleras el siglo pasado, solo quedan seis, y el pronóstico para el próximo en la lista de desaparición es desgarrador: el Nevado de Santa Isabel podría desaparecer este mismo año.

¿Por qué Colombia tiene glaciares?

Colombia no tiene estaciones, por lo que la existencia de estos glaciares depende exclusivamente de la altitud. Son glaciares ecuatoriales, una rareza global. Solo sobreviven aquellos que superan los 4.900 metros, repartidos en cuatro volcanes y dos sierras: El Ruiz, Tolima, Huila, Santa Isabel, la Sierra Nevada de Santa Marta y el Cocuy.

Para Marcela Fernández, estos gigantes son mucho más que agua sólida: “Son los mártires del cambio climático, los que nos están alertando que el termómetro está muy caliente. Ellos son los archivos y las bibliotecas de la humanidad porque guardan toda la historia, las eras de hielo... Si estamos conectados con el agua, estamos conectados con nuestras emociones, somos 70% agua, técnicamente somos un glaciar andante”.

El Santa Isabel: La crónica de una muerte anunciada

El Nevado Santa Isabel se ha convertido en el símbolo de esta crisis. Según los expertos, es el próximo glaciar que dejará de existir en el país. Las cifras hablan por sí solas: entre 2022 y 2024, el Santa Isabel perdió el 45% de su superficie.

"Se dice que posiblemente este año se reduzca, podríamos estar hablando de que en agosto ya no esté. Estamos ante un enfermo terminal de este proceso de agonía, pero al mismo tiempo acompañar es aún más importante", afirma Fernández, señalando que, dependiendo de las temperaturas, este mismo año podría reducirse drásticamente o incluso desaparecer totalmente antes de 2030 según proyecciones del Ideam.

Para ser testigos de este retroceso, un equipo de Los Informantes se aventuró a casi 5.000 metros de altura. La travesía, que inicia en Santa Rosa de Cabal y asciende hasta el refugio El Cisne (4.200 msnm), es un recordatorio físico de lo que ese está perdiendo. A la 1:30 de la mañana, bajo una temperatura de 3°C bajo cero, el camino revela zonas que hasta el 2003 estaban cubiertas por cuatro metros de nieve y que hoy son solo desiertos de tierra y piedra.

Marcela Fernández y su sueño de cuidar los glaciares

La labor de Marcela Fernández es un llamado a la reconexión. Su lucha busca que el colombiano común entienda que el agua de su grifo nace en estas cumbres agonizantes. Pero su interés por estos gigantes no empezó en las montañas.

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"Me empiezan a interesar a raíz de la ignorancia, de no saber que nuestro país tiene seis glaciares tropicales", recuerda y señala que fue una entrevista a Jorge Luis Ceballos, el único glaciólogo de Colombia, que leyó en un periódico de su ciudad la que la llevó a enterarse de lo que estaba pasando en las montañas más altas del país. "Es triste saber que algo está desapareciendo y que no hay conocimiento sobre su existencia", confiesa.

Esa revelación la llevó a recorrer cada uno de los glaciares restantes y a fundar Cumbres Blancas, un movimiento internacional que reúne a fotógrafos, biólogos y alpinistas para visibilizar el derretimiento y restaurar los páramos. Su labor ha sido tan impactante que fue elegida por la BBC como una de las 100 mujeres más influyentes del mundo.

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Aunque el descongelamiento de los glaciares parece irreversible, el equipo de Cumbres Blancas se enfoca en lo que sí se puede proteger: el páramo. A través de la creación de 12 viveros, buscan propagar especies endémicas de alta montaña, especialmente el frailejón, cuya función es vital para el ciclo del agua. El sueño de Marcela es cubrir los 37 complejos de páramos del país y salvar las más de 30 especies en peligro de extinción.

“Sueño con que los seres humanos podamos despertar”, concluye la activista. El Santa Isabel se desvanece, pero la semilla de conciencia que Cumbres Blancas está sembrando en los páramos pretende que, aunque el blanco desaparezca de las cimas, el verde de la vida y el flujo del agua no se detengan.

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