El presidente de Estados Unidos, Donald Trump, declaró este martes en una entrevista con The New York Times que apunta a una victoria demócrata en las elecciones de medio mandato y aseguró que está dispuesto a "trabajar" con la nueva mayoría del Congreso. El mandatario aseguró que está "totalmente dispuesto a aceptar esos resultados" y mostró disposición a dialogar: "Esperamos poder trabajar con ellos. Probablemente lleguemos a algún acuerdo", dijo. Un gesto poco habitual en un mandatario que nunca aceptó su derrota frente a Joe Biden en las presidenciales de 2020 y que, antes de estos comicios, había advertido de que solo aceptaría los resultados si las elecciones eran "limpias".
Previamente, se deslindó de la derrota en un mensaje en la plataforma Truth Social en el que dijo que los republicanos perdieron porque su nombre no figuraba en la papeleta. "No me presenté a las elecciones y, de haberlo hecho, ¡habríamos ganado por una aplastante mayoría! Gracias por su atención a este asunto", dijo Trump, quien se implicó de pleno en la campaña, con una veintena de mítines electorales en el último mes, dado que las elecciones al Congreso se interpretaban como un referéndum a su gestión en la Casa Blanca.
Las victorias de los demócratas
Las últimas proyecciones ya daban cuenta de que los demócratas lograrán arrebatarle la Cámara de Representantes al Partido Republicano, donde ostentaban la mayoría. En las elecciones de medio mandato están en juego 35 escaños del Senado, los 435 de la Cámara de Representantes y más de 30 gobernaciones estatales.
Para la prensa local se trata de una ola azul, el color de los demócratas, que barrió este martes a los republicanos del control del Congreso de Estados Unidos y derribó bastiones conservadores como Texas, en un duro castigo al presidente, Donald Trump, que afrontará los últimos dos años de su mandato con una oposición capaz de bloquear su agenda.
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Las encuestas anticipaban una clara victoria demócrata en la Cámara de Representantes y una batalla más ajustada en el Senado, pero el castigo al inquilino de la Casa Blanca y a su partido fue mayor de lo previsto y despejó las principales incógnitas de la noche electoral antes de lo que muchos pronosticaban. Los demócratas recuperaron la Cámara Baja con una mayoría que podría alcanzar los 244 escaños, muy por encima de los 218 necesarios para controlar el hemiciclo.
Y, aunque los republicanos resistieron sufriendo en bastiones como Florida, la oposición logró también su objetivo más difícil: dar un vuelco al Senado, con victorias tan históricas como simbólicas en Texas, Kansas, Carolina del Norte, Carolina del Sur, Iowa y Ohio.
La impopularidad de Trump acabó siendo un lastre para los republicanos, golpeados por el malestar ante la inflación, el encarecimiento de la gasolina derivado de la guerra de Irán, el impacto de los aranceles y su cuestionada política migratoria.
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En Texas, el pastor presbiteriano y educador James Talarico se convirtió en el primer demócrata elegido al Senado federal por ese estado en 38 años, al derrotar a Ken Paxton, fiscal general del estado y una apuesta personal de Trump. El golpe no terminó ahí. El gobernador republicano Greg Abbott, que aspiraba a un cuarto mandato consecutivo, cayó ante la demócrata Gina Hinojosa, quien se convertirá en la primera latina en ocupar el cargo y pone fin a más de tres décadas de dominio conservador.
Los resultados en Texas apuntan a un posible vuelco del voto latino, que en 2024 contribuyó a la victoria de Trump con un respaldo histórico y que ahora le ha dado la espalda.
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En Kansas, otro bastión republicano, Adam Hamilton rompió una racha de casi un siglo sin que un demócrata lograra ser elegido al Senado federal por ese estado.
La nueva mayoría en la Cámara de Representantes permitirá a la oposición bloquear la agenda legislativa de Trump, abrir investigaciones e impulsar juicios políticos contra el presidente o miembros de su gabinete, aunque una eventual destitución exigiría una mayoría de dos tercios en el Senado.
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El control de la Cámara Alta dará además a los demócratas poder para condicionar decisiones de política exterior y bloquear la confirmación de candidatos al Tribunal Supremo.
Trump afrontará así un Congreso hostil, capaz de poner bajo escrutinio a su Administración y complicar el tramo final de su presidencia, sin posibilidad de optar a un tercer mandato en las elecciones de 2028.
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*Con información de EFE