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Hombre perdió parte de la cabeza por caída en el metro: "Podía tocar mi cerebro"

Un accidente en una estación de metro le cambió la vida a un hombre de 46 años.

Hombre perdió parte de la cabeza
Fotos: The Sun

Un hombre de 46 años corrió por la plataforma de la estación del metro Oxford Circus, en Inglaterra, y sufrió una peligrosa caída. Días después despertó y se enteró que había perdido "la mitad de la cabeza" producto del accidente.

¿Cómo ocurrió el accidente?

El protagonista de esta historia es Alastair Wallace, quien en enero de 2019 sufrió un terrible accidente en una estación de metro de Oxford, Inglaterra. El hombre, apresurado por llegar a su tren, corrió bajando las escaleras de la estación, pero tropezó en el camino.

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Después de ese momento, Wallace no supo qué pasó con él. En cuestión de minutos fue trasladado de urgencia al hospital, donde los médicos decidieron extirparle parte del cráneo porque había sufrido una hemorragia subaracnoide, un tipo de accidente cerebrovascular.

Por fortuna, la rápida acción del equipo médico le salvó la vida al hombre, quien tuvo que ser inducido a un coma y despertó días después en el hospital sin saber qué había ocurrido. Lo último que recordaba es estar corriendo por las escaleras de la estación, después no sabía que había pasado.

En diálogo con The Sun, Alastair Wallace reveló que cuando despertó lo primero que vio fue la cara de sus familiares preocupados. "Me explicaron que había tenido un accidente y recuerdo haber pedido un espejo", señaló y recordó que que ellos no le querían permitir que viera su reflejo.

A pesar de la negativa de médicos y familiares, Wallace exigió un espejo para poder ver lo que había ocurrido. "Me habían extirpado todo el lado derecho del cráneo; me habían practicado una craneotomía [un procedimiento para extirpar parte del cráneo y aliviar la presión] en ese momento. Toda esa mitad de mi cabeza, prácticamente podía tocar mi cerebro".

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Wallace recordó la sensación que tenía al tocar esa parte de su cabeza: "Era piel y pelo, y debajo el cerebro; estaba completamente blando. Fue una conmoción total, un horror".

Luego de ocho días, el hombre fue dado de alta y pudo salir del hospital. Tendría que esperar seis semanas para regresar y recibir su nuevo cráneo termoplástico de poliéter éter cetona, impreso en 3D para proteger su cerebro. Mientras tanto, debía utilizar un casco de bicicleta todo el tiempo para proteger su cabeza.

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"Recuerdo haber ido a una galería en Londres con el casco puesto y me dijeron: 'Señor, tendrá que quitarse el casco porque es una cuestión de seguridad'. Me lo quité, me miraron y me dijeron: 'No, no pasa nada, puedes volvértelo a poner'", contó como anécdota y señaló que cada vez que tenía que quitarse el casco en público solía causar shock a los presentes.

Pero no todo fue malo para Wallace, para ese momento también acudió a una cuarta cita romántica con una mujer que había conocido poco antes del accidente. "Llevaba puesto el casco y mis padres, que están divorciados, estaban allí, así que fue una situación incómoda. Pero tuvo un final feliz: nos comprometimos el año pasado".

Efectivamente, seis semanas después de salir del hospital, Alastair regresó al centro médico para que le colocaran su nuevo cráneo, pero unos días después sufrió una fuga de líquido cefalorraquídeo (LCR), lo que hizo que su cabeza se hinchara fuera de lo normal.

"Parecía Megamente", reconoció y agregó que "era blando, como cuando tienes agua en un globo. Podías pulsarlo, era horrible, realmente muy desagradable y tenía un aspecto extremadamente desagradable".

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Pasó de seis semanas con casco de bicicleta a nueve meses con un gorro de natación elástico para comprimir el implante en su cabeza y se tuvo que someter a un procedimiento para drenar el líquido con una aguja cada cuatro semanas hasta que finalmente el proceso terminó.

Actualmente, Wallace tiene 56 años y un estilo de vida normal, aunque ha tenido que enfrentarse a algunas secuelas. Tuvo que aprender a oler de nuevo porque se le seccionaron unos nervios conectados a su sentido del olfato y del gusto. Además, ya no puede levantar la ceja porque un nervio fue seccionado accidentalmente durante una operación para corregir una protuberancia en su rostro.

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MARÍA PAULA GONZÁLEZ
PERIODISTA DIGITAL

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